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LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRIA Y SU PREMEDITADA DESTRUCCION.

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Sabes a que nos referimos?..Al parecer, la Biblioteca de Alejandría fue fundada por Tolomeo I o Tolomeo II. La ciudad lo había sido, como su nombre indica, por Alejandro Magno, en el invierno de 331 a 330 a. de J.C. Pasaron, pues, casi mil años, antes de que la biblioteca quedase totalmente destruida.

Alejandría fue tal vez la primera ciudad del mundo construida enteramente de piedra, sin utilizar ninguna clase de madera. La biblioteca se componía de diez grandes salas y varias cámaras aisladas para los estudiosos. Todavía se discute la fecha exacta de su fundación y el nombre de quien la fundó pero su verdadero fundador, en el sentido de organizador y no simplemente de rey que gobernaba en aquella época, parece haber sido un personaje llamado Demetrio de Falera.

Desde el principio, reunió setecientos mil libros, a los que constantemente añadió otros. Los libros eran comprados por cuenta del rey. Fácil es suponer entonces, como comprobaremos mas adelante, que en ella se encontraban, libros, manuscritos y papiros antiquísimos que la ocupación de Alejandro había permitido reunir, sacándolos de las ciudades ocupadas: Persepolis, Babilonia, Bagdad, y cientos mas de ciudades milenarias deben haber contribuido a reunir esa enorme cantidad de ejemplares, entre los que había algunos, ciertamente muy especiales, que lamentablemente ya no están disponibles para la humanidad.

Demetrio de Falera, nacido entre 354 y 348 a. de J.C., parece haber conocido a Aristóteles en persona. En 324 a.de J.C., se da a conocer como orador; en 317, es elegido gobernador de Atenas, y, como tal, manda en ella durante diez años, desde 317 hasta 307 a. de J.C.

Dictó cierto número de leyes, entre ellas una sobre la restricción del lujo en los entierros. En su época, Atenas contaba con 90.000 ciudadanos, 45.000 extranjeros autorizados y 400.000 esclavos. En lo que atañe a la persona de Demetrio, la historia nos lo presenta como árbitro de la elegancia en su país: fue el primer ateniense que se decoloró el cabello con agua oxigenada, para que se volviese rubio.

Después fue desposeído del gobierno y partió hacia Tebas. Allí escribió gran número de obras, una de las cuales, que lleva el extraño título de Sobre el haz de luz en el cielo, es probablemente lo primero que se ha escrito sobre los platillos volantes.

En 297 a. de J.C., Tolomeo consigue que vaya a instalarse a Alejandría. Entonces funda la biblioteca. Tolomeo I muere en 283 a. de J.C., y su hijo, Tolomeo II, destierra a Demetrio a Busiris, Egipto. Allí, Demetrio es mordido por una serpiente venenosa y muere.

Demetrio se había hecho celebre en Egipto como mecenas de las ciencias y de las artes en nombre del rey Tolomeo I. Tolomeo II sigue interesándose por la biblioteca, así como por las ciencias y, sobre todo, la zoología. Nombra bibliotecario a Zenódoto de Efeso, nacido en 327 a. de J.C. y cuyas circunstancias ignoramos, así como la fecha de su muerte.

Después, una sucesión de bibliotecarios aumenta a través de los siglos, la biblioteca, acumulando en ella pergaminos, papiros, grabados e incluso libros impresos, si hemos de dar crédito a ciertas tradiciones. La Biblioteca contenía pues, documentos en verdad inestimables. Pero también coleccionaba enemigos, principalmente en Roma.

Ciertos documentos permiten establecer una lista bastante verosímil de bibliotecarios hasta el año 131 a. de J.C.:

Bibliotecarios:

Demetrio de Falera (¿) 282 a. de J.C.

Zenódoto de Efeso 282 260 (¿) "

Calímaco de Cirene 260 (¿) 240 (¿) "

Apolonio de Rodas 240 (¿) 230 (¿) "

Eratóstenes de Cirene 230 (¿) 195 "

Aristófanes de Bizancio 195 (¿) 180 "

Apolonio el Eidógrafo 180 160 (¿)

Aristarco de Samotracia 160 (¿) 131
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Busto de JULIO CESAR
A partir de esta última fecha, las indicaciones se vuelven muy vagas. Sabemos que un bibliotecario se opuso violentamente a un primer pillaje de la biblioteca por Julio Cesar, en el año 47 a. de J.C., pero la historia no ha conservado su nombre. Lo cierto es que, ya en época de Julio Cesar, la Biblioteca de Alejandría tenia bien ganada fama de contener libros secretos que daban un poder prácticamente ilimitado.

