KV-63. Los últimos indicios parecen apuntar a la hipótesis de una tumba secundaria o "cachette" de alguien de la realeza.
Tuesday, 20. June 2006, 21:35:46
Cada vez es más verosimil la posibilidad de que finalmente se trate de un re-entierro o "entierro secundario", o sea, una "tumba escondrijo" o "cachette".
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Todas las personas que han seguido estas noticias desde sus orígenes mismos saben perfectamente que esta fue mi hipótesis original publicada en los medios nada más hacerse público los primeros datos y las primeras fotos gracias a las cuales también propuse la identificación de Kiya (supuesta madre de TutAnjAmon) o AnjesenAmon (AnjesenpAton), la esposa del célebre del rey niño. Veamos un fragmento de una de las noticias que hacían referencia a mis hipótesis:"Una hipótesis muy sugerente sería considerar la posibilidad de que los 20 vasos encontrados, que aparecen rodeando a los cinco sarcófagos, más que simples vasijas para contener alimentos para el "Más Allá", como hasta el momento piensan todos los egiptólogos, en realidad sean vasos canopos improvisados por los sacerdotes después de un rescate de tumbas originales que con toda probabilidad habrían sido saqueadas por ladrones de tumbas.
"...Los egiptólogos afirman que existen veinte grandes vasos rodeando en semicírculo a los cinco sarcófagos, lo que ciertamente parece apreciarse en las fotos que han dado la vuelta al mundo. Teniendo en cuenta que habitualmente los vasos canopos usados para contener los organos son cuatro -por cada difunto-, esta cifra total de veinte vasos sugiere que consideremos esta posibilidad, pues corresponderían a los cuatros vasos canopos por momia. Pienso que estamos ante los restos de cinco miembros de una familia real, directamente relacionada con TutAnjAmon, ya sea antecesora o sucesora, y que habrían sido recolocados en este "cachette" por los sacerdotes, después de que estos rescataran todo lo que pudieron de las tumbas originales saqueadas por los ladrones; es por tanto muy probable que los sacerdotes usaran estas grandes vasijas como vasos canopos improvisados..." - comenta Georgeos Díaz-Montexano." (Ver artículo completo )
Como es sabido finalmente resultaron ser 28 jarras o vasos, o sea, otra vez cuatro por cada ataud. La tesis de que se trata de un re-entierro simbólico o secundario, con jarras o vasos canopos, también simbólicos (pseudocanopos) es la hipótesis más probable y que mejor puede explicar el enigma de la tumba Kv-63, tanto si finalmente se hallare un cuerpo momificado como si no. Todos los indicios ya apuntaban -desde el principio mismo de los hallazgos- que podría tratarse de un entierro secundario simbólico donde los sacerdotes volvieron a enterrar (con ciertas prisas) todo lo que pudieron rescatar de unas tumbas anteriormente saqueadas. En este nuevo "re-entierro", al no poderse recuperar los vasos canopos originales -con toda probabilidad robados por los saqueadores ya que serían de algún material fino-, los sacerdotes tuvieron la original idea de utilizar jarras o grandes vasos como "vasos canopos simbólicos" (pseudocanopos), y es esa la razón de porque solamente se han hallado 28 vasos, cuatro por cada ataud.
Aunque increiblemente ningún egiptólogo ha planteado -hasta la fecha- esta hipótesis, creo que será solamente cuestión de tiempo que los egiptólogos terminen aceptando como hipótesis más probable de que estamos ante un "re-entierro simbólico" o "entierro secundario" dedicado a individuos con toda probabilidad de la realeza con un parentezco muy cercano a TutAnjAmon.
Lean ahora ustedes las últimas noticias (como esta que aparece debajo de "El Nuevo Heral") y comparen las últimas hipótesis y sospechas de los egiptólogos con las hipótesis que publiqué y argumenté debidamente en los primeros días del mes de Febrero (y en Marzo también) cuando se produjeron los primeros hallazgos. He resaltado en negritas las ideas o frases más significativas.
Almohadas finas para dormir con la muerte
IAN FISHER / NYT
VALLE DE LOS REYES, Egipto
Hacía 84 años que no se excavaba una tumba en el cementerio de los faraones, situado en medio de este abrasador desierto, y se tenía la esperanza, claro está, de encontrar más momias.
¿Qué más podía haber dentro de esos siete ataúdes en el fondo de un túnel vertical que se mantuvo sellado hasta febrero y al cual sólo tuvieron acceso las termitas a lo largo de más de tres milenios?
