BIOGRAFIA DEL DOCTOR RAMON CARRILLO
Thursday, 8. June 2006, 15:08:19
Sus palabras:
“Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo”
Este hombre nacido en Santiago del Estero, ciudad pequeña por aquel entonces, llegó por las circunstancias de la vida y de la historia a convertirse no sólo en el primer Ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina, sino en quien el tiempo reconocería como mentor y ejecutor del Plan Sanitario mejor diseñado y ejecutado en el país.
El hombre... El médico... El sanitarista
Desde estudiante se inclina hacia la neurología y la neurocirugía, colaborando con el Dr. Manuel Balado, eminente neurocirujano de la época, con quien realiza sus primeros trabajos científicos. Ya recibido abraza definitivamente estas especialidades y obtiene una beca universitaria para perfeccionarse en Europa, donde trabaja e investiga junto a los más destacados especialistas del mundo, entre ellos Cornelius Ariens Kappers.
Regresa a Buenos Aires en plena “Década Infame”, donde puede vivenciar el sistemático saqueo y destrucción que sufre su patria, en un periodo caracterizado por la profunda decadencia moral de la dirigencia, donde se impone la corrupción, el negociado, la enajenación del patrimonio nacional y el empobrecimiento de una gran mayoría poblacional. Adhiere entonces al pensamiento nacional que toma auge en aquella época. Complementa su educación científica con ideas políticas y formación cultural. Se vincula con hombres como Homero Manzi, claro representante de nuestra cultura y de las nuevas ideas, y la escuela neurobiológica argentina activa en el Hospicio de la Mercedes y el Hospital de Alienadas, luego hospitales Borda y Moyano.
Durante esos años se dedica a la investigación y a la docencia, hasta que en 1939 se hace cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central. Este cargo le permite conocer con mayor profundidad la realidad sanitaria del país. Toma contacto con las historias clínicas de los aspirantes al servicio militar, procedentes de toda la Argentina, y puede comprobar la prevalencia de enfermedades vinculadas con la pobreza, sobre todo en los aspirantes de las provincias más postergadas. Lleva a cabo estudios estadísticos que determinan que el país sólo contaba con el 45% de las camas necesarias, además distribuidas de manera desigual, con regiones que contaban con 0,00% de camas por mil habitantes. Confirmó de esta manera sus recuerdos e imágenes de provincia, que mostraban el estado de postergación en que se encontraba gran parte del interior argentino.
En 1942, con sólo 36 años, gana por concurso la titularidad de la cátedra de Neurocirugía de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. Brillante era su carrera en el mundo científico y académico. Sin embargo, los sucesos históricos harían cambiar radicalmente el destino de su vida y de sus pasiones. Son precisamente estos hechos los que harían que la figura de Carrillo tome dimensiones trascendentes.
Introducción
El trabajo que a continuación se expone se basa en una investigación apoyada en distintas fuentes recabadas que aportaron datos a cerca de una figura trascendente de la historia contemporánea como fue el Dr. Ramón Carrillo. Un hombre ejemplar dedicado a la medicina que llego a convertirse no solo en el primer ministro de salud publica, sino en quien el tiempo reconocería como mentor y ejecutor del plan sanitario mejor diseñado y ejecutado en el país.
Su infancia
Nació el 7 de marzo de 1906 en la ciudad de Santiago del Estero, en la casa familiar ubicada en la calle Córdoba número 49, a dos cuadras de la Plaza Libertad.
Era hijo de don Ramón Carrillo, profesor (docente egresado de la Escuela Normal de Paraná), periodista y político (tres veces diputado provincial) y de doña María Salomé Gómez Carrillo.
Era el mayor de los once hermanos que componían el resto de la familia. Realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal "Manuel Belgrano", de la precitada ciudad. Rindió en carácter de libre los grados quinto y sexto; ello le permitió adelantarse e ingresar al Colegio Nacional de Santiago del Estero a la edad de doce años. En 1923, a los diecisiete años, egresó como Bachiller con medalla de oro.