En el momento en que César llega a Alejandría, la biblioteca contiene al menos setecientos mil manuscritos. ¿De que clase?¿Y por que empiezan a dar miedo algunos de ellos?


Los documentos que han sobrevivido nos dan una idea bastante exacta de ello. Estaban, en primer lugar, los libros escritos en griego. Eran, evidentemente, un verdadero tesoro: todo lo que nos falta de la literatura griega clásica. Pero no parece que, entre ellos, debiesen encontrarse manuscritos peligrosos.

En cambio, el conjunto de la obra de Beroso, tenía algo inquietante. Sacerdote Babilónico refugiado en Grecia, Beroso nos dejó el relato de un encuentro con seres extraterrestres: los misteriosos Akpalus, seres parecidos a peces, que Vivian en escafandras y habrían aportado a los hombres los primeros conocimientos científicos.

Beroso vivió en tiempos de Alejandro Magno y hasta la época de Tolomeo I. Fue sacerdote de Baal-Marduk en Babilonia. Era historiador, astrólogo y astrónomo. Inventó el cuadrante solar semicircular. Concibió una teoría sobre conflictos entre los rayos del Sol y los de la Luna que fueron anticipación de los trabajos mas modernos sobre la interferencia de la luz. Podemos fijar la fecha de su nacimiento en 356 a. de J.C., y la de su muerte en 261. Una leyenda contemporánea dice que la famosa Sibila, la profetisa, era hija suya.

La Historia del Mundo, de Beroso, que describía sus primeros contactos con los extraterrestres, se ha perdido. Quedan algunos fragmentos, pero la totalidad de esta obra estaba en Alejandría. Comprendido lo que habían enseñado los extraterrestres.

También se hallaba en Alejandría la obra completa de Manethón. Este, sacerdote e historiador egipcio, contemporáneo de Tolomeo I y de Tolomeo II, había llegado a conocer todos los secretos de Egipto. Su nombre puede incluso interpretarse como el "amado de Toth" o el "poseedor de la verdad de Toth". Era el hombre que lo sabia todo sobre Egipto, que leía los jeroglíficos y que mantenía contacto con los últimos sacerdotes egipcios. Se dice que escribió personalmente ocho libros y que reunió en Alejandría cuarenta rollos de pergamino, particularmente selectos, que contenían todos los secretos de Egipto y, probablemente, el libro de toth. Si esta colección se hubiese conservado, quizás sabríamos todo lo que hay que saber sobre los secretos egipcios. Sin duda fue esto lo que se quiso impedir.

La Biblioteca de Alejandría contenía igualmente las obras de un historiador Fenicio, Mocus, a quien se atribuye el invento de la teoría atómica. Contenía también manuscritos indios extraordinariamente raros y preciados. De todos estos manuscritos no queda el menor rastro. Sabemos cual era el numero total de rollos cuando empezó la destrucción: quinientos treinta y dos mil ochocientos. Sabemos que existía una sección que podríamos llamar de "Ciencias matemáticas" y otra de "Ciencias naturales". Y un catalogo general que también fue destruido.


Cesar, inicio estas destrucciones. Robo cierto numero de libros, quemo una parte de ellos y se guardo la otra. Por lo demás, incluso en nuestros días persiste alguna incertidumbre sobre este episodio, y, a los 2000 años de su muerte, Cesar conserva partidarios y adversarios. Sus partidarios dicen que jamás quemo libros en la misma biblioteca todo lo mas, cierto numero de libros preparados para ser embarcados con destino a Roma, ardieron en un almacén de los muelles de Alejandría, pero no fueron los romanos quienes les prendieron fuego.

En cambio, los adversarios de Cesar dicen que un gran numero de libros fue deliberadamente destruido. El calculo de este numero varia entre 40.000 y 70.000. Una tesis intermedia sostiene que llamas procedentes de un barrio donde se luchaba alcanzaron la biblioteca y la destruyeron accidentalmente. En todo caso, parece cierto que esta destrucción no fue total. Ni los adversarios ni los partidarios de Cesar nos dan datos exactos los contemporáneos no dicen nada, y los relatos mas próximos al suceso datan de dos siglos después. El propio Cesar, en sus obras, no dice una palabra sobre el asunto. Parece haber "sustraído" ciertos libros que considera particularmente interesantes.

