El control de los políticos
Thursday, 15. January 2009, 00:49:41
Pero hay que recordar que no hay democracia sin incertidumbre sobre el resultado de las elecciones, y si estamos afirmando que hay vida democrática en este partido, podemos suponer que hay alguna posibilidad de triunfo para el también conocido como el “flaco de oro”, es la posibilidad real de una sorpresa mayúscula.
Existe la idea de que en el PAN históricamente hubo competencia democrática. Es cierto que había reglas y confianza mutua y que el control monopólico les era ajeno, esto configuraba un partido democrático según la variable competencia. Sin embargo, hasta finales de la década de 1980 el PAN carecía de competitividad (revela la calidad de la competencia), en virtud de la inexistencia de incentivos: las probabilidades de triunfo eran cercanas a cero. A partir de 1994 ha crecido sensiblemente la competitividad. En Guadalajara la interna de 2003 significó la máxima tensión histórica entre competitividad y control, y la salida de la competencia de Tarcisio Rodríguez significó una señal de alarma sobre la calidad de la democracia.
Competencia, participación y rendición de cuentas son factores determinantes para el "control a los políticos" (implica políticos controlados); por el contrario, elecciones con un solo candidato –elecciones sin competencia- son elemento decisivo del "control de los políticos": patente de corso de la modernidad.
Hasta hace unos días se creía que Jorge Salinas sería candidato único por Guadalajara, y que los grupos “minoritarios” únicamente estaban negociando espacios en su planilla, todo indicaba que así sería: se perfilaba una “contienda” sin competencia.
La candidatura única era sin embargo un escenario indeseable para la institucionalidad democrática del PAN, debido a que la calidad democrática de un partido depende de cuatro elementos: participación, competencia (implica varios competidores y reglas confiables), representación y rendición de cuentas (accountability). Con Jorge Salinas como único candidato la mesa democrática se quedaba con tres patas y la seguridad del derrumbe del resto por el desincentivo a la participación.
La candidatura de “unidad” de Jorge Salinas a la alcaldía de Guadalajara enviaba la segunda señal histórica de alarma para la vida democrática del PAN. En el mundo se pueden encontrar importantes ejemplos: el control de los políticos puede ser la antesala de la derrota electoral, el ciudadano intuye que nada bueno origina la hegemonía política, y gusta de la competencia sana y abierta. El control a los políticos es anhelo de la democracia, el control de los políticos es tendencia a la impunidad, corrupción, privilegios de unos cuantos.
Internas con candidatos de "unidad" eliminan de golpe el valor de la participación y la competencia, por derivación, se puede perder confianza y esperanzas de un nivel de accountability apropiado en virtud de la falta de contrapesos. La calidad de la representación queda a la suerte de la negociación de la coalición. Dice Sartori que no importa lo oligárquicos que sean los partidos, sino el resultado agregado de la competencia entre ellos; yo disiento, y redefiniría lo dicho: no importa lo variados que sean los grupos políticos internos en un partido, sino el resultado agregado de la competencia entre ellos.
Sin competencia es irrelevante la variedad de grupos internos, su “unidad” representa hegemonía, ausencia de competencia y de pesos y contra pesos, esto se proyecta al electorado, que desconfiará de los extremos: el exceso de ruido (lucha intestina o faccionalismo) hablará de falta de la cohesión necesaria y suficiente, también de políticos de pobre oficio.
La ausencia de ruido es motivo para desconfiar, señal de que hay control hegemónico, poder concentrado en la cúspide y una militancia presa de los acuerdos cupulares, sin capacidad de decidir qué candidato le parece más indicado; implica información estancada que no puede ser conocida por el ciudadano, en este escenario la duda imperante será: ¿Los grupos se solapan? La falta de competencia permite presumir eso.
Fernando Garza, quizás sin proponerse específicamente esto, ha venido a revitalizar la vida democrática de su partido. La gente de Jorge Salinas estará satisfecha, con la seguridad que tienen del triunfo, de que surgiera alguien que legitime su triunfo. Pero hay que recordar que no hay democracia sin incertidumbre, y si estamos afirmando que hay vida democrática en este partido, podemos suponer que hay alguna posibilidad de triunfo para el también conocido como “flaco de oro”, es la posibilidad real de una sorpresa mayúscula.





Anonymous # 15. January 2009, 00:54
Lo veo interesante
Anonymous # 15. January 2009, 21:57
Bienvenido quien busque el bien común.
Dudo mucho logre el resultado, no obstante es su derecho participar.
Anonymous # 16. January 2009, 12:35
Intenté escribir una opinión sobre tu artículo en la página que me mandaste pero me fue imposible, te remito mis humildes palabras a algunos de tus profundos conceptos.
Carlos, es interesante tu artículo, sin embargo creo que hay unas debilidades en la redacción cuya adecuación permitieran tener mayor claridad, sobre todo con el concepto "competitividad" que se mezcla con conceptos como "competente", "competitivo" y "competencia" y me parece que tu artículo viaja entre en dos ideas de la competitividad, la primera al interior del partido, que tendría que ver con características de los competidores para estar en posibilidades reales de ganar, pero creo que más allá, para aportar algo al proceso democrático de su organización, y la competitividad en función de poseer las características y las capacidades para competir en la arena política más amplia.
Por otro lado, hay que decir que no es el número de competidores lo que legitima el triunfo en una elección, sino la participación de los votantes. Lo triste para nuestra democracia es que la legitimidad de la elección no siempre significa el triunfo de las mejores propuestas para gobernar, y aún más, el triunfo de las mejores propuestas para gobernar no siempre significa el triunfo de la capacidad para implementarlas con éxito.
Un abrazo, y te felicito por tu constancia en el interés por la política.
Opinión Cívica # 16. January 2009, 12:51
Para reducir confusiones vamos como Jack el Destripador, por partes:
1) Sólo para reducir elementos: no utilizo las palabras "competente" o "competitivo" ni una sola vez.
2) "Competitividad" la utilizo en tres ocasiones, las tres dentro del caso histórico para explicar que en el PAN había competencia pero no competitividad, y entre paréntesis acoto que competitividad es un indicador de la calidad de la competencia, esto es, una incluye a la otra.
3) De manera que siempre que utilizo "competencia", lo hago con pleno conocimiento de que ella no implica necesariamente competitividad.
4) Sartori explica que hay dos condiciones para considerar que existe competencia:
a) La falta da control monopólico, o presencia de más de un competidor;
b) un elemento institucional: reglas consensuales y confianza mutua.
Saludos