Unas almohadas muy bonitas, para empezar.
''Ni idea, lo siento'', dijo Elsie van Rooij, experta en textiles antiguos, cuando se le preguntó por qué un enterrador habría metido cinco almohadas en el ataúd del tamaño de un niño.
Por lo general, los ataúdes contienen cuerpos. Nunca había visto nada así. Naturalmente, eso le agradó.
''Una tumba debe ser misteriosa'', dijo.
¿Ankhesenpaaten?
Después de tres meses de concienzudos trabajos no se han encontrado momias en ninguno de los cinco féretros que se han abierto.
Sin embargo, aún queda un gran féretro por abrir: el más tentador, sellado, colocado en la parte trasera del pozo y acolchado por almohadas en cabeza y pies.
Los egiptólogos estadounidenses que trabajan en esta zona esperan encontrar no sólo una momia sino también las claves de muchos misterios.
''Si se trata de una momia, será un gran descubrimiento'', dijo Mansour Boraik, jefe de antigüedades del gobierno Egipcio en Luxor.
La teoría de que pudiera haber una momia en el último ataúd recibió un empujón el 24 de mayo, cuando fue encontrado un pequeño sarcófago dorado.
De haber una momia, puede que sea Ankhesenpaaten, la viuda del rey Tutankhamón. Uno de los pocos fragmentos de escritura encontrados en el fondo del túnel, sobre un sello roto, contiene parte de su nombre.
¿Nefertiti?
Esperanzas aparte, nunca hubo indicación alguna de que que este nuevo hallazgo, clasificado como KV-63, tenga remotamente el mismo significado de KV-62, la última tumba descubierta en 1922.
Esa tumba es famosa por contener la momia de Tutankhamón. Desde entonces, el Valle de los Reyes no había vuelto a dar nada más.
El túnel hallado en febrero se encuentra a sólo unos pies de la tumba del rey Tut. Pero se trata de una habitación pequeña, sin adornos, al fondo de un túnel mayor descubierto el año pasado por el grupo de egiptólogos estadounidenses dirigido por Otto Schaden.
Los científicos habían estado excavando alrededor de algunas antiguas chozas de trabajadores cerca de la tumba del faraón Ay, el último de la dinastía XVIII. El último día de la excavación, en el último lugar posible, se topó con lo que ahora se dice ''una situación insólita''.
''¿Y quién lo iba a decir? Había una capa oscura donde debíamos tener roca firme'', dijo Schaden, de 68 años. ''Así es que supimos que había algo ahí''.
Algunos expertos especularon que incluso podría tratarse de la tumba de Nefertiti, la hermosa y ambiciosa esposa de Akhenatón, el faraón más enigmático de la dinastía XVIII, que gobernó de 1352 a.C al 1336 a.C.
El último ataúd
El estilo del túnel, el tipo de cerámica y una etiqueta de vino, idéntica a otra hallada en la tumba del rey Tut, fueron la confirmación de que el lugar correspondía a la dinastía XVIII.
El féretro infantil contenía almohadas de algodón excepcionalmente fino. No había restos humanos en ninguno de los otros féretros como es habitual, sino unas cuantas vasijas de alabastro de alta calidad, sales para embalsamar, ropa blanca, algo parecido a una cornisa de piedra y montones de cerámica rota y tierra.
Todo parecía indicar que el túnel era un depósito para materiales de embalsamamiento, pero también había señales de que los órfebres procedieron con demasiada prisa. Era frecuente que los ataúdes egipcios se recubrieran con resina para preservarlos, aunque en este caso apenas fueron embarrados con descuido. También había fragmentos de cerámica regados por el suelo.
''Si hay alguien metido dentro de ese último ataúd, es probable que sea alguien a quien querían ocultar'', dijo Schaden.
Agregó que no cree que la ausencia de momias hasta el momento se pueda explicar diciendo que se trata de ladrones de tumbas.
''Si se ha saqueado una tumba, por lo general hay un brazo aquí, un dedo allá, el cráneo, pues desmembraban los cuerpos buscando chucherías'', dijo.
Boraik dice que hay un 70 por ciento de probabilidades de encontrar una momia dentro del ataúd. Las almohadas y las finas vasijas de alabastro, el sello roto con un fragmento de un nombre y la disposición de las vasijas en lo que parece ser una posición protectora, sugieren que no se trata de un mero depósito de embalsamamiento.
''Espero que este ataúd resuelva el misterio'', comentó Schaden.
Fuente: http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/magazine/14844065.htm