La mayoría de los especialistas en Historia de Egipto creen que el edificio de la Biblioteca debía de ser de grandes dimensiones, ya que contenía setecientos mil volúmenes, salas de trabajo y gabinetes especiales, y que un monumento de esta importancia, situado en trance de incendiarse, no pudo ser completamente destruido. Es posible que el incendio consumiese depósitos de trigo, así como rollos de papiro en blanco. No es seguro que arruinase una parte importante de la biblioteca propiamente dicha, y es indudable que no la destruyó del todo. Pero también es cierto que desapareció una buena cantidad de libros considerados como particularmente peligrosos.

La siguiente ofensiva importante contra la biblioteca parece que fue lanzada por la emperatriz Zenobia. Una vez mas, la destrucción no fue total, pero desaparecieron libros importantes. Conocemos la razón de la ofensiva que, después de esta, lanzó el emperador Diocleciano (284-305 d.de J.C.) Los documentos contemporáneos están acordes sobre este punto. Diocleciano quería destruir todas las obras que revelaban los secretos de la fabricación del oro y de la plata. En otras palabras, todas las obras de alquimia. Pues pensaba que, si los egipcios eran capaces de fabricar oro y plata a voluntad, tendrían los medios necesarios para levantar un ejército y combatir contra el imperio.

Diocleciano, hijo de un esclavo, había sido proclamado emperador el 17 de septiembre de 284. Era, según parece, un perseguidor nato, y el último decreto que firmó, antes de su abdicación el 1º de mayo del 305, ordenaba la aniquilación del cristianismo. Diocleciano tropezó en Egipto con una violenta rebelión, y en el mes de julio del 295, puso sitio a Alejandría. Se apoderó de la ciudad, y esto dio ocasión a matanzas espantosas. Sin embargo, según la leyenda, el caballo de Diocleciano dio un paso en falso al entrar en la ciudad conquistada, y Diocleciano interpretó este incidente como un mensaje de los dioses, que le ordenaban que no destruyese la ciudad.

La toma de Alejandría fue seguida de sistemáticas pesquisas, encaminadas a buscar todos los manuscritos sobre alquimia. Y todos los que se encontraron fueron destruidos. Contenían, según parece, las claves esenciales de la alquimia, necesarias para comprender esta ciencia. No poseemos ninguna lista de los manuscritos destruidos, pero la leyenda nos dice que algunos eran obra de Pitágoras, de Salomón o del propio Hermes Trismegisto. Cosa que, evidentemente hay que considerar con confianza relativa. Hoy, que sabemos que las transmutaciones metálicas son posibles. Podemos considerar en toda su dimensión, la enorme pérdida ocurrida. Sea como fuere, ciertos documentos indispensables daban las claves de la alquimia y se perdieron para siempre.

Pero la Biblioteca continuó. A pesar de las sucesivas destrucciones de que fue víctima, prosiguió su obra hasta que los árabes la aniquilaron por completo. Y, si lo hicieron, sabían por qué lo hacían. Habían destruido ya, en el propio Islam - y también en Persia- gran número de libros secretos sobre magia, alquimia y astrología.

La consigna de los conquistadores era "no hacen falta libros que no sean el libro", es decir, el Corán. Así, y paradójicamente, la destrucción total de la biblioteca el 646 d. de J.C. tuvo por objeto, mas que la destrucción de los libros condenados, (lo que podría tener cierto sentido), la destrucción de los libros en general, sobre la base de un fanatismo religioso apoyado en la mas profunda ignorancia ( lo que si no tiene ningún sentido) El historiador musulmán Abd al-Latif (1160-1231) escribió: "La Biblioteca de Alejandría fue incendiada y destruida por Amr ibn-el-As, por orden del triunfador Omar". El tal Omar se había opuesto por otra parte, a que se escribiesen libros musulmanes, siempre siguiendo el principio de que "el libro de Dios nos basta". Era un musulmán recién convertido, extraordinariamente fanático, que odiaba los libros y había destruido muchísimos de ellos en numerosa ocasiones, porque no hablaban del profeta. Es pues desgraciadamente natural que acabase la obra iniciada por Julio César y continuada por Diocleciano y otros más, solo que por razones diferentes.

Si algunos documentos se salvaron de estos "autos de fe", han sido cuidadosamente ocultados desde el 646 d. de J.C. y no han reaparecido jamás. Y si algunos grupos secretos poseen actualmente manuscritos procedentes de Alejandría, lo disimulan perfectamente.

