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Mercurio Radiante

Hermetismo y Alquimia desde la Tradición

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LA ALQUIMIA REDESCUBIERTA Y RESTAURADA (Fragmento) (Archıbald Cockren)

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Traducción, introducción y notas complementarias de Sergio Fritz Roa

Injustamente desconocido por los Hijos del Arte Real de Latinoamérica y España, Archibald Cokren sería autor de un solo texto, que afirmamos con todo vigor, merece ser difundido, estudiado, meditado, y, por cierto, practicado en el sacro Laboratorio.

Alchemy Rediscovered and Restored, es el título del fruto de las investigaciones de Cokren. Consta de una primera parte, donde hace un repaso de la historia de la Alquimia; una segunda, de carácter operativo, donde explica con algún detalle sus labores con ciertas materias, entre las cuales señala el antimonio, el hierro, la plata y el cobre, de las cuales dice extraer un aceite dotado de cualidades maravillosas; y una tercera, donde se incluyen textos de uno de los Sabios predilectos de Cokren: Paracelso.

Sobre nuestro autor, Jean-Pascal Ruggiu - quien es Imperator del Templo Ahathoör N° 7 de la Golden Dawn - en su artículo Rosicrucian Alchemy and the Hermetic Order of the Golden Dawn (Ver el sitio http://www.golden-dawn.com), nos provee de una información valiosa, que aunque extensa y sin indicar las fuentes de donde la obtuvo, no dudamos por ello incluir en su integridad. He aquí lo expuesto por el miembro de la Golden Dawn: "Archibald Cockren, quien fue el más grande alquimista británico de este siglo. Cockren fue un genuino adepto que vivió en Londres en los '30 y parece haber sido un miembro del Alpha Omega. Escribió Alquimia Redescubierta y Restaurada (1940). Ithell Colqhoun escribió que cuando Garstin visitó su asombroso laboratorio, Cockren le mostró "el Huevo de los Filósofos, un contenedor de vidrio que contenía capa sobre capa en los colores tradicionales de negro, gris, blanco y amarillo. Encima habían florecido en un patrón de forma similar a una flor, un patrón ordenado como pétalos alrededor de un centro, todo de un naranja - escarlata. Manteniendo su materia base durante un largo tiempo en un calor suave constante, Cockren había logrado que creciese; tenía ramas como un árbol. Es notable que la descripción de Garstin de esta flor filosofal es bastante similar a la de la Flor Roja descripta en el Libro de las 22 Hojas Herméticas; de hecho, Cockren siguió la vía del "Plomo de los Sabios". Siguió instrucciones que también encontró en los escritos de Sir George Ripley - probablemente en el Bosom Book - que dan un método de preparación de la piedra de los filósofos. De acuerdo a Garstin, Cockren siempre usó un "Pentagrama abierto" durante sus experimentos alquímicos, lo que es la prueba de que siguió las instrucciones dadas en los Rituales Alquímicos Z.2 de la Golden Dawn. Archibald Cockren preparó aceites extraídos de metales, y especialmente aceite de oro, el más poderoso para curar enfermedades. Curó a la Sra. Maiya Tranchell-Hayes (Soror Ex Fide Fortis, Imperatrix de un Templo Alpha Omega) de una desestabilización nerviosa dándole tres gotas de aceite de plata. Cockren también salvó la vida de Gerard Heym al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, dándole un bálsamo cuando este fue herido en el Servicio de Incendios. Durante el año 1965, Gerard Heym le dijo a la Sra. Colqhoun que uno de sus amigos, de 95 años de edad, había bebido oro potable dado por Cockren obteniendo gran beneficio; su efecto fue prolongar su vida y su juventud. De acuerdo a la Sra. Colqhoun, Archibald Cockren fue muerto durante la Segunda Guerra Mundial cuando una bomba destruyó su laboratorio; pero de acuerdo a C. R. Cammell, Cockren sobrevivió al 'impacto' de guerra en su laboratorio que estaba protegido. Cammell dice que "cuando su laboratorio fue arruinado por una explosión cercana de una bomba, las retortas, conteniendo los elixires, en todos los estados de transmutación, no fueron dañadas - lo que parecía ser un milagro, y de hecho lo era". De acuerdo a Cammell, Cockren se mudó a Brighton "donde en el umbral de un triunfo final (descubrir la Piedra Filosofal), murió hace algunos años - alrededor de 1950". Cammell afirma que "Cockren le dio en varios momentos dos frasquitos de un elixir de oro, siendo la dosis unas pocas gotas tomadas con vino". Cammell dice: "El beneficio para mi fue increíble. En el período más terrible del ataque aéreo alemán en 1940, cuando estaba constantemente ocupado en trabajo de Precaución de Ataque Aéreo, este elixir me exaltó tanto que, cuando lo tomaba, experimentaba poca fatiga o depresión nerviosa, necesitaba poco sueño o comida, y sentía y me veía saludable y vigoroso".

R. Benito Vidal, por su parte y tomando la información obtenida de Jacques Sadoul, nos dice que fue testigo de las operaciones alquímicas de Cokren, C. R. Cammell, miembro de la Royal Society y amigo suyo. Burland, citado por Benito Vidal, señala que la veracidad y seriedad de Cammel está fuera de toda duda, y que "durante unos seis meses, Cammel pudo ver un "cristal" de oro emergiendo de una masa negra, crecer y desarrollarse como si fuera una cactácea en el interior de un recipiente sellado herméticamente, en el propio laboratorio de Cockren" (Tratado de alquimia. R. Benito Vidal. M. E. Editores, S.L. Madrid, 1995. pp.132-133).

