Saturday, 28. November 2009, 15:03:27
No tengo un plan elaborado que se proponga ser fiel sirviente,
estás siempre a mi mano cada vez que lo necesito.
Sin embargo, me rehuso a dejarte sentado en una esquinita
donde seguramente se me olvide hasta tu nombre.
Esta vez no quiero continuar perdiendo sin haber jugado.
No me permitirìa cometer tal locura.
Sería bueno que te fueras dando cuenta
de que esta vez voy a saltar sin haberme preparado.
tomado de www.rossannabarri.blogspot.com
Monday, 24. August 2009, 19:55:33

Apenas si sos un bebé que ahora mismo va creyendo en las cosas que le voy mostrando, en los cuentos que te leo y en los lugares que logro que te imagines en tus sueños…
Tu inocencia ahora es esa conchita de mar que uno se encuentra a la orilla de la playa así como medio quebrada y un poco corroída por la sal, pero tan hermosa cuando el sol la viste. Siempre mantuviste oculta esa parte de vos que tanto agrada y uno se pone a pensar si esa conchita no estaba esperando ser arrojada por una ola para que golpeara los dedos de mis pies.
Imaginarte que te cuido, soñar que me cabes en una palma de la mano, acostarte y cobijarte con la que me queda libre y formarte una casita de amor y de tiempo que te guarda de las malas intenciones.
Siempre quiero despertarme y escuchar tu sonido, esa respiración que indica que aún dormís plácidamente, que nada mancha tu razón solo por instantes, que podes soñar que sos feliz y que de repente te encontraste en un cofrecito el par de alas que te tenía guardadas esperando tu cumpleaños o navidad, o un caballito azul, o un solecito verde. Con vos puedo pintar tantos colores bellos…que no me caben las mezclas en la paleta de colores.
Yo encuentro mi infancia en la tuya, mi tristeza en la tuya, mi corazón en el tuyo.
Nunca despertés, dejame que te oiga mientras estas dormido, dejame que me pierda en la rayita de tus ojitos cerrados, mi pequeño Rocamadour, mi conchita de playa, mi solecito de mar.
Friday, 7. August 2009, 04:15:06
**Tomada de cirugiademanolaplata.blogspot.com
Quisiera ser otra, haber nacido con otro tipo de tierra bajo las plantas de mis pies y dejar de encerrar muertos de amor en mi armario, quitarles el polvo del dolor y coserles las heridas previamente lavadas con agua oxigenada. Quisiera no ser protagonista de las novelas de Drácula. Quizá hubiera podido serlo, pero quién sabe.
Friday, 31. July 2009, 22:36:13
Me bajé del vagón en el que veníamos juntos, tú te asomaste absorto, para verme partir, por la ventana. Yo caminaba contiguo a los rieles viendo partir el tren con su caminar ruidoso y lento. El humo trataba de alcanzarme hasta donde estaba, pero yo apenas miraba tu pañuelo moverse a través del viento para despedirme. Era como una película muda, vieja y dañada pasando por la pantalla de la ausencia. Era el adiós. Era el momento.
Friday, 3. July 2009, 18:07:08
Doy un lindo paseo por tu cara
me detengo un poco en el estanque de tus ojos
no para beber de ellos
la luz que calma la sed de mi nostalgia
si no para mirar como me miras.
Paso largo tiempo inclinandome hacia ellos
porque hasta ese momento creo que no hay mayor frescura
que pararme a mirarme en el estanque
que sentir que voy fluyendo al fondo de tu alma.
Algo me impacienta, ya no quiero mirar sólo tus ojos.
Me deslizo en tu nariz...
esa que otras veces he rozado con la mía
esa que reconoce mi aroma en la distancia
y que ahora me sirve como flecha que me guía.
Continuo lentamente...
Me parece q no puedo seguir caminando...
tus labios me detienen
me sujetan y me sueltan
y es aquí donde todo reverdece
nada es más fresco y confortable
que quedarme a disfrutrar
el borde de tus labios
la punta de tu lengua
que juega a conocerme.