Volvamos ahora al examen de los acontecimientos a la luz de la tesis que sostenemos: la existencia del grupo de los que hemos llamado "Hombres de Negro" y que constituye una sinarquía empeñada en la destrucción de cierto tipo de saber. Parece evidente que este grupo se delató en el 391, ya que, bajo Diocleciano, se buscaron y destruyeron sistemáticamente las obras de alquimia y de magia. Y parece también evidente que este grupo no tuvo nada que ver con los acontecimientos del 646: para estos basto el fanatismo musulmán. Pero limitándonos a la materia que nos interesa, es decir, a los libros secretos que tratan de las civilizaciones desaparecidas, de la alquimia, de la magia o de las técnicas que aun hoy nos son desconocidas. Prescindamos de los clásicos griegos, cuya desaparición es sin duda muy lamentable, pero que no tienen nada que ver con nuestro tema.

Pensemos, ante todo, en Egipto. Si existió un ejemplar del Libro de Toth en Alejandría, Cesar debió apoderarse de el, como fuente posible de poder. Pero, naturalmente, el Libro de Toth no era el único documento egipcio en Alejandría, y es muy posible que todos los enigmas que aún se plantean en la actualidad acerca de Egipto habrían sido solucionados si no se hubiesen destruido tantos documentos egipcios. Entre estos documentos, existían algunos que eran particularmente buscados y de los que debieron destruirse implacablemente los originales, las copias e incluso los resúmenes: los que describían la civilización que precedió al Egipto conocido. Es posible que hayan subsistido algunos restos, pero lo esencial desapareció, y esta destrucción fue tan completa y profunda que los actuales arqueólogos racionalistas sostienen que se puede seguir, en Egipto, el desarrollo de la civilización desde el neolítico hasta las grandes dinastías, sin que nada demuestre la existencia de una civilización anterior.-

En realidad desconocemos absolutamente la historia, la ciencia y la situación geográfica de esta civilización anterior. Se ha formulado la hipótesis de que se trataba de una civilización de negros. En este caso, habría que buscar en África el origen de Egipto. Tal vez desaparecieron, en Alejandría, registros, papiros, o libros procedentes de esta civilización extinguida. También fueron destruidos los tratados de alquimia mas completos, los que permitían realmente conseguir la transmutación de los elementos. Fueron destruidas las obras de magia. Se destruyeron las pruebas del encuentro con seres extraterrestres de que hablaba Beroso a propósito de los Akpalus. Fueron destruidos..., pero, ¿cómo seguir enumerando lo que ignoramos? La destrucción , tan lograda, de la Biblioteca de Alejandría es sin duda alguna el éxito mas grande de los "Hombres de Negro".

PARTE II

Como vemos, más allá de los volúmenes de magia, alquimia y astrología, que fueron selectivamente perseguidos o pretendidos a través del tiempo, (Lo que podría tener cierto sentido en el caso de los libros considerados como otorgadores de poder) la ignorancia e irracionalidad de un fanático religioso estúpido, como lo fue el Califa Omar, termina definitivamente con un enorme legado de saber que debería haber trascendido para beneficio de la humanidad. No negaremos que este hecho se repitió posteriormente dentro del ámbito del cristianismo, porque la ignorancia y la estupidez no son patrimonio de una nación, de una raza o de una religión. Pero el daño producido en Alejandría, en razón de su magnitud no tuvo parangón en la historia posterior.

A continuación mencionaremos algunos de los sabios y eruditos relacionados a través del tiempo con la biblioteca, que albergaba muchas de sus obras. Vale decir que la biblioteca completa que perteneciera a Aristóteles, quien fuera preceptor de Alejandro Magno, se encontraba en ella.

Eudoso de Cnido: (Hacia 406-355 a.C) Alumno de Platón, astrónomo y matemático, fue el primero en aplicarse al problema cosmológico planteado por su maestro: encontrar un sistema de movimientos circulares que explicase el aparente movimiento de los planetas. aprovechó sus observaciones astronómicas para determinar las latitudes de Cnido (en Caria) y Heliopolis (en Egipto). le debemos también una evaluación precisa del año: que fijó en 365 días y cuarto. Es autor de un tratado de geografía, acompañado sin duda de un mapa, y de un tratado sobre las estrellas. ¡Y hablamos de 400 años antes de Cristo!

DE REGRESO Y CON LA VERDADQUE ES UN E.B.A.N.I. ?? LO SABES?

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