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UM POUCO DE HISTÓRIA

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João Francisco Pereira de Souza (5)

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JOÃO FRANCISCO (5). A poesia dos opositores

As bicadas

A fines del s.XIX y comienzos del s.XX, la frontera Livramento-Rivera poseía una cantidad grande de periódicos.

Llama mucho la atención tal profusión de prensa escrita en un medio reducido de población.

El tema de la prensa será motivo de alguna columna más adelante. Por ahora queremos focalizar nuestra atención en las bicadas aparecidas en “O Canabarro”

Este periódico, junto a “O Maragato”, fueron los veículos de expresión de la más férrea oposición a la persona del Coronel João Francisco Pereira de Souza, así como también al gobierno del Dr. Júlio de Castilhos en Porto Alegre, seguido después por Borges de Medeiros.

“O Canabarro” que llevaba la divisa “Tudo pela Liberdade” era dirigido por el prestigioso periodista santanense Paulino Vares. El periódico profesaba la fe republicana y democrática , pero no perdamos de vista que los republicanos en Brasil estaban divididos. En el Sur discrepaban los castilhistas positivistas y los federales parlamentaristas.

Habían dos concepciones distintas del poder político: una muy enérgica y autocrática y la otra no centralizadora, con mayores facultades para los estados de la federación, más democrática. “O Canabarro” estaba enbanderado en la segunda línea.

Los periódcos mencionados saliían insuflados de una carga muy fuerte de oposición al caudillo João Francisco y la política que apoyaba. En todo el contenido hay oposición fuerte. Esta oposición se manifestaba en los artículos o crónicas y también en una forma de poesía combativa y con un humor ácido que eran las bicadas.

Transcribimos aquí algunas de las conocidas bicadas que solían aparecer en forma acostumbrada.


1898

Sant´Anna do Livramento
Foste boa ... hoje não és
Te direi com sentimento!
Te viraram –que tormento!
Da cabeça para os pés ...

Tanta gente –que desgraça!
Nunca pensou, n´essa praça,
Ser ontem o que hoje é.
Povo meu desventurado
Não fiqueis desesperado,
No futuro tende fé.

Os federais sobranceiros,
No seu Borges de Medeiros
Se elle for bom, terão fé
Mas, se ao contrário –for mau
Aconselha um pica- pau:
Federais ... finquem o pé.

O pica-pau
(O Canabarro de 30.01.1898)

Ao João Francisco, o Debate
Tratou heroi indomável ...
Não posso tocar rebate
Esse dito é aceitável.

Essa verdade palpável
Não precisa de matraca
O bicho é heroi indomável
Mas indomável ... na faca!

O pica-pau
(O Canabarro de 03.02.1898)

As cousas vão se aclarando ...
Pois seu Borges de Medeiros
A todos os bandoleiros
Para o inferno vai mandando

Seu João ... irá para o Inferno
Seu Francisco ao purgatório ...
Seu Pereira –de folgório ...
Com esses dois fará terno.

Esta gente lá no Inferno
Terá o Diabo que cuidar ...
Pode este lindo terno
Por lá mesmo degolar.

Este terno já de tédio,
Nem mesmo pode sorrir
Não lhe resta mais remédio
Que fugir ... fugir ... fugir.

O pica-pau
(O Canabarro de 06.03.1898)


1899

Uma bicada merece
Com justiça, sem malícia
O cap. José Fausto,
Comandante da polícia.

Tanto roelo, tiro e relho,
Espancadas, ferimentos ...
E a polícia não poder
Prender um dos turbulentos! ...
(O Canabarro)

O João Francisco anda brabo
Não consente que se ceda
A volta aqui do Cabeda
A quem pretende dar cabo! ...
Vá se com Deus ou com o diabo
Parta-lhe mesmo um corisco! ...
Mas o convenio e o fisco,
O selo e a minha “Brigada”
Pra todos tem a toada
-Cuidado com o João Francisco.
(O Canabarro de 10.1899)

Bicadas

No dia de finados
Ao cemitério hoje fomos
Rezar cheios de saudade!
Tão somente lá encontramos
A mais completa Igualdade.