Todo me parece un sueño
y cierro los ojos
y me lanzo al vacío.
Dejo que me beses
y comienzo a besarte
con toda la furia de los segundos perdidos
con la ternura guardada por años y años
con el sabor a polvo
que se ha ido acumulando desde el último beso.
En esa hora necesito tener más de una boca
y un pulmón más
para colmarte de miles de besos
sin quedarme sin aire.
Abro los ojos para volver a la tierra.
La luz es hiriente como hiriente la distancia
la pequeña brecha que ahora nos separa.
Y el recorrido acaba...
siento que me dejo algo en el camino
con las ganas seguras de iniciar nuevamente
el mismo recorrido.
Friday, 29. May 2009, 16:28:24
No estas más esta noche, ni estarás sobre el tiempo
que vuelve, que vuelve, que vuelve
a regresar a las 12 de la noche en las agujas de un reloj
para volver a empezar.
No estás más...
y tu sonrisa ya no se dispersa sobre los rayos de luz que llegan hasta mis ojos.
No estás más en el sonido diario de una canción que anuncia tu llegada,
ni estás más al lado izquierdo de mi cama
donde tu espacio se hundía para ser llenado con lo que amaba.
No están mas esas horas en que volar era eterno,
no están más nuestras alas abriéndose para ser libres,
para jugar a que el viento
se cuele entre ellas.
Ya no estás presente aunque quiera nombrarte,
aunque el recuerdo acuda moviendo sus piezas para hacer un jaque.
No estás más en el silencio de la noche
que cierra sus brazos para abrir los del día;
y la noche me entristece, y la madrugada me aterra
porque sé que al abrir los ojos no encontraré tu presencia.
Te me vas...como hormiga deslizándose en las últimas cuevas que ha dejado la lluvia
y te escondés como deseando que la oscuridad te envuelva
y te proteja.
Ya no estás, y tu ausencia me muerde las esquinas del corazón
y yo
ya no estaré para cuando vuelvas.
Sunday, 10. May 2009, 00:13:33
¿Cuántas veces me he visto desnuda al espejo preguntándome si seré yo todo aquello que veo?
Pero el vidrio es liso, llano, silencioso y complaciente...es tán simple y fácil creerse aquel reflejo.
La de veces que enrojecí porque se me caían las cosas de las manos, porque tenía hambre, porque necesitaba un baño. La de veces que me avergonze de ser tan humana, de ser libre, de necesitar una mano que me ayudara a lenvantarme.
Por esos días que terminaban en fiesta y alegría, por esos dias en que deje de pensar en vos que estabas tan lejos y que te creía callado y muerto.
Por esos días en que el miedo albergó mis palabras, aquellos días en que ignoré tus pasos tan ruidosos e inconformes, en que deje de gritar con júbilo tu nombre. Por los días y noches que no me levanté para sentir el orgullo de merecerte.
Por las veces que mi mano se extendió para pedir y no para dar sino lo que se me caía, por las que mi puño no se levantó para protestar sino para matar, por los días de quietud sin fin. Por los atardeceres y amaneceres que me he perdido dejando mis pasos entre edificios y horarios, entre sábanas y televisión.
Por todo eso,hoy digo ya no más...me despertaré para trabajar por vos ahora y siempre... ¡hoy anuncio que estas vivo!¡que resucitaste en mi!
Wednesday, 22. April 2009, 19:58:35

Ya no dependo más del tiempo.
¿Cómo esperar un tiempo que se arrastra?
el tiempo es el vencido del imbécil que lo cuida.
No lo cuidemos más, amor, porque es cobarde
porque se queja sin tratar de levantar la mirada.
Usémoslo para tratar de reinventarnos sin que se de cuenta
de que es el juguete de nuestras esperanzas.
Cuando se de cuenta, seremos otros,
tendremos otros nombres, otras miradas.