La actual traducción al castellano, y que es sólo relativa a la parte práctica - que, digámoslo derechamente, nos ha parecido constituir el real aporte del alquimista inglés a los Amantes de la Ciencia y especialmente a los estudiosos de la Espagiria -, ha tenido por base la versión en hiper-texto del original - cuya fecha sería 1940 ó 1941-, y que se encuentra íntegro en http://www.hermetics.org/cockren.html. El lenguaje empleado por Cokren, a veces demasiado informal, nos ha dificultado su traducción, por lo cual con toda humildad solicitamos a quienes dominen con soltura el idioma inglés nos envíen las posibles correcciones a nuestra pequeña labor, al siguiente e-mail:

sergio_fritz@yahoo.com

Esperamos que nuestros lectores y amigos sepan apreciar este material, profundo y caritativo como pocos, que en pocas palabras revela más secretos de la Obra que muchos de los más voluminosos textos de Alquimia.

Sergio Fritz





LA ALQUIMIA REDESCUBIERTA Y RESTAURADA

(Fragmento)

Archibald Cockren


Después de un estudio cuidadoso del "Carro triunfal del antimonio" de Basilio Valentín, decidí hacer mis primeros experimentos con antimonio. Pronto encontré, sin embargo, que al llegar a un punto crucial, la llave había sido retenida deliberadamente, y una disertación sobre teología se encontraba inserta en su lugar. Gradualmente, sin embargo, comprendí que el discurso teológico no se hallaba sin objeto; sino que era el medio de velar una pista valiosa de cierta clase. Después de mucho trabajo, un líquido de oro fragante finalmente fue obtenido del antimonio, aunque esto era solamente el principio. El alkahest de los alquimistas, la Primera Materia, todavía seguía siendo un misterio. Entonces, vinieron los procesos con hierro y cobre. Después de la purificación de las sales o del vitriolo de estos metales, de la calcinación, y de obtener una sal del metal calcinado por un proceso especial, seguida por la destilación cuidadosa y la nueva destilación en alcoholes rectificados del vino, el aceite de estos metales fue obtenido, algunas gotas de las cuales utilicé solas, o en conjunción, muy eficaces para la curación de la anemia y la debilidad; la cual la medicina ordinaria del hierro no pudo alcanzar. ¡La conjunción del hierro y del cobre demostró ser un elixir muy estimulante y regenerativo, por ejemplo para despejar el cuerpo de las toxinas! Recuerdo que al tomar algunas gotas, éstas igualan a la perspectiva que se tiene de un encanto del trabajo mental bastante vigoroso, incluso después de un día realmente laborioso, parecía que no se llevaba a cabo en mí ningún terror! Pero todavía el alkahest seguía siendo un enigma, y los experimentos fueron llevados más lejos, ahora con plata y mercurio. Respecto a la primera, la plata fina fue reducida con el ácido nítrico a las sales del metal, lavadas cuidadosamente en agua destilada, sublimada a través de un proceso especial, finalmente obteniendo un aceite blanco que tenía un efecto muy calmante en casos altamente nerviosos. En el caso del mercurio, el metal al ser reducido a su aceite, produjo un líquido cristalino claro con grandes características curativas, pero a diferencia del mercurio común, sin cualidades venenosas. Después de esto, decidí trabajar sobre oro fino, es decir sin ninguna aleación. El oro fue disuelto en Aqua Regia y reducido a las sales del oro (*1); éstas fueron lavadas en agua destilada, las que a su vuelta fueron evaporadas para así eliminar sus características cáusticas. Fue en este punto que se presentó una dificultad muy cierta, dado que cuando estas sales del oro pierden su acidez, lentamente tienden a volver a su antigua forma metálica. Sin embargo, finalmente un elixir fue obtenido de ellas a través de la destilación, aunque incluso entonces un residuo del oro metálico fino quedaba en la parte baja de la retorta

Habiendo llegado a este punto me di cuenta que el alkahest de los filósofos, el aceite verdadero del oro, no podría ser obtenido, sino volvía otra vez a las escrituras de los alquimistas a fin de obtener la clave. Los experimentos que había hecho aligeraban considerablemente mi tarea, y un día mientras estaba sentado con actitud reservada en la concentración profunda, la solución al problema fuer revelada en un destello, y al mismo tiempo muchas de las elocuciones enigmáticas de los alquimistas se hicieron claras a mi entendimiento.

