Supernova
Monday, 19. January 2009, 07:41:32
Tú, que cambiaste tu curso para vernos soñar.
En el momento que se me anunció tu llegada, ángel mío, estaba hundida entre tinieblas.
Pero llegaste tú, cual estrella fugaz e iluminaste mi penumbra. El acontecimiento de tu llegada desgarró la venda que me cegaba. Estaba confusa, llena de miedos; deslumbraba tu luz.
Pero es que hacía tanto tiempo que no vislumbraba la luz...
Y con este paso tuyo, tan fugaz, tiraste todos los muros que había rededor, muros de oscuridad y dolor y mentira. Contundente llegaste a iluminarme en medio de las tinieblas.
Confusa y aun temerosa decidí encarar tu luminosidad, quise compartir esa luz tuya, quise que me iluminaras siempre, en este plano.
Pero fueron muchos los obstáculos. De pronto el enemigo apareció y, cesando su juego de máscaras y trasvestí del odio y el egoísmo, pretendió apagar esa luz. Cegar la llama.
Y fue así que tú, mi pequeño lucero de vida, en tu gran sabiduría decidiste alejarte de aquí, sacrificándote tú, para que yo tuviese una nueva oportunidad.
Habías viajado desde tu mundo de paz para estar conmigo y verme crecer. Pero al ver que todo se complicaba para mí, y que sufría por ti, decidiste partir.
Mucho lloré tu partida, pues creía que la luz cesaría, para siempre. Pero Dios y sus ángeles, en su misericordia, me permitieron entender: Tu luz no deja de alumbrarme.
Pequeño lucero, no existe día en que no piense en ti, en cómo con tu luz, me salvas.
Ahora se que no era el momento de crecer y evolucionar juntos y, además, tengo la certeza de que ese día llegará. Y entonces no habrán más obstáculos insalvables rededor, ni enemigos con máscaras a los cuales temer.
Mi pequeño “Súper Nova”, sábelo bien: Que quien sea el indicado y yo, algún día, juntos, te estaremos esperando.
Dedicado a Mi estrella fugaz...
MAYO, 2005.














