Monday, 19. March 2007, 19:56:58
cultura, Europa
LOS ENCUENTROS PARA LA EUROPA DE LA CULTURA
PALACIO DEL ELÍSEO
Lunes 2 de mayo de 2005
Señoras y Señores Ministros,
Señoras, Señores, estimados amigos,
Es un placer ver aquí reunidos a artistas, creadores, intelectuales, responsables culturales y políticos de los veinticinco países de la Unión Europea. Gracias por haber aceptado tan numerosos la invitación de Francia.
Sus intercambios, día tras día, van trazando una Europa de las artes, una Europa del pensamiento. Ese constante devenir, nutrido por siglos de civilización, ha guiado desde el principio la larga y bella aventura de unificación de nuestro continente.
*
* *
Europa ya era una realidad cultural mucho antes de ser una realidad económica o política. Desde los inicios, nuestras culturas se entrecruzaron, engendrando así con el paso del tiempo herencias y emociones comunes, forjando una conciencia compartida. Nuestra cultura, nuestra identidad y nuestros valores, son fruto de todos esos siglos de encuentros y desencuentros. La construcción política de Europa no hubiera sido posible sin ese arraigo histórico común.
De la Antigüedad a la Edad Media, las expresiones artísticas e intelectuales a lo largo y ancho del continente no dejaron de beber de la misma fuente, constantemente renovada. La civilización romana sucede a la griega e incorpora la cultura celta, antes de que Occidente se cubra con " un manto blanco de iglesias ", como menciona un cronista. Tras el románico surge el gótico, pero con él pervive la influencia de Al-Andalus o de la Venecia bizantina. Una conciencia común empieza a afincarse en monasterios y universidades.
En el Renacimiento, Europa es ya una realidad para filósofos, sabios, escritores y artistas. Los humanistas reivindican una " República de las Letras ", patria de clásicos y modernos, de paganos y de cristianos, unidos por una comunidad de pensamiento, allende las fronteras y allende las épocas.
En la Europa humanista coexisten las religiones y las culturas, en el convencimiento noble y bello de que " nada es más admirable que el Hombre". Poco después, la profusión barroca reemplaza el rigor clasicista ; frente al poder espiritual, frente al poder temporal, el hombre empuña su espíritu crítico. Movidos por las luces de la razón, los Filósofos de la Ilustración surcan el continente entero.
Desde Francia, el polvorín de la revolución se extiende a toda Europa, prendiendo los braseros de las pasiones ideológicas y nacionales. Lejos de extinguirse, esta llama se reaviva en el Siglo Diecinueve con el movimiento romántico y pervive hasta en sus últimas metamorfosis, el simbolismo o el modernismo. Filósofos, escritores y utopistas hacen suyos los ideales de los derechos humanos y de la democracia en su búsqueda de la unidad y de la fraternidad. En los albores del nuevo siglo, nuestro continente, fecundado desde siempre por la cultura judía, se hace eco de la Viena de Stefan Zweig y de su Mundo de ayer, justo antes de que se abatan sobre él la catástrofe de las "tempestades de acero", las dos guerras mundiales, y el horror de la Shoah.
Europa sale tocada de la tragedia. Mas, desde los escombros de la guerra, refunda su ideal humanista y empieza a fraguarse una nueva conciencia. La unidad política y económica a las que aspira desde ese momento, ha de ahuyentar la sombra de la guerra y de la barbarie. Gracias a eso, nuestro continente es hoy un espacio de paz, de democracia y de libertad. Con la caída del muro de Berlín, y la ampliación de Europa, se concreta la gran y bella ambición de reconciliar a nuestros pueblos.
Hasta entonces, nuestros pueblos anhelaban por supuesto la unidad, pero una rivalidad ideológica indirimible impedía que coincidiesen valores y proyectos. Europa está por fin reconciliada consigo misma y con su historia, y nuestras naciones, merced a unos mismos ideales, pueden ya fraguar juntas su destino. De ahí que la Constitución que está por adoptar abogue no sólo por la defensa común de nuestros intereses económicos, sino también por el apego a un conjunto de valores, principios e ideales, que es lo que hace de Europa un ejemplo único en el mundo.
*
Después de cincuenta años de construcción europea, no podemos sino celebrar lo mucho que hemos avanzado. Pero no por ello hemos de detenernos; nos esperan nuevas etapas, nuevos hitos y nuevos retos e interrogantes a los que hay que atender.
El proceso de construcción europea tiene ya medio siglo, y si queremos que siga prosperando, es preciso que abramos nuevas vías, asentemos nuestros valores e identidad comunes y proclamemos nuestros ideales. Tenemos que concretar aún más este proceso, para llegue por igual al corazón y a la cabeza de nuestros ciudadanos y les conquiste con nuevos horizontes, nuevas perspectivas y nuevas ideas.
Para ello, sigamos el ejemplo de los creadores europeos, que ignoran las fronteras nacionales. Como Giorgio Strehler, en Francia, que puso en escena Las Bodas de Figaro en el Palais Garnier, entonces dirigido por Rolf Liebermann, y fundó la Unión de teatros de Europa, o Pontus Hulten, que dirigió el Museo de Arte moderno del Centro Georges-Pompidou, y otros tantos. Pensemos también en esas brillantes coproducciones cinematográficas europeas, del Guepardo de Visconti a Las alas del deseo de Wim Wenders. Todos estos ejemplos demuestran que el proyecto europeo es cultural por definición, y probablemente, por vocación, la encarnación de un ideal común de civilización respetuoso de sus múltiples identidades.
Y es que ser europeo no implica renuncia: al contrario, ser europeo, es posiblemente ser aún más francés, alemán, italiano, español, polaco u otro, porque cada nación se beneficia de su unión con las demás, de ese destino conjunto. Desde la Edad Media, la cultura ha impregnado nuestro continente, y ha propiciado a su vez, el rico florecimiento de las culturas nacionales o regionales. La exaltación de la diversidad es a decir verdad inherente a nuestra profunda unidad.
El abundante patrimonio de que disponemos lleva la impronta de nuestra historia común. Nuestra memoria, nuestra imaginación, nuestra reflexión son una misma trama de referencias cruzadas. Nuestras raíces se hunden en la misma tierra. Nuestros sueños beben de una misma fuente.
