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It was party time!!
Wednesday, 7. October 2009, 15:57:45
STICKY POST
Nepal-Tibet
Thursday, 17. September 2009, 16:16:58
Viajamos acompañando a nuestro gran amigo Carlos Pauner hasta el campo base del Shisha Pangma.
Kathmandu
Lhasa
Shigatse
Tingri
Shisha Pangma North Chinese Basecamp
Zhangmu - Cross the border
Kathmandu
Kathmandu
Lhasa
Shigatse
Tingri
Shisha Pangma North Chinese Basecamp
Zhangmu - Cross the border
Kathmandu
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Ruta de la Sal
Tuesday, 14. April 2009, 08:36:17
Bueno, ya de vuelta.
Cuento la historia resumida:
Cogimos un barco en Benicarló y lo subimos, de lunes a miércoles, hasta Barcelona, donde el jueves, a las 8 de a mañana, comenzaría la regata.
Muy mal tiempo, chubascos, viento en contra, calmas… pero nos sirvió para hacernos con al barco y entrenar alguna maniobra, más que nada para la salida, porque estaríamos 150 barcos y las maniobras deberían ser coordinadas.
En estos tres días pudimos ver ballenas, delfines, peces luna...
Ya en el puerto de Barcelona tuvimos la reunión de patrones y un pequeño bufet.
Regata día 1:
El jueves nos levantamos a las 5:45 de la mañana. Había que entregar la hoja de confirmación de regata y salir hacia la línea de salida, a casi tres millas de la costa.
En la salida un viento muy suave nos jugó una mala pasada. Apuramos tanto la línea que 10 segs antes de la señal de salida se paró el viento y nos quedamos justo encima de ella sin poder maniobrar. Así que fuimos penalizados a dar una vuelta a la baliza. Mientras, todos salían izando spis y genakers. Pero no fuimos los últimos en salir, por detrás aun quedaron barcos.
El día fue muy tranquilo de viento, demasiado, hasta que fue atardeciendo y empezaron a soplar unos 12 nudos de viento de través por babor. Digo "unos 12", porque poco antes nos habíamos dado cuenta de que las baterías se habían descargado, debido probablemente a que una de ellas estaba muerta y chupaba de la otra. Así que los equipos de viento, corredera, GPS... Empezaron a apagarse, incluida la radio.
Así que comenzamos a navegar por estima, a ojo, claro. Como herramienta sólo nos quedaba el compás magnético del barco (la brújula) que nos indicaba el rumbo. Así que, calculando cuánto tiempo habíamos ido en un rumbo a qué velocidad (a ojo, insisto)... Nos situábamos en la carta.
La noche fue tranquila, con el viento constante de través fuimos haciendo guardias de dos horas, iluminando las velas con las linternas cuando un barco pasaba cerca, pues las luces de posición tampoco iban.
Regata día 2:
El amanecer nos paró el ritmo de nuevo en una encalmada de unas dos o tres horas. Desesperante.
A lo largo del día el viento fue subiendo, hasta el punto que tuvimos que coger un rizo. El barco, un Beneteau Oceanis 33.1 “clipper”, orza muchísimo si no se le quita mayor cuando se debe.
Por la tarde, momento que el viento arreciaba, nos petó la escota de estribor del génova, así que utilizamos la de babor para cazarla. A la hora, aproximadamente, también esta se rompió. Así que tuvimos que utilizar las brazas del spi para esa función.
La costa de Ibiza estaba a la vista pero el viento soplaba justo del punto al que teníamos que ir. Tocaba ceñir, cosa bastante lenta en este barco. Comenzaron a aparecer veleros desde todos los rumbos. Cada uno había elegido una ruta, y allí nos empezábamos a juntar todos.
Llegaba el atardecer, y con él un cielo bastante amenazador. Pero no tanto como lo fue en realidad.
Al ver las nubes que se avecinaban nos pusimos la ropa de agua, pero no imaginamos lo que se nos venía encima.