Há lá o mais belo contato ...
Pois um morto nunca é mau
Tanto vale o MARAGATO
Como vale o PICA-PAU

Lá todos moram unidos,
Lá não há gente malvada;
Os odios estão concluidos,
Lá na última morada.
(O Canabarro de 05.11.1899)

Sim, senhores, que petisco!
Que regalo para a vaca,
Enquanto trabalha a faca
Do Coronel João Francisco!
(O Maragato de 28.04.1900)

1903

Bicadas

Já que pedem ... pronto cêdo
Por hoje ... esta bicada;
Mas confesso ... tenho medo
Do João Francisco ... e Brigada ...

Xerengue ... não é brinquedo ...
Bicar assim ... corro risco ...
Por tanto confesso medo ...
Da Brigada ... e João Francisco.
(O Canabarro de 1903)

João Francisco Pereira de Souza (4)

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JOÃO FRANCISCO. O soldado do Caty


¿Quiénes componen el ejército?

“Forman en el ejército los nativos por voluntad propia en tiempo de paz y por la fuerza en el de guerra, figurando, además no pocos mercenarios, aventureros de baja estofa, hombres en fin, que huyen de las autoridades legalmente constituídas, con las que tienen, por lo general, más de una cuenta pendiente.” (Caras y Caretas t.III)
“Invariablemente joven, fornido; bruto para otra cosa que no sea el servicio y la comprensión de la disciplina, dado que para estar donde está, menester le ha sido renunciar para siempre a su individualidad y sabe que la menor falta le cuesta la vida. Ha ido al cuartel, gurí todavia, llevado por la leva; o si no voluntariamente, después de haberse degollado, por lo menos, una familia, con chicos y todo lo que le da el título más que eficaz de enrolamiento. Éstos son los únicos voluntarios del regimiento.” (Idem)

¿Las costumbres del soldado?

“Frugal y sobrio, sólo bebe caña cuando está muy lejos de la vista de sus superiores, seguro entonces de que no lo han de descoyuntar de una estaqueadura; su espíritu de compañerismo es acendrado; no pelea a sus congéneres ni les hurta nada, pues lo único que la disciplina permite robar impunemente es la china. Cualquiera de los 800 soldados es así: son todos iguales.” (F.Sánchez)

En “O Canabarro” hemos leído una entrevista a un ex-soldado de Caty y de la misma extraemos un fragmento:

- “Você viu ou sabe que matassem alguem durante sua estada ali?
- Durante os 3 meses e 4 dias que estive naquele acampamento vi matar a 15. No entanto posso garantir que mais de 100 foram mortos. (Esta pessoa conta como viu matar um sujeito a bordoadas)
- Esses mortos eram enterrados?
- Os que se matavam no acampamento ou no hospital eram enterrados, mas os que eram mortos fora do acampamento, nos matos e zangas próximas, ficavam insepultos.
- Não ha ali, entre os oficiais de João Francisco, algum que se oponha a esses bárbaros crimes?
- Há um único senhor, que as vezes vae pedir pela vida de algum desgraçado: é o
Cap. Gentil Rolim, a quem o comandante João Francisco considera e atende muito.
- Poderá dizer-me os nomes dos executores que João Francisco tem a seu lado?
- Os principais são: um pardo de nome Paiva, um índio chamado Paredes e Virgílio Linares. Sem embargo ha na sua gente muitos que sabem degollar muy bien.” (O Canabarro no. 949,16.01.1898)

Los castigos militares

“Mire, tenemos un negro estaqueado porque le robó una guitarra a un compañero. Quiere verlo?. Allí estaba como un sapo, panza arriba, suspendido entre las 4 estacas por las guascas ceñidas a sus miembros. Nos miró sonriendo;
- Pida por mi, seu tenente! Suplicó.
- Te viá dar, negro del diablo, robar guitarra” ...
Y habiendo tanteado la tensión de las amarras llamó al cabo ejecutor.
- Estire más esta prima, que está baja! ...
- Y ahora esta bordona!
Los huesos del negro crujieron.” (F.Sánchez)