La cultura se nutre de este mestizaje, lo transforma y lo renueva con las creaciones de nuestro tiempo, para transmitirlo a las generaciones futuras. Ese impulso creador, auténtico acto de fe en la libertad de los hombres y en el futuro, es el mejor exponente de la identidad europea, como rechazo a los dictados de la Historia y lucha contra la fatalidad después de siglos de guerras y de desgarros. Esa lucha contra el Destino engrandece nuestro noble proyecto.
La idea europea, lo que perseguimos día a día, radica también en determinada concepción del hombre y de su dignidad : concepción del hombre como un todo, con sus contradicciones y anhelos, su sed de emancipación y de arraigo, su apego por la libertad y la solidaridad, su defensa de la universalidad y de la diversidad de los pueblos.
Esa idea es hoy más necesaria que nunca. Sabemos que, a diferencia de lo que vocean los agoreros del "choque de las civilizaciones", no podemos replegarnos dentro de nuestras fronteras, enjaular a nuestras culturas cuando todo en ellas aboga por la apertura y el diálogo, el reconocimiento y el respeto mutuos. Hoy más que nunca, hemos de abrir Europa a las otras culturas, y hacer de ella un espacio de creación, un espacio de apertura para todos los creadores, artistas e intelectuales.
La creatividad es vital si queremos hacer frente a la uniformización, avatar de un mundo en el que, cada vez más, todo ha de ser ganancia. La invasión de productos en serie no hace sino indicar el peligro que correría de otro modo la diversidad de las culturas del mundo.
Por ello, hoy más que nunca una de las claves de la construcción política ha de ser la cultura. Esto implica tanto a políticos como a artistas e intelectuales, tal y como transmití en mi llamado " Por una Europa basada en la cultura " del 8 de junio de 2004, que espero que tenga la mayor resonancia posible.
Todos los Estados europeos reconocen la importancia de la cultura en la vida de la Urbe, como expresión de las más elevadas aspiraciones del hombre, de su sed de belleza, de absoluto, de verdad, de perfección. Como vehículo de un dinamismo y de una creatividad que son el nervio de nuestras sociedades. Como un factor de emancipación y de realización de todos los individuos. Como un valor fundamental, y no una actividad secundaria o baladí, para todas las naciones de Europa.
Asimismo, reconocemos que no podemos dejar la cultura a merced de las fauces del mercado, ni someterla a un Estado. Tan nociva es la concentración para la diversidad cultural como la competencia salvaje. Es por lo tanto necesario y legítimo que el poder público, a saber, nuestros Estados, y también Europa, intervenga y garantice la libertad de expresión y la diversidad cultural. Tuvimos la oportunidad de reafirmar claramente estos principios con motivo de los encuentros de otoño de 2004 en Berlín, organizados a instancias del Canciller Schröder y centrados en el tema " Dar un alma a Europa ", que fueron los predecesores de los que hoy celebramos.
*
* *
Hemos de cultivar nuestra diversidad, hemos de vivirla, de defenderla con uñas y dientes por doquier. Europa y los Estados saben que han de obrar juntos para ello. Es lo que el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa aclara con exactitud.
Éste supone un avance considerable, ya que refuerza las políticas culturales al delimitar claramente las competencias de la Unión y las de los Estados miembros en materia de cultura.
El Tratado constitucional explicita que cada Estado puede elaborar y desarrollar con total legitimidad su propia política cultural. Reconoce además que la Unión europea ha de apoyar a los Estados, con el fin de respaldar o completar sus acciones, y, como lo estipula la Constitución, "poner de relieve nuestro patrimonio cultural común". La vertiente cultural de la construcción europea se convierte así en uno de los objetivos fundamentales de la Unión.
No se trata pues de armonizar o de integrar a toda costa la cultura. Sólo se hará por defecto cuando haya que defender la dimensión económica de algunas actividades culturales cuyo desarrollo peligraría de otro modo, como hemos hecho en el caso de la propiedad intelectual, armonizando según los criterios más exigentes de derechos de autor. Tenemos que seguir desarrollando esta acción conjunta principalmente en la lucha contra la piratería.
Pero si lo que queremos es una verdadera Europa de la cultura, son los Estados quienes han de definir libremente su política cultural. La Unión europea, paladina de la excepción cultural en el mundo entero, tiene por lo tanto que garantizar la capacidad de iniciativa de sus miembros y reconocer el carácter único de la cultura a la hora de elaborar y aplicar sus propias políticas en materia de competencia o de mercado interior, por ejemplo.
Desde ese punto de vista, el Tratado constitucional supone un avance decisivo, transformando la diversidad cultural en uno de sus objetivos fundamentales, como lo indica su lema "Unida en la diversidad". La Constitución estipula asimismo que la Unión europea ha de tener en cuenta los aspectos culturales en todas sus actuaciones, sean cuales sean.
La especificidad de los bienes culturales contará pues con una base jurídica sólida e incontestable, que reconoce plenamente las ayudas estatales en materia de cultura a nivel europeo. Esa es ya la base de la directiva "televisión sin fronteras ", relativa al apoyo estatal a las producciones audiovisuales. La Constitución europea será de gran ayuda a la hora de extender este tipo de sistemas, y Francia seguirá muy de cerca ese proceso.
El Tratado reconocerá también las industrias culturales. Su papel de apoyo a la creación en muchas de sus facetas y a la divulgación de cara al gran público es esencial. Así pues, hemos de consagrar la especificidad de estas industrias, escudarlas e impulsarlas a salir a la batalla de la competencia mundial para que defiendan a Europa. Eso es lo que plantea Francia en sus propuestas sobre una fiscalidad de los bienes culturales.
*
El Tratado constitucional incorpora por lo tanto definitivamente la Europa de la cultura a las competencias respectivas de los Estados y de la Unión europea. Así, la Unión cumplirá con uno de sus cometidos naturales, promover el diálogo entre culturas, y obtendrá sin lugar a dudas un mayor apoyo por parte de los ciudadanos. Para ello tendrá que ponerse manos a la obra y dotarse de una auténtica misión cultural.