Al entrar debajo de las nubes más negras empezó a soplar un viento de más de 30 nudos y a levantarse olas de buen tamaño. Todo era agua y espuma e intentar controlar un barco que se nos iba al carajo. Lo primero: quitar trapo. Pero ni el enrollador de génova ni los rizos de la mayor iban finos, circunstancia que no ayudaba en absoluto a la maniobra. . Mientras, casi aproados al viento y las olas, abatíamos y perdíamos el terreno ganado a la costa.
La situación tendía a complicarse en nuestra cabeza, pues sin electricidad no teníamos radio para avisar con una emergencia, ni bombas de achique que sacaran agua del barco...
En el rato que conseguimos poner el barco en condiciones para navegar con ese temporal, anocheció. La oscuridad más absoluta nos rodeaba y era imposible coger las olas, pues no se veían venir. Esto convertía el barco en una montaña rusa a ciegas.
Seguimos rumbo, ahora la tormenta nos empujaba con fuerza a la costa y comenzamos a distinguir algún faro, entre ellos el de Conejera, que nos guiaba perfectamente hasta San Antonio. Ese faro tiene un alcance de 19 millas, así que estábamos más cerca que esa distancia. Calculamos 3 horas. Pero ceñíamos una tormenta del copón que nos hacía abatir mucho contra la costa. Así que, de vez en cuando, había que hacer un bordo hacia mar abierto.
A ratos se despajaba, salía la luna y nos dejaba ver las olas que venían. Y, a ratos, se volvía a oscurecer y navegábamos de nuevo a ciegas, sólo quiados por el faro y el compás. Una gran sombra se levantaba a babor.
Así pasamos unas 11 horas, hasta que atravesamos, en Cabo Negret, la línea de llegada, a las 5.30 de la mañana del sábado.
En las proximidades de Ibiza, cuando tuvimos cobertura, informamos de nuestra situación al Comité de Regata y al puerto de San Antonio. De hecho, entramos a puerto a vela y una lancha nos tuvo que remolcar hasta el amarre.
A las 6 de la mañana bajábamos a tierra firme, después de casi 46 horas de travesía.
Y no fuimos los únicos que tuvimos problemas, ni los últimos en llegar.
Cuento la historia resumida:
Cogimos un barco en Benicarló y lo subimos, de lunes a miércoles, hasta Barcelona, donde el jueves, a las 8 de a mañana, comenzaría la regata.
Muy mal tiempo, chubascos, viento en contra, calmas… pero nos sirvió para hacernos con al barco y entrenar alguna maniobra, más que nada para la salida, porque estaríamos 150 barcos y las maniobras deberían ser coordinadas.
En estos tres días pudimos ver ballenas, delfines, peces luna...
Ya en el puerto de Barcelona tuvimos la reunión de patrones y un pequeño bufet.
Regata día 1:
El jueves nos levantamos a las 5:45 de la mañana. Había que entregar la hoja de confirmación de regata y salir hacia la línea de salida, a casi tres millas de la costa.
En la salida un viento muy suave nos jugó una mala pasada. Apuramos tanto la línea que 10 segs antes de la señal de salida se paró el viento y nos quedamos justo encima de ella sin poder maniobrar. Así que fuimos penalizados a dar una vuelta a la baliza. Mientras, todos salían izando spis y genakers. Pero no fuimos los últimos en salir, por detrás aun quedaron barcos.
El día fue muy tranquilo de viento, demasiado, hasta que fue atardeciendo y empezaron a soplar unos 12 nudos de viento de través por babor. Digo "unos 12", porque poco antes nos habíamos dado cuenta de que las baterías se habían descargado, debido probablemente a que una de ellas estaba muerta y chupaba de la otra. Así que los equipos de viento, corredera, GPS... Empezaron a apagarse, incluida la radio.
Así que comenzamos a navegar por estima, a ojo, claro. Como herramienta sólo nos quedaba el compás magnético del barco (la brújula) que nos indicaba el rumbo. Así que, calculando cuánto tiempo habíamos ido en un rumbo a qué velocidad (a ojo, insisto)... Nos situábamos en la carta.
La noche fue tranquila, con el viento constante de través fuimos haciendo guardias de dos horas, iluminando las velas con las linternas cuando un barco pasaba cerca, pues las luces de posición tampoco iban.