Nos miraremos cansados, felices, satisfechos.
Deshojando petálos en nuestra casa.
No importa que nos haga una mala jugada
que nos deje su marca, su huella imperdonable,
las arrugas, los recuerdos, las horas maltratadas,
el olor de polillas y su furia implacable.
Dejá que intente vencer este olor, esta ternura,
que pretenda volar con alas rotas,
que quiera anestesiarnos con cordura.
Estoy con vos, estás conmigo tomando con mi mano
una esperanza nueva, una figura triste,
desvaneciendo las agujas,
escribiendo una nueva tonada que cante
a la ilusión, a la poesía,
a la ingratitud de mantenernos lejos,
al hambre, al sueño, a la violencia,
al odio de lo injusto, a las barreras.
Hagamos que todos la aprendan, que se resignen
como el tiempo que vencemos.
Que miren nuestras bocas, nuestras manos unidas,
que se revuelquen, que digan, que se alejen.
No esperemos más al tiempo que no espera...
Monday, 30. March 2009, 19:12:57
Quiero caminar sobre hojas secas y hacer mucho ruido,
tanto ruido que lastime los oídos de los malintencionados;
reirme de su falta de conciencia, de su mediocridad,
de su cruz a cuestas.
Quiero coser todas las bocas prudentes,
vomitar mis palabras encima de su silencio.
Quiero abrazar al que ríe a pesar de su tortura,
al que lucha a pesar de saberse vencido,
al que guarda el miedo en la bolsa del pantalón
para que no pese tanto la incomodidad al aire
y condenarme para siempre en el purgatorio de la justicia.
Quiero ponerme cualquier zapato sin que me quede chico,
amarrarmelo y comenzar a caminar.
Por decir algo, entre otras cosas.
Thursday, 26. February 2009, 03:12:40
* A vos que todavía lográs alumbrar en la penumbra
Soñando
Durmiendo
En el baño
Desayunando
Corriendo de un sitio para otro
En un hospital
En una iglesia
En un confesionario
En un funeral
En una boda, la propia, la ajena
En una cama
Amando
Odiando
Riendo
Llorando...
Pero no aqui
JBG
Friday, 2. January 2009, 01:58:28
Hay un día en mi vida en el que deseo morir y un día en mi vida en el que deseo nacer, hay un solo día en mi vida que deseo ser libre y otro en que deseo la esclavitud fervientemente.
Hay un día en el año en el que me despierto en el desierto a medianoche, me remuevo la arena que me ha caído en el pelo y busco tus labios esperanzada. Hay un día en el año en el que quiero hacerte reír y otro en el que quiero verte llorar y consolarte y acunarte hasta que vuelvas a dormirte.
Hay un solo día en el mes en que me invade la nostalgia y escarbo los recuerdos sin tomar los cuidados respectivos para no quebrarme las uñas, para no lacerar mis dedos y te destapo en el pasado como un regalo envuelto por los días y el tiempo.
Hay un único día en la semana en que mi nombre se vuelve insoportable y quiero ser otra y anochece el anhelo mientras recuesta su cabecita de algodón entre los vidrios de la ventana.
Hay un día en el día en que mis pensamientos mueren, se reproducen, crecen, nacen y se vuelven semilla. Hay un día en el día en el que estás más lejos que nunca y al mismo tiempo tan cerca, ha un día en el día en que enloquezco y grito para adentro y el sonido estalla al final de mi garganta.
Hay un minuto en el día en que contengo mi respiración hasta ponerme morada y un minuto en que quiero tomar todo el aire del mundo, un minuto acechante a develar los secretos que me cuesta guardar y un minuto en que casi casi estoy muerta.
Hay un solo segundo en el día en el que la aguja del reloj se detiene para sacarme la lengua. Hay un segundo en el día en que deseo ser terriblemente feliz
Hay un día en el que quiero que estén todos los días para poder ser y no ser nadie al mismo tiempo.
