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Benditas Malditas

Sentimientos Encontrados

Un buzo, dos mujeres y un pelo

Perteneció a mi abuelo. Cuando él falleció, junto con otras cosas vino a abrigarme y reconfortarme. Cada vez que me pongo este buzo lo recuerdo. Recuerdo como le quedaba cuando lo vestía y vuelven a mí momentos que me trasmiten el mismo calor que él me dá.
También me pregunto si en verdad lo merezco

Soy detallista. Para muchos un obcesivo, que recuerda la forma y el lugar donde se encuentran las cosas vaya a donde vaya. Matrículas, objetos, rostros, pelos, olores, colores y lugares. Comportamientos, ademanes, formas de caminar, de vestir, de mirar. Ese soy yo.

Hacía frío, y en el desorden de mi habitación se encontraba guardado en el placard este abrigo. Nos miramos como sabiendo que hacía tiempo no compartíamos un día juntos y fue entonces que decidí llevarmelo a trabajar conmigo.
A la noche nos fuímos a cenar con una mujer que hasta hoy no conocía. Comimos, bebimos y abrigado por mi buzo y la noche, su coche nos dejó en mi casa.

Las palabras empezaron a sobrar y solo quedó mirarnos. Yo conocía perfectamente ese tipo de miradas que me invitaban a la cama pero con condiciones. Toda la alegría y belleza que derramaba su cuerpo sus ojos se encargaban de explicarme que era una persona triste, dolida y con miedos.
Nos seguíamos mirando. Estabamos ahí, hablandonos sin hablarnos.
Yo sé que los dos, por un instante nos suplicamos un "besame, pero por favor no me lastimes", sabiendo incluso que eso era inevitable, ya que ambos recordabamos como comenzó nuestra última historia gris, y aunque no era igual, se le parecía.

Pedí a gritos que no amaneciera más, pero entre las sábanas poco a poco empezabamos a vernos las caras. Y así, recibimos un nuevo día, ella que no se cansaba de besar y mi mano -que entre lunar y lunar- se aparcaba de a ratos en alguna esquina de su cuerpo. Y así creo que nos dormimos.

Mientras se subía a su coche, le pedí volver a vernos y ella juró regresar. Volví a mi casa ahora feliz.
Antes de irme nuevamente a la cama, en contraste con el frío y blanco marmol de la mesa de la cocina, reconocí que de mi buzo colgaba un pelo, y me obligaba a prestarle atención, así que lo tomé.

Era rojo teñído, con su raíz negra. Lo reconocí casi al instante y con mucho asombro. No podía creer como ese pelo estuvo -según mis calculos- abrazado a mi buzo durante casi un año. Cómo no se cayó al ponermelo, al rozarlo durante todo el día y toda la noche, y peor aún, que se encargara justo ahora de hacerse ver.

También, me percate que había sido testigo fiel de mi reciente enamoramiento.

¿Será posible!!, me dije, que el pelo de la persona que mas oscureció mi vida, me obligue ahora a recordarla?
Decidí tirarlo al piso, mintiendome, diciendome que no le daría importancia, pero minutos después me dí cuenta que aún seguía colgado de mi.

Hice entonces un trato. Yo lo guardaba sabiendo que eso implicaba recordarlo siempre, y tenerlo presente cada vez que abriera ese cajón, y él me iba a dejar vivir sin atormentarme todo el tiempo con su recuerdo.


Ella juró regresar, y regresó.
Yo prometí no olvidar al pelo, y aquí estoy.


JUAN

Duerme conmigo

Nos cruzamos en el hotel, los cuerpos y las miradas.
Instantes después, solo vacío, solo el recuerdo de lo que pasó por delante de mi.

A la noche me fui al bar que quedaba a 3 cuadras de donde me hospedaba, y allí estaba ella.
Sonrió y se acercó.