Cosa que ya ha empezado a hacer, en la medida en que el principio de unanimidad de los Estados miembros lo permite. Esa es una de las ventajas del Tratado constitucional, ya que salvo en el caso de negociaciones comerciales internacionales, en las que la unanimidad es necesaria para defender la diversidad cultural, bastará con recabar la mayoría cualificada para sacar adelante una propuesta, que ya no podrá bloquear un solo Estado. A nivel europeo, será mucho más fácil desarrollar iniciativas comunitarias. Aplicado al ámbito de la cultura, este principio ofrece amplias perspectivas.
Las puertas de los Estados miembros se abrirán por fin de par en par a las obras y a las culturas europeas, lo que no se ha logrado del todo por el momento.
En el caso del cine y del campo audiovisual, esto tiene su explicación económica : como los mercados nacionales en Europa son más reducidos que los de nuestros mayores competidores, la rentabilidad y la exportación de las producciones europeas quedan trabadas. Por ello, es legítimo que los poderes públicos intervengan. Un buen ejemplo de ello es el programa Media, cuyo fin es favorecer la circulación de películas europeas en Europa y en el mundo, y que merece ser mantenido y desarrollado.
La Unión europea de hecho ya contribuye a acercar a artistas e instituciones culturales para crear un amplio espacio cultural europeo. Ejemplo, la red THEOREM, que reúne festivales y teatros para que en toda Europa se conozcan las obras de los nuevos países miembros, o la red Varèse en el caso de la música contemporánea. Todas estas iniciativas han de ser alentadas y reproducidas.
De los talleres de preparación de estos encuentros han surgido propuestas muy interesantes, como por ejemplo, la de crear un label del patrimonio europeo allí donde no coinciden la lista del patrimonio mundial de la UNESCO y las medidas de salvaguardia nacionales. Nuestra identidad cultural sólo puede salir ganando con esta distinción de nuestros más bellos monumentos y lugares de memoria.
También se ha propuesto crear un fondo europeo de garantía para facilitar la itinerancia de exposiciones en la Unión, y creo que vale sopesar esta opción.
Por ese conducto, se reforzaría igualmente la dimensión europea de la cadena de televisión Arte, que es uno de los estandartes de la cooperación franco-alemana.
Yo mismo propuse crear una biblioteca virtual europea a modo de contribución de nuestro continente a la galaxia del conocimiento. Sería una lástima que se echase a perder nuestro ingente acervo, como son los fondos de nuestras instituciones patrimoniales, en otras palabras, nuestras bibliotecas, por no digitalizarlo, ya que como todos sabemos mañana todo tendrá que estar en línea o correrá el riesgo de caer en el olvido, o peor aún, de desaparecer. Para ello, contamos además con los conocimientos de nuestras empresas en materia de digitalización y de indexación de fondos digitalizados.
Quién sino nosotros ha de valerse de estas bazas y multiplicar su potencial federándolas··· Quién sino nosotros ha de potenciar la investigación y el desarrollo para encarar el desafío fundamental que plantean las tecnologías···Eso es lo que persigue el programa de desarrollo de un nuevo polo de investigación franco-alemán, que lanzamos junto con el Canciller Schröder la semana pasada.
Varios Estados han mostrado ya su interés por la creación de una biblioteca virtual europea, a petición también de los responsables de las principales bibliotecas nacionales de Europa. La semana pasada, Francia, junto con Alemania, España, Hungría, Italia y Polonia pidieron a la Unión Europea que estudiase esta cuestión. Todos aquellos Estados que deseen sumarse a la iniciativa serán por supuesto bienvenidos.
*
A Europa le corresponde encabezar la lucha por la diversidad cultural a través de proyectos de este tipo. En el mundo de hoy, esta lucha es vital.
¿Por qué? Porque la cultura no es una mercancía, y como tal, no ha de quedar a merced de la ferocidad del mercado. El mismo principio que rige la construcción europea debería de regir la mundialización.
Por eso Francia y Europa llevan más de diez años propugnando la excepción cultural y aduciendo que la OMC, y las negociaciones comerciales que en ella se llevan a cabo, no son el lugar adecuado para tratar de intercambios culturales. Francia, junto con otros países, y con el apoyo incondicional de los profesionales de la cultura, y sobre todo de los cineastas, defiende con ahínco este principio, ya que sus repercusiones económicas son sustanciales. Pero está en juego también nuestra visión del hombre, ya que la excepción cultural es una auténtica declaración política y moral, según la cual hay actividades humanas que no pueden ser reducidas a meras mercancías.
Este principio que todos preconizamos está definitivamente plasmado en la Constitución europea. Derogando a la norma común, el Tratado constitucional exige la unanimidad de los estados para negociar o celebrar acuerdos comerciales en materia de servicios culturales y audiovisuales. Ni la Unión ni Francia harán concesiones en materia de excepción cultural. Ésta no ha de abaratarse bajo ningún concepto.
Con ese mismo ánimo estamos participando en la elaboración en la UNESCO de una convención internacional sobre diversidad cultural. Yo lancé esa idea con motivo de la Cumbre mundial sobre desarrollo sostenible en Johannesburgo, en septiembre de 2002. Y sigue avanzando gracias a la movilización de todos los Estados miembros de la Unión europea y de la Organización internacional de la francofonía. La Comisión, por una petición de Francia que fue respaldada por varios de nuestros socios, se ha implicado mucho en este proceso. Es decir el consenso que ha recabado este tema central en el seno de la Unión. No obstante, no nos congratulemos por el momento, ya queda todavía camino por recorrer y Europa, unida, tiene que seguir dando a conocer nuestras opiniones.
La convención consagrará la especificidad de los bienes culturales, confirmará la legitimidad de las políticas de apoyo a la diversidad cultural y será un marco de referencia para los Estados y las organizaciones internacionales. No es poco. Francia hará todo lo posible para que sea adoptada este otoño. Y contamos con el apoyo de todos para lograrlo.