Sunday, 21. September 2008, 04:32:55
Lo vio. Estaba en la misma silla, el mismo café, la misma hora. Se le escapo la sonrisa por la comisura de los labios y se llevó la taza de café a la boca para ocultarla.
Él distraído, buscaba sin saber a quién buscaba, observó a la misma mesera de la última vez, el mismo uniforme, el mismo peinado. Abrieron la puerta y sus ojos volvieron para ver quién; su corazón dio un vuelco. Estaba nervioso. No recordaba haberse sentido así en mucho tiempo, por lo general era él quien movía los hilos de la casualidad, pero ayer recordó el café, la nota, la mesera. Los recuerdos generalmente no lo visitan, se quedan envueltos en sus sábanas, les encanta dormir, pero había encontrado la misma nota escrita por él, encontrarla sin más en el parabrisas de su automóvil doblada en dos con el nombre del café y la hora en que hoy se encontraba sentado a la mesa.
Ella lo vio entrar en el supermercado después de bajar de su cabriole modernísimo, pasaba sin mirarla, sin notar su presencia. Algo se agitó en su interior y se sonrojó. Sacó de su cartera la nota que siempre la acompañaba, le dolía dejarla sobre le parabrisas aunque ya la sabía de memoria, era como dejar la evidencia de un crimen aún no cometido pero que enfrascaba la alevosía de tal modo que declaraba totalmente su culpabilidad. Escribió un par de líneas, cruzó los dedos, la colocó en el auto y se fue.
Todavía estaban las camándulas y estampas tapizando la vitrina pero hoy ni siquiera le incomodaban. Todas las mujeres llamaban su atención: aquella de la vitrina, la mesera, la que entraba, la que salía, la de la mesa contigua que miraba su reloj con cara ofuscada mientras dejaba los billetes sobre la mesa y se dirigía a toda prisa hacia la puerta, la que le traía el periódico…pero, ¿Y si no era una chica? Temía estar perdiendo el tiempo, trato de llamar a la fortuna invocando sus milagros con tal devoción que se sintió avergonzado. Se cansó de esperar, se levantó, pago la cuenta y al mirar hacia su auto vio un papelito doblado sobre su parabrisas, corrió arrebatadamente hacia el y leyó: “Te mirabas preocupado, decidí dejar que te relajaras. Suerte. Michelle”. La penúltima palabra era lo que había estado esperando. Regresó al café, escribió una nota: “el 11 a las 12” la dejó en la mesa y se largó.
La mesera limpió las mesas, recogió las propinas, encontró la nota, la leyó, la hizo puño y la botó a la basura.
Sunday, 21. September 2008, 03:35:33
El Estilo anda a cuatro patas y cuando pasa de moda andar de esta forma, se para solamente en dos. Los hombres buscan imitar lo inimitable y usan sus corbatas, se ponen sus perfumes, planchan sus trajes, se tiñen la piel, se peinan extravagantemente.; las mujeres lo encuentran irresistible, se suben los ruedos de las faldas, compran ropa íntima finísima, hilos para amarrarlo y seducirlo, se disfrazan, fingen melodiosas voces, se pintan las uñas, limpian las carteras, colocan flores en medio de los libros, se tiran en sus alcobas y esperan a que haya algo nuevo que les provoque. El Estilo ni siquiera se da cuenta de quienes caminan a su lado por que es alto, altísimo, debido al precio de existir y debe mirar por debajo de sus narices cuando quiere ver el mundo lo cual lo agota demasiado y hace que siempre camine erguido sin fijarse por donde pisa.
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Una araña se retuerce, da dos pasos (en realidad da ocho con un movimiento armoniosamente desenvuelto) regresa otros tantos, hace y deshace su telaraña como una Penélope moderna, seguramente espera, espera, espera, espera. Algún día llega en que necesita abrir la caja de Pandora y todos los males del mundo se concentran en guardarle algún alimento que la aliente a continuar esperando. Después de esto consigue que Ulises le envíe algún mensaje con la cuota alimenticia del pequeño o por lo menos un cheque al portador.