Reclutamiento

En cuanto a las formas de reclutamiento de hombres para el ejército del Caty es ilustrativo lo que sigue:
“Con motivo de la organización a que se está procediendo de nuevos cuerpos militares en el vecino Estado de RGS, muchos son los emigrados orientales que han caído en las redes habilmente tendidas estos últimos días en Santana. La otra noche los pescadores de voluntarios pusieron en
práctica un medio asaz original y que le dio espléndidos resultados en el ejercicio de su cometido. A eso de medianoche, incendiaron un rancho de los arrabales de la ciudad y en seguida hicieron sonar las campanas pidiendo auxilio. Cuando la concurrencia al lugar del siniestro era bien grande, procedieron a una arreada general, atrapando sin perros a muchos que andaban ...” (La Verdad 109,19.08.1897)

Ahora veamos la siguiente denuncia aparecida en “O Canabarro” del 31.08.1902:

“Pessoa que viajava de Livramento a Quarahy encontra forças de João Francisco fazendo recrutamento na Caneleira, nos Galpões, e Ibirapuitã, não respeitando ninguém, agarrando peões e condutores de carretas que viajavam, ficando as carretas abandonadas na estrada “ ... Termina diciendo que el reclutamiento “... é feito nas barbas do senhor Comandante da guarnição”.

¿Dónde y cuando adquirió João Francisco su cultura militar?

Sabemos que en Caty había una muy buena biblioteca y que el caudillo hacía muchas lecturas, principalmente de temas militares. Nos aporta un poco de luz, una vez más, Forencio Sánchez:

“El hecho es que si el más adelantado de nuestros militares revista hoy el regimiento de João Francisco, nada tendría que reprochar en cuanto a organización, disciplina y aprovechamiento científico. El efectivo ordinario de su tropa es de 800 hombres y hay que notar que la particularidad de que si bien el arma es la caballería, esos 800 hombres formarían sin dificultad como infantes, evolucionando correctamente, y serían capaces de sustituir al más experimentado regimiento de zapadores. Ha logrado João Francisco la más alta expresión de automatismo a sus soldados.”

“Os inimigos continuam tranquilos, nem se movem”

En épocas de paz, de tranquilidad João Francisco acostumbra informar al dr. Júlio de Castilhos en estos términos: “Os inimigos continuam tranquilos, nem se movem.”

Quando não há conflitos João Francisco aproveita para ministrar lições táticas a seus oficiais e soldados.



João Francisco Pereira de Souza (3)

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JOÃO FRANCISCO. O Caty


En “O Louco do Cati” el escritor Dyonélio Machado describe así el Caty:

“Havia terminado a revolução com vitória do governo. Era um fim de século –século dezenove- Fim do mundo ... A campanha, principalmente a fronteira –ninho de revolucionários- não estava ainda pacificada .
Fazia-se necessário isso que depois as guerras iriam chamar “operações de limpeza”. Bem, essa limpeza se inaugurou, se consolidou, se prolongou. Tornou-se coisa regular. Uma espécie de banditismo legal, entronizado naquele “Castelo” sobre uma elevação às margens dum arroio ...
Já não se fazia mais nada naquela vasta zona sem consultar ao Cati. O Cati era o Subestado. Era o Estado para aquela região. Não raro entrava em conflito com o verdadeiro Estado, e o vencia... Altivo e frio, o Cati apertava , arrastava, triturava. E durante anos, anos.
Fez-se uma legenda, real, verdadeira, de sangue, de morte, de terror feudal. Nós ficamos um pouco célebres, respeitados, admirados, por esta legenda.”

O Caty: Es el centro del poder de João Francisco. Es un cuartel, situado a unos 70 ks de Livramento. Desde Caty João Francisco domina unas 600 leguas de la región.

El arroyo, de donde proviene el nombre del paraje, corre a unas pocas cuadras del cuartel.

“Entre abruptas serranías próximas al Cuareim divisorio, en una profunda y amplia hondanada está situado el cuartel y campo de maniobras de João Francisco, el Caty famoso. De lejos es un pueblo, o mejor una toldería, pues rodean las reparticiones del cuartel todas de paja y adobe, construída por la misma tropa, centenares de ranchitos que sirven de vivienda a las familias de los soldados. La vida familiar es la de todos los cuarteles, con la única diferencia de que el soldado franco no lo abandona nunca.” (F.Sánchez)

Después que terminó la Revolución de 1893 una parte de las fuerzas federales se retiró. João Francisco, a su vez, que era una parte de las mismas, se independizó, pasando a convertirse más en una fuerza policial que otra cosa. Su vinculación fue con Júlio de Castilhos, a quien obedeció siempre. Después del convenio de paz del 23 de agosto, que puso fin a la revolución, no quiso entregar sus armas al Cap. Pires que fue al Ibirapuitan con esa misión. Luego lo hizo frente al Gral.Savaget, pero mantuvo una parte del armamento oculto.