Pasamos largas horas, entre coca, cigarrillos y alcohol.
Decidí que era hora de largarme. Ella se levantó y se vino conmigo.

El ascensor del hotel que no se dirigia al séptimo cielo sino a un decimo piso, nos sirvió para compartir el último gramo que nos entraba en la nariz.

Al abrirse la puerta y ella sostenerla con una mano para que no se cerrase, alcanzo a decirme al oido lo único que yo hacía tiempo necesitaba escuchar: "Ven a mi cama, Duerme conmigo"

A Mario Benedetti

Habría que condenar todas las muertes, incluso la natural.
La muerte, que es celosa y es mujer se encapricho con él,
y lo llevó a dormir siempre con ella.

.........

¡Es que no estabas cansado! ni estabas afligido
simplemente eras asmatico y gracias a ciertas cosas
que una puta dictadura se la hizo sin descuido
y que de un tiempo a esta parte te han jodido con motivo.

Me entere por mi tía, a quien tu querias mucho
de que tu muerte fue digna,que no tuvste repudios
que lo gritaste bien fuerte, y hubo alguien que escucho
que deseabas noblemente partir sin pedirnos mucho.

Fue rapido, fue instantaneo,
sufrimientos ¿para que?
si ahora sos feliz,
sabiendo que dios no es mujer.

Cuando en el purgatorio veas a mi Magdalena
cuéntale que las muertes son cosas de la vida,
dile que el sanatorio parece una verbena
donde paga otra ronda la sangre de tu herida.

BIS

Vuela esta canción... para ti Lucía.

(Post consecutivo dado las repercusiones del post anterior a este)

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Em sobren els Motius (Me sobran los motivos)

Hoy, amigos del blog,
voy a pedirles perdón
y dejadme dedicarle
un post solo por hoy,
a mi antiguo corazón
y la puta de la dueña,
que ayer comento mi blog
creyéndose aun mi dueña.

Se lo he dicho muchas veces
y no quiso escucharme,
sin pretender humillarme
me ha humillado con creces;
a ella siempre le parece
que mis quejas son por vicio,
que tire la toalla al piso
siendo tal y como soy.

Ya es hora de terminar
esta historia interminable,
sin víctimas ni culpables;
pongamos punto final,
y,volvamos, cada cual,
como gatos escaldados,
a ordenar nuestro tejado;
concluyamos esta liga,
si no queremos que siga
lloviendo sobre mojado.

Tengo que empezar de nuevo
para escapar del abismo,
a decidir por mí mismo
sin contar con nadie;
debo atreverme, si me atrevo,
a demostrar lo que digo,
sin pretensiones ni testigos,
con aire nuevo en las pilas
y la conciencia tranquila
de éste, tu íntimo enemigo

Dos horas después de Amanecer

Por primera vez, y un tanto vergonzoso re-leí lo escrito aquí y puedo hacer solamente dos observaciones:
1. ¿Cómo es que les gusta lo que escribí?
2. ¿Cómo llegue a este estado?

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Esta semana a de haber sido una de las peores.
Los mas negros y tristes recuerdos vinieron a visitarme de a montones. Ya nos conocíamos desde hace tiempo pero no se conocían entre ellos.No se cómo ni porque ni cuando, pero lo hicieron.
En algún rincón del mundo al que pertenecen se encontraron, se amigaron y hablaron de mi.
Decidieron pues, visitarme.

Sus visitas -siempre de a uno- duraban horas, a veces días.
Entraban sin avisar a la noche, se me sentaban de lado y empezaban a hablarme, mostraban fotos, vídeos y un sin fin de cosas que realmente me llegaban.
Esta vez no fue distinta a las demás, a excepción de que vinieron todos juntos. Y se convirtió en una ronda muy grande, donde apenas entrabamos apretados.