*
* *
Señoras y Señores,
El mundo de hoy, caracterizado por la complejidad, por no decir la confusión y la agitación, plantea toda una serie de retos; las nuevas perspectivas que ofrecen los progresos tecnológicos; la amenaza de uniformización y el despertar de las identidades; que éstas dialoguen e intercambien entre sí en vez de atrincherarse; que la diversidad sea el cimiento mismo de la unidad de los pueblos; la organización de ese mismo mundo en torno a grandes polos. Europa reúne las condiciones para convertirse en uno de los más potentes de ellos.
Para ello, ha de seguir luchando por ser una gran potencia económica, y por ser una auténtica potencia política. Para tener cabida en este nuevo mundo, ha de ser uno de esos "imperios de la mente" a que se refería Winston Churchill al pensar en los imperios del futuro.
En eso consiste la Europa de la cultura. Ese es el tema de estas jornadas, durante las cuales ustedes tendrán la palabra para que hagan eco a esos poetas, pintores, escritores, músicos, escultores y pensadores que empezaron a componer nuestra identidad común.
Con ustedes, con sus diálogos, su diversidad de opiniones, sus pensamientos, se ve, se toca, se escucha la Europa de la cultura. Con su presencia aquí en París se materializa nuestra fe en un mismo destino europeo, en un destino europeo común.
Gracias por su atención.
|
Wednesday, 30. August 2006, 22:22:01
music, intelligentzia, Europa
Richard Wagner
(Leipzig, a Saxònia, 1813 – Venècia, 1883) fou un compositor d'òpera, director i teorista musical alemany.
Les seves composicions, particularment les darreres, són notables per llur textura contrapuntal, les harmonies riques i llur orquestració, i l'ús elaborat dels leitmofits: temes associats amb personatges o situacions específiques. El llenguatge musical cromàtic de Wagner va ser catalaístic pels desenvolupaments posteriors de la música clàssica europea, incloent-hi el cromatisme extrem i l'atonalitat. Va transformar el pensament musical per mitjà de la seva idea de Gesamtkunstwerk (obra d'art completa), personificada en el seu monumental cicle de quatre òperes Der Ring des Nibelungen (1876). El seu concepte de leitmotif i de l'expressió integrada de la música va tenir una forta influència a gran part de la música de les pel·lícules del segle XX. Wagner fou i encara és un músic controvertible, tant per les seves innovacions musicals com per les seves opinions polítiques antisemites.
Joventut i primers estudis
La família de Wagner no estava gaire relacionada amb la música, però alguns dels seus avantpassats havien estat cantors apreciats pel seu talent musical. El seu pare, funcionari de la policia municipal, va morir sis mesos després del seu naixement. Al mes d'agost de l'any 1814, la seva mare, filla de forners, es torna a casar amb l'actor, pintor i poeta Ludwig Geyer que podria realment ser el verdader pare de Wagner. Geyer va morir alguns anys més tard, no sense haver transmès al jove Richard la seva passió pel teatre.
Molt s'ha escrit sobre els dos pares de Wagner. El que si és segur és que li provocà una certa crisi d'identitat provocada (entre d'altres coses) per l'absència d'una forta figura paterna i pel simple fet de que fins al seu ingrés a la universitat de Leipzig, el seu cognom fou Geyer.
La família Geyer es trasllada a Dresden l'any 1817 i Richard ingressa a l'escola del Vizehofkantor Carl Friedrich Schmidt. El 2 de desembre de 1822 es matricula a la Kreuzschule de Dresden, on rebé algunes lliçons de piano.
Després de traslladar-se el 1828 a la Nicolaischule de Leipzig va acabar la primera de les seves obres que s'ha conservat, Leubald (una amalgama surrealista de Shakespeare, Kleist i Goethe), que, a fi de proveir-la de música, el va impulsar a estudiar la teoria de la composició de Johann Bernhard Logier i la música de l'Egmont de Beethoven. A la tardor d'aquell any va començar a prendre classes secretes de teoria de l'harmonia amb Müller, compositor local i director, i el 16 de juny de 1830 va ingressar en la Thomasschule de Leipzig, on per un breu espai de temps va rebre lliçons de violí a càrrec d'un membre de l'orquestra de la Gewandhaus, Robert Sipp. Aviat descobreix Beethoven, al temps que en feia una transcripció per a piano de La Novena Simfonia, que acabava per la Pasqua de Resurrecció de 1831.
El 23 de febrer de 1831 es va matricular a la Universitat de Leipzig a fi d'estudiar música, i a la tardor d'aquell mateix any es va fer alumne del Thomaskantor Christian Theodor Weinlig, amb qui (segons Mein Leben, el seu diari personal) va estudiar contrapunt durant sis mesos.
Wagner vol transmetre d'una part el fet de ser autodidacte i d'altra les influències d'autors alemanys com Beethoven. Però sembla que la realitat, segons una carta recentment descoberta a Müller, mostra que la seva dependència de Müller va durar molt més del que es desprèn del relat autobiogràfic i la dedicatòria a Weinlig de la primera obra de Wagner publicada (la sonata per a piano en si bemoll, wwv 21) constitueix així mateix un indici que les lliçons de Weinlig van tenir major abast que el suggerit per Wagner i potser van anar més enllà de la fuga i el cànon, arribant fins a les formes de la sonata clàssica. D'altra banda, es tenen evidències de la influència d'obres com I Capuleti e I montecchi de Bellini que s'estrenava en aquells moments, dels arrangaments que feu de Haydn, o de que estudià les simfonies de Mozart almenys tant com les de Beethoven.
Primeres òperes i primer matrimoni (1832-1836)
Igual com altres moltes fites significatives en l'evolució de la vida de Wagner, els seus començaments com a compositor d'òperes es van veure marcats per una falsa arrencada.
El 1832 comença a composar l'òpera Die Hochzeit, però el texte no agrada a la seva germana Rosalie, actriu ben relacionada, i estripa el libretto. A finals del mateix any estrena primer a Praga, i després a Leipzig i a Würzburg, la seva simfonia en do, obtenint una càlida acollida. No va tornar a interpretar-se fins que Wagner la va reviure i revisar per a una execució privada al Teatre Fenice de Venècia el 25 de desembre de 1882 (va ser l'última obra que va dirigir).