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La Azucena es una morena alta, delgada, con cara demacrada y olor a noche, cigarros y cerveza barata; compra ropa para bailar y se entrena por horas al compás de las palmas de sus amigas que la observan desfilar sus carnes en tacones por horas y horas. Durante el día no tiene aroma, ni sabor, ni sombra, ni siquiera un nombre. Sale a la calle y se confunde como todas las demás flores que palidecen a la luz del sol. Todo es igual desde que sale el sol hasta que se oculta salvo en los días de lluvia en que un poco de agua le arranca una sonrisa, le refresca el rostro y le quita unos 4 años de encima mientras borra el maquillaje que la esconde detrás de los colores. Por la noche la Azucena se vuelve a tapar la cara, se descoloca el vestido, baila y baila, suda y suda, recibe los mismos aplausos que la acompañan desde la mañana, emana luz, estira las piernas, las abre, las cierra. El espectáculo termina y se dirige a su cama para envolverse como capullo mientras llega el nuevo día. Entonces sueña para despertar.
Friday, 15. August 2008, 03:33:54
Es jueves y hace frío. Ya cae la noche mojando las calles, las casas; humedeciéndolas de oscuridad. El viento asoma su leve aleteo a todos los cuerpos que deambulan por las aceras. En la noche todos somos irreconocibles/incorregibles y no hay voz alguna q nos defina, en la noche solo somos hombres.
Los automóviles circulan de un lado a otro, consumen vidas, tiempo, combustibles. Las autopistas se trazan por sí solas como un garabato hecho por algún párvulo que cansado de jugar se levantó dejando sus dibujos tirados por el mundo.
Los mendigos casi pasan por estrellas de algún cabaret de ciudad, brillan, resplandecen, son visibles a la luz de la luna y la pena se acumula para caer de golpe sobre el corazón y los ojos que los observan, las sombras que destilan son aún más terribles a la luz de los faros. A veces hay que bajar un poco la mirada, ocultar la escena con el fingido ademán de revisar atentamente la otra esquina, la mujer aquella, distraerse con los neones, la puerta, el semáforo; y es inevitable mirar de reojo, repasar la cinta de aquel tipo que sin hablar nos dijo tantas cosas, gritó verdades.
Alguien al fin se ha conmovido, cruzó la otra acera, hizo su obra de “boy scout” y le dio algo de pan al hombre con harapos, maloliente. El benefactor, al igual que al acercarse, se alejo con miedo, y dejando de contener la respiración, ahora ya esta lejos de esa realidad que apestaba e incomodaba. El mendigo exclama con una minúscula oración, se siente recompensado por todo lo que los demás le hemos quitado, no tiene nada más que las ganas de seguir viviendo y hasta eso le cuesta.
Una mujer desde un escondrijo ha visto la escena y sus tripas se han retorcido provocándole un dolor terrible. La mujer siempre ha estado segura de que la envidia no es un sentimiento abstracto sino físico, lo acaba de volver a comprobar al ver aquella mano extendida regalándole pan pero no a ella, sino a aquel que puede valerse de su hombría para no tener miedo. A ella antes la violaban cinco hombres y a cambio recibía comida de la que todos habían recolectado durante el día, no le importaba la prostitución forzada porque después de ese mal sueño ya no tenía hambre, pero después ni siquiera eso, un pedazo de pan para alimentarse, solo la agresión de los tipos que iban aumentando en número cada día que pasaba.