Aquello fue el caos. Hablaron todos a la vez, y gritaban, y discutían entre ellos, y se peleaban y se hacia la calma hasta que uno volvía a levantar al voz y yo solo pude mirar.
Intenté de mil maneras hablar, decir algo, frenarlos, pero algo extraño en mi no me permitió hacerlo.

De pronto se hizo el silencio, y fue eterno.
Intenté nuevamente hablar, y logré que hablaran de a uno y solamente a mi, sin discutir entre ellos.

Y así fue que las noches comenzaron a sucederse interminables una tras otra.
Llego un momento que las noches no bastaban, y comenzaron a ser también los días.
Y aquello fue el infierno.

Antes de que terminara de hablar el último de los recuerdos, se paró, fue hasta mi puerta e hizo pasar a alguien que presentó como un nuevo integrante.
Para mi sorpresa, todos se levantaron y sin volver la vista atrás se marcharon y me dejaron a solas con él.

Los cigarros empezaban a escasear igual que lo hacia el wiskie con sus peces de hielo.
El Recuerdo, no hizo mas que mirarme atentamente durante unos minutos, como si quisiera descubrir algo en mí. Tomo su vaso y de una forma muy extraña comenzó a rodar en mi mente una cortometraje de mi vida, con los episodios mas importantes, con personas importantes, momentos, risas, colores...


Moví la vista, y seguía ahí, tomando de su vaso. Bruscamente las escenas en mi mente desaparecieron y en cambio vino una muy distinta, con los mismos personajes pero mayores. Yo ya no era el de antes, estaba muy cambiado, triste, con un peso encima muy grande. Mi familia también.
Seguía al lado de la misma mujer, y ciegamente creyendo las mismas cosas que antes creía. Y yo miraba esa película, y lo miraba a él y entendí que el también la estaba mirando, y me hacia comentarios... "fíjate ahora lo que va a decirte", "mira como te sentís después de que ella te cuenta eso" ... y yo no hacia mas que mirar con ojos de incredulidad aquella vida tan real, tan tangible, tan tristemente tosca.

Al cabo de unos minutos, se levantó, sacó una tarjeta de su saco, la guardó en mi bolsillo y se marchó.
Yo confundido, asombrado y agotado por no haber dormido durante días y noches enteras, me dormí.

Al día siguiente como de costumbre, me fui a trabajar temprano.
Al guardar mis llaves, tropecé con su tarjeta en mi bolsillo donde aparecía su nombre y una frase:

Recuerdo De lo que fue y lo que pudo haber sido
"No dejes que te impidan galopar ni los ladridos de los perros"

Mi futuro es preterito imperfecto, mi pasado nostalgia del presente.

¿Qué pasaría si un día te dijera que te quiero mucho, que te necesito, que te hecho de menos?
¿Pensaste como reaccionarías si algún día alguien te dice cuanto te hecha de menos?
¿Qué harías?
...

Abril, ese Abril Sabinero, vino con vientos raros. Esos vientos que es mejor que no te encuentren en el mar, sino en tu casa, refugiado y abrigado.
A mi encontró en el mar.
En el mar, con una simple canoa, sin vela ni motor, sin comida y sin esperanzas.
La tormenta se veía venir. Hacía días que el cielo se iba poniendo cada vez mas negro. Las olas eran cada vez mas grandes, el viento cada vez mas fuerte, y yo.... yo ya no era el de antes.

Cada día, al anochecer y antes de dormir las noches erna mas oscuras que las anteriores. Cada ola era mas grande que la de ayer, y cada vez me sentía peor.
Y llego el día. Cuando llega no te das cuenta que llegó porque pensáis que mañana va a haber mas. Pero no.
No hubo mas.
Ayer fue el día.

Eran las 20.00 y yo en el medio de ese mar sin calma. Se nubló como de costumbre, el mar comenzó a subir, y las olas comenzaron a hacerse cada vez mas grandes.
A diferencia de otros días, el agua me mojó, el cielo gris se tiñó de negro y no hubo ni luna, ni relámpagos que pudieran iluminar nada. Fue entonces, la oscuridad completa.