Entonces, di un nuevo rumbo al experimento, utilizando un metal para los propósitos operativos con el cual no había tenido ninguna prueba anteriormente. Este metal, después de ser reducido a sus sales y experimentando la preparación y destilación especiales, libertó el mercurio de los filósofos, Aqua Benedicta, Aqua Celestis, agua del paraíso. La primera insinuación que tuve de este triunfo fue un silbar violento, que se manifestaba en un chorro del vapor que caía de la retorta y en el receptor, como si se tratare de las explosiones agudas de un arma (*2); entonces hubo una explosión violenta, mientras que un olor muy potente y sutil llenó el laboratorio y sus alrededores. Un amigo ha descrito este olor como semejante a la tierra cubierta de rocío durante una mañana de junio, con la sugerencia de flores crecientes en el aire, la respiración del brezo y de la colina excesivos de viento, y el olor dulce de la lluvia en la tierra seca. Nicolás Flamel, después de buscar y experimentar desde la edad de veinte años, escribió al tener ochenta: "Finalmente encontré aquello que deseaba, lo cual pronto conocí por el olor fuerte de aquello". ¿Esto no coincide, esta voz de del siglo catorce, con mi propia descripción de aquel olor sutil y peculiar? Cremer, también escribiendo a inicios del siglo catorce, dice: "Cuando este feliz acontecimiento ocurre, la casa entera se llenará de una fragancia dulce maravillosa, y luego será el día de la Navidad de esta preparación bendita". Al llegar a este punto mi dificultad siguiente consistía en hallar una manera de almacenar este gas sutil, sin que existiera peligro por mi parte. Esto lo logré gracias a las bobinas de la tubería de cristal en el agua unida para arriba con mi receptor, junto con un gobierno perfecto del calor. El resultado fue que el gas condensó gradualmente en un agua dorada clara, muy inflamable y muy volátil. Esta agua debía entonces que ser separada por la destilación. El resultado fue la obtención del agua mercurial blanca descrita por el Conde de Saint Germain, como su athoeter o agua primigenia de todos los metales. Citaré otra vez la introducción de Manli Hall a "La Santísima Trinosofía", el pasaje en que Casanova describe el athoeter: "Entonces me mostró su rnagisterio al que él llamó Athoeter. Alumbró un líquido blanco contenido en un vaso bien tapado. Me dijo que este líquido era el alcohol universal de la naturaleza y que si la cera del tapón fuera pinchada levemente, desaparecería el conjunto del contenido. Le pedí que hiciera el experimento. Él con eso me dio el vaso y el perno y yo mismo pinché la cera, cuando al realizar esto me di cuenta que el vaso ahora estaba vacío".



Este pasaje describe que esta agua es tan volátil que se evapora rápidamente si ha sido destapado el vaso que la contiene, hirviendo a una temperatura muy baja. Esta agua mercurial, el athoeter de Saint Germain, es absolutamente necesario para obtener el aceite del oro, que se logra por su adición a las sales del oro después de que esas sales hayan sido lavadas con agua destilada varias veces a fin de quitar la fuerte acidez del Aqua Regia, usada para reducir el metal a ese estado. Cuando el Agua Mercurial se agrega a estas sales del oro, se escuchará un silbar leve, percibiéndose un aumento de calor, y convirtiéndose el oro en un líquido rojo profundo, del cual se obtiene, por medio de la destilación, el aceite del oro, líquido ambarino profundo de una consistencia aceitosa. Este aceite, que es el oro potable del alquimista, nunca volverá a la forma metálica de oro. Puedo ahora entender, pienso, cómo es que algunos de los pacientes a quienes las sales del oro se han administrado, han sucumbido al envenenamiento por el oro. Siempre y cuando las sales se encuentren en una solución ácida, seguirán siendo solubles; sin embargo, el medio que disuelve pierde directamente su acidez y llega a ser neutral o alcalino, y las sales tienden a formar otra vez el oro metálico. Es probable qué esto suceda en el caso de la inyección de las sales del oro en los líquidos intercelulares alcalinos, que en algunos casos conduce a resultados fatales. ¡No se imaginen que los químicos saben todo sobre los metales! No, como la cita siguiente del informe de la dirección presidencial del Profesor Charles Gibson dirigido a "Las investigaciones recientes en la química del oro", parecerían demostrar: La dirección era de una naturaleza altamente técnica. Uno de los principales puntos del libro es que las opiniones actuales sobre la constitución de las sales del oro son incorrectas. Éstas nunca tienen la misma naturaleza que las sales metálicas normales con fórmulas simples tales como AuC1 o AuBr3, sino que siempre son de una constitución compleja.

Del agua de oro que he descrito se puede obtener esta agua blanca, y una tintura roja púrpura que aumenta en profundidad de color más tiempo se guarde; estos dos elementos son el mercurio y el azufre descritos por los alquimistas, son el Sol el Padre y la Luna la Madre, los principios masculino y femenino, el Mercurio blanco y el Mercurio rojo, que al unirse toman la forma de un líquido ambarino profundo. Éste es el Oro de los Filósofos (*3), que no se hace del oro metálico, sino de otro metal, siendo un elixir mucho más potente que el aceite del oro. Este líquido ambarino profundo brilla y refleja e intensifica literalmente rayos luminosos a un grado extraordinario. Ha sido descrito por muchos alquimistas, lo que otra vez corroboró mi trabajo en el laboratorio. De hecho, cada paso que he dado en el laboratorio lo he encontrado en el trabajo de los varios seguidores del Arte Espagírico.

Y ahora el objetivo final: la Piedra de los Filósofos. Habiendo encontrando mis dos principios, el mercurio y el azufre, mi paso siguiente era purificar el cuerpo muerto del metal, es decir, las heces negras del metal después de la extracción del agua de oro. Esta fue calcinada a la rojez y cuidadosamente fue separada hasta que se convirtió en una sal blanca. Los tres principios fueron entonces unidos en ciertas cantidades exactas en un frasco herméticamente sellado en un calor fijo - ni demasiado caliente ni demasiado frío-. El cuidado en cuanto al grado exacto de calor es esencial. Cualquier descuido en su regulación estropearía totalmente la mezcla.