Fue desde siempre lector tenaz y persona estudiosa, pero eso no le impedía ser comunicativo y sociable: disfrutaba de los ocios correspondientes a su edad, junto con sus amigos. En lo que respecta a su familia, compartía junto a sus padres la responsabilidad de educar a sus hermanos.
Su formación médica y científica
En 1924 se dirigió a Buenos Aires, impulsado por su vocación por la medicina; ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires a la edad de dieciocho años. En 1927 obtuvo por concurso el cargo de practicante en el Hospital Nacional de Clínicas, situación que duraría hasta 1929.
A los veintitrés años de edad, en 1929, se recibió de médico, con medalla de oro por sus notas: diecinueve sobresalientes y ocho distinguidos. Por Tesis de Doctorado le fue entregado el "Premio Facultad".
Tomó contacto con la neurocirugía, especialidad a la que se dedicó de lleno, convirtiéndose primero en uno de los discípulos del Dr. Balado y luego en su colaborador más allegado.
En 1930, sobre la base de sus antecedentes, obtuvo la beca universitaria reglamentada por la "Ordenanza Butti" para realizar estudios de postgrado, los que eligió llevar a cabo en Amsterdam con Ariens Kappers y Brouwer; en París, con Guillain; y en Berlín con Carl Vogt, especializándose en neuropatología. Fueron tres años intensos de investigación sobre esclerosis cerebral, polineuritis experimental, mecanismo de las impregnaciones, técnicas de coloración del tejido cerebral y estudios sobre anatomía comparada. En octubre de 1932, pese a sus escasos veinticuatro años, Ramón participó muy activamente en el Primer Congreso de Neurología, en Berna, Suiza. Mientras tanto observaba atentamente la escena sociopolítica europea. En 1933, 1934, 1935 y 1936 prosiguió sus investigaciones sobre histología del sistema nervioso.
A su regreso de Europa, a fines de 1933, los doctores Arce y Balado le confiaron de inmediato la organización del Laboratorio de Neuropatología del Instituto de Clínica Quirúrgica, lo que pudo ejecutar dividiendo su tiempo entre la neurocirugía a la mañana y el laboratorio a la tarde. Durante ocho años trabajó "full-time" en estas actividades, pues no tenía consultorio privado. Es decir que durante todos esos años posteriores a su graduación se dedicó exclusivamente a la investigación y estudio de las materias básicas de su especialidad y a la elaboración de numerosos trabajos científicos, de la misma orientación, manteniendo estrecha relación e intercambios de informaciones profesionales con los investigadores de la escuela neurobiológica argentina en el Hospital de Alienadas y el Hospicio de la Mercedes, luego hospitales Moyano y Borda. Nunca, ni siendo ministro, dejó de visitarlos e interesarse por sus investigaciones.
Alternaba por esos años su formación científica con una sólida actividad humanista, cultural y política.
Cuando en 1937 falleció su padre, Ramón tomó a cuatro hermanos menores a su cargo: los trajo a Buenos Aires para que iniciasen sus estudios universitarios, todos a Medicina.
A partir de 1939 se hizo cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central. Su trabajo le permitió tomar contacto con la documentación clínica de miles de jóvenes de veinte años, aspirantes al servicio militar procedentes de todo el país. Comprobó allí los altos porcentajes de ineptitud física que se originaban principalmente en las provincias pobres y postergadas.
Al crearse la Cátedra de Neurocirugía en 1937 con la titularidad del profesor Balado, Carrillo accedió en 1941 como Profesor adjunto. En 1942, al morir el profesor Manuel Balado, se presentó al concurso para optar a la Cátedra de Profesor Titular de Neurocirugía que hasta entonces aquel ejerciera, con un folleto de antecedentes y trabajos que conformaban una acabada demostración de su talento. Realizó un interinato de unos meses y luego recibió la confirmación, a los 35 años.
