LAS LUCHAS CIVILES EN URUGUAY (1832-1904) Aspectos humanos 10. Clarines y divisas
Thursday, January 3, 2008 10:27:09 AM
El trompa más famoso de nuestros ejércitos de antes fue Camundá, cuyo nombre era
Camundá participó en todas las revoluciones saravistas. Lo recuerdan en sus obras casi todos los memorialistas revolucionarios. De él decía Lidoro Pereira que “tocaba en brasilero.”
Negro valiente. Así expresa Luis Alberto de Herrera sobre él:
... “ ese clarín de Camundá que por boca de aquel negro descalzo y semidesnudo regala a los vientos santas reminiscencias libertadoras”...
Éstos eran los toques más frecuentes que oían todas las tropas:
Atención
A ensillar
A caballo
A estrechar filas
Silencio
En marcha
Pero el toque que más alegría daba a todos era A la carneada. La clarinada de los entreveros era Cargar y a deguello.
En los campamentos saravistas de 1897, los toques de clarines se cumplían de la siguiente forma, según las Órdenes Generales y referido por P. Bermúdez en su libro:
Al alba: Diana (levantarse y lista de presentes en las cuadras). 6 y ½ A.M.: Atención y dos puntos (revista de armamento y municiones). 7 A.M.: Asamblea (relevo de guardias). 8 A.M.: Carneada (hacer lo que el toque indica). 2 P.M.: Atención y marcha (ejercicios). 3 P.M.: Orden General (copiar la orden). 5 P.M.: Retirada (terminación de los ejercicios). 6 P.M.: Llamada (lista mayor). A la puesta del sol: Oración (arriar la bandera). 8 P.M.: Retreta (lista en las cuadras). 9 P.M.: Silencio (reposo).
Sobre divisas. Veamos lo que expresó Arozteguy:
“Entre los diferentes motes que se lucían en las divisas de los revolucionarios –en 1870- había algunos muy curiosos, lo que dio lugar a que se dictase al fin una orden prohibiéndose usar otro lema que el siguiente: Ejército Nacional: orden que creemos cayó en desuso, pues nunca se hizo uniforme.”
En la víspera de una batalla Aparicio Saravia hizo personalmente un reparto de divisas y banderolas para las lanzas de los guerreros. Las divisas eran blancas, con la inscripción en letras celestes Ejército Nacional y las banderolas eran blanco-celestes.
Entre las divisas del 97 hay algunas muy pintorescas, con inscripciones o leyendas así:
Por la Patria,
Libertad y Constitución,
Defensor de las Leyes,
Treinta años de ausencia, salvajes tengan paciencia,
Porque soy hombre sin vicio, yo pertenesco a los indios del General Aparicio.
Y ahora éstas de 1903-1904:
Partido Nacional
Todo por mi Patria
Ella y mi patria
Vencer o morir
Libertad o muerte
Aparicio Saravia y sus hijos ostentaban ésta: Ejército Nacional
Sobre las banderolas dice así una estrofa de Hilario Ascasubi:
“Ya brillan los corvos y las tercerolas,
Y lucen las lanzas lindas banderolas,
De los valientes ...
Una anédota refiere que, cuando la División Florida de Saravia entró en Florida en 1904, salió una jovencita al encuentro de los valientes guerreros y con sus delicadas manos le ofreció a uno de los soldados, de aspecto indio y sucio, una cinta blanca con una leyenda. Le dijo:
“Compañero, su divisa está vieja y sucia, tome esta otra.”
La contestación fue ésta:
“Esta también la via a ensuciar, pero con sangre.”
Sobre la divisa blanca hay un verso oribista, recogido por Herrera en su libro “Por la Patria”:
“La cinta blanca
la cinta blanca
Que a algunos no gusta,
A mi me encanta
La cinta blanca
La cinta blanca.”
El argentino Roberto Payró transcribe en su libro los versos de un canto saravista:
“El partido nacional
tiene una hermosa bandera:
al celeste de la esfera
mezcla el blanco virginal.
Es de pureza ideal
su pendón símbolo y guía
y si me conduce un día
a luchar mientras flamea ...
¡sucumbiendo en la pelea
caeré por la patria mía!”
En los campamentos revolucionarios del 97 se escuchaba esta cuarteta, al compás del rasgueo de las guitarras:
“Sólo a dos cosas yo quiero
y como buen oriental,
a la patria a quien venero
y al Partido Nacional.”