El periódico La Verdad anunciaba el 15.12.1895 en un breve comentario la llegada en esos días a Livramento del Cnel. Azambuja y el Gral. Hipólito Ribeiro, quienes eran portadores del dinero con que deberían pagar a las tropas de la guardia nacional que luego serían disueltas.

“En Livramento quedará solamente una fuerza a las órdenes del Cnel. João Francisco Pereira de Sousa” agregaba.

Sin embargo, João Francisco no quedó solo; poco después llegó de Porto Alegre el Gral.Adolfo Menna Barreto para hacerse cargo del comando superior de las fuerzas de línea destacadas en Livramento. Pero, como ya hemos dicho, João Francisco mantuvo una independencia casi absoluta frente al ejército federal.

El gobierno federal tenía fuerzas destacadas en toda la región sur. Sin embargo, esas fuerzas permanecían neutrales frente a la acción del caudillo castillista por respeto a la autoridad provincial.

“João Francisco fez armar de novo a sua tropa, com armamento que tinha oculto e com lanças fabricadas ostensivamente em Sant´Anna, e recusou-se a dissolver a força, mantendo-a em pé de guerra.” (O Canabarro 791, 1896)

“La población no reconoce otra autoridad que la de João Francisco, a quien recurren para poner fin a todas sus rencillas. En Caty se sabe el nombre, la filiación y las costumbres de cada uno de los moradores de la sierra.” (Sánchez)

¿Cuando se construyó Caty? La construcción principal tenía 80 ms de frente por 50 de fondo. Fue una obra cara, con dinero público y del peculio personal de João Francisco. Sabemos que quedó una deuda por la construcción de Caty. Según se lee en O Maragato del 28.11.1900, el italiano Luis Rossinelli estuvo haciendo gestiones ante el gobierno del Estado y los tribunales competentes a efectos de percibir lo que João Francisco le quedó debiendo por la obra de construcción del cuartel de Caty.

La unidad militar que comandaba João Francisco constaba promedialmente con unos 800 hombres. Poseía aula para clases tácticas para oficiales. Se daban clases de esgrima, a cargo de un profesor extranjero y también había un polígono de tiro. No faltaba una banda de música en el Regimiento. Otros edificios en Caty eran la casa del comandante, espaciosa y confortable, las viviendas de los soldados. Allí había 2 carpinterías, 1 herrería, 1 panadería y 1 venda grande, atendida por el sr. García. En el almacén estaba prohibida la venta de bebidas alcohólicas.

En Cati había red de agua y saneamiento, también iluminación a gas acetileno.


João Francisco Pereira de Souza (2)

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João Francisco

Retrato

Muchas personalidades rioplatenses viajaron hasta la frontera para conocerlo debido a su personalidad avasallante y su acción que rebasaba el medio en donde se cumplía.

Importantes periódicos y revistas de Montevideo, Buenos Aires y Río de Janeiro publicaron en la época abundante material sobre João Francisco y Caty. Las opiniones estuvieron siempre muy divididas.

En El Comercio –revista publicada en B.Aires- en 1903 se lee este elogio:
“Seu nome repercute entre brasileiros e orientais, pois a fronteira de ambos os países tem sido o teatro glorioso de seus feitos, onde sua memória será imperecível para todos aqueles a quem há extendido sua proteção”...

Otra vez recurrimos a Florencio Sánchez. Es que su testimonio es muy importante por haber estado en el Caty y haber conversado con el personaje que nos ocupa:
... “ viste uniformes modernos con mundano desempacho; ni muy alto ni muy bajo, de gesto apacible, graduado por la expresión sonriente, un tanto aduladora de los labios, nariz perfectamente perfilada, ojos muy negros, manos pequeñas, suaves, devotamente cuidadas. Complementan estas exterioridades, la más correcta desenvoltura de modales, la fuerza y pulcritud de la dicción, amoldada la voz a la blandura del idioma portugués tan melodioso. No es verboso, pero no hace que le arranquen las palabras con sacacorchos. Se expresa como persona de buen tono, sencilla, agradable, fluidamente aunque a veces incursione por su conversación el orador un poco ampuloso y hasta el erudito, traducido en citas no siempre vulgares.”

