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Mercurio Radiante

Hermetismo y Alquimia desde la Tradición

Posts tagged with "simbolismo"

Más reflexiones sobre el cuadrado mágico (J.A.Puche Riart)

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S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S




Este diagrama templario, citado por Fulcanelli, es de una gran importancia esotérica , por lo cual vamos a hacer un estudio completo para destilarle sus quintaesencias y arrancarle sus más íntimos secretos relativos al trabajo alquimista.


Para poder estudiarlo hay que retrotraerse a la mística sencilla y altamente espiritual de los "pobres soldados de Cristo", cuyo símbolo principal es la cruz, la cual extraeremos del cuadro.

T
E
T E N E T
E
T


En esta palabra está el gran secreto que poseían los templarios, como vamos a demostrar; el concepto del Temple sobre Dios se puede simplificar en la búsqueda del punto de intersección del espacio, representado por la línea horizontal, y el tiempo, representado por la vertical.

Los cuatro brazos de la cruz son iguales: ET representa los cuatro puntos cardinales, y en el centro al hombre, que los observa, y desde el punto de vista alquímico los cuatro elementos, y en el centro, la quintaesencia de la naturaleza, "absoluto" o Piedra de los Filósofos.

Para confirmar este concepto veamos de qué naturaleza son las posesiones del Temple, que nos resuelven los sectores desgajados de la cruz, ambos en su doble naturaleza.


O R
P O



Su significación material es la posesión del oro de los sabios, principio alquímico que no debemos confundir con el oro metálico con el que se hacían tantos préstamos por la Orden.

Su significación espiritual viene dada por el color dorado de la Luz de Dios, de inefable esplendor.



A R
S A



Su significación material es el conocimiento del ara del sacrificio, el consuelo del templario se encuentra en la celebración de los servicios religiosos.

Su significado alquímico es el conocimiento preciso de toda la Gran Obra.

Discusión en el Foro Alquimia, de Mercurio Radiante, sobre un anagrama mágico

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INTRODUCCION: Esta interesante conversación sobre el célebre cuadro mágico "Sator Arepo Tenet Opera Rotas" será profundizada en un artículo que esperamos pronto incluir en este blog. Mayores y posteriores investigaciones nos han permitido conocer mejor el asunto; pero como se verá en las respuestas dadas hay un conocimiento que percibe realidades esotéricas profundas.




Primer Mensaje
Hermanos: Un amigo me ha preguntado por la frase: Sator Arepo Tenet Opera Rotas ¿Alguien sabe lo que significa? He descubierto que unidas las iniciales da la primera palabra: SATOR; y que leídas al revés las últimas letras de cada palabra dan ROTAS. SATOR en latín es Padre, Sembrador; OPERA= obra; ROTA= Rueda Pero Tenet y Arepo... ¿Guarda esta frase relación con nuestro Arte? ¿Alguien la ha leído anteriormente?
Un abrazo.
SERGIO FRITZ

Respuesta 1: Fíjate, igualmente, que, leída al revés, AREPO es OPERA, que es la palabra especular si tomamos TENET como eje. Y TENET es, igualmente, otro palindromo. De modo que queda: SATOR ... ... ... ROTAS Palíndromas. ... AREPO ... OPERA ... Palíndromas. ... ... TENET ... ... Palíndromo. Y, además, la oración entera es un gran palíndromo, leída de derecha a izquierda o viceversa, que contiene pequéños palíndromos cruzados, en torno a un eje (tenet), que también es palindrómico... Por otro lado, "tenet" es la tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo teneo -es -ere -ui - itum, es decir "tiene" o "posee". En cuanto a "arepo", yo tampoco encuentro traducción posible, pero no es descartable. No voy a opinar sobre su significado hermético, porque no estoy capacitado. Sólo quería llamar tu (vuestra) atención a que toda la oración está compuesta por palabras palíndromas de otras, y por acrónimos: S.ator A.repo T.enet O.pera R.otas, y también sato.R arep.O tene.T oper.A rota.S, etc.
Un saludo intrigado.
NINXTI


Respuesta 2: Tienes la respuesta en los papeles que te envié. Tenet viene de tenere, tener o poseer. Se refiere a la quintaesencia, medicina universal. El desglose está en un mini articulo de Q&I
JOSÉ ANTONIO PUCHE RIART

Respuesta 3: SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS
N representa la quintaesencia ET los cuatro elementos oro el mercurio alquímico Ara el altar y la piedra mercurial
JOSÉ ANTONIO PUCHE RIART

Respuesta 4: El anagrama se descompone dejando la cruz central. Cada brazo corresponde a un elemento, todos iguales pero distintos, y también a los puntos cardinales. En el centro esta la piedra quintaesenciada, que para los alquimistas espirituales es el propio alquimista, interpretación de la que difiero). Las partes separadas suministran información complementaria. Esta es más fácil de interpretar, al ser auxiliar. Todos estos anagramas se descomponen de la misma forma, así la criptografía de los mismos está desvelada. Espero que la información quede completa. Está en un artículo que envié a M. Radiante al respecto, pero que aún no ha incluido Sergio Fritz en su página web.
Saludos
JOSÉ ANTONIO PUCHE RIART


Respuesta 5: HOLA DE NUEVO. Como ya sabemos la interpretación del anagrama, que expliqué en mis anteriores mensajes, con gran amor y cariño, voy a completar un poco lo ya expuesto con diferentes interpretaciones del enigmático crucigrama. Si no se dijesen quedaría incompleta la explicación de este mirífico asunto. SATOR AREPO TENET OPERA ROTAS La forma del pensamiento del típico ateo es una línea completamente horizontal, solo ve la materia en lo que llega su horizonte. La forma del pensamiento del asceta místico, tal como fue Santa Teresa de Jesús es completamente vertical, se olvida del mundo y solo se acuerda de penetrar en Dios, castiga su cuerpo y en casos extremos llega a flagelarse o hacer otras tonterías, pensando que esa manera de obrar es la prevista por Dios La forma del pensamiento alquímico abarca ambas posturas. El alquimista cuida su cuerpo, como Templo de Dios, y lo mantiene en buenas condiciones, estudia y trabaja las materias en el laboratorio, "LABORA", trabaja físicamente en la elaboración de la Piedra Filosofal, y por otro lado no descuida sus estudios en el campo de las cosas espirituales "ORA". El cruce de las líneas horizontal y vertical es el lugar que ocupa el alquimista, un místico que no deja de estar en el mundo y de tener los pies en el suelo, sin dejarse llevar por las corrientes que intentarán desviarlo de su camino directo hacia el Creador. Este es el secreto punto de equilibrio que buscamos, y que pocos han conseguido alcanzar. La Alquimia de laboratorio es el conocimiento que permitirá al alquimista, que debe ser consciente de ello, alcanzar altas cotas en el camino espiritual, y no debe ser despreciada, porque pone en juego grandes energías, que son de orden físico y medibles, y así mismo de orden espiritual. Con esto queda acabada la explicación sobre las tablas templarias relacionadas con la ciencia de la Alquimia.
Un abrazo a todos.
JOSÉ ANTONIO PUCHE RIART

OUROBUROS (Sergio Fritz Roa)

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(La serpiente Ouroburos, en un cuadro egipcio)

Una de las figuras que se encuentra con mayor frecuencia en los textos herméticos parece ser aquella serpiente que se muerde la cola, conocida también como Ouroburos. Hay allí un símbolo de primera importancia en el continuo aprender de los Hijos de Hermes. Es Ouroburos; una de esas Llaves que nos permitirán el acceso al salón de los Sabios.

Hemos de llamar la atención a nuestros hermanos al menos en dos aspectos básicos relativos a dicho símbolo. Primero, que se trata de una serpiente (la cual a veces es alada, tomando entonces la forma de un dragón, otra cara morada para los filósofos). Segundo, su estado implica un círculo. Tales cuestiones obvias han de ser la partida del estudio de aquel magno símbolo.

Que sea una serpiente la cual representa el símbolo en comento no es casual. Dicho animal se encuentra dotado de cualidades bastante definidas, y , por tanto, propias. El Arca de Noé no sería tal sino conociera dicho animal rastrero. Lo podemos hallar desde el inicio de los tiempos: es en aquel momento la gran tentadora. La que habita el Arbol del Conocimiento, otro símbolo del Axis Mundi. El árbol de la Ciencia del Bien y el Mal. De allí posiblemente el asociar a los gnósticos con dicha figura. Gnosis, recordemos, es sabiduría.