Ràpidament es posa a treballar en una altra òpera Die Feen (Les Fades), en la que hi conserva algun personatge. El libretto, basat en la peça teatral de Carlo Gozzi La donna serpente, queda acabat el febrer del 1833. Wagner va escriure la partitura sencera a Würzburg, acabant-la el 6 de gener de 1834. Tanmateix, la seva autobiografia no esmenta el fet que després de la seva tornada a Leipzig el 21 de gener va revisar alguna de les seves parts. Les actuacions de la Schröder-Devrient com a cantant convidada a I Capuleti i I Montecchi de Bellini durant el mes de març, clarament van inspirar a Wagner la reescriptura no solament de la música sinó també del contingut dramàtic de l'ària d'Ada en l'acte II. L'òpera no s'estrena fins al cap de mig segle el 29 de juny de 1888.
Imatge de Riga al segle XIXEl 1834 comença una llarguíssima sèrie de viatges per Europa dirigint concerts i òperes a Magdeburg, Kaliningrad, Riga...aconseguint sortir d'alguns problemes pecuniaris. És en aquesta època (1836) que Wagner va escriure Das Liebesverbot (La proscripció de l'amor), òpera inspirada en una obra de William Shakespeare (Measure for measure). L'obra, que va ser acollida amb poc entusiasme, era una òpera còmica que glorificava la sensualitat italiana a costa de la mesquinesa d'esperit alemanya. Això lligava amb el fet de que Wagner fos partidari del moviment de la Jove Alemanya que era un difús conglomerat d'intel·lectuals, entre qui es comptaven Heinrich Laube i Theodor Mundt, amb idees que es dirigien contra l'estructura feudal d'Alemanya i a favor d'una classe mitjana liberal en ràpid ascens. També concordava amb el minvant interès de Wagner per Beethoven com a model de composicions purament instrumentals i la seva rèplica en un creixent entusiasme per França i Itàlia.
El 24 de novembre de 1836, Wagner es casa amb l'actriu Minna Planer. Tot i que en el seu diari diu que la seva relació es basava simplement en la seva frescor i en els seus instints maternals, no era sinó una veritat a mitges exagerada per la seva segona esposa (Cósima va escriure el text de Mein Leben al dictat de Wagner). A varies cartes es demostra que n'estava profundament enamorat i temerós de perdre-la.
Kaliningrad, Riga, París (1837-1842)
Des d'un principi el matromoni no va anar bé. Primer perd la feina, i al cap de dos mesos de ser nombrat director musical del teatre de Kaliningrad (1 d'abril de 1937), ella marxa a Dresden amb un home de negocis anomenat Dietrich. Va i torna del costat de Wagner varies vegades i fins i tot ella té una filla il·legítima, Natalie. Wagner es mostra molt gelós i exigint submisió a les seves cartes. Ell reconeix que no soportava el major èxit i reconeixement professional de la seva muller; de fet només composà obres menors en aquesta època.
La parella canvia de casa anant a Riga el juny de 1837, on Wagner fou cridat per ocupar també el lloc de director musical. Es passa un any fent arranjaments, reorquestrant i composant petites peces i, sobretot, dirigint òperes i concerts.
Retrat de Berlioz per Honoré Daumier, qui més va influenciar durant la seva estada a París.Però no el van renovar per la següent temporada (1938). Com que havia començat a treballar seriosament en el libretto i la música de Rienzi a l'estiu, va prendre la decisió d'aprendre francès i emprendre viatge a París, on confiava que la seva òpera seria acceptada en traducció francesa. També s'ha escrit que la parella estava crivellada de deutes i va haver de fugir de Riga per escapar als seus creditors
Durant la seva fugida, els va enganxar una tempesta que després inspiraria a Wagner L'Holandès errant o coneguda també com El vaixell fantasma, que els obliga a aturar-se a Londres. Al cap d'una setmana arriben a Paris.
La parella viu alguns anys a París on Richard es guanyava la seva vida reorquestrant les òperes d'altres compositors o bé fent de crític musical. Això li va permetre fer amistat amb els músics més importants de l'època: Berlioz, Liszt, Meyerbeer, entre d'altres. Sobretot el primer, del que en fa un estudi minuciós de la seva instrumentació després d'escoltar la simfonia dramàtica Roméo et Juliette.
A començaments de maig de 1840 Wagner va enviar al principal llibretista de Meyerbeer, Eugène Scribe, un esbós en prosa d'una nova òpera titulada Der fliegende Holländer (L'Holandès errant), pregant-lo el prengués en consideració per convertir-lo en un libretto. Volia estar preparat per una possible audició de l'Òpera de París. Ni l'audició ni l'encàrrec no van arribar mai, i Wagner es va rescabalar de les pèrdues venent, el 2 de juliol de 1841, a Léon Pillet, director de l'Òpera, l'esbós en francès de l'òpera, per 500 francs. (P. Foucher i B. H. Révoil van convertir l'esmentat esbós en un libretto que, sota el títol de Le Vaisseau-Fantôme (El vaixell fantasma), amb música de Pierre-Louis-Philippe Dietsch, futur director de Tannhäuser a París).
Malgrat això, Wagner va continuar treballant amb Rienzi acabant per complet la partitura el 19 de novembre de 1840. Amb l'ajuda d'alguns amics (entre ells la Schröder-Devrient) i una forta recomanació de Meyerbeer, va aconseguir, el juny de 1841, que l'obra fos acceptada per a la seva representació al Teatre de la Cort Real de Dresden. L'èxit el va esperonar a escriure el que li faltava de Der fliegende Holländer, que de nou amb un fort suport per part de Meyerbeer, el març de 1842 va ser acceptada per posar-se en escena en l'Hofoper de Berlín.
Dresden (1843-1849)
Dresden. Plaça del teatre a finals del segle XIXEl 7 d'abril de 1942 torna a Alemanya per dirigir Rienzi a Dresden, recollint un èxit tant considerable que es decideix posar en escena l'òpera que Wagner ja tenia acabada: L'holandès errant (2 de gener de 1843). Wagner s'instal·la, amb Minna, en aquesta ciutat on hi visqué sis anys, exercint amb energia el càrrec de director d'orquestra del gran teatre.
