De la belleza de las cosas insignificantes
Friday, March 26, 2010 8:00:34 PM
Lo bello aparece, no se establece.
Los actuales estándares de belleza nos hacen ver como bello sólo aquello que se muestra en las revistas, la televisión, las vallas publicitarias, en definitiva, en los diversos medios de comunicación. Estos medios nos inculcan los actuales cánones de belleza.
Todo esto influye en nuestro entorno; muchos de nuestros amigos, compañeros de trabajo, familiares tienen una apreciación de la belleza muy estandarizada y muy alineada con lo que se difunde en los medios de comunicación actuales.
Cuando, surge alguién que difiere en la aprececiación de la belleza, se le considera sin gusto o no puesto en la materia; también se le suele decir que no está al día, que está un poco anticuado.
Se tiende a quedarse sólo con el aspecto externo, la superficialidad y la grandeza de las cosas. Es el envoltorio lo que se valora, poco importa el contenido. Se recuerda únicamente las grandes gestas, las heroicidades y todo aquello que sólo los más grandes o genios son capaces de hacer, decir o mostrar.
Las excentricidades de David Beckham, las supermodelos de Channel, los labios carnosos de alguna famosa operada, el tatuaje del mejor futbolista, el piercing del cantante pop o el modelo superajustado en la alfombra roja de los Oscars es lo que destaca, lo que marca para imitar y lo que se lleva.
Esto, en cuanto a la valoración estética de lo visible exteriormente, pero con los gestos y las acciones ocurre otro tanto de lo mismo.
Los conciertos para el rescate de Haiti, la gran boda del Príncipe o la America's Cup son ejemplos de grandiosidad y actos heroicos, pero las acciones cotidianas, rutinarias, diarias y, sobretodo, llevadas a cabo por gente normal de la calle no cuentan, no son dignas de considerarse grandes gestos, ni se consideran especialmente como algo especialmente bello.
Pues yo me quedo con:
el/la barrendero/a de tu barrio que te da los buenos días con una sonrisa,
un beso en la mejilla a tu mujer/esposo cuando regresa a casa,
la satisfacción de recibir un gracias por algo insignificante,
el abrazo de un amigo al que no ves desde tiempo,
los abuelitos a la salida del colegio esperando a sus nietos, que son los más guapos del mundo,
el/la compañero/a de trabajo que te cubre en una falta,
esa persona amable que te acompaña a la calle que no encuentras en la ciudad,
la solidadaridad del/de la vecina que te presta sal y huevos a cambio de nada,
la ilusión de las zapatillas nuevas de tu hijo,
la chaqueta que sienta bien a tu mujer,
la corbata que luce orgulloso el marido por el día del padre,
el recuerdo de un viaje familiar o con los amigos,
la noche de bodas,
el primer beso,
el primer chupete de tu hijo/hija,
la foto soplando las velas por su cumpleaños,
el vuelo zigzagueante de la una mariposa para posarse en la flor,
las plantas que cuidas con tanto esmero,
la paella de los domingos,
un ceda el paso de un conductor,
Vd., primero, por favor,
gracias, por nada,
un encantado de conocerte y
qué alegría de verte de nuevo....
preguntar y responder con educación no es cosa de tontos, es algo bonito.