Sentí frío, mi corazón incontrolable, mi respiración que no dejaba de asustarme y mis ojos que no creían lo que veían.
Sentí miedo. Aun sabiendo que la tormenta en unas horas pararía, aun sabiendo que podría dormir tranquilo, aun sabiendo que mañana cuando despertara sería otro día, en el medio del mar, pero otro día al fin... sentí miedo, sentí angustia, y volví a sentir el Angor del que hablaba mi abuelo.

Estoy en el medio del mar.
La lluvia cada vez es mas fuerte, las olas cada vez mas grandes. Miedo. Terror. Angustia. Desesperación. ¿Qué hacer? Hace un rato, le dije a una buena amiga, brujita pero buena que...

Si nos hundimos antes de nadar
no soñarán los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza como un tachón por los cuadernos;
la noche se hará tarde, tan temprano,
que enfermarán de otoño los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Trataré de no hundirme sin antes nadar.


Se los quiere amigos, y mucho.

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Otro Jueves Cobarde

El niño se despide de su padre y su madre con un beso, se lava los dientes y se va a la cama.
Con el pijama puesto, sabanas, frazadas y acolchados sobre su cabeza recuerda lo feliz que era hace unos años cuando antes de las diez de la noche casi por automatización se dormía en un sillón, o sobre las piernas de sus padres.
¡Eso si era felicidad! No había nadie que le dijera lo que hacer, ni obligara a hacer cosas que no quería, pues cada Jueves que empezaba esa novela brasilera 'prohibida' segun anuncios del INAU para menores de 12 años, la voz de su padre lo obligaba a despedirse....

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Condenando a la hoguera los archivos

Que conservar y que no

Estoy cambiando de a poco mi vida. Y en esta etapa de cambio es donde me pregunto con que cosas debería de quedarme.
No pasa por si son buenas o malas, porque hay cosas malas que con el tiempo se convierten en buenas, y viceversa. ¿Entonces?

Hay que sacarle la pintura a la casa, y pintarla nuevamente.
Hay que arreglar esas virtudes veniales, ligeras, leves y convertirlas en cosas estables y solidas.
Y lo peor, hay que condenar a la hoguera los archivos que todo el tiempo apuntalan las ruinas de los recuerdos y los momentos que nos hacen desear volver el tiempo atrás.

Es tremendamente difícil. Y para esto no hay sicólogo, asistente social o medicamentos que sirvan, pues los probé a todos y solo se revuelve un pasado que ya tenemos más que claro, que ya asumimos y de apoco empezamos a odiar.

Soy feliz. Dentro de este blog que aparenta tan nublado y agitado, soy feliz.
Tengo muchas cosas de las cuales estoy orgulloso de haber conseguido, y lo más importante, estoy rodeado de personas que me quieren bien. Por supuesto que no merezco nada de eso y que a veces a uno le da hasta verguenza pararse frente a ellos y decirles "Chaval, sos demasiado gente ¿que haces a mi lado?" pero así lo siento y eso aumenta el amor y respeto que le tengo a cada una de las personas que me rodean.

Y vuelvo al principio, ¿que conservo? ¿que desecho?
Conservo los amigos, los momentos, los amores, la familia, mi hijo y mi perro. Conservo eso.
Pero acaso eso no es lo unico que tengo en la vida? No son mi vida?

Entonces...

Entonces empezaré por mi. Por dejar de ser alguien a quien (aunque no lo demuestre) le afectan hasta los mas mínimos problemas, palabras y personas. Alguien a quien pueden tirarle el ego, el orgullo y el honor al piso con una palabra, y deberé empezar una vida con algunos sentimientos fuertes, y los demas superfluos.

Pero es esto lo que quiero? Sería realmente feliz siendo alguien que nunca fui?
¿Que hacer....? Escucho opciones