L'estiu de 1943 comença a escriure Tannhäuser per acabar-la l'abril de 1945 i estrenar-la el 19 d'octubre del mateix any. Sense gaire èxit en un principi però millorant després gràcies a alguns retocs i retallades. Amb un nou final es torna a representar el 1 d'agost de 1847.
Entre el 1846 i el 28 d'abril de 1848 composa Lohengrin.
El maig de 1848, va acabar un pla detallat Sobre l'organització d'un Teatre Nacional Alemany per al Regne de Saxònia. Els seus interessos artístics estaven fonent-se ràpidament amb una oberta activitat política: veia el teatre com el mirall d'una societat reaccionària que, primer, calia transformar si volia dur a terme els seus designis artístics. Quant major va ser el rebuig que van obtenir els seus plans de reforma teatral, major va arribar a ser la seva implicació en la política subversiva.
Mikhail Bakunin, al qui Wagner va rebre a DresdenFins que va conèixer el famós anarquista rus Mikhail Bakunin a l'estiu de 1848, i aviat va començar a publicar articles anònims enaltint la revolució i l'anarquia, encara que advocant alhora per la conservació de la monarquia. En els Estats alemanys independents de l'època, un moviment nacionalista començava a fer sentir la seva veu, reclamant més llibertats així com la unificació de la nació alemanya.
El descontentament popular contra el govern saxó, àmpliament estès, va aconseguir l'ebullició l'abril de 1849, quan el rei Frederic II de Saxònia va decidir dissoldre el parlament i rebutjar la nova constitució que el poble li presentava. El maig, una insurrecció - vaguament sostinguda per Wagner - va esclatar. La revolució naixent va ser ràpidament aixafada per les tropes saxones i prussianes i ordres d'arrest van ser practicades contra els revolucionaris.
El 16 de maig de 1849 es va emetre una ordre d'arrest contra Wagner, qui, amb l'ajuda de Franz Liszt va aconseguir fugir a Suïssa, romanent proscrit d'Alemanya durant els següents onze anys. No va tenir la mateixa sort Bakunin que en no aconseguir escapar-se va ser empresonat uns quants anys.
Exili (1849-1860)
Per consell de Liszt i amb el suport de Minna, que s'havia reunit amb el seu marit a Suïssa a començaments de setembre de 1849, Wagner va decidir provar fortuna una vegada més a París. Va partir cap a la capital francesa el 29 de gener de 1850. Al principi no li va ser fàcil decidir quin dels projectes operístics que tenia entre mans seria l'adequat per al gust francès, i finalment va elegir Wieland der Schmied. Després d'enamorar-se i viure tres mesos amb Jessie Laussot, que havia conegut en els llunyans temps de Dresden, torna amb Minna a Zuric.
Havent acabat Lohengrin abans de la insurrecció de Dresden, va sol·licitar al seu amic Franz Liszt que aquesta òpera fos interpretada en la seva absència. Liszt, un bon amic, va dirigir ell mateix la primera representació a Weimar, l'agost de 1850.
A Zuric, Wagner aviat es va atreure amics disposats a ajudar-lo econòmicament. El més important d'ells va ser el negociant en sedes Otto Wesendonck, que ajudava Wagner a sortir de greus crisis financeres provocades per l'acumulació de deutes. Les coses es van tornar més complexes a causa de la famosa passió que Wagner sentia cap a l'esposa de Wesendonck, Mathilde. Probablement mai no se sabrà fins a quin extrem van arribar les seves relacions.
Liszt pintat per Wilhelm von Kaulbach l'any 1856Mentre, acaba la partitura completa de Das Rheingold el 26 de setembre de 1854, comença la composició de Die Walküre, només amb la interrupció del seu compromís amb la Societat Filarmònica de Londres per dirigir vuit concerts de març a juny de 1855. Wagner va veure en aquesta oferta una oportunitat de que l'estrepitosa eterna cançó de la seva vida, el problema dels seus deutes, deixés de sonar.
Fins al 28 d'abril de 1857 Wagner no es va traslladar a la casa de camp propera a Zuric que li havia proporcionat Otto Wesendonck, on se suposava que el Parsifal havia estat escrit. Allà va ser on, el 9 d'agost, va interrompre el treball de Siegfried -havent finalitzat el segon esbós complet de l'acte II- per dedicar-se a Tristany i Isolda, l'esbós del qual en prosa havia començat el 20 d'agost. A part de la seva aventura amorosa amb Mathilde Wesendonck, hi havia dues raons més mundanes per escriure l'obra: els seus deutes i la negativa de Breitkopf i Härtel a publicar el Ring. Breitkopf va accedir posteriorment a editar Tristany, després que Wagner li assegurés que seria apte per a la seva representació en la majoria dels teatres alemanys.
La seva dona Minna, que havia apreciat poc les seves últimes òperes, s'enfonsava poc a poc en una profunda depressió. Tot això va ajudar a que Wagner caigués malalt amb una infecció a la pell, que va augmentar encara més la dificultat del seu treball.
La intercepció per part de Minna d'una carta dirigida a Mathilde portaria a Wagner (el 17 d'agost de 1958) a marxar a Venècia, on, en el Palazzo Giustinian, va acabar la partitura de l'acte II de Tristany en la seva totalitat el dia 18 de març de 1859. El 24 de març es va traslladar primer a Lucerna, on va acabar el Tristany, i després a París, a on va arribar el setembre amb la intenció de persuadir l'Opéra perquè muntés el Tannhäuser.
Una sèrie de jugades diplomàtiques que van culminar, l'11 de març, en una ordre de Napoleó III perquè Tannhäuser es posés a l'Òpera de París. Els diplomàtics amics de Wagner, entre ells l'ambaixador de Saxònia a París, baró von Seebach, van iniciar maniobres tendents a aconseguir una amnistia per a l'únic compositor alemany afavorit ara pels més alts poders de França. I ho van aconseguir. El 15 de juliol de 1860, Seebach va rebre una carta del baró von Beust, president del Consell de Ministres saxó i ministre d'Assumptes Exteriors, en virtut de la qual es concedia a Wagner lliure accés a Alemanya a excepció de Saxònia.
París, Viena, Biebrich (1860-1864)
Però Tannhäuser va ser retirada després de tres representacions, persones influents van voler aprofitar l'ocasió per expressar una velada protesta d'índole política contra la tendència proaustríaca de Napoleó III.
