Hay que defender la victoria (22-3-73)
Friday, March 23, 2012 2:00:27 AM
Ya pasaron doce días desde el pronunciamiento popular. Pese a ello, el pueblo todavía no ha sido informado del triunfo del Frente Justicialista de Liberación.
No hay argucias técnicas que justifiquen la lentitud del escrutinio definitivo. Esto demuestra a las claras que hemos una batalla. El adversario se resiste a reconocer su derrota.
Muchas maniobras como las que ahora presenciamos se interpondrán en el camino del pueblo, antes y después del 25 de mayo. Tratan de confundir, intentan dicionar, pretenden tergiversar algo que sólo tiene una interpretación.
El 11 de marzo la Argentina dijo sí a la liberación nacional. Por eso, el gobierno saliente debe reducirse a la función administrativa, hasta la entrega del poder a las autoridades constitucionales.
No puede innovar.
No puede tomar decisiones que competen al gobierno electo. Todo lo que se pretenda avanzar en ese camino, sera desandado. No se convalidarán medidas de último momento. La legalidad del pueblo no se someterá a la ilegalidad del régimen.
Que nadie se ilusione con imaginarias congestiones, ni con responsabilidades compartidas. Hasta el 25 de mayo, el régimen. Desde entonces, el pueblo. La frontera es nítida.
El gobierno electo no responderá a consultas parciales, sobre temas aislados. No se comprometerá en una política que no es la suya. El pueblo no se pronuncio el domingo 11 sobre el precio de un alimento o la tarifa de un servicio.
El veredicto de las urnas condenó la totalidad de una política y afirmó la totalidad de otra política. No hay puntos de coincidencia entre ambas. Ninguna acechanza tomará desprevenido al pueblo, ni a su conducción.
Por ello, como presidente electo de los argentinos me dirijo al pueblo para señalar las tareas de la hora.
Que todo se mantenga en estado de alerta. Que nadie se deje arrastrar por provocaciones.
Que los compañeros se reúnan y organicen. En las unidades básicas, en la fábricas, en los lugares de trabajo, en sus casas, en sus barrios. En las calles, si llega a ser necesario. La presencia activa del pueblo debe garantizar el respeto a lo que el país decidió.
Hay que defender la victoria. Hay que defender el futuro de la patria. Sólo el pueblo puede hacerlo.
No hay argucias técnicas que justifiquen la lentitud del escrutinio definitivo. Esto demuestra a las claras que hemos una batalla. El adversario se resiste a reconocer su derrota.
Muchas maniobras como las que ahora presenciamos se interpondrán en el camino del pueblo, antes y después del 25 de mayo. Tratan de confundir, intentan dicionar, pretenden tergiversar algo que sólo tiene una interpretación.
El 11 de marzo la Argentina dijo sí a la liberación nacional. Por eso, el gobierno saliente debe reducirse a la función administrativa, hasta la entrega del poder a las autoridades constitucionales.
No puede innovar.
No puede tomar decisiones que competen al gobierno electo. Todo lo que se pretenda avanzar en ese camino, sera desandado. No se convalidarán medidas de último momento. La legalidad del pueblo no se someterá a la ilegalidad del régimen.
Que nadie se ilusione con imaginarias congestiones, ni con responsabilidades compartidas. Hasta el 25 de mayo, el régimen. Desde entonces, el pueblo. La frontera es nítida.
El gobierno electo no responderá a consultas parciales, sobre temas aislados. No se comprometerá en una política que no es la suya. El pueblo no se pronuncio el domingo 11 sobre el precio de un alimento o la tarifa de un servicio.
El veredicto de las urnas condenó la totalidad de una política y afirmó la totalidad de otra política. No hay puntos de coincidencia entre ambas. Ninguna acechanza tomará desprevenido al pueblo, ni a su conducción.
Por ello, como presidente electo de los argentinos me dirijo al pueblo para señalar las tareas de la hora.
Que todo se mantenga en estado de alerta. Que nadie se deje arrastrar por provocaciones.
Que los compañeros se reúnan y organicen. En las unidades básicas, en la fábricas, en los lugares de trabajo, en sus casas, en sus barrios. En las calles, si llega a ser necesario. La presencia activa del pueblo debe garantizar el respeto a lo que el país decidió.
Hay que defender la victoria. Hay que defender el futuro de la patria. Sólo el pueblo puede hacerlo.