La neurocirugía y especialmente la técnica neuroquirúrgica experimentó considerable evolución a partir de 1944 y las operaciones de técnicas avanzadas se empezaron a realizar sin inconvenientes.
Fundó y a partir de 1944 dirigió el Instituto Nacional de Neurocirugía. Fue elegido Consejero de la Facultad de Medicina en 1944 y luego Decano Interino en 1945. Fue el creador, organizador y primer Presidente de la Escuela de Postgraduados en la Facultad de Medicina, con orientación hacia la medicina social y preventiva. Fue fundador de la Sociedad Argentina de Historia de la Medicina, publicó 140 monografías sobre temás vinculados a la neurología, psiquiatría, histología y patología del sistema nervioso, con especial referencia a la neurocirugía y a la historia de la medicina.
A los 36 años comenzó el Dr. Ramón Carrillo su labor docente, asistencial y de investigación en la Cátedra. Fue un maestro en el más alto sentido de la palabra; no sólo enseñaba, formaba.
En 1945, por su iniciativa y la de los doctores Alejandro Schroeder del Uruguay, Elíseo Paglioli del Brasil y Alfonso Asenjo de Chile, se proyectaron los congresos Latinoamericanos de Neurocirugía, que a partir de entonces cada dos años se desarrollan con todo éxito.
Pensamiento y personalidad
Tenía muy claro que sus conocimientos debían estar al servicio de la gente y en primer lugar de los más necesitados: por ello se imponía exagerada actividad intelectual, para plasmar en el papel y luego en los hechos sus ideas creativas.
La impuesta postergación y la pobreza de Santiago del Estero le hacían decir con ironía que sólo los santiagueños habían aprendido a amar desinteresadamente.
Su sonrisa era una mano tendida hacia el semejante. Tenía la enorme virtud de ser serio sin seriedades. Sensible, abierto a todos los rumbos de la inquietud intelectual, demostraba una curiosidad insaciable para aquello que se evidenciara como conquista del genio de la especie.
Todos sus escritos y obras, estaban impregnadas de un extraordinario sentido humanista y cristiano. Su primera publicación "El Elogio de los Humildes", la encabezó con una frase de Heráclito: “Todo fluye y todo corre, nadie ha atravesado dos veces el mismo río". Su formación filosófica la había sedimentado al lado de su padre, completándola con la lectura de libros clásicos de los que son típicos la "Filosofía Positiva", "La Divina Comedia", el Fausto, "El Paraíso Perdido" de Milton, "Don Quijote de la Mancha" y la Biblia.
Quería un país de los argentinos para todos los argentinos. No aceptaba, por ejemplo, la primogenitura de Buenos Aires y el melancólico ritmo de avance del Interior.
Vivió deslumbrado por la belleza y la grandiosidad del mundo. Poseía memoria extraordinaria, casi fotográfica y su "gran pasión” fueron los libros, a los que consideraba como su mejor venero de trabajo. Pero sí bien formó una biblioteca especializada en medicina, historia, filosofía y filosofía de las ciencias, también había allí todo tipo de libros: hasta novelas policiales, que siempre fueron uno de sus pasatiempos.
Tenía una gran responsabilidad en el cumplimiento de su trabajo. Las tareas hospitalarias eran sus preferidas. No generaba problemas y mantenía una gran armonía con el personal. Con los grandes maestros de la medicina de su época, existía una fluida y cordial amistad. Muchos de ellos llegaron a ser valiosos consejeros en su actividad, tales como Braulio Moyano, Roque Orlando, German H. Dickman, Ramón Melgar y otros notables.
Sus diez palabras simbólicas
Estas son notas sueltas encontradas después de su muerte en el exilio y dirigidas a sus hijos, niñitos por entonces, para que fuesen leídas por ellos en su adolescencia.
1. Solidaridad:
Solidaridad con el prójimo, aunque no sea amor porque no se puede pedir tanto a tanta gente. Saber que siempre hay alguien más desgraciado que uno, más necesitado de una sonrisa y de un gesto cordial o de una ayuda. No eludir la responsabilidad del amor al prójimo que nos acompaña, nos ayuda y nos confiesa: se llama amistad.