Viatja a Viena a la recerca de cantants per montar Tristan. La primera vegada que va sentir Lohengrin completa en un escenari va ser en ocasió d'un assaig en l'Òpera de Viena, l'11 de maig de 1861. El paper principal el cantava Aloys Ander, i Wagner immediatament ho va elegir per cantar Tristan. Un nombre d'intrigues van venir a complicar la situació, i el març de 1864 el projecte va quedar abandonat.
El castell de Biebrich. A aquesta ciutat Wagner hi composà Die Meistersinger von NürnbergEl 30 d'octubre de 1861, Wagner va suggerir al seu editor Franz Schott la idea d'una gran òpera còmica Die Meistersinger von Nürnberg, per la qual podria rebre un avançament a fi de minvar els seus deutes acumulats. Wagner va llogar un apartament a Biebrich, un poble de la ribera del Rin, i va començar a treballar intensament en la composició de la música. Minna va anar a Biebrich i va romandre amb Wagner per espai de deu penosos dies, després dels quals es van separar per sempre.
Wagner va passar els següents dos anys de la seva vida deixant-se portar per un cert nombre d'aventures amoroses passatgeres i viatjant per donar concerts en els quals dirigia la seva pròpia música. El 12 de setembre de 1862 va dirigir Lohengrin a Frankfurt per primera vegada, i l'1 de novembre va dirigir l'estrena del preludi de Die Meistersinger en la Gewandhaus de Leipzig.
Va donar concerts similars a Praga, Budapest, Karlsruhe i Breslau, però l'única empresa que hauria de reportar-li verdaders guanys econòmics va ser una sèrie de concerts a Sant Petersburg i Moscou de febrer a abril de 1863. Tanmateix, els 12.000 marcs guanyats a la seva gira per Rússia es van esfumar aviat, i els deutes que va contreure el van enfrontar amb una seriosa amenaça d'empresonament.
Després d'una curta estància a Viena, el 3 de maig d'aquell mateix any va ser convocat a Munich per Lluís II, el nou rei de Baviera.
Munic, Tribschen (1864-1872)
El rei Lluís II de BavieraLa primera trobada entre Wagner i Lluís II va tenir lloc el 4 de maig de 1864 en la Residenz de Munic. Lluís, qui a l'edat de divuit anys havia succeït al seu pare Max II al tron de Baviera el mes de març d'aquell any, va consentir a saldar els deutes de Wagner i li va concedir una generosa pensió. Al llarg de la seva amistat (la qual, malgrat l'escàndol i la intriga, va durar fins a la mort de Wagner) Lluís va lliurar a Wagner un total de més de 500.000 marcs, i va recolzar el projecte del festival de Bayreuth amb un crèdit de 400.000 marcs que els hereus de Wagner van anar pagant mitjançant deducció d'una quota sobre drets d'autor.
Però la correspondència publicada entre Wagner i Lluís és, de per si, una prova de que ambdós amb prou feines es van entrevistar mai personalment, i el llenguatge teatral de les seves cartes constitueix un permanent recordatori de que la seva amistat va existir exclusivament en aquesta forma literària.
No és clar quan va entrar Wagner en relacions íntimes amb Cósima, filla de Franz Liszt i esposa del director d'orquestra i pianista Hans von Bülow. Sembla que el més probable és que la seva relació comencés l'estiu de 1864, quan, en absència del rei Lluís, Cósima va anar a veure Wagner sense el seu marit i va estar una setmana a Vila Pellet, a vores del llac Starnberg.
Ajuntament de Munic al segle XIXL'octubre de 1864 Wagner es va mudar a una casa nova i notòriament luxosa en la Briennerstrasse de Munic per acabar Ring. Aconsegueix que Bülow accedeixi al càrrec de Vorspieler des Königs, però aviat es va veure clar que el càrrec no era sinó una estratègia per portar Cósima prop seu.
La primera filla de Wagner, Isolda, va néixer el 10 d'abril de 1865, dia en què Hans von Bülow dirigia el primer assaig d'orquestra de Tristany i Isolda. Va ser inscrita en el registre com a filla legítima d'Hans i Cósima Bülow. De de cara a l'opinió pública, i per temor a posar en perill la bona voluntat de Ludwig, va tenir tanta importància per a Wagner la pretensió de legalitat, que en el baptisme d'Isolde es va obligar a actuar com a padrí de la seva pròpia filla.
Wagner va començar, el juliol de 1865, i a petició del rei Lluís, a dictar la seva autobiografia Mein Leben, però els rumors del seu adulteri amb Cósima, van forçar aquest a marxar de Munic el 10 de desembre de 1865.
El castell de Neuschwanstein, residència de Lluís IIDesprés de varies proves fallides en la recerca de nova residència i de rebre la notícia de la mort de Minna, el 15 d'abril de 1866 es trasllada Tribschen, una casa a Suïssa, amb vista al llac proper a Lucerna, on hauria de passar els seus pròxims sis anys. A Tribschen va acabar Die Meistersinger, el 24 d'octubre de 1867, i el 21 de juny de 1868 va tenir lloc la seva estrena a Munic, dia en que el rei Lluís va fer el pas sense precedents de permetre a Wagner que s'assegués al seu costat a la llotja real. Wagner estava modificant les seves antigues opinions progressistes en favor d'una visió reaccionària de la Deutschtum i de la supremacia alemanya.
Richard i Cosima WagnerEl 8 de novembre de 1868, trobant-se a Leipzig va conèixer el filòleg i filòsof Friedrich Nietzsche, que s'havia sentit aclaparat per les representacions que havia presenciat de Tristany i Die Meistersinger, havent-se convertit en un ardorós wagnerià. El maig de 1869, després de la seva designació per ocupar una càtedra a Basilea, va realitzar la primera de les seves vint-i-tres visites a Tribschen.
Cósima va visitar la casa per vegada primera el maig de 1866, i es va traslladar per viure en ella de forma permanent el 16 de novembre de 1868. A Tribschen va donar a llum els altres dos fills de Wagner, Eva i Siegfried. Poc després de divorciar-se d'Hans von Bülow es va casar amb Wagner, el 25 d'agost de 1870. El dia 1 de gener de 1869 començà el famós diari on els seus sentiments hi són escaços.