Nos interesa transcribir aquí otra descripción hecha por alguien que estuvo en Caty. Aún a riesgo de recargar este trabajo con pasajes de obras, consideramos útil incluirlos, por tratarse de verdaderos testimonios de aquellos que, viviendo en la misma época del personaje tuvieron la oportunidad de entrevistar al caudillo y sus observaciones bien pueden ser consideradas hoy una fuente valiosísima.

“De regular estatura, complexión recia, apertura marcial, cabeza erguida, se destaca por encima de su correctísima americana gris el tipo gallardo del que nació militar. De facciones enérgicas y pronunciadas. Frente despejado y espacioso; ojos grandes, negros y fulgurantes pero de expresión afable ... Usa bigote y pera a lo Napoleón lll. Habla correctamente el castellano. Idolatra la memoria del ilustre estadista y eminente político Dr. Júlio de Castilhos. Lleva la fotografía de éste, grabada en su rico alfiler de corbata.” (Marrupe)

Volvamos al testimonio de Florencio Sánchez:
“João Francisco no tiene mirada de águila, sólo debe tener la mirada de João Francisco o de alguna fabulosa ave de garra; y decimos debe, porque en realidad no se lo pudimos ver bien: cada vez que nos ha mirado desde adentro de sus ojos, hemos bajado los nuestros, sintiendo la piel erizada y no pocas tentaciones de llevar la mano al cuello. Se diría que mira con el filo de un facón.”

Leía obras de literatura y de historia, interesándose vivamente por los relatos de batallas.

No vivía en el cuartel, vivía en su estancia, con lujo.
“El único ganadero realmente fuerte de la región es João Francisco, que ejerce el comercio por cantidades crecidas y por lotes respetables, manteniendo agentes en los principales centros de exportación, Buenos Aires inclusive.” (Caras y Caretas)

Ramón González se ha referido en los siguientes términos:
“El Cnel. Juan Francisco Pereira de Sousa era un hombre de mediana estatura, más bien alto, buen físico, de pelo negro, rostro ovalado, mirada fría y severa como de hombre acostumbrado a mandar y a ser fielmente obedecido.”

Cuando se le preguntó sobre sus creencias religiosas, su contestación fue:
“Soy positivista; pertenezco a la religión de la humanidad”.

Era un hombre lleno de corage, sin miedo. Un testigo cuenta haberlo visto sin guardias, viajando solo por lugares alejados y peligrosos.

Marrupe nos cuenta que João Francisco
“es muy sobrio en su mesa. Siente aversión por los beodos ... Jamás lo he visto fumar.”

Quando alguém recebe a confiança do Caudilho e deseja andar com liberdade entre as forças de João Francisco recebe uma ficha que diz:
“Cnel.João Francisco Pereira de Souza. O portador anda no meu serviço.” ( Pedro Cosio)

Una demostración del poder, la influencia y la libertad de acción de João Francisco está reflejado en el contenido de una carta del Gen. Telles:
“Como comandante del 6to. Distrito militar, yo trataría de reducir al ejército policial con el que el Estado gasta millares de contos en pura pérdida, arrancados al pueblo sobrecargado de onerosos impuestos.
La existencia de ese ejército policial constituye un abuso criminal, ante la Constitución de la República y una amenaza contra la integridad de los Estados confederados.
Convencido de esto, yo no podría consentir que permaneciese en Caty, sobre la frontera el señor João Francisco al frente de 600 hombres allí cómodamente acuartelados, sin prestar el menor servicio, ni prestar obediencia alguna al comando de la guarnición de Livramento, contra el cual llega hasta provocar constantes conflictos.”

Esta carta apareció en la Tribuna do Povo que se publica en Río Grande, el 14 de octubre siendo reproducida –con traducción- en El Siglo de Montevideo el 24.10.1898.


NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

CARAS Y CARETAS, No.258 del 12/09/1903. Buenos Aires 1903

COSIO, Pedro, “Crónica de los sucesos de Rivera”.Imprenta Dorneleche y Reyes.
Montevideo 1903

GONZÁLEZ, Ramón, “Saravia en la Revolución de 1904”. Editora Florensa &
Lafón. Montevideo 1949

MARRUPE, Miguel, “Saudades do Caty”.Tipografía Uruguaya. Montevideo 1904
(folleto)



































































João Francisco Pereira de Souza (1)

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JOÃO FRANCISCO

Advertencia

El personaje que comenzamos a ver es polémico. ¡Muy polémico! Pero es fascinante. Cuando empecé a escuchar su nombre era niño aún, en los años 50.

¿Había existido en esta frontera un señor tan fuerte y poderoso?

Desde el tiempo de mi infancia he oído relatos sobre el Cnel. João Francisco Pereira de Souza, el caudillo de la frontera. Las primeras anécdotas las recuerdo contadas por mi madre, en el hogar fronterizo. Lo que supe reflejaba un hombre muy poderoso, muy duro y muy cruel. No puedo negar que lo que oí me dejó muy impresionado.

Cuando empecé a estudiar la ciencia histórica aprendí algo que continúa siendo al día de hoy una consigna en la que sigo creyendo: debemos saber todo lo que se puede llegar a saber sobre los personajes importantes de la Historia, pero no ser jueces. Conocerlos para comprenderlos. El juicio condenatorio es muy arriezgado.

¿Podemos saber cómo habríamos actuado puestos en la piel del personaje? Seguramente no sabemos cómo serían nuestras actitudes morales. Porque el hombre es él y su época, su cultura. ¡Somos parecidos a nuestro tiempo! No entremos en el gran tema de la filosofía de la historia: individuo y colectividad. El hombre influye en la colectividad pero también ésta actúa sobre el hombre.

Felizmente hoy imperan los derechos humanos para bien de todos. En los tiempos pasados no era así.

Pienso que muchos líderes y caudillos de la Historia se habrán sentido muy incómodos al frente de masas de hombres pasionales y vengativos. No siempre grandes hombres han coincidido con el accionar de las muchedumbres, pero algunas veces hubo que contemporizar. Esto me recuerda una escena de la Revolución de 1923 citada por Carlos Reverbel en su libro “Maragatos e Pica-paus” pp.39-40:

“Houve o caso de um soldado libertador que, tendo feito um prisioneiro no combate de Santa Maria Chico, levou-o imediatamente para um capão, aplicando-lhe a gravata colorada. Informado do fato, seu comandante, homem incapaz de incorrer ou permitir tais barbaridades, interpelou-o com energia, ameaçando-o de punição exemplar. Então o soldado se jstificou, na maior das inocências: -Me criei ouvindo, nas charlas de galpão, histórias de degola. Pensava que prisioneiro se degola sempre.”


Infancia y juventud de João Francisco

João Francisco nació el 12.04.1866 en el paraje denominado Rincão do Maneco, municipio de Santana do Livramento. Sus padres fueron João Pedro Pereira de Carvalho -muerto en 1902- y Luísa Pereira de Sousa.
En su infancia estuvo dedicado a las faenas de campo. Su instrucción? : “No debe a las aulas más que las primeras semillas de luz” (Marrupe)

No obstante se sabe que cuando disponía de tiempo libre se abocaba a lecturas. Llegó a acostumbrarse a los libros, poseyendo en los tiempos de Caty, una importante biblioteca en el cuartel.

El proprio JF dice en su libro de sí mismo: ...“ gaúcho anafabeto, que apenas aprendeu na infância a traçar algumas letras em cima das caronas, no campo, pastoreando o gado, a princípio, e mais tarde nas fronteiras austrais do país, com a lança na mão, defendendo a República e a integridade da pátria”.

Lo que dice Florencio Sánchez no es halagador: “ No tiene biografía, precisamente. Un gauchito ladino, merodeador, oficial de preboste, justicia de partido, tropero de votos electorales, contrabandista, jefe de gavilla en sus mocedades.”

Cuando sobrevino el movimiento contra el régimen monárquico João Francisco, joven de 19 años de edad, ya integraba las filas del partido republicano.