2. Tolerancia:
a) la naturaleza humana no es buena ni mala; es neutra y está condicionada al grupo, al desarrollo mental, a las circunstancias, al medio y a las oportunidades.
b) El hombre tiene componentes múltiples; puede ser imbécil, idiota, perverso, sensato, sensible, inteligente, auténtico. Para ser hombre, debe ser tolerante con cada uno de estos productos humanos
3. Verdad:
A la verdad hay que saberla a toda costa: la verdad sobre nosotros mismos y sobre los demás – aceptando con humildad que la verdad conocida es sólo una aproximación a la verdad real.
La pequeña porción de verdad que adquiriremos con esfuerzo, sacrificio y sufrimiento, debe ser lustrada, pulida, aumentada, perfeccionada y cepillada todos los días con nuevas vivencias, para aproximarnos a la verdad divina que sólo posee Dios.
Nuestras verdades no deben ser dichas a los demás sino en lenguaje metafórico o parabólico, porque a la verdad desnuda no la comprende nadie o la entienden mal y se volverá contra nosotros.
4. Conocimiento:
Para la vida práctica, saber para actuar. Para la vida espiritual y propia nuestro saber por saber; saber como artistas – por el goce que produce el orden lógico de las ideas.
La armonía o sea la belleza no es más que un orden, que debe ser creado y mantenido por el esfuerzo, ya que todo tiende a desordenarse y a desaparecer.
5. Libertad:
La [plena] libertad no existe; a lo sumo poseemos un poco de independencia. Existen reflejos sociales condicionados que nos obligan a veces a ser o hacer lo que no nos gusta o queremos hacer. Pero debemos hacerlo, porque somos animales sociales y vivimos en la Tierra y no en el Paraíso, pero tenemos coartadas para ser hombres individuales y no hombres masa: podemos ser libres en las pequeñas cosas; libres del reloj, del horario, de toda racionalización y organización, forma de mecanismos y automatización que aumenta el aguante despótico de las masas; pero ese despotismo jamás debe afectar nuestra vocación espiritual, que es el rincón que nos pertenece totalmente y el único en donde somos libres realmente.
6. Amor:
Hay que querer con pasión algo, cualquier cosa, pero querer. La única precaución: convencerse de lo que se ama es digno de recibir el gigantesco tributo de nuestro desinterés. Muchas cosas pueden ser amadas además de Dios, las mujeres [esposas] y los hijos; deben ser amadas todas las cosas bellas que son síntesis del orden cósmico: cuadros, sinfonías, paisajes, ideas nobles, bellas y antiguas pistolas de museo, [hasta] también son bellos los tanques, los cañones y las armas. No es bella la guerra, pero sí los elementos con que se hace, tal como la energía atómica que debería ser empleada para cambiar y embellecer el paisaje, no para destruirlo.
7. Fe:
Fe en sí mismo y además en Dios; pero no contemos con Dios que nos ha puesto en la Tierra para que construyamos o reconstruyamos nuestra vida y destino, nosotros, con trabajo y sudor; sólo nosotros conquistaremos la felicidad, afectividad y el bienestar, sensación que conduce a la clave de todo: al sentimiento de seguridad.
Vuestro lema debe ser: fe, trabajo y seguridad.
8. Alegría:
La alegría es una sensación y un sentimiento, que se origina en la actitud mental de no tomar lo trágico de todo lo dicho en las palabras simbólicas que anteceden. La alegría es el goce más barato... y sin embargo ¡Cuánto poder! Para andar, cruzar el valle, el mundo de los hombres, de los pobres y de los ricos, de los débiles y los poderosos.
Pero la alegría no es risa, ni gritos, ni cosa de circo. Se puede estar serio, incluso triste y sin embargo la alegría de lo bello desparramarse en nuestro corazón.