En la conjunción, la mezcla adquiere el aspecto de un fango de plomo, que se levanta lentamente como la pasta hasta que lanza encima una formación cristalina, algo semejante a una planta coralina en crecimiento. Las flores de esta planta se componen de los pétalos del cristal que están cambiando continuamente en color. Como aumenta el calor, esta formación se derrite transformándose en un líquido color ambarino, que se convierte gradualmente en algo más denso hasta hundirse en una tierra negra al fondo del cristal. En este punto (el Signo del Cuervo Negro (*4) en la literatura alquímica) la mayor parte del fermento o mercurio, se agrega. En este proceso, que es una sublimación continua, se utiliza un frasco largo y nacarado, herméticamente sellado, pudiendo uno mirar el vapor (*5) al levantarse encima del cuello del frasco y al condensarse a los lados. Este proceso continúa hasta que el estado de "oscuridad seca" se logra. Cuando la mayor parte del mercurio se agrega, se disuelve el polvo negro, y de esta conjunción una sustancia nueva surge, o, como los alquimistas habrían dicho, el hijo nace. Dado que el color negro disminuye, la mezcla se convierte en blanca y resplandeciente; es el Elixir Blanco. El calor se levanta gradualmente, y de blanco el color cambia al citrino y finalmente al rojo. Es el Elixir Vitae, la Piedra de los Filósofos, la Medicina de hombres y metales. De sus escrituras, aparece que muchos alquimistas encontraron innecesario llevar el elixir a esta etapa final, siendo la solución color citrino adecuada para sus propósitos. Es interesante observar que una manifestación enteramente diversa viene a presentarse después de la separación de los tres elementos y de su re-conjunción, debajo del vaso sellado de Hermes. Por la separación y unificación deliberadas del mercurio, del azufre, y de la sal, los tres elementos se muestran como una manifestación más perfecta que la ocurrida inicialmente.

NOTAS (Sergio Fritz)

*1: En el Rosario de los Filósofos ( Muñoz Moya y Montraveta, editores, S.A. Barcelona. 1986. p. 72), dice Avicena: "Si quieres enriquecerte, prepara las sales, hasta que sean agua pura, pues las sales son convertidas en espíritu por el fuego. Las sales son la raíz de tu obra". Hemos puesto con cursiva la última frase citada, para llamar la atención del fiel buscador a un hecho que comprendió claramente Cokren. Para él tres procesos eran fundamentales: reducir los metales a una sal, a un vapor y a un aceite.

2: Esta es una clara referencia a aquello que los hermetistas denominan "Canto de Cisne"; etapa alentadora para el estudiante en los procesos de la Gran Obra, y, que, ¡oh, sorprendente incógnita!, implica, sin embargo, un riesgo evidente; pues se trata de la emisión de gases tóxicos. Pueden encontrarse referencias a este momento en la opus del maestro Canseliet como en los documentos internos de los FAR+C (Frères Aînés de la Rose Croix), algunos de los cuales se nos ha permitido estudiar.

*3: "Por la solución del oro filosófico ... se obtiene el mercurio filosófico, compuesto por el fijo y el volátil, aun no radicalmente unidos, pero susceptibles de coagulación" (Las moradas filosofales. Fulcanelli. Plaza & Janes, S.A. Editores. Quinta edición, 1977. p.237).

*4: Alberto Grande es muy explícito al respecto. En el Compuesto de los Compuestos (en Textos básicos de Alquimia. Traducción y compilación a cargo de Mario Martínez de Arroyo. Editorial Dédalo. Buenos Aires. 1983) expresa: "Ya no se elevará más sustancia aérea humeante y nuestro Mercurio quedará en el fondo, seco, despojado de su humedad, podrido, coagulado, convertido en una tierra negra, que se llama Cabeza negra del cuervo, elemento seco terroso". Y en la página siguiente del texto indicado: "He aquí que por la gracia de Dios, tienes el segundo compuesto de la piedra filosofal, que es la Tierra negra, Cabeza de cuervo, madre, corazón y raíz de los otros colores".

*5: En el Rosario de los Filósofos (Op. cit., p. 44) dice Geber: "La materia primera de los cuerpos no es el mercurio vulgar sino un vapor untuoso". Luego, en página 45: "Y un tal vapor es llamado piedra..."


© Sergio Fritz Roa

6 de Octubre de 2002

sergio_fritz@yahoo.com



EL BALSAMO Y LA ESPADA

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"Ciertamente, es la mano del Guerrero quien convierte a la espada en instrumento de la Justicia, mientras que la del verdugo la mancilla y la rebaja a la condición de herramienta de tortura ,sin embargo no te engañes, hermano, que está el perfume en la rosa y no en la mano del jardinero."

Abu Ismail Abdallah Ash-Shamsi

(Granada s. XV)




Conocida es de sobra la relación física y espiritual que une al guerrero con sus armas, y por el contrario, se mantiene en una muy discreta sombra el estrecho abrazo que siempre ha existido entre la caballería mística y los "remedios curativos" o "preparadores" (del latín curo = preparar). Efectivamente, el bálsamo, la pócima o el sahumerio se nos muestran tan ligados en la tradición caballeresca al verdadero guerrero tradicional como la espada , el arco o la adarga. Es preciso apuntar, empero, que del mismo modo que la espada del guerrero auténtico es de muy distinta naturaleza que las "armas sin honor" del verdugo o del sicario, los bálsamos y remedios del caballero tampoco son los del vulgo.