El mendigo asomó un poco más hacia la luz para observar detenidamente el regalo que acaba de recibir, la mujer lo ha reconocido como uno de “aquellos” mientras él sigue pensando en cómo distribuirá la hogaza, su distracción es tanta que no se da cuenta de que está siendo observado, siempre se ha confiado a su instinto que lo hace ver de noche hasta con los ojos cerrados. Ella decide correr y matarlo con un pedazo de lata a la que le ha dado filo para poder protegerse desde hace un par de meses; comienza a correr pero ha sido descubierta y entonces finge un poco de malicia mientras disminuye su paso para terminar de acercarse. El mendigo ha sonreído al entender ese abrupto acercamiento porque ha visto que ella no lo observa a él sino a su obsequio.
Cambian algunas palabras y ella se retira dándose por vencida, da una vuelta a la manzana y al regresar se encuentra con el tipo dormido a un lado de la calle, supone que ha sido por el alcohol y para mayor sorpresa mira el pedazo de pan apenas mordido y abrazado por el hombre. Se alegra, no tendrá que matar esta vez para comer.
Con sumo cuidado retira el pan de las manos del mendigo y sale corriendo desesperadamente por la duda de no saber si él se ha despertado y dado cuenta de todo. Un niño ha visto todo desde el agujero que atraviesa su camisa con la que se había cubierto el rostro para esconderse del frío. Corre detrás de la mujer y logra ver dónde se esconde. La mujer ha comido del pan y a caído dormida repentinamente y el pan ha rodado de sus manos. Para este niño el hambre puede más que la lógica y corre a hacerse del pan que la mujer ha dejado caer sin darle más importancia que a su sueño.
El niño sin dudarlo muerde el pan y siente cómo el veneno va perforando su garganta apenas húmeda; se duerme. Desde el balcón el benefactor se ha dado cuenta de todo y se ríe. Espera que el siguiente no se vaya tan lejos para poderlo ver.
Friday, 15. August 2008, 03:31:54
Te imagino despertando, frunciendo un poco los labios, chasqueando la lengua contra el paladar, dando el suspiro que nos lanza del sueño a la vida, apretando los ojos y quizá cediendo una que otra pestaña cuando pasas tus puños sobre ellas.
Acude a mí esa sed de besos disfrazada de hambre que me hace morderme los labios en busca de consuelo, esa sed causada por la distancia exacta y relativa que hay entre una hora y la otra que le sigue (bonito cuadro el que pintan dichas horas en los relojes, cumpliendo el ceremonial de ir matándose para poder existir, la hora futura haciendo suya a la antecesora y derribándola hacia el umbral del pasado), por la distancia de los días interminables que acuden hasta mi cuerpo con toda su violencia agrietándome la piel y robándome el juicio, regresándome a la infancia y buscando el calor que, como en el vientre materno, habrá de envolverme un día.
Me figuro tus brazos estirándose con cierta desgana, como el clamor que provocan algunos los labios aburridos en la boca de hombres sin alegrías, tus brazos tan largos cual son sin lograr alcanzarme y tu pelo desparramado sobre la almohada como un nido donde no descansa su vuelo el ave de mis manos.
Te alzas de la cama, entonces se te caen de encima las sábanas, los sueños, mi voz, el sudor que creamos en las agresivas fiestas en que jugamos a ser como dioses, la agitación donde habita el colapso nervioso, el cuenco donde reposaba el elixir de la eterna juventud. Queda tu piel desnuda, arañada por el colchón, marcada por los pliegues transformados como obras de arte únicas, como huellas digitales.
Habrás terminado de despertar, un nuevo día asomándose a la ventana de tus ojos, moviendo lo que ha querido voluntariamente, despeinando, exhalando, amedrentando, renovando, repitiendo, deshaciendo.
Te imagino, luego suspiro porque el aire que ronda cercanamente me parece insuficiente para desvanecer tus sombras de mi memoria, me llevo las manos hasta la boca para no abrirla y detener el impulso que me hace muchas veces encontrarme hablando sola.
Con los años se pierde la cordura…
Monday, 26. May 2008, 21:26:50
tomada de http://www.elmorrocotudo.cl/tmp_images/298/noticia_14857_normal.jpgSe llama Pasado. Un hombre profundamente triste con olor a canela y alcanfor, encerrado en pozos de locura y de infinita depresión, colocado más abajo de las formas necesarias para vivir lo que lo volvía irresistiblemente bello.