9. Utopía:
La utopía es pensar y anhelar algo que parece imposible algo digno de la condición de los hombres. Ponerse a trabajar, marginalmente en la utopía, pero tomando las precauciones para que nunca se cumpla del todo. Esto sería una fuente de estímulos mentales.
Toda utopía si se realizara íntegramente nos haría unos pobres desgraciados. Ser utopistas pero sin la convicción de que todo se pueda conseguir.
De los utopístas sociales surgió la organización de los hombres y esto que llamamos civilización; de los viejos utopistas astrólogos nació la astronomía; de los alquimistas la química moderna, del movimiento continuo la física moderna; de los espiritistas, la psicología y la metapsíquica; de la cuadratura del círculo las geometrías no euclidianas; de la numerología y la cábala, las matemáticas superiores. Felizmente, ni los astrólogos dieron con la predicción de los acontecimientos, ni los alquimistas dieron con la piedra filosofal, ni los locos del movimiento continuo lo pudieron producir, ni los espiritistas se comunicaron con los muertos, ni se encontró la fórmula de la cuadratura del círculo, ni la cábala modificó el mundo. Hasta los magos negros y blancos descubrieron la intuición. En cambio las utopías de Julio Verne se cumplieron y aquí estamos, enfrentando la guerra con esas cosas que él soñó con fines menos cataclísmicos.
Felizmente, hasta ahora las utopías políticas de organizar al hombre sobre la base de la razón y la sabiduría han fracasado, desde Platón hasta Thomás Moro. Moraleja: Tener utopías es una cosa práctica siempre que no se cumplan, porque si se cumplen o se las toman en serio cometeremos los peores crímenes
10. Honradez:
Tema del cual hablan todos los padres a los hijos y todos los gobernantes a sus administrados y administradores. Pero el hecho es que la honradez se suele mantener inmaculada según el precio que se ofrezca para comprarla. Los venales son baratos; los honrados caros, pero para llegar a estos se requieren muchos intermediarios y, entonces, el pobre honrado al fin de cuentas cobra como venal. No es negocio ser venal ni honrado vulnerable.
El verdadero hombre honrado, fuerte y firme, es una bomba atómica que explota en manos de los forjadores de tentaciones, inspiradas por el Diablo.
Palabra clave: Lealtad
Habiendo dejado hacía tiempo la función pública y afectado por una enfermedad hipertensiva, Ramón debió viajar a los Estados Unidos. De tal modo, el derrocamiento del gobierno constitucional en septiembre de 1955 lo halló tan alejado de la política como de su patria. En ausencia se lo acusó de enriquecimiento ilícito y se impuso interdicción a todos los inmuebles que tenía, que resultaron ser solamente dos departamentos; y se confiscaron sus cuadros y sus libros, pese a la justificación que hizo de todos y cada uno de sus bienes a través de su hermana.
Para vivir necesitaba emplearse y así lo concretó desde los Estados Unidos, en la empresa Hanna Mineralization & Co. La empresa norteamericana tenía un emprendimiento a unos kilómetros de Belem do Pará, en Brasil, donde fue destinado para atender a los mineros, como médico modestamente pagado. Llegó a su nuevo lugar de trabajo el 1º de noviembre de 1955, donde además colaboró desinteresadamente con el hospital y leprosario local. Desde allí mantuvo sus relaciones escribiendo a familia y amigos; recibió alguna ayuda económica de su familia, que escasamente podía proporcionársela, y de amistades argentinas como el Dr. Salomón Chichilnisky, mientras atravesaba diversas carencias que soportó sin quejas. La situación que soportó su lealtad no la resistió su hipertensión. Como consecuencia de su enfermedad, el 28 de noviembre de 1956 sufrió un accidente cerebrovascular. Falleció el 20 de diciembre de 1956. Fue enterrado en el Cementerio Santa Isabel de Belem do Pará hasta que, en 1972, sus hijos repatriaron los restos para enterrarlos en su provincia natal.