Cap al primer Festival de Bayreuth (1872-1876)
Festspielhaus a BayreuthL'escenari s'estava preparant per als quatre anys més actius de la seva vida. No només va supervisar la construcció de la Festspielhaus i de casa seva, Wahnfried -la primera i única llar del que hauria de ser propietari-, sinó que també va realitzar gires per Alemanya i Àustria a la recerca de cantants i tècnics i donant, així mateix, concerts a fi de recaptar fons per al projecte de Bayreuth. Acaba les partitures completes de Ring. Cerca i reuneix un grup de joves músics que veia com a futurs instructors i directors de la seva música.
Fins al 21 de novembre de 1874 no va acabar a la fi la partitura completa del Götterdämmerung, vint-i-sis anys després d'haver començat a crear el Ring el 1848.
Com sempre, el principal problema de Wagner era d'índole financera. Després que Lluís acudís en el seu auxili el 20 de febrer de 1874 amb un préstec de 216.152 marcs, Wagner encara va estimar oportú el sol·licitar ajuda financera a Berlín l'octubre de 1875, dirigint-se en va a l'emperador Guillem I de Prusia.
Les primeres representacions públiques del Ring com a cicle van tenir lloc entre el 13 i el 30 d'agost de 1876. A causa del seu desig de sentir el Ring en privat, el rei Lluís va assistir als assaigs generals celebrats entre el 6 i el 9 d'agost. Feia vuit anys que no havia vist Wagner.
Primers Festivals de Bayreuth (1876-1883)
Entre els assistents al festival de Bayreuth de 1876 s'explicaven no solament Lluís sinó també uns altres dos caps d'estat, Guillem I de Prusia i Pedro II del Brasil, així com molts altres membres distingits de l'aristocràcia. Però el festival és un desastre econòmic i el fan pensar fins i tot de marxar als Estats Units. El 31 de març de 1878, quan tot semblava perdut, el Tresor muniquès va firmar un contracte amb Wagner que entre altres coses estipulava la liquidació del deute pendent.
Imatge de Venècia, on hi passà els darrers dies de la seva vidaPer a les sensibilitats modernes, la connexió entre Parsifal i el to dels últims assaigs antisemites i antimodernistes de Wagner constitueix, si més no, una qüestió delicada. La gènesi de Parsifal, però, és inseparable de l'aventura amorosa que va mantenir amb Judith Gautier, filla de l'escriptor Théophile Gautier. Com l'amistat amb el rei Lluís, segurament va existir gràcies a la fortament estilitzada forma de les cartes de Wagner i en la futura imaginació dels seus biògrafs.
Després de les primeres setze representacions de Parsifal a la Festspielhaus per a les que el rei Lluís havia posat el cor i l'orquestra de l'Hoftheater de Munic a disposició del festival de Bayreuth, Wagner va tornar de nou a Itàlia, instal·lant la seva residència en el Palazzo Vendramin-Calergi de Venècia.
Tot es va veure interromput per la seva sobtada mort com a conseqüència d'un atac de cor el 13 de febrer de 1883.
Obra
[edita]
Òperes
A través de les seves obres i els seus assaigs teòrics, Wagner va exercir una gran influència en l'univers de la música lírica. Casant el teatre i la música per crear el drama musical, es va fer el defensor d'una nova concepció de l'òpera, en la qual l'orquestra ocupa una lloc almenys tan important com la dels cantants. L'expressivitat de l'orquestra és augmentada per l'ús del leitmotive (petits temes musicals d'una gran potència dramàtica que evoquen un personatge, un element de la intriga, un sentiment...), que, amb la seva evolució complexa, aclareixen la progressió del drama amb una riquesa infinita.
Contràriament a gairebé tots els altres compositors d'òperes, Wagner escrivia ell mateix els seus llibrets, prenent la majoria dels seus arguments de les llegendes i mitologies europees, sobretot germàniques. Degut a això, les seves obres aconseguyeixen una unitat profunda.
Juventut
Les noces (Die Hochzeit) (1832)
Les fades (Die Feen) (1834)
La prohibició d'estimar (Das Liebesverbot) (1836)
Rienzi (1842)
Primeres obres mestres
L'Holandès errant (Der fliegende Holländer) (1843)
Tannhäuser (1845)
Lohengrin (1850)
Maduresa
Tristany i Isolda (Tristan und Isolde) (1865) Obertura de Tristany i Isolda (?)
Els Mestres Cantors de Nüremberg (Die Meistersinger von Nürnberg) (1868)
La Tetralogia titulada L’Anell del Nibelung (Der Ring des Nibelungen) , estrenada l’any 1876 i formada per:
L'or del Rin (Das Rheingold) (1869)
La Valquíria (Die Walküre) (1870)
Siegfrid (1871)
El crepuscle dels déus (Götterdämmerung) (1874)
Parsifal (1882)
Altres obres musicals
Fora de les seves òperes, Wagner ha composat relativament poca música: una sola simfonia (escrita a l'edat de 19 anys), algunes obertures, corals i peces per a piano. Entre aquestes obres, l'única que s'interpreta habitualment és l'Idil·li de Siegfried, una bonica obra de música de cambra escrita per a l'aniversari de la seva segona dona Cosima. L'Idil·li reuneix diversos motius de la tetralogia, encara que no en formi part.
Notem també la presència al catàleg d'un recull de lieder: Die Wesendonck Lieder. Aquests cants van ser dedicats a Mathilde Wesendonck.
Després d'haver acabat Parsifal, Wagner va tenir aparentment la intenció de girar-se cap a la composició de simfonies, però va morir sense haver escrit res d'important en aquest àmbit.
Les obertures i trossos orquestrals de les seves millors òperes són freqüentment interpretats com a peces per si mateixes, amb versions lleugerament modificades. Per exemple, la versió de concert de l'obertura de Tristany, escrita pel mateix Wagner, implica una pàgina suplementària que dirigeix la música cap a una verdadera conclusió.
Obtingut de "http://ca.wikipedia.org/wiki/Richard_Wagner"