Nunca había necesitado la memoria porque sencillamente vivía en los recuerdos, todos los días caminaba por los mismos episodios cambiándoles el final. Y jugaba con las historias que otros iban formando, adormenciendolas en rincones que siempre pasan desapercibidos. Olvidando.
Un día Pasado se compró un reloj, ¡estaba tan contento! y le daba cuerda todos los dias y todas las noches hasta que su reloj se descompuso porque ya los recuerdos no llegaban a hospedarse en su casa, ni a comer dulces, ni a crear juegos y comenzó a preocuparse, se iba quedando solo sin quererlo. Se aferró con fuerza a los recuerdos que pudo aunque algunos lograron escurrirsele de las manos y a fuerza querer abrir las bolsas en que los iba guardando sacrificaban a uno para que reventara y el saco se rompiera.
Pasado llegó a su casa una tarde de primavera y tuvo un mal presentimiento cuando vio pequeñas huellas que se borraban antes de llegar a algún lado. Revisó las bolsas y las encontró vacías. Se puso a llorar. Al instante se detuvo para preguntarse por qué lloraba, no lo podía recordar. Así que se dirigió feliz a la cocina...pero para qué, tampoco lo recordaba. Se sentó a pensar y se quedó dormido
Nada podía salir peor, hasta que inesperadamente una pelusa negra saltó del bolsillo de su camisa y se dispuso a caminar por los alrededores. Hasta hoy nadie sabe si regresará pero eso ya es pasado.
Wednesday, 16. April 2008, 03:59:23
Ojalá te murieras...que te mataran mil veces y fueras mil veces muerto para ya no tener que verte andando por las mismas aceras en que camino.
Ojalá yo te matara una de esas mil veces...ojalá me muriera por lo menos.
Wednesday, 9. April 2008, 18:24:57
*A ErikYa hace algún tiempo que la idea se le venía escurriendo por el pelo pero ahora la idea había llegado a sus ojos cegándolo completamente.
Entró en la cafetería, ordenó lo de costumbre aunque esta era la primera vez que entraba en aquel lugar, siempre evitaba las aglomeraciones y huyendo encontró la puerta que cedió a su brazo al empujar.
Lanzó miradas al azar: la mesa, la barra, la mesera, la niña jugando con su pelo, el café del viejo que se encontraba en una esquina, el sombrero marrón, el florero un tanto tosco que amenazaba con caer cada vez que alguien pasaba por la mesa.
Buscó un poco y comenzó a dibujar palabras al azar sobre un papelito que llevaba en el pantalón algunos segundos antes. Escribió. Miraba a su alrededor y observaba un paisaje poco rutinario. A lo mejor era que las instalaciones no le eran familiares o quizá el cuadro medio torcido en la pared o saber que en el fondo no volvería a ese lugar y que lo obligaba a captar toda la naturaleza decadente dentro de esos muros.
Siempre le molestaron los artículos religiosos que la gente en ese lugar compraba con mucha devoción. Cientos de imágenes, crucifijos, oraciones que plasmaban los separadores o libros, todo en un caos que entremezclaba el interés de enriquecerse con la esperanza. Quizás en el fondo el fastidio del comercio de indulgencias y la manipulación de la fe habían provocado cierto asco que le impedía estar cómodo en la mesa mientras escribía.
Siguió observando pero decidió centrarse en un solo foco: la mesera. Desde hace algún rato escribía para ella. La mujer parecía joven, agradable y aunque de una belleza común lograba robar miradas de todas las esquinas y el centro del lugar. Cuando servía los pedidos su ligera inclinación al extender los brazos y colocar la orden en la mesa lograba mostrar el inicio de sus senos.