Decía:
"La Lealtad es cosa de la que todo el mundo habla y muy pocos la practican, por la sencilla razón de que no es una posición espiritual al alcance de todo el mundo, ni todo el mundo está preparado para ser leal.
La Lealtad es virtud en unos e instinto en otros, pero es patrimonio generalmente de un grupo de hombres que la poseen de nacimiento, congénitamente. Son leales como son brutos, porque nacieron así.
En todos los demás la Lealtad es una virtud que elige sacrificio, riesgo, valentía, preocupación y cuesta, además, mucho trabajo. Si existe en un hombre inteligente es un fenómeno no congénito sino adquirido por una maduración larga y penosa; por maduración natural de los sentimientos inherentes a una cultura.
Se requiere saber mucho, y conocer muchas cosas para ser leal; dentro del grupo de hombres inteligentes es donde cuesta más esfuerzo.
La Lealtad se encuentra sólo en dos extremos: entre los muy brutos, pero bien brutos; y entre los inteligentes, pero muy inteligentes.
La Lealtad es una resultante de las diez virtudes del hombre.
Dijo Ramón Carrillo:
"Si yo desaparezco queda mi obra y queda la verdad sobre el esfuerzo donde dejé mi vida": el resumen de las obras más importantes entre 1946 y 1954 enumera 141 hospitales, 60 Institutos de Especialización, 50 Centros Materno-Infantiles, 16 escuelas técnicas, 23 Laboratorios e instituciones de diagnóstico, 9 hogares-escuela, Centros Sanitarios y Centros de Salud en todas las provincias; duplicación del número de camas hospitalarias en el país; "campañas integrales" para eliminar endemias, logrando la eliminación del paludismo; formación y organización de recursos humanos; reducción de la mortalidad infantil a la mitad y nacionalización de la industria farmacéutica.
"Mientras los médicos sigamos viendo enfermedades y olvidemos al enfermo como una unidad biológica, psicológica y social, seremos simples zapateros remendones de la personalidad humana."
"Debemos pensar que el enfermo es un hombre que es también un padre de familia, un individuo que trabaja y que sufre; y que todas esas circunstancias influyen, a veces, mucho más que una determinada cantidad de glucosa en la sangre. Así humanizaremos la medicina."
"En una sociedad no deben ni pueden existir clases sociales definidas por índices económicos. El hombre no es un ser económico. Lo económico hace en él a su necesidad, no a su dignidad."
"Todos los hombres tienen igual derecho a la vida y a la salud."
"No puede haber política sanitaria sin política social."
"De nada sirven las conquistas de la técnica médica si ésta no puede llegar al pueblo por los medios adecuados."
"Frente a las enfermedades que produce la miseria, frente a la tristeza y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causa de enfermedad, son unas pobres causas."
Conclusión
A través de esta investigación realizada se llega a la conclusión de lo importante que fue la figura del Dr. Ramón Carrillo para la sanidad argentina. Su nombre plasmado en hospitales, centros de salud, sociedades científicas, asociaciones de bien público, calles, barrios...nos llena de orgullo y satisfacción, pero esto tambien nos obliga a ser guardianes de su buen nombre y honor. Decía que proteger la salud es cuidar el mas valioso patrimonio del pueblo.
- TODO SOBRE CSS IMAGE BACKGROUND POR RAZONES DE ESPACIO SEGUIREMOS PUBLICANDO EN HOJA APARTE VER LA PAGINA: Bigrafia DR. Ramon Carrillo














jorgemiana # 15. July 2006, 16:17
http://electroneubio.secyt.gov.ar/index2.htm (ya que arriba menciono el vínculo a una de las reseñas biográficas y no la pagina original donde se encuentran todos los contenidos de importancia). En total en dicha pagina se espera un par de docenas de artículos originales sobre Ramón en pocos meses.
El responsable de dicha pagina es :
David Reardon (reardon@operamail.com), cualquier duda o inquietud dejenla aqui o escriban un email al mismo.