Entre los musulmanes, la búsqueda de la "mesa de Salomón" encierra el mismo arquetipo que el Grial de la caballería cristiana , es decir el Gran Yihad o la guerra santa interior para la que los guerreros deben prepararse de forma muy especial en una suerte de liturgia capaz de convertir las armas ,hasta entonces vulgares, en instrumentos de poder. Pero el velar las armas no es suficiente para conferir a un trozo de acero la virtud de una Excalibur, sino que es necesario previamente el haber confeccionado el arma de acuerdo a los misterios del acero y a los secretos del templado y de la forja alquímicos, lo que nos lleva al misterioso acero de Damasco o a las reputadas katanas del Japón medieval. La reliquia ,el talismán o la inscripción rematan generalmente el carácter y la intención a que está dedicada el arma, que a partir de ese momento se hace inadecuada para usos "vulgares" o para manos indignas. Y así, la espada transforma al guerrero y el guerrero transforma a la espada de modo que ni el uno ni el otro volverán jamás a ser el de antes.

Si estas "transformaciones" que implicaban en otros tiempos el cambio de nombre ,el voto y el compromiso de por vida , se oficiaban con el maestro de armas o maestro marcial, era el maestro espagírico o alquimista quien preparaba el elixir o el bálsamo adecuado al caballero en cuestión ,a veces tan personalizado que solo mostraba su virtud con el guerrero para el que se había compuesto. El más conocido de nuestros caballeros del gran Yihad o guerra santa interior que es el buen D . Alonso Quijano cuyo nombre de guerrero es el de D. Quijote de la Mancha, hace mención de esta virtud personalizada de su bálsamo (conocido ,por cierto como "bálsamo de Fierabrás" nombre que apenas esconde su verdadera naturaleza si lo leemos en árabe : "fi rabbi ar ras" que podemos traducir como : "la cabeza en mi Señor" o "El pensamiento en mi Señor" ) cuando le dice a su escudero : "Yo creo, Sancho ,que todo este mal te viene de no ser armado caballero ,porque tengo para mí que este licor no debe aprovechar a los que no lo son".

El guerrero que busca la Transformación total de su Ser, el Fanah o aniquilación del Ego de los sufíes del Islam, la contemplación del Sant Grial de Parsifal, necesita no solo de la espada, sino del elixir. Si las aguas de la laguna Estigia fueron el elixir de Aquiles , la piel de una serpiente y una misteriosa planta sirvieron para componer el elixir buscado por Gilgamesh , y Fierabrás sirvió a D. Quijote , hemos de convenir en que en todos ellos se da un componente de naturaleza espiritual que convierte a estos "remedios" en verdaderas sustancias vivas y es precisamente la ciencia ,la tradición y el arte espagírico quien se ha aplicado desde tiempos inmemoriales a guardar los secretos que hacen posible la captación del llamado "spiritus mundi", energía que vehicula el rocío del creciente lunar de la Primavera y que se muestra indispensable para la confección de todo remedio espagírico tradicional.

Las antiguas fórmulas alquímicas, perdidas en los grimorios medievales ora perseguidas, ora veneradas y siempre encriptadas entre verdaderos galimatías lingüísticos y matemáticos, descubren a quien se moleste en inclinarse sobre ellas , los fundamentos de una apasionante manera de comprender la Naturaleza y los secretos de unos eficacísimos "remedios vivos" para las heridas del cuerpo y unos auténticos bálsamos para las heridas del alma.

Bálsamo y espada, no podía ser de otra manera, transmutan pues al guerrero porque han sido a su vez sometidos al mismo esquema de ascesis espiritual :



REMEDIO ESPAGÍRICO - ARMA

Elementos Elementos

Fuego (atanor u horno) Fuego (forja)

Aire (vapores destilados) Aire (fuelle de la forja)

Agua (disolvente y rocío) Agua (agua del templado)

Tierra (cenizas o sales) Tierra (cenizas y escoria del templado)



NIGREDO: NIGREDO:

Trituración de la planta (almirez) Yunque (martilleo rítmico)



ALBEDO: ALBEDO:

Extracción o maceración forja y purificación

Cohobaciones (destilaciones reiteradas) reiteraciones y plegados de la hoja



COAGULATIO: COAGULATIO:

Adición de sales calcinadas templado en aguas y tierras calcinadas



RUBEDO: RUBEDO:

Rotación o circulación exposición al sol y a la luna



EXALTATIO: EXALTATIO:

Dinamización prueba de la sangre.



Estas fases que establecen un paralelismo entre la preparación de un elixir espagírico y la fabricación de una espada se completan con la vela y la imposición de reliquias e intenciones al arma y con la consagración del elixir que es revivificado gracias a la aportación del "spiritus mundi" en una operación muy especial.

El guerrero, por su parte deberá ir identificando los diversos avatares de su vida con las mismas fases a las que fueron sometidas el arma y el remedio y así, si Dios lo permite, averiguará un día que el bálsamo , la espada y él mismo, son en realidad, la misma cosa.

©Abu Omar Yabir

Médico espagírico

yabir@retemail.es

MEDICINA Y ALQUIMIA (Yabir Abu Omar)

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La Alquimia y la Medicina, han mantenido siempre una estrecha relación de contenidos. Ambas ciencias, cada una en su terreno, se han ocupado de un modo preferencial de la Salud Humana pese a que sus criterios nunca fueron coincidentes. Esto, desde luego, demanda una explicación razonable y coherente ahora que la Espagiria, hermana menor de la Alquimia y ciencia hermética como ella, comienza a resucitar con creciente éxito en los círculos de las Medicinas alternativas de Europa.

Mientras que la Medicina debe su nombre y su existencia a los "medos" o persas, las ciencias de la salud derivadas del paradigma egipcio,el antiguo país de Kemi o de la "tierra negra", desarrollaron el término "kémico" o su forma latinizada "chémico" para adjetivarse

Ciencias "kémicas, epíteto al que los árabes prestarían su artículo para convertirse en "al-kémico", de donde naturalmente proviene el sustantivo "alquimia". Ambos términos, "medicina" y "alquimia", tuvieron pues en principio una semántica común y sin embargo sus presupuestos y pilares fueron siempre completamente distintos e incluso radicalmente opuestos. Mientras que el paradigma persa o "medico" se decantó, en absoluta coherencia con el dualismo tradicional iranio, por la curación por medio de la oposición de contrarios (el calor se quita con el frío y el frío con el calor),el paradigma egipcio o kémico, desarrolló un sistema basado en la curación por lo semejante al que se llamó también medicina simpática, ley de las signaturas y a partir del siglo xviii ,homeopatía.

Durante la Edad Media, ambas escuelas de pensamiento perviven y desarrollan sus métodos tanto en el mundo cristiano como en el musulmán, y será a partir del siglo xvi cuando en la Europa del Renacimiento se adopte definitivamente y como herencia romana al paradigma médico" como al oficialmente reconocido como científico, reduciendo a la vieja "al kimiya" a la categoría de pseudo ciencia, y lo que es peor se la incluye en el índice de las ciencias malditas.

Los aconteceres de la Historia han hecho que hoy, el término "alquimia" se aplique tan solo a una ciencia cuasi mítica y legendaria, empeñada en transmutar metales innobles en oro y prácticamente despojada de toda la dimensión que antaño tuvo como "ciencia de Salud". Sabemos empero, que como ocurriera en los tiempos remotos del Egipto faraónico, el paradigma kémico gozó de gran predicamento y del apoyo de los poderes públicos durante la mayor parte del período andaluz. Efectivamente,uno de los momentos históricos más felices para la vieja Alquimia, fue durante los siglos dorados de la hegemonía islámica ..Lógicamente, la búsqueda del Conocimiento (maarifa) como imperativo coránico, junto con la tendencia al Unitarismo (tawhid), una de las características doctrinales del Islam, conforman dos potentes motores que fueron capaces de animar la expansión del Islam medieval y que explican en gran medida, la política de recopilación de tradiciones y manuscritos que impusieron muchos de los califas. Posiblemente, el unitarismo doctrinal que emanan las escuelas de pensamiento egipcias de la Alejandría helenística, debió enamorar a los musulmanes, de modo que ,no sólo protegieron a estas escuelas, sino que las islamizaron rápidamente conectándolas con otras corrientes de pensamiento, supervivientes también del paradigma kémico y que se mantenían vivas en algunos lugares de Oriente Medio.

Con el Renacimiento, el viejo paradigma kémico, sufre la persecución de la intolerancia,los kémicos moriscos (hakim) que se habían formado en las escuelas y universidades de al Andalus, especialmente en Granada, continuaron ejerciendo su profesión durante algunos años más tras la conquista de la ciudad nazarita,pero su ciencia,desprovista ya de la legalidad del Estado cristiano,,quedará proscrita y desprestigiada en la mayor parte de los casos.Técnicas tan sofisticadas como la de las almácigas o atramentos, tintas medicinales confeccionadas según la ciencia espagírica y que se utilizaban para escribir sobre un papel caracteres y cifras calculados con complicadas técnicas ,para ser desleídos después en agua o, suero lácteo o en vino, fueron prohibidas y perseguidas por considerar (según consta en varios procesos inquisitoriales)que con los dichos caracteres se invocaba a Mahoma y a los demonios.Esta técnica sofisticadísima de la almácigas, terminó ya desvirtuada y desprovista de su original rigor científico (téngase en cuenta que unía en un mismo proceso la precisión de las diluciones decimales, las microdosis y el concepto de onda de forma tal y como hoy lo concibe la Homeopatía y la Radiónica) formando parte del arsenal de brujos y curanderos rurales que incluso en nuestros días escriben en un trocito de papel oraciones cristianas para que los pacientes las ingieran desleídas en vino o en agua. Algo parecido ocurrió con los "sahumerios" aplicados tras el "hammam" o baño de vapor que fueron considerados como sospechosos de ser rituales de brujería y de invocación a los diablos, cuando en realidad se trataba de una magnífica vía de aplicación de las propiedades más volátiles de ciertas plantas medicinales.

La fabricación misma de los remedios según las técnicas de la fermentación y el destilado tras la captación del Espíritu Universal por medio del rocío del mes de Mayo,que era la base operativa de la Espagiria,corría serio peligro de perderse tras el terrible embate de la intolerante ignorancia. La intervención afortunada de un rey, logró empero salvar una vez más a la Tradición hermética del destierro y del olvido.Felipe II enamorado de la Alquimia y por ende de su hermana menor, la Espagiria,logró con la preciosa colaboración de Arias Montano, su bibliotecario, no solo recuperar gran cantidad de obras alquímicas y espagíricas escritas en árabe y en hebreo y procedentes de las expoliadas bibliotecas de al-Andalus, sino que también se supo rodear de alquimistas y espagíricos moriscos con los que fue convirtiendo erl misterio de la fabricación de los antiguos remedios espagíricos en la confección no menos misteriosa ,de benditos licores medicinales a cuya esmerada fabricación se aplicaban frailes.¿De que mejor manera podría ocultarse parte de la ciencia kémica de los musulmanes,sino entre bebidas alcohólicas y monjes?

La persecucción de la Espagiria en el resto de Europa,si bien fue en apariencia más discreta,no dejó sin embargo de hostigar a los espíritus más inquietos del Renacimiento. Giovani Pico de la Mirándola, Láscaris, Alexander Sheton y desde luego el gran Paracelso, sufrieron cada uno a su manera los ataques de la estulticia institucional. Pese a lo que suelen decir las biografías modernas,el verdadero iniciador de Paracelso en las ciencias kémicas, no fue el abate Tritemio,con el que ciertamente estudió en su juventud, sino Solimán Trismosin, un alquimista de origen granadino, como tantos otros desterrado en Estambul Fue precisamente allí, en la antigua Constantinopla ,donde Paracelso fue iniciado.

También Nostradamus,el misterioso vidente, estudió en secreto la ciencia kémica en libros andalusíes,libros que por cierto le rindieron el secreto de dos poderosas plantas, el "inquietante harmel" y el mágico "ajenuz"

El término "espagiria" al que nos venimos refiriendo,fue acuñado por el propio Paracelso en referencia directa a los vocablos griegos "spao" (separar) y "ageirein" (reunir) y nos lleva directamente al apotegema fundamental de del paradigma kémico y por tanto de todas las ciencias herméticas : "solve et coagula",esto es: disuelve y cuaja,imperativos que definen a los dos estados polares de la materia: : Sulphur y Mercurius.

Podríamos definir al Mercurius como al estado de máxima disolución a que tiende el Sulphur, y a este como al estado de máxima densidad a que tiende el Mercurius.Como puede adivinarse,ambos polos extremos de la materia conforman un todo dinámico.

Una misteriosa fuerza a la que los alquimistas llaman "espiritus mundi" "universal" "baraka" "ruh" o simplemente "dynamis", empuja irremediablemente al estado "sulphur", llegado al máximo de coagulación posible, hacia la disolución, hacia la pérdida paulatina de toda cohesión,hacia el Caos. Esta entropía, empero, se halla compensada por un proceso contrario que anida en lo más íntimo del estado mercurial y que se comporta como el principio de coagulación.Si al extremo mercurial le llamamos Muerte,al extremo sulfúreo habremos de identificarlo con el nacimiento, de modo que cada uno de los dos extremos presenta en lo más íntimo de su naturaleza,una irresistible querencia hacia el polo contrario. Podría decirse sin herir a la verdad, que en el seno del Mercurius habita el germen del sulphur y que en el corazón del sulphur se halla el primer ente del Mercurius, ley universal que explica la dinámica de toda la Creación y que en el caso del drama humano se traduce en la certeza de que vida y muerte forman parte de un único y nec8esario proceso, de una cadencia,de una simetría dinámica impuesta por el mismo Espíritu Universal desde el principio de los tiempos.

Los estados extremos que acabamos de definir, se completan con un tercer elemento al que Basilio Valentin dio el nombre de "Sal". El estado salino es por definición un estado intermedio, producto del choque violento entre el sulphur y el mercurius. La sal tiene a su vez la propiedad de detener temporalmente la dinámica del espíritu Universal apresándolo en una suerte de red o malla cristalizada. El fenómeno de la cristalización fue por eso, estudiado con especial atención por espagíricos y alquimistas, habida cuenta de que suponía por un a parte un instrumento natural capaz de frenar la entropía y por tanto capaz de alargar la vida física y por otra un modo de manipular informaciones energéticas altamente sutiles e incluso de atrapar en la red adecuada al mismísimo motor del Universo: el Spiritus Mundi.

Los sistemas terapéuticos desarrollados a partir de una tal cosmogénesis, como fácilmente puede comprenderse, difieren de forma radical de aquellos a los que nuestro mundo nos tiene acostumbrados. Los propios conceptos de Salud, Enfermedad, Nacimiento y Muerte, cobran en el contexto de la Espagiria una semántica bien distinta y se insertan en una escala de valores diferente. Para el espagírico lo fundamental es establecer la situación correcta del paciente en el vector sulphur-mercurius,es decir en el vector coagula-solve o más claramente expresado: en el vector nacimiento-muerte.la ciencia kémica establece varios métodos y sistemas capaces de determinar ese estado sulphur-mercurius, esa "edad biológica" que nos interesa y que determinará el "temperamento activo" del paciente. La observación de las leyes herméticas, la Astrología y otros recursos de la Espagiria, determinan ,a su vez, el patrón físico y mental hacia el que se debe tender en cada caso para obtener la curación.

Sabedor el espagirista de que el conjunto de fuerzas o modulaciones del Espíritu Universal que actúan sobre su paciente es el mismo que actúa en toda manifestación de la Naturaleza, se aplicará en seguida a utilizar esas mismas fuerzas para la confección de su remedio haciendo uso de la ley de las signaturas y de la aplicación del Algebra sagrada. Un procedimiento al que llamamos "ritmificación" ajustará la dosis y la frecuencia del remedio al diapasón biológico del paciente y al ritmo conveniente del sol y de la Luna. Este ajuste a los ritmos del Universo es de especialísima importancia en nuestra ciencia, tanto a la hora de aplicar un preparado como a la de confeccionarlo. En realidad, la ritmificación no es sino la expresión consciente de la Simetría, y por ende, la alineación consciente con el Nous u Orden frente al Caos o tendencia entrópica. Exactamente el mismo sentido tiene el ordenamiento del tiempo sagrado respecto a la posición del sol en las plegarias rituales del Islam y en algunas fiestas del antiguo calendario cristiano. En este sentido, podríamos decir que rezar es ritmificar el espíritu del hombre, ordenar el alma y la voluntad con el Nous y frente al Caos, de modo que ,visto así, el afirmar el rol espiritual y el carácter sacerdotal de la espagiria como Teurgia, cobra todo su sentido.

El desarrollo de esta forma de acercarse a la Naturaleza, de esta manera de redimir a la propia muerte integrándola en el proceso Solve et Coagula, supone la aplicación de una Ciencia con Consciencia, alejada de la prepotencia tan característica de lo que hoy dispensan Escuelas y Universidades.

Aunque pudiera parecer increíble, el hilo de la tradición de la auténtica Espagiria entendida como arte de curar, no se ha roto nunca. Su vieja filosofía unitarista que parte de un solo estado de salud frente a una sola Enfermedad, sigue vigente en la práctica de algunos, no muchos ciertamente, profesionales y vuelve a levantar la cabeza y a emerger (no sin dificultad) de los oscuros antros en los que había sido recluida. Desde hace unos años, el laboratorio Sothis se hace heredero de la tradición espagírica andalusí y saca a la luz de nuevo, remedios espagíricos elaborados tal y como se hacía en la Granada islámica. Los métodos terapéuticos, la paciente y artesanal elaboración de triacas, arcanos y magisterios, la recogida en Mayo del Rocío cargado de espíritu universal en los pies de Sierra nevada, se conjugan ahora con los instrumentos de investigación modernos siguiendo así fielmente el camino que los avatares del destino frenaran en seco hace ya cinco siglos.

La iniciativa de Sothis fue seguida dos años más tarde por el laboratorio Heliosar que de la mano de la casa alemana Phinter en un primer momento, y de forma independiente últimamente, trata de retomar la tradición de la escuela paracélsica tal y como vienen haciendo los laboratorios espagíricos de Alemania, Suiza e Italia.

La vieja Espagiria, en fin, en sus diversas escuelas, hijas todas, eso sí, del mismo paradigma, comienza a desperezarse y a tomar carta de naturaleza en nuestro país.

Almadrasa, la escuela de Espagiria andalusí con sede en Granada y muy cercana al círculo de Sothis, se prepara para abrir sus puertas a la transmisión de la vieja Ciencia. El "Gremio de espagíricos Ibéricos",se constituye en San Sebastián como asociación profesional alejada de los diplomas para universitarios, de los enseñanzas academicistas y con la sencilla intención de establecer,como antaño, la nobleza del oficio y el bienhacer del artesano frente a la arrogancia del doctorado y frente a la banalidad del artista..

Otras escuelas vienen impartiendo en algunas ciudades españolas cursillos y seminarios de iniciacion a la Espagiria,tal es el caso también del llamado grupo S.E.I.S. (sociedad de estudios e investigaciones spagyricas) propiciado por el laboratorio Heliosar.

Pero no todo son rosas en esta historia recuperada ,pues como podría esperarse, nuestra ciencia no se salvará de la triste caterva de oscuros personajes que desde las madrigueras de la mediocridad saldrán como legión de falsos profetas a enseñar lo que nunca supieron, a engañar a las buenas gentes con mil trucos y falacias y en fin a mancillar a nuestra Ciencia con impurezas exóticas y batiburrillos de eclécticas consignas. Deberemos estar avisados a la hora de discernir al verdadero espagírico del charlatán soplador. Pese a todo,los caminos están trazados en nuestra piel de toro y si Dios lo permite, se configurará de nuevo la Tradición con toda su fuerza. Todo ocurrirá tal y como deba ocurrir.

El resurgimiento hoy del paradigma kémico-andalusí del que bebiera el mismo Paracelso, no podía darse ni en los ambientes de mediocridad y visionarismo oportunista a los que acabamos de aludir, ni en las aulas de la decadente Técnica (que no es Ciencia) pequeñoburguesa. ¿Cómo habría de estar la más sagrada de las Ciencias entre los despojos del orgullo y la locura de quienes creen poder prescindir del Único Señor?

No, nuestra espagiria debía resurgir con vocación artesanal, en la sencillez sabia de los gremios y maestrías y no entre diplomas y vanaglorias.

Los viejos instrumentos salen de nuevo a la luz tras casi quinientos años de forzado silencio. Habrá ¿qué duda cabe? Otras inquisiciones, otros intereses oscuros, otros verdugos con otros disfraces, e incluso no faltarán, ya lo hemos dicho, como ocurriera en tiempos pasados, quienes oculten sus falacias tras el nombre de nuestra Ciencia llevados por la ambición, el rencor o la envidia, pero de una u otra forma, en tiempos de penuria o de abundancia, la transmisión de las Ciencias de Hermes no se romperá nunca, tal vez porque sus leyes están escritas a fuego en el corazón de los hombres.

©Abu Omar Yabir

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