El hombre continuó escribiendo sin percatarse de que una chica en la mesa que quedaba a sus espaldas lo observaba desde que había entrado;terminÓ su bebida al mismo tiempo que terminaba la nota y la colocaba en un extremo de la mesa, como quien aparta algo sin fijarse, con la intención de dejarla para que la mesera la encontrara. Se levantó y se dirigió a la salida.
*Fotografía de Emilio Ruiz(http://www.creearte.org/emilio/index.php/blog/2006/10.html)La chica de la mesa de atrás se levantó inmediatamente de su asiento y se apoderó del papel antes de que la mesera llegar a limpiar a la mesa, lo metió en su bolso y pago la cuenta. Comenzaba a llover de nuevo cuando salió a la calle y tomo un taxi.
Dentro del auto saco el papel del bolsillo y comenzó a leer. A medida que sus pupilas se deslizaban por aquellas letras mojaba las orillas de la página con el sudor de los dedos. Volvió a doblarlo, se preguntó cómo podría jugar con el azar para volver a encontrarlo y se dedico una sonrisa en el retrovisor. Ahora lo busca.
Wednesday, 27. February 2008, 03:27:33
Estoy pensando en vos, en tu cabello largo y tu boca de fresa.
Pensando en mí, recordando que cuando era niño casi me sentía mujer bajo la sábana antes de despertar.
Estoy creyendo que vas a por la vida regalando sonrisas, agradándole al mundo y que dejás tu perfume como olvidado sobre las flores de tu casa. Y me veo. Me doy cuenta de que yo ni siquiera tengo flores, regadera o al menos una cuchara sin hoyos para alimentar mi sonrisa.
Estoy deseando que la tierra te trague de un suspiro, que te revuelque y dejes de existir, que se mueran las flores, que se acaben los dias y tus labios. Y me fijo en que el reloj no camina, que la segundera se aleja asustada cada vez que da un paso.
estoy queriendo un par de zapatos nuevos para ver si asi camino por otras partes mientras el tiempo me camina encima y voy ahorrando lo que puedo para comprar una plancha y sobornar las arrugas.
Estoy soñando que esta muerte incompleta te destroce una mañana y me regale una bolsa repleta de segundos para hacer con ellos lo que quiera y desperdiciarlos como siempre he esperado, gastarlos pensando en otra cosa que no sea tu aroma, tu locura, la frase inesperada que te salía de golpe cuando no estabas tan lejos.
Estoy jugando con mi calavera y apostando noches, sombras y recuerdos; llevo horas fingiendo que me gana para ya no tenerlos, para jamás tenerlos.
Wednesday, 27. February 2008, 02:59:27
La graciosa muerte se divierte devanándose en su colchón de frío. La familiar escena de afligidos y dolientes no logran escuchar sus carcajadas. Luego se pone seria, como solemne, mientras coge un café humeante que han servido al momento en que inician las oraciones.
Se recoge un poco el pelo y le coquetea al viejo que está sentado en la silla de enfrente; también le guiña un ojo a la chica que no ha parado de llorar en todo el día.
Se rasca un poco detrás de las orejas y bosteza sin taparse la boca y es que a la muerte jamás le han gustado los modales.
Se rie de sus experimenteos que han llevado a la vieja Martha hasta el dentista con la súplica de que le haga una placa con todos los dientes que le faltan. La muerte pide otro café mientras consuela al muerto que llora desde lejos mientras observa en su ataud sus zapatos, el corbatín medio torcido y las flores que lo rodean.
El hombre quisiera abrazar a su hija (la que ha estado llorando todo el día) pero aún no se lava las manos y las sientes sucias, incapaces de tocar algo sin pintarlo de negro.
Insiste sollozando mientras le hala la falda a muete y obtiene una negación como respuesta cuando aún no ha preguntado, esto le repugna y hace que las palabras le arañen la garganta porque quieren salir para maldecirla pero sabe que será su compañera por suficiente tiempo o lo que antes llamaba tiempo.
Ella lo consuela, le dice que está muerto.
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