La serpiente es además portador de un veneno. De allí ha de obtenerse la Medicina. Todo es veneno y nada es veneno, rezaba Paracelsus. Quien obtenga de la serpiente o dragón - nuestra materia prima - su espíritu, sólo él podrá continuar la Opus. Satán (otra manera de llamar a la serpiente), recordémoslo, en algún momento fue Lucifer, es decir el portador de la Luz, pero al cometer el mayor de los pecados concebibles (la rebeldía hacia el Padre), descendió del Cielo, arrastrando con él la gema o esmeralda que se utilizará en el Santo Grial.

Pero al igual que el símbolo del asno, no debe creerse que la serpiente representa en sí misma el Mal. René Guénon ha explicado suficientemente la dualidad de los símbolos (véase, por ejemplo, lo dicho en su libro "El reino de la cantidad y los signos de los tiempos"), como para que nosotros nos extendamos en este punto de ciencia.

Así es como también la encontramos doble en el Caduceo. En tal caso representa los conceptos hindúes de Ida y Pingala.

Y su forma adquiere la de un círculo... Hay allí algo que no debe olvidar el estudiante. El círculo representa la unidad. Fácil es deducir lo que se nos quiere decir: la Naturaleza es Una, aun cuando sus manifestaciones sean infinitas. La Naturaleza, por tanto, se destruye y compone. Es en frase nietzscheana, un eterno retorno.

Para finalizar citemos lo que el mayor estudioso chileno de la espiritualidad dijo respecto a Ouroburos:

"Este principio de la Unidad fue enunciado por los alquimistas griegos con la fórmula: "Uno es Todo" (en to pan), cuyo ideagrama es el círculo; línea o movimiento que concluye en sí mismo, y que en sí mismo tiene principio y fin, Este símbolo, en el hermetismo, expresa el universo y, a la vez, la Gran Obra. En el texto alquimista "La Crisopea de Cleopatra" se representa con la serpiente que se muerde la cola (Uróboros), y también con dos anillos concéntricos de los cuales el interior lleva la leyenda en griego: "Una es la serpiente, aquella que posee el veneno, según doble signo", y el anillo externo: "Uno es el todo, y por su medio el todo y hacia él el todo: si el todo no abarcara el todo, el todo sería nada".

Este todo es llamado también el chaos (caos) y huevo, porque comprende confusamente la potencialidad de todo el desarrollo o generación; duerme en lo hondo de todo ser y como "mito sensible" para usar la expresión de Olimpiodoro, se despliega en la muchedumbre caótica de las cosas y formas esparcidas aquí abajo, en espacio y tiempo" (*).

Desentrañar este misterio, y habrás logrado dar el primer paso hacia Mercurio y su caduceo...

NOTA:

(*)ANTONIOLETTI, MARIO. "Espiritualidad en el conocimiento y en la acción". Centro de Estudios Tradicionales Americanos. Santiago de Chile, 1957. p.107

©Sergio Fritz Roa

Santiago de Chile, 8 de Julio de 2002

SIMBOLISMO ZODIACAL EN PÓRTICOS Y PORTADAS MEDIOEVALES (Sergio Fritz Roa)

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"Cuando la forma del Gran Misterio se manifiesta, se perpetúa, con su raíz, en la eternidad"
("De Signatura Rerum", Jakob Böhme)



Curiosa puede ser para muchos la presencia de grabados representativos de los signos del zodiaco en las portadas y pórticos de iglesias o monasterios románicos y góticos, dada la supuesta raíz "pagana" de los primeros.

Pero, tales observadores desconocen un hecho fundamental. A saber: que la Tradición es Una, aun cuando puedan haber muchas tradiciones particulares, y que por lo mismo existen ciertos conceptos y valores que trascienden a las religiones particulares. Un buen ejemplo, es el zodiaco.

Así las cosas, el Cristianismo no tendría por qué ser en principio opuesto al espíritu que subyace en el símbolo zodiacal; claro está, siempre que entendamos a qué se refiere éste. Digamos por mientras que deben dejarse de lado ciertos prejuicios modernos, ya sean aquellos que consideran a la astrología como algo falaz, tanto como los que se encuentran impregnados de ese defecto temible que es la superstición, y que nos impide tomar conocimiento real del simbolismo tradicional.

El zodiaco es ante todo una disposición de caracteres o energías divinas que atienden al movimiento estelar (entendido como la respiración de Brahma o pulso cósmico), y que influye en todo lo viviente. Además podemos concebirlo como una segmentación o división del año. En ambas visiones que no son contradictorias, sino complementarias, hay que destacar el hecho que el zodiaco es una ordenación, una manifestación divina que implica selección y jerarquía a las cosas, y que por ello el hombre (microcosmos) ha de conocer e imitar. Por esto no ha de provocarnos asombro que para el mundo antiguo la ciudad sea una imagen del esquema zodiacal (*1), lo cual tiene sentido dada la búsqueda de armonía que caracteriza a los hombres tradicionales, armonía que significa concordancia entre las dos caras de la Realidad: la macrocósmica (en este caso, indicada por el zodiaco) y la microcósmica (representada por la ciudad). Esta adecuación de la estructura de la polis a la estructura del cosmos también se hace patente en las iglesias cristianas, las que, como todo templo, pretenden ser vivas imágenes del universo - como del hombre, lo cual en el fondo es lo mismo-.

De esta manera la presencia zodiacal en las construcciones catedralicias no es azarosa, y menos aun extravagante, sino que, por el contrario, se encuentra llena de sentido al realzar la idea que el templo cristiano es una fiel representación del cosmos, y muy especialmente de la Jerusalén celestial. Pero es cierto que podemos indicar respecto a este tema, algo tan importante como lo anterior, aunque sea sólo para utilidad de los estudiosos del Arte Real o Alquimia: que en pórticos como los de las Catedrales de Magdalena de Vezelay y de San Lázaro de Autun, donde la figura de un Cristo en Majestad es acompañado por el zodiaco, se grafica la estación o periodo del año propicio para iniciar la Obra, lo que es igual a decir la etapa propicia de la composición de la Piedra Filosofal.

La unión de Nuestro Señor a la de los doce signos zodiacales indica por otra parte que El es el Año y los doce signos los meses, queriendo decir con ello que el cristiano no ha de olvidar que quien rige su existencia en este plano vital es Jesús, el cual ha de alabarse día a día. Por lo demás este y no otro es el sentido del año litúrgico cristiano.

Y ya que hemos enunciado el número doce, analicémoslo ahora con la profundidad necesaria para dar a entender lo esencial de su simbolismo. En el caso del Cristianismo tal cifra es básica. La cábala numérica (recordemos que hay además una cábala fonética, la cual desea interpretar esa célebre Lengua de los Pájaros), nos enseña que es la expresión unitiva de la maravillosa tríada y el cuaternario.

Sabido es que el tres se encuentra infinidad de veces en la Biblia. Recordemos, por ejemplo, que tres fueron los Reyes Magos, que tres fueron las Marías que ocuparon un papel en la vida del Salvador, que El vivió treinta y tres años, que Nuestro Señor resucitó al tercer día, y que Pedro lo negó tres veces. Además, ¡y cómo olvidarlo!, es la cifra de la Santísima Trinidad, misterio fundamental de la teología cristiana. Y el cuatro está signado en la cruz, en el Tetramorfos, en los cuatro Evangelios. Arquitectónicamente es tan importante como el indicado número tres. En efecto, el templo en la antigüedad - como en el Medioevo- solía ser construido tomando por base el cuatro (los puntos cardinales) o el tres. Desde un punto de vista alquimista debemos decir que cuatro son las materias - fuego, aire, tierra y agua- y tres los elementos que han de extraerse de la substancia mineral: Azufre, Mercurio y Sal.

La suma de ambas cifras - cuatro y tres - nos da el número siete, día en que Dios creó al hombre. Multiplicando el tres y el cuatro, surge el doce. Tal cifra es la de los Apóstoles, quienes acompañan a Cristo en la difusión del Logos. También, y como ya hemos señalado, son los doce meses del Año (Jesús) y además las doce horas del día (*2). Cada Apóstol representa una virtud zodiacal, es decir una fuerza y una energía cósmica que no es más que una manifestación parcial de Dios. Esta simbología está bella e implícitamente descripta a través de las esculturas que se encuentran en la portada del monasterio de Santa María de Ripoll, en España, y que muestran los distintos trabajos agrícolas que han de desarrollarse los meses del año.

Por otra parte debe tenerse en cuenta que doce eran las tribus de Israel, implicación simbólica que ha de vincularse con la cosmológica de los doce signos zodiacales y con la mesiánica de los doce Apóstoles. Estas doce tribus, señala Jean Hani (*3) - tomando prestada la información otorgada por el Pseudo Jonatán - se distribuían en cuatro grupos de tres (la misma unión numeral que hemos indicado más arriba). Cada uno de éstos tenía un símbolo que le identificaba. Los estandartes eran: el León, el Hombre, el Toro y el Águila. ¡Es decir, los mismos animales que componen el Tetramorfos cristiano! Los cuatro Santos son entonces los soportes del Logos, el sustento humano más espiritual de la Iglesia, y que manifiestan en sí las cuatro virtudes cardinales de la Divina Comedia: Justicia, Prudencia, Templanza y Fortaleza.

Una simbología zodiacal particular que puede hallarse en algunas puertas de templos medioevales, como la de San Sermín de Toulouse, es la de dos mujeres que se encuentran una al lado de la otra, con un animal sobre sus faldas: en una de ellas está sentado el carnero, en la otra el león. Uno de los pies de cada mujer se apoya en una concha, símbolo hermético analizado por sabios como Fulcanelli, e interpretado como el recipiente del mercurio, lo que equivale a decir la materia más propicia para engendrar al Hijo de los Sabios. Habrá que rememorar que el Apóstol Santiago es representado con una concha amarrada en su cuello, y que la peregrinación a Santiago de Compostela, aun se caracteriza, entre otras cosas, porque aquellos que la emprenden se acompañan de tal elemento. Olivier Beigbeder (*4) indica que la concha es un símbolo celeste, lo que explica, en nuestro juicio, la unión de aquélla con las mujeres portadoras de Leo (el león) y Aries (el carnero).Es interesante hacer notar que en la imagen aquí estudiada tales animales están de frente, en formación de ataque, cuadro reiterado ad infinitum en los dibujos de los Filósofos, ya sea a través de la pareja del León Verde y el León Rojo, o del Águila y el León, o la compuesta por el Dragón Celeste y el Dragón Terrestre. En todas estas oposiciones hay algo que se nos quiere expresar, y es que en el "juego cósmico" se requiere de la lucha entre dos principios: el pasivo y el activo. El primero es representado en nuestra portada medioeval por el carnero o cordero (el signo zodiacal conocido como Aries); el segundo, por el león (Leo). Tal oposición es real desde un aspecto, pero no debe creerse que son principios contradictorios en su "esencia más íntima". Efectivamente, ambos animales nos muestran dos aspectos de la Manifestación Divina: el pasivo y el activo; pero que en última instancia son partes del Uno. Aplicando esta terminología a un lenguaje cristiano, diremos que el cordero es el Cristo del Sacrificio, la substancia o cualidad que es el alimento ritual de la Misa. Y que el León, es el Cristo posterior a Su Muerte, es el Cristo resucitado, aquel que se manifiesta a los Apóstoles transfigurado. Es el Sol Invictus, cuyo emblema es Leo, astro eterno que brilla en los corazones de sus hijos. El cordero es el color blanco de los alquimistas, el león es el rojo que sella la Gran Obra.



Sin embargo, nuestra exposición estaría incompleta sino dijéramos algo, aunque sea breve, acerca de otro aspecto zodiacal representado en las iglesias de la Edad Media,

Tal tema es el de los dos Juan -Juan Bautista y Juan autor del Apocalipsis o Revelación- y que ha sido suficientemente estudiado por René Guénon, por lo cual sólo haremos algunas acotaciones.

Resumiendo, casi todas las portadas medioevales poseen las esculturas o grabados de los dos Juan, lo cual es natural dado su simbolismo cosmológico. Representan al solsticio, indicando la fase ascendente del Sol (Cristo) y su descenso. Se encuentran a la entrada del templo, en las portadas, las que no olvidemos son receptáculos de imágenes que revelan lo que hemos llamado ordenación cósmica. La palabra Juan inmediatamente trae a la mente la de Jano o Janus, el dios con dos rostros, y tal analogía tiene asidero, ya que presenta un cuerpo con dos manifestaciones. Y el misterio juánico, del cual tanto se habla pero poco se comprende, no es otra cosa que eso: entender cómo una misma energía tiene dos polaridades.

Digamos para terminar que los planetas seguirán su andar en el cielo; cada cual en el derrotero que se les ha trazado. Pero siempre sometidos a la Voluntad de Dios.

En esto el hombre no es la excepción, por más que el moderno se pretenda dueño de sí y de sus actos.

El actuar consciente y libre sólo existirá cuando nos entreguemos con amor a El. Pues las estrellas y el cielo se mueven por la fuerza del Amor, que es Dios. Este mensaje tan sencillo pero profundo es lo que nos quisieron legar esos colosos de la humanidad que fueron los constructores de catedrales, y que gracias a la noble piedra perdurarán hasta el fin de los tiempos.

Sergio Fritz Roa

(Santiago de Chile, octubre de 2001)



NOTAS

(*1)= René Guénon. "El zodiaco y los puntos cardinales", en Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, EUDEBA, Buenos Aires, 1988, pág. 88.

(*2)= Jean Daniélou. Los símbolos cristianos primitivos. Ediciones Ega, Bilbao, 1993. Ver el capítulo VIII (pág. 105-114)

(*3)= Jean Hani. El simbolismo del templo cristiano, José J. de Olañeta, Editor, Barcelona, 1997, pág. 81 y 82.

(*4)= El análisis de esta imagen se encuentra en su libro La simbología. Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1971.





© Sergio Fritz Roa.

E-mail: sergio_fritz@yahoo.com

COMENTARIOS A LA "FILOSOFÍA NATURAL RESTITUIDA" de Jean d ´Espagnet (J.A.Puche Riart)

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El autor, Jean d´Espagnet, Presidente del Parlamento de Burdeos en 1.600, con toda seguridad fue un filósofo químico, un hijo de Hermes, como se aprecia en el desarrollo de su obra escrita.

Como todo buen filósofo pasa de lo general a lo particular, de Dios como principio de todas las cosas, hasta el último átomo de la materia. Interpreta la Creación entera apoyándose en sus experiencias de laboratorio, extrapolando las leyes alquímicas a todo el Universo de lo creado, que evoluciona hacia la perfección.

Pasemos a estudiar el texto desde un punto de vista alquimista, lo que se hace imprescindible para comprender a Jean d´Espagnet:

Dios es el Ser Eterno, la Unidad infinita, el principio radical de todas las cosas; su poder una omnipotencia, su esencia una LUZ inagotable, su voluntad el bien soberano, y su menor deseo una obra perfecta.

La Creación del mundo se trazó en un Arquetipo (la LUZ total) que estaba doblado sobre sí mismo, como un libro y que se abrió y desenvolvió en la producción del Mundo, como si diera a luz, naciendo el Mundo Ideal, y después el Mundo Actual y material, que no es otra cosa que la imagen manifestada y visible de la Divinidad oculta.

La distribución de las "masas orgánicas" del Mundo se ha hecho en un orden tal que las cosas más elevadas se mezclan, sin confundirse, con las más profundas, y las más bajas con las más elevadas, sin confundirse, estableciéndose entre ellas una semejanza por obra de una analogía. ("Lo que está arriba es como lo que está abajo", según Hermes).

Dios es la autoridad suprema del Universo, quien crea y conserva las individualidades de la "máquina amplia", y que se halla esparcido e infuso en las obras de la Naturaleza como un soplo continuo, mueve todos los "universales" según su género y todos los "particulares" por un acto secreto y perenne. El Creador se reserva el derecho de gobernar aquello que creó: es Espíritu inmutable, el Alma del Mundo, que preside la creación, la generación y la conservación.

La Naturaleza está al servicio de la Causa Primera (Dios) y es la Causa Segunda Universal, es el ESPIRITU del Universo, o una virtud vivificante dotada de una fecundidad SECRETA por la LUZ que fue creada al comienzo y concentrada en el cuerpo del "SOL".

El orden de la Naturaleza viene dado por leyes eternas promulgadas por Dios, bajo las cuales las masas del Universo ejecutan sus movimientos; la vida y la muerte ocupan alternadamente los extremos de este volumen.

El Mundo contiene la Naturaleza como obrera que dirige los cambios de todas las cosas, presente por doquier, supliendo y restaurando las cosas que se gastan.

Las regiones del mundo son tres:

I) La Supraceleste, o mundo inteligible, espiritual o inmortal Próxima a Dios;

II)La Celeste, o intermedia, muy perfecta. Allí viven múltiples espíritus. Soplos vitales y virtudes incontables se distribuyen por canales espirituales. No está libre de mutación, pero sí de corrupción.

III) La Región elemental o Inferior, que ocupa la parte más baja del Mundo. Es completamente material y sólo posee "en préstamo" los dones y beneficios espirituales; el principal de ellos, la vida.

Ninguna generación se realiza sin corrupción, ni nacimiento sin muerte.

Las leyes del Universo dispuestas por Dios hacen que las cosas inferiores obedezcan y sirvan a las del medio, éstas a las superiores, y las superiores al Supremo Rector por su sola Voluntad.

La Creación según los FILÓSOFOS se hizo a través de una MATERIA primera, más antigua que los elementos, exenta de cualidades, pero que sin embargo es el primer sujeto de las cualidades y accidentes, que está vacía de cantidad, pero por ella todas las cosas son cuantitativas, que es simple pero por ella residen los contrarios, que es desconocida por los sentidos pero es la base de las cosas sensibles. No se percibe en parte alguna, pero está dispersa en todos los sitios. Sólo se concibe por el intelecto sin ser perceptible a los sentidos. No es acto, sólo potencia.

Aristóteles creía en la Eternidad del Mundo y habló de la Materia Primera Universal. Tales, Heráclito y Hesiodo mantenían que el agua era la primera materia. El Génesis dice que era un abismo y un agua, entendida como un vapor húmedo y tenebroso que erraba agitado por un movimiento incierto y sin ninguna ley. (*1)

Los rabinos llamaron Hila al principio material que precedió a la primera materia, una sombra inmensa, máscara tizsnosa del Ser, un tenebroso ORCO que nuestra imaginación no puede mostrarnos, como a un ciego de nacimiento sus orejas no le muestran el Sol. Conjeturamos que era parecida a un humo o vapor negro mezclado con cierto espíritu, completamente entorpecido por el frío o las tinieblas.

La separación de las aguas inferiores de las superiores se hizo aislando lo sutil de lo denso por obra de un espíritu luminoso emanado del Verbo Divino. La luz, que es ígnea, se esparció sobre la materia homogénea y la iluminó como un aceite incombustible para que fuera luz inmortal ante el Trono de la "majestad" divina. La razón exige que el abismo tenebroso fuese húmedo, pues la continuidad de todo cuerpo proviene del beneficio del humor. El color es el instrumento del fuego que opera sobre dos cosas contrarias en una sola acción: separa lo húmedo de lo terrestre, enrarece aquél y condensa éste. (*2)



Dios distinguió dos grandes principios: uno material y otro formal, que constituyen el cielo y la tierra. El espíritu de Dios se esparció por encima de las aguas, y apareció súbitamente la LUZ que invadió la parte más alta y sutil de la materia cercándola con una circunferencia luminosa. Este primer principio formal se escindió de la parte tenebrosa subyacente por medio de la luz súbita derramada en ella debido a la presencia del espíritu luminoso. Por tanto hubo dos principios:

1.-Uno luminoso, próximo a la naturaleza espiritual, principio de la claridad y del calor, activo y masculino, vivificante;

2.-Otro enteramente corporal y tenebroso, principio del entorpecimiento, de la opacidad, del frío, pasivo y femenino, del que nace la corrupción y la muerte.

Así se creó el primer cielo.

Durante la contemplación de Dios, reflejado en la luz que acababa de crear como un ESPEJO, ésta se dilató, y como el amor se derrama fuera de sí mismo, actuó sobre las tinieblas brillando un segundo día en el que fueron dispuestos en orden los siete astros errantes para que dictasen su ley a la naturaleza inferior y sublunar.

Este mismo Espíritu, como espada de fuego y centelleante, combatió a las tinieblas condensadas y sombras que yacían por debajo, nació el tercer día y el cuerpo sólido de la tierra fue equilibrado como consecuencia de la construcción de la masa de tinieblas, transformándose en el centro de toda la obra, el agua se fue de la Tierra, quedando seca para producir los animales y plantas y ser la morada del hombre.

El Sol fue creado concentrando la Luz en un globo nobilísimo para actuar con eficacia y emitir sus rayos con fuerza.

Los otros globos, al igual que la Luna reciben sus rayos del Sol y de él extraen su Luz: la Luna es opaca, se aprecia por su proximidad, existe una semejante en los otros astros aunque no podamos percibirla por su lejanía (*3)

El SOL ocupa el centro del Universo, es el ALMA del Mundo. El cuerpo del Sol equidista de la Tierra y del origen de la LUZ creada (el cielo Empíreo), como conciliador de estos dos extremos ocupa un sitio medio, recibiendo las inmensas virtudes y las transmite a la tierra.

La Tierra sin Sol estaba ociosa a la espera del macho, que la fecundase con su cópula para engendrar a todos los animales.

La luz del SOL es la forma universal; todo individuo encierra en sí una chispa de esa luz, cuyos rayos comunican secretamente una virtud activa y motriz a la simiente.

El sol es el corazón del universo, como fuente de vida, las ALMAS son rayos de luz celeste: el ALMA humana es un rayo de luz supraceleste e increada.

Dios es la luz eterna, infinita e incomprensible. Sólo puede manifestarse en el Mundo por medio de la LUZ. El SOL es la imagen de Dios como fuente de luz.

El hombre es la corona de la obra de Dios, surgido de la tierra, del limo, por insuflación del soplo vital y levantado a imagen de Dios.

Las tres informaciones (tomas de forma) de la materia se hicieron para las tres regiones de la Creación (supraceleste -cielo empíreo -, celestes -cielo etéreo- y elemental - o material- ).

Nuestro primer padre fue creado mortal por causa de su materia; para preservarlo de la corrupción terrestre, Dios puso un árbol abundante en FRUTOS DE LA VIDA, en el Paraíso Terrestre. Era una fortaleza y remedio contra la fragilidad de la materia, contra la servidumbre de la caducidad y la muerte. Después de su caída, a Adán le fue vedado su uso y acercarse a este ARBOL DE VIDA.

A partir de este punto la "filosofía" de D´Espagnet toma un carácter más alquímico que filosófico, no resultando por ello menos interesante su lectura:

La corrupción participa y se aproxima más a la generación que a la privación, la corrupción dispone a la materia para la generación por grados sucesivos de alteración que introduce en ella.

La armonía del universo consiste en la información graduada y diversa de la materia.

La materia primera, después de haber recibido la información y distinción de las cosas, por la LUZ, emigró por completo hacia afuera de sí misma, transmitiéndose a las cosas, elementos y mixtos que se formaron, agotándose por completo en la realización de la Obra universal.

Queda un ejemplar de esa antigua masa confusa o primera materia en esa AGUA SECA que no moja las manos... Si supiésemos extraer de ella los elementos intrínsecos cuando se halla estrechamente unida a su macho y separarlos mediante el ARTE, y después reunirlos directamente, podríamos jactarnos de haber descubierto un arcano preciosísimo de la Naturaleza y del Arte.

Los elementos son las matrices de los cuerpos puros y no son aislables en estado puro; son imperceptibles a nuestros sentidos en la mezcla que de ellas hace la Naturaleza y resultan desconocidos al arte e industria humanas (aire, tierra, agua) (*4)

Los elementos de la Naturaleza o principios materiales se distinguen por la rarificación y la densidad: a más ligereza más aptitud para la acción y el movimiento.



La antigüedad repartió el mundo entre 3 hermanos, todos hijos y coherederos de SATURNO (*5):

I) JÚPITER, armado con un triple rayo, con el imperio del cielo;

II) JUNO, esposa de Júpiter, señora del Aire, se insinúa en las cosas de naturaleza compacta; y

III) NEPTUNO, dios del mar, señor del imperio de las aguas.



Por lo tanto sólo se admitieron TRES partes de Universo, es decir tres elementos.

Los cuerpos de nuestros mixtos se resuelven en secos y húmedos, que corresponden a nuestra TIERRA y a nuestra AGUA.

La TIERRA (*6) es el cuerpo y limo del Universo condensado, es muy PESADA y ocupa su centro.

Es de naturaleza SECA por accidente y es FRÍA. Es la madre y base de las TINIEBLAS, difícilmente accesible a la luz y al calor, depende de SATURNO, que le da temperamento frío y melancólico.

Los metales encierran en sí mucho "fuego" debido al ESPÍRITU sulfuroso. El MERCURIO excede a los otros por su humedad y frío: rinde tributo de su frío a la tierra y de su humedad al AGUA.

Los productos que se forman en la MAR poseen un temperamento caliente.

El fundamento y base de la generación y de la corrupción está en lo húmedo. Los espíritus naturales se unen en el AGUA que circula en los mixtos. La tierra es el recipiente para la generación. El agua extrae las virtudes seminales del SOL como principio masculino solar, o fuego de la naturaleza, y de la LUNA, reina de los humores. La circulación del elemento volátil se hace por tres operaciones a tres temperaturas diversas: por sublimación, por descenso o reinfusión, y por decocción.



La SUBLIMACIÓN permite tres cosas:

1.-El cuerpo compacto e impuro se purifica al volatizarse

2.-La tierra se descarga del humor superfluo, que se sublima, vuelve a caer sobre la tierra, lavándola, irrigándola y fecundándola, dejándola empapada, madurando en ella y convirtiéndose en alimento.

3.-Esta operación se realiza atizando suavemente y sin ruido el FUEGO SECRETO para que se convierta en alimento el licor crudo suavizado por lo seco. Por fin la tierra genera productos buenos o enfermos en mayor o en menor cantidad.

Como consejo, el filósofo deberá observar siempre la Naturaleza en su intención, antes que en la acción producida y deseará antes el orden de la misma que su perturbación.

La naturaleza subraya la volatilidad de lo húmedo. Los mixtos se originan, alimentan y desarrollan por lo húmedo, mediante disecación, humectación y digestión. El agua va al frente de los dones celestiales.

El Sol insufla y destila espíritus vivificantes. Los vapores cuando se comprimen y condensan en nubes, como esponjas absorben el néctar espiritual. Así, caen al seno de la tierra, se transforman en rocío y hielo blanco, aquella se fecunda y produce frutos sin cuento.

Por unión de los tres principios lejanos, resultan otros tres seres, extraídos por transformación química de los mixtos:

La SAL, el AZUFRE y el MERCURIO

Mercurio = TIERRA + AGUA

Azufre = TIERRA+ AIRE

Sal = AIRE+ AGUA

(Estos tres elementos contienen el fuego de la Naturaleza)

Demócrito dejó escrito que todos los cuerpos se componen de ATOMOS o pequeños corpúsculos invisibles. Los elementos no se unirían para componer un cuerpo natural continuo. La composición artificial de los mixtos se realiza por DESTILACIÓN, y la mejor mezcla de cuerpos se da cuando se hallan resueltos en un vapor sutil (*7)

Los minerales tienen una vida: la masculina es el AZUFRE, la femenina es el MERCURIO. Las cuales, después de ser agitadas por una circulación larga y reiterada, siendo purificadas, sazonadas, y amasadas con la SAL de la naturaleza y mezcladas en un vapor muy sutil, asumen la forma de un limo y una masa blanda. Después de eso, el espíritu del azufre congela al Mercurio, la masa se endurece finalmente y toma la consistencia y firmeza de un cuerpo metálico.

Los metales encierran en sí los principios de la vida, que liberados por la transformación filosófica y por el espíritu clarividente del Artista, dejan entrever un ESPÍRITU sutil y un ALMA celeste por el movimiento vegetativo, y finalmente los despega en la producción maravillosa, secreto del ARTE y de la NATURALEZA.

La VIDA individual se basa en la unión materia-forma o húmedo radical-fuego natural. El húmedo radical se encuentra en la simiente de las cosas, es inmortal, no se consume al fuego, ni lo destruye éste. La SAL que se retira de las cenizas es en lo que reside la poderosa virtud de los mixtos, es el principio de la generación y la base de la Naturaleza, es el FERMENTO de la Naturaleza, tintura imborrable e indivisible que penetra todas las cosas. Es un vestigio y una porción PURÍSIMA e inmortal de la materia primera que oculta una raíz firme, estable e indestructible. El fuego de la Naturaleza se enciende en él, cuando la materia está dispuesta y ordenada

Para terminar, D´Espagnet no cree que la multitud de astros, casi incontable, se haya creado en atención al globo terrestre, es decir para utilidad de sus habitantes. Es más justo creer que cada globo es un mundo particular, cada uno de esos mundos es un FEUDO del IMPERIO DIVINO Y ETERNO, esparcidos por el amplio espacio del ETER, ligados por un eslabón común por el que permanecen suspendidos, y aunque estos cuerpos difieren entre sí, simpatizan entre ellos, dando una ARMONÍA al Universo.

¿Qué impide que se clasifique entre los astros al globo de la Tierra, al igual que la Luna? Ambos astros son opacos sólidos y reflejan los rayos solares. ¿Y si todos los mundos fueran moradas de muchos géneros de habitantes...? (*8)



NOTAS

1.- El concepto coincide con el de "movimiento Browniano", ideado siglos después de la edición del texto aquí estudiado, por Brown, para explicar el movimiento de las partículas de un gas.

2.-El autor utiliza la analogía con las "sublimaciones" para explicar la creación del Mundo por Dios. ¿Acaso Moisés, autor del Génesis, era Alquimista?

3.- Los conocimientos astronómicos de Jean d´Espagnet parecen muy grandes. También dice: "La tierra y el agua compusieron un único GLOBO cuya opacidad o SOMBRA rodea continuamente toda la proximidad del aire opuesto al SOL"

4.-En esto coincide con la física y química actuales.

5.- Estos tres seres divinos representan las tres materias de la Obra.

6.- La TIERRA corresponde al MERCURIO FILOSOFICO y el AGUA al ESPÍRITU de la Obra, todo ello en concordancia con lo dicho por los demás Filósofos.

7.- D´Espagnet comparte las teorías atomistas de Demócrito; pero no llega al grado de conocimiento químico actual.

8.- Por primera vez se habla de la pluralidad de mundos habitados, cosa sorprendente en 1.600. Este tema sigue siendo muy polémico, lo cual se explica por nuestro desconocimiento al respecto.



(*)= Del texto aquí estudiado hay traducción en castellano: Biblioteca Esotérica, Miguel Angel Muñoz Moya, Editor, España.

LA CRUZ DE HERREROS (VV AA)

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(La imagen de la hermosa Cruz de Herreros, enviada gentilmente a nuestra página por
nuestro amigo Ferregón)


NOTA: Esta fue parte de la comunicación llevada a cabo en el antiguo foro de nuestro sitio web.


4 de mayo de 2001

De: Ferregón:

Estimados hermanos,

Esta cruz fue hallada (1978-agosto) semienterrada junto a la hermita de San Roque que hay a las afueras del pueblo Soriano de Herreros. Estaba pasando unas vacaciones en ese pueblo (donde nació mi suegra),y la cruz fue encontrada por azar (si es que existe) por un cuñado. Inmediatamente comprendí su sentido alquímico me entusiasmé por el hallazgo y me fue entregada.

Al parecer era una réplica en miniatura de la gran cruz que había en la iglesia del pueblo, esa gran cruz estaba en posición horizontal ,como una mesa, en vez de colgada de la pared. Nunca uve la ocasión de entrar en la iglesia por estar cerrada y en estado ruinoso.

Los símbolos que contiene son los siguientes empezando por el sur (pie):

*Unas volutas que parecen holas

*Sobre las holas una calavera con dos tibias cruzadas

*Arriba :el paño de la Verónica, con el rostro de Cristo impreso en él

*Más arriba: Dos dados que muestran el cinco y el tres y sobre estos otro dado que muestra el uno.

*Ahora comienza la imagen del Cristo tras sus pies se ve la escala y la sábana del descenso.

*A la altura de las piernas y sobresaliendo de la cruz hay dos resaltes uno sobre el otro, el de arriba es un corazón con llamas, en el de abajo se ve un árbol seco.

*El cuerpo de Cristo muestra la herida en el costado izquierdo causada por la lanza de Longinos.

*El brazo izquierdo (este) falta porque se rompió, pero lo guardo. A la altura del codo hay una
linterna y junto a la mano la media luna en cuarto creciente. Al extremo de la cruz hay un angelote

*El brazo derecho (norte)muestra llamas en el antebrazo y junto a la mano el sol. Al extremo de la cruz un angelote.

*La cabeza de Cristo tiene una gloria de rayos luminosos.

*Sobre la cabeza hay un pilar o columnilla y sobre este un gallo que mira al este.

*Sobre el gallo una filacteria desenrrolla la palabra INRI.

*Sobre la filacteria un angelote corona el norte y su peinado aparenta cuernos.

*Los cuatro ángulos de la cruz tienen rayos luminosos, como si la cruz estuviera sobre un vivo fuego.

Ferregon


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7 de mayo de 2001

De: Luis Centellas

Hola,

Acabo de regresar de mi periplo por tierras extremeñas y he estado poniéndome al día, muy interesante la cruz, ¿Es estaño?. Espero aportar algún documento interesante. De momento tengo una colección, (mini) de grabados y dibujos recogidos por internet. Espero poder colocarlos y formar un pequeño libro mudo.

Mi interés radica en los colores.

Bueno, como tengo el horario restringido os dejo.

Saludos

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7 de mayo de 2001

De: José Antonio Puche Riart

La cruz de Ferregón es muy interesante. Según Ferregón se refiere a la vía seca. En mi humilde opinión abarca las dos vías. El sol y la luna representan los astros herméticos, el azufre y el mercurio alquímicos. La escala es la de Jacob, que marca los pasos que debe seguir el alquimista para obtener la piedra. El gallo es el atributo de Hermes. La volatilidad del mercurio. Un abrazo a todos

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8 de mayo de 2001

De: Sergio Fritz



Respecto a la bella Cruz de Herreros, en mi parecer se trata de una cruz especialmente barroca (la figura del ángel con alas lo demuestra), que combina elementos más antiguos, influidos por el bello arte románico. Si alguien domina más el arte medieval, me corregirá, por favor. Está el sol y la luna confrontándose en el brazo horizontal de la Cruz, lo que es un notable simbolismo alquimista, que suele reiterarse en los grabados. También hay una calavera en la parte sur de la Cruz, lo que indica la nigredo, y arriba el Gallo triunfante, que nos señala el logro de la Obra (el rojo, rubedo).


Es interesante referirse a la disposición, ubicación, de los elementos simbólicos en la Cruz de Herreros. La Opus se debe entender desde el Sur hacia el Norte (la morada de los dioses). Por tanto, la etapa preliminar se grafica con una calavera. Luego viene el cuerpo del Salvador (cuerpo doloroso, que muestra el sacrificio, el blanqueamiento, la albedo), y en el norte el gallo, símbolo importante, pues es quien nos anuncia que hemos triunfado, concretado el trabajo. Esto se halla en armonía con la visión de las creencias tradicionales para las cuales el Norte es lo benigno y el Sur lo nefasto (visión, por supuesto, que sólo es la regla general, y que por tanto puede admitir excepciones en otras sociedades tradicionales)


Sobre el simbolismo del Gallo, podría tratase de manera especial (los aportes d eJosé Antonio Puche Riart al respecto son muy valiosos), como también acerca ddel muy interesante animal Cuervo, el cual para Fulcanelli es "el jeroglífico principal de nuestra práctica" ("El misterio de las catedrales", pág. 127.Plaza y Janés.1971). Esta es una sugerencia, que puede tomarse o dejarse, pero que estoy seguro nos ayudará mucho para confrontar ideas. ¿Qué representa el Cuervo? ¿La nigredo? ¿La materia prima?....Espero vuestras siempre atentas palabras

Saludos herméticos,

Sergio Fritz.

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8 de mayo de 2001

De: José Antonio Puche Riart


Salve, contertulios:

Solo por ampliar un poco la información, y a instancias de Sergio, que

también ha realizado una importantísima información sobre la cruz de

Ferregón, hablaré un poco sobre el Cuervo, que tan claramente explica

Fulcanelli.

El cuervo es el Jeroglífico del Régimen de Saturno, segundo de la Piedra

en todos los procesos de vía húmeda. No es el Etiope Mineral, negro como el hollín, que muchos alquimistas obtienen como combinación química de azufre y mercurio vulgares, pues de allí no se va a ningún sitio. Tal cosa pretenden los Kamala-Gnanistas que no saben interpretar los textos correctamente, en seguimiento de las "enseñanzas" de RogerCaro. El cuervo se obtiene por la unión del Azufre y del Mercurio filosóficos, que no son precisamente los anteriores.

El Cuervo es el perfecto Cuerpo Negro, que absorbe todas las energías

de su entorno, incluso las propias del operante, (que pasa su Saturno), es la Piedra Naciente, el primer y verdadero síntoma del éxito en los trabajos alquímicos.

El cuervo solo se puede alcanzar con las materias filosóficas

perfectamente y canónicamente (en el sentido metodológico) elaboradas. El Sol y la Luna herméticos son el Azufre y el Mercurio alquímicos que componen el Huevo Filosófico. De esto hablan todos los Filósofos.

J.A.

LOS DOCE TRABAJOS DE HÉRCULES (Apiano León de Valiente)

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Hércules luchando con Hidra, según el pintor Antonio Pollaiuolo

INTRODUCCIÓN

Vamos a exponer a vuestra consideración un mito, es decir, examinaremos un texto simbólico, muy parecido a una parábola.

Se trata de una narración alegórica, que da a entender una cosa explicando otra.

Todo mito lleva escondido bajo su piel un sentido diverso al que literalmente expresan las palabras que lo componen.

El término mito deriva del concepto griego de Silencio. El simbolismo es el lenguaje del silencio, se refiere a experiencias no asibles mediante el lenguaje ordinario. Sugiere lo inexpresable.

En el mito se dice otra cosa de lo que parece que se dice. Guarda silencio al mismo tiempo que habla.

El mito teje en soterrada expresión: el lenguaje, el pensamiento y la acción de la tradición Iniciática, cuyo contenido escapa a los que sólo se nutren de lo literal.

El Maestro esenio Jesús utilizó la parábola, que es similar al mito, y dijo que la utilizaba con aquellos que están afuera (profanos):



"Yo les hablo en parábolas, de manera que viendo no vean y que escuchando no entiendan, porque solo aprehenden lo literal y no son aptos para captar lo inexpresable".

De esta suerte, el contenido secreto de este mito, proveniente de la gozosa tierra del Pan y Dionisios, nos habla, quedo al oído, del constante pulir de nuestra piedra bruta, pues aquél que domina, paso a paso, su parte obscurecida, despeja las vías por donde accede el saber de la verdadera Maestría.

Es tal la profundidad y altura tanto del curso como del desenlace de este Mito, que sería deseable aspirar a una interpretación iluminada que sea capaz de aludir a la real esencia de lo escondido que se insinúa de soslayo en su contenido.

Los Trabajos de Hércules describen crudamente los estados distorsionados del hombre y de la mujer, quienes en su desconocimiento de dónde vienen, quienes son y a dónde se dirigen, son hoja en el viento, nautas sin dirección ni norte, carente de almadía o barco de paso, y perdidos en gélidas y obscuras aguas.

Estamos representados en cada sección del Mito, allí se resalta grotesca la parte oscurecida de nosotros mismos, la que no hemos percibido por nuestro propio esfuerzo y que el análisis del escrito que exponemos, puede desenmascarar.

La reflexión sobre las aventuras y desventuras de Heracles, que constituyen experiencias antiquísimas y permanentemente reeditadas en nuestro ser, nos guían para aprehender lo más íntimo de nosotros, y avizorar la huella que debemos recorrer con paso más seguro para arribar al puerto de la Luz.

Estos Mitos, examinados al trasluz, te darán a conocer al Hércules que alienta en tus entrañas y que, hasta hogaño, no le has dejado combatir en ti.

Si el Mito simboliza tus estados de conciencia, desde ahora descubre que eres tú el principal actor de esta leyenda.

Tu sabes que el fruto de luz que posees lo has logrado trabajando, de sol a sol, tu propia materia. Sabes igualmente que no puedes transferir tu experiencia viva a terceros, puesto que la has logrado arrancando lo superfluo de tu propia tierra, para que tu heredad madure en oro puro. Estos trabajos hablan de ese quehacer tan propio e individual.

Esta no es una simple exposición. Es el desafío que te reta a conocer de las efervescencias y subversiones de tu sangre, como del marasmo de tu voluntad y la insoslayable ley del imperio de lo claro sobre lo oscuro.

El mismo Hércules, sus trabajos, el entrechocar de fuerzas horrísonas, monstruos, forestas, bosques malsanos e infectos, son aspectos vivos de tu ser, así como también tú eres Mazo, Cincel y Piedra. Este mito habla de tus esfuerzos, de tus luchas, y vencimientos, para ascender por la espiral de la Luz Superior.

Cierra tus párpados y abre los ojos de la imaginación. Revive al Hércules que llevas dentro y acompáñale en esta secuencia heroica de la cual tú eres el verdadero autor y protagonista.



1. - EL LEÓN DE NEMEA.
La limpidez del alba despeja las tinieblas y ya Hércules camina bajo el radioso sol griego que se quiebra en la blanca roca y tiñe de tonos violáceos las sombras.

El Titán embriagado de luz y horizontes va a medirse con el León de Nemea, bestia feroz, devoradora de hombres y ganado, que se oculta en el bosque de la Argólida.

Ya el héroe se aproxima, y cuando bordea el boscaje, todo: Luz, aire, llanuras y montes pierden de cuajo su armonía placida.

Tan solo el asentar la planta en la hosca espesura hace sentir, sin transición, un frío súbito, que cala hasta la médula, como el de la alta cordillera al tiempo del ocaso. Atrás queda el día exuberante de colores y aromas, Hércules ya se interna en la maraña espesa, en el matorral húmedo, de espinas cáusticas, entorno fétido y pegajoso.

En parte de la agreste floresta, la maleza se ha dejado crecer hasta conformar añosos y defectuosos árboles, casi imposibles de desarraigar, símbolo del pequeño defecto que nos toleramos en el pasado, y ahora, desmesurado, nos plasta y agobia innecesariamente.

Ese bosque verdinegro y siniestro es la efigie palpitante de tu naturaleza obscura. Es la maraña ponzoñosa y espesa de aquella parte no cincelada de tu piedra bruta, el acicate de todo pensamiento y acción innoble.

Esa espesura amenazadora se nutre de todo pensamiento torvo, desequilibrado, descompasado e involutivo, alimento permanente que torna al bosque en eterno y al león de Nemea en casi invencible.

Hércules hace un parangón entre ese bosque y su persona, y se dice: ¿Esa enredada selva representa mis propias entrañas? ¿De qué materia estoy hecho? ¿Porqué es preciso que dependa de mi piedra bruta y vil para ascender espiritualmente? ¿Porqué debo modificarla sin sentir repugnancia por su aspecto duro, insoluble, su olor infecto, su coloración negra y sus jirones sórdidos?

¿Porqué ésta, mi materia, aún tan imperfecta, es el material reservado por la Divinidad para sus elegidos? ¿Porqué en su basto y torpe contenido, efectivamente encuentro todo lo que desean hallar los filósofos? ¿Porqué esta masa informe hecha de tinieblas y de luz, de mal y de bien, mezclados en la peor de las confusiones que aparentemente nada contiene, encuentro los medios de mi propia superación?

Hércules avistó a la fiera pronta a saltar sobre él. Sintió intuitivamente que ese bruto representaba lo perverso que anida en todo hombre. Es lo instintivo. Es la irrupción de las ambiciones injustas y atropelladoras, es la fuerza ancestral no domeñada, que tuerce el accionar de las personas y las prende a sus sentidos inferiores.

Cada ser humano lleva agazapada dentro de sí la fiera de Nemea, y mientras no lo acepte y asuma, no podrá realizar un trabajo de limpieza ética y espiritual en sí mismo, pues ese monstruo le exige ser alimentado con permanentes sensaciones fuertes y negativas, que le obligan a generarlas, una y otra vez, cuando se ha dejado subyugar por ese poder tiránico.

Hércules tiende su mano hacia su carcaj, y dispara sus certeras saetas, que rasgando el aire, dan de pleno en el pelaje del León de Nemea, más rozando esa piel, los dardos ruedan al suelo. Seguidamente blande su pesada maza y la descarga sobre la soberbia cabeza del león, la clava se disgrega en mil pedazos.

Ninguna arma es suficiente. Quien espera encontrar esa fuerza liberadora fuera de sí, da más impulso a la fiereza y poder de la bestia.

Por otra parte, quien neciamente disipa su fuerza en el placer vano y emaciador, divide y debilita sus energías y no puede desalojar sus actos errados.

Hércules vence al León de Nemea en la única forma posible, le estrecha y estrangula con sus manos, privándole de su aire nauseabundo. El iniciado también ha de cortar de raíz el fluir emocional y mental descompasados que le avasallan, y le hacen conocer la ansiedad y el dolor de saberse incapaz de acciones nobles y enaltecidas.

Al liberarse el Héroe del dominio de sus sentidos y alcanzar la ausencia de deseos incontrolados, sobrepasa lo postizo y la artificial atracción retentiva y paralizadora de lo inferior, comprendiendo que existe un mundo diverso, digno de conocerse mediante una superior percepción.

El luchador que hay en nosotros ha vencido la bestia interior, que se ha diluido para reaparecer en la forma de la Hidra de Lerma.

2. - LA HIDRA DE LERMA.



Cada testa enhiesta y babeante representa a las fuerzas oscuras y poderosas que interpenetran y ahogan al mundo, las que renacen, una y otra vez, nutridas por el erróneo actuar de los hombres, que se enredan, desorientan y trastabillan en los grilletes de sus propias limitaciones.

Hércules y su amigo Iolas desafían a la bestia. La broncínea y pesada espada del titán ejecuta vertiginosos molinetes y las cabezas caen y se deshacen en el suelo rocoso, para renacer duplicadas en los cuellos cercenados.

Iolas, provisto de una tea de fulgurante fuego Iniciático, chamusca los cuellos mutilados, en tanto son cortados, para evitar el resurgimiento de cabezas en progresión geométrica. Así, la portentosa serpiente es finalmente abatida.

Iolas, el camarada de Hércules, representa a la Luz de Oriente que con su toque, transmuta el mal en bien.

En este relato, cada deseo escondido y torvo representa una monstruosa cabeza que debe ser cercenada de raíz, mediante la absorción mercurial, y la posterior formación del oro secreto de los Filósofos.

Al situarse perseverante en lo intrínsecamente benéfico, el buscador de la Verdad acumulará en sí potente energía interna, que no será vampirizada por las cabezas de hidra, las que, a su vez, privadas de su nutrición malsana, podrán ser extirpadas.

Antes que se conozca la luz no hay un verdadero y real conocimiento de la oscuridad, y cuando se está en la obscuridad se desconoce cual ha de ser el comienzo de la verdadera Luz.

De similar dureza es el proceso que el hombre debe librar para desarraigarse de la pétrea y falsa piel que envuelve a sus sentidos.

Otros mitos y leyendas aseveran que la Naturaleza es un pulimentado espejo de dos caras. Una facie refleja lo exclusivamente material, la otra, lo enaltecido.

Todo pensamiento profano, o cabeza de hidra, arrastra a la contemplación exclusiva de la superficie que refleja a la materia sin espíritu, para forzar al caminante a nutrirse de piltrafas, ignorándose la otra luna, que proyecta la refulgencia del principio de Luz y Sabiduría.

Si se desconoce el proceso Iniciático y liberador, ha de ser la fuerza descontrolada la que imponga su impronta o sello en las funciones físicas, emocionales y mentales de la personalidad, centrando todo el quehacer de la maquina humana, en la persecución de lo ilusorio y destructor. Tal situación dará origen al brote de innúmeras cabezas de Hidra, y cuando, careciendo de la Luz de Iolas o Alkahest, se trate de destruir tan sólo una de ellas, tal será su poder hacia el mal que renacerá doblada y con mayor peligrosidad.

Desde siempre se ha reconocido que el hombre cultiva aceradas cadenas que atenazan su mente y corazón, y quien así esté aherrojado permanecerá esclavo, aunque sea rey.

Para desarraigar estas tendencias altamente negativas, es menester admitir que ellas se han adueñado de nuestra personalidad, y, con ello, hacerla aflorar a la superficie para enfrentarla y quitarle la fuerza que graciosamente le hemos entregado, y destruirla.

No todos los seres tienen la misma disposición y tesón para encausarse hacia lo elevado y, por otra parte, lo que es benéfico y propicio para unos, no lo es para otros. Por ello, toda enseñanza, toda iniciación es meramente virtual, y quienes carezcan de interés permanecerán adormidos, y no se nutrirán de ella quienes, con separatividad y egoísmo, las cultivan, sin compartir lo aprendido con sus hermanos preparados para recibirla.

El sincero buscador de verdad, incursionará en su mente y evidenciará que su quehacer cotidiano es dirigido por principios alternadamente ciertos y alternadamente falsos; conocerá con detalle a cada una de las intenciones que bullen dentro de él, conocerá con minucia cada impulso y acción gestados en su mundo interior.

Entenderá que si permite que sus bajos sentidos dirijan su mente, su pensar menguará en claridad y claudicará en acciones obscurecidas y, entonces, cada cabeza de Hidra, o pensamiento entenebrecido, irá desmedrando su fuerza hasta convertirlo en un muñeco mecánico de poderosa fachada.

Destruir las cabezas de la Hidra del Lerna equivale a comprometerse a cercenar la cabeza de todo pensamiento innoble, aplastándolo con una dialéctica que se fundamente en el adecuado opuesto iluminador.

3. EL JABALÍ DE HERIMANTO.


El Jabalí de Herimanto simboliza al monstruo que se agazapa detrás de nuestra mente, desde donde desestabiliza los valores superiores a los que debemos prendernos.

La fiera, tozuda e hiperquinética, se esconde en el enmarañado bosque de las emociones e imágenes mentales desatadas, desde donde solapadamente induce al error y oculta su garra, para inculpar al hombre de su actuar devastador.

El bruto se alimenta de los sentidos arrebañados, propios del hombre descentrado que es el incompetente pastor de sus percepciones, y no advierte que con el gran enredo de su precaria vida confecciona su propia trampa.

¿Podemos cazar este monstruo, sin antes reconocer que ocupa un lugar privilegiado en nuestras vidas? No puede ser reconocido, sin que antes se acepte que lo que realizamos para sí y los demás, se hace artificialmente en una continua maraña de engaños.

Para desenmascarar al Jabalí de Herimanto se deben cuestionar todos aquellos efectos que se producen y arraigan en nosotros, cada vez que nos dejamos dirigir y vencer por esa fuerza negativa.

Tras muchas experiencias y errores, paulatinamente advertiremos que esa innoble tendencia anida en nuestro ser. Con posterioridad a este reconocimiento, el jabalí, como señala el mito, comienza a blanquear.

La captura del Jabalí de Herimanto, implica tanto del dominio de las tendencias inferiores, como la adecuada utilización de nuestras superiores facultades.

Cuando Hércules vence a la fiera, encuentra su centro y se transforma en un ser realmente vivo, señor y dueño de sus resultados.

4. - LA CIERVA CON PATAS DE BRONCE, DE ARCADIA.

Hércules emprende la caza de la cierva que corre por las lomas y valles de Arcadia.

Este animal se caracteriza por su cornamenta de oro y sus patas de bronce.

Esta indómita cierva es presa de un movimiento constante, alentada por su mente desbocada e incoercible, sólo un avezado cazador puede intentar batirla y salir triunfante en la empresa.

Sus grandes cuernos de oro indican la posibilidad de elevar la materia mediante la luz Iniciática, o Mercurio Divinizador de los masones del medievo.

La constitución broncínea de sus extremidades, alude a la impureza de su materia endurecida e impenetrable, refractaria a toda irradiación ennoblecedora que pueda amasarla, ablandarla y depurarla. Ese bronce representa a la parte impura que atrae más impureza.

El arte de la caza requiere sigilo, audacia, y valentía, requisitos no susceptibles de ser desarrollados por todos. Sólo aquél que se hace invisible, incluso para sí mismo, y silencia su sonido desarmónico, puede despertar pausadamente sus verdaderos sentidos adormecidos, y devenir en un buen cazador.

Con todo, no es fácil aceptar que la guerra se desarrolla dentro de uno mismo, y no se libra en el exterior, y que el verdadero guerrero es tal cuando es un vencedor de sí.

Muchas serán nuestras pendencias y enfrentamientos exteriores, antes que advirtamos que el único enemigo es el obscuro y artificial mecanismo que nos envuelve.

Así, ¡Tú, Oh buscador! No oses acercarte a la luz contendiendo con aquellos que hacen tu mismo camino. Vence a tu propio ejército, esa hueste salvaje que no apaga su sed de eterna lucha.

Cambia la posición de tu escudo, y defiéndete de ti mismo, entonces aprenderás a ser un buen cazador.

Si tu reacción animal está muy viva, reconócela, hazte responsable de ella y derrótala. En ese vencimiento radica el verdadero encanto o hechizo que no necesita palabras. Es la acción de tu Maestro interno que vela porque se cumpla la ley Iniciática.

5. - LOS PÁJAROS DE ESTÍNFALO.

Los pájaros de Estínfalo representan a todos los vicios que envilecen al hombre y la mujer, y hacen de su cuerpo, tierra o materia, un pozo ennegrecido que hiede a pestilencias.

En ese centro obscurecido se idean y desarrollan las más bajas e innobles pasiones y con sus hedores putrefactos arrastran al hombre a adherirse con más intensidad a sus lacras.

El vicioso, familiarizado con sus bajas disposiciones, no se siente ni rebajado, ni corrupto, porque al aceptar su erróneo proceder, se ha privado de su fuerza discriminatoria y como después de complacerse en sus bajas costumbres, se siente débil, vuelve una y otra vez a hundirse en sus vicios.

Para el necio esa es una forma de reponer sus fuerzas menguadas, pero ese actuar es artificial y engañoso, porque mientras más reitera esa acción, el placer que le envuelve temporalmente le consume y transforma en un ente, haciendo de su vida un permanente estado de penumbras, cuya influencia extravasa su propio cuerpo, infectando a otras tierras, pudriendo a las buenas semillas.

El degenerado, con sus hedores, infecta, en primer término sus propias aguas, que simbolizan el estanque de su emocionalidad, donde finalmente se bañan todos sus actos. Y ese espejo de aguas estancas y cenagosas es donde habrá de observar todas las miserias que porta.

En efecto, aquellos que logran separarse de su autoengaño, recién pueden observar las múltiples excrecencias que flotan cubriendo la superficie de su propio lago. ¿Quién conoce del propio lago sus profundidades y contenidos?

Las alas y patas de bronce que en forma de garfios guarnecen a los pájaros de Estínfalo, tienen por fin atacar a hombres y animales, cuyos restos dispersan, y simbolizan a la parte lujuriosa de la materia, que se ha endurecido, trocándose en un frío metal, del cual emana una substancia pegajosa y mal oliente que impregna por igual a la Naturaleza, al hombre y animales, infectado toda materia sensible.

Cuando se evidencia la presencia de este mundo ciego, donde todos sus hilos y tramas se han enredado y anudado, se comprende cuan efímero es el poder que sostiene a los deseos incontrolados.

Desde ese instante de discernimiento, se puede empezar a romper el hechizo que nos engaña, y esos poderosos pájaros de Estínfalo comenzarán a retirarse.

Sin embrago, es sencillo decirlo y muy dificultoso realizarlo, pues quien ha comprobado el vacío que lleva dentro y que también le rodea, queda oscilante e indeciso, y esa condición dificulta el llegar a la propia Luz, que le eleve, y le hile con cuerdas brillantes, dando lugar a un cuerpo luminoso, superpuesto al actual, para que desde allí surjan las saetas y dardos que rompan el artificial y negruzco esquema que le comprime.

6 - EL MINOTAURO DE CRETA.

Minos, rey de la isla de Creta, ebrio de poder y ostentación, extraviado de sí, impetra del Dios Neptuno un obsequio de incalculable precio, para dedicarlo a ensalzar a ese mismo Dios, sin advertir que sólo busca su propio endiosamiento.

Se sella el pacto entre la realeza y la divinidad. Las ondas del mar Egeo, impulsan hacia la playa y depositan a los pies del enajenado monarca, un portentoso, colosal y formidable toro, de una magnificencia nunca vista en esa región.

Un a vez a solas con la bestia, más pudo en Minos su quemante deseo de posesión que el cumplimiento de la promesa empeñada. Se apoderó de la soberbia presea y, mañosamente, la sustituyó por un rumiante maltrecho, flaco y raquítico, que sacrificó a Neptuno con el más esplendente de los rituales.