Regata día 2:
El amanecer nos paró el ritmo de nuevo en una encalmada de unas dos o tres horas. Desesperante.
A lo largo del día el viento fue subiendo, hasta el punto que tuvimos que coger un rizo. El barco, un Beneteau Oceanis 33.1 “clipper”, orza muchísimo si no se le quita mayor cuando se debe.
Por la tarde, momento que el viento arreciaba, nos petó la escota de estribor del génova, así que utilizamos la de babor para cazarla. A la hora, aproximadamente, también esta se rompió. Así que tuvimos que utilizar las brazas del spi para esa función.
La costa de Ibiza estaba a la vista pero el viento soplaba justo del punto al que teníamos que ir. Tocaba ceñir, cosa bastante lenta en este barco. Comenzaron a aparecer veleros desde todos los rumbos. Cada uno había elegido una ruta, y allí nos empezábamos a juntar todos.
Llegaba el atardecer, y con él un cielo bastante amenazador. Pero no tanto como lo fue en realidad.
Al ver las nubes que se avecinaban nos pusimos la ropa de agua, pero no imaginamos lo que se nos venía encima.
Al entrar debajo de las nubes más negras empezó a soplar un viento de más de 30 nudos y a levantarse olas de buen tamaño. Todo era agua y espuma e intentar controlar un barco que se nos iba al carajo. Lo primero: quitar trapo. Pero ni el enrollador de génova ni los rizos de la mayor iban finos, circunstancia que no ayudaba en absoluto a la maniobra. . Mientras, casi aproados al viento y las olas, abatíamos y perdíamos el terreno ganado a la costa.
La situación tendía a complicarse en nuestra cabeza, pues sin electricidad no teníamos radio para avisar con una emergencia, ni bombas de achique que sacaran agua del barco...
En el rato que conseguimos poner el barco en condiciones para navegar con ese temporal, anocheció. La oscuridad más absoluta nos rodeaba y era imposible coger las olas, pues no se veían venir. Esto convertía el barco en una montaña rusa a ciegas.
Seguimos rumbo, ahora la tormenta nos empujaba con fuerza a la costa y comenzamos a distinguir algún faro, entre ellos el de Conejera, que nos guiaba perfectamente hasta San Antonio. Ese faro tiene un alcance de 19 millas, así que estábamos más cerca que esa distancia. Calculamos 3 horas. Pero ceñíamos una tormenta del copón que nos hacía abatir mucho contra la costa. Así que, de vez en cuando, había que hacer un bordo hacia mar abierto.
A ratos se despajaba, salía la luna y nos dejaba ver las olas que venían. Y, a ratos, se volvía a oscurecer y navegábamos de nuevo a ciegas, sólo quiados por el faro y el compás. Una gran sombra se levantaba a babor.
Así pasamos unas 11 horas, hasta que atravesamos, en Cabo Negret, la línea de llegada, a las 5.30 de la mañana del sábado.
En las proximidades de Ibiza, cuando tuvimos cobertura, informamos de nuestra situación al Comité de Regata y al puerto de San Antonio. De hecho, entramos a puerto a vela y una lancha nos tuvo que remolcar hasta el amarre.
A las 6 de la mañana bajábamos a tierra firme, después de casi 46 horas de travesía.
Y no fuimos los únicos que tuvimos problemas, ni los últimos en llegar.
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Ruta de la sal
Friday, 6. March 2009, 12:46:18
El equipo sotonero se ha inscrito en la famosa regata.
Más info:
lasotonera.blogspot.com
Más info:
lasotonera.blogspot.com
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The Blue Soul Of Death
Monday, 16. February 2009, 17:33:42
thebluesoulofdeath.blogspot.com
El principio de un viaje es completamente diferente a su fin. Y su fin puede ser el principio de algo nuevo. Siempre que un viaje acaba, comienza otro. Esta es la historia de como un viaje aparentemente normal, cambió mi modo de contemplar el Universo.
El principio de un viaje es completamente diferente a su fin. Y su fin puede ser el principio de algo nuevo. Siempre que un viaje acaba, comienza otro. Esta es la historia de como un viaje aparentemente normal, cambió mi modo de contemplar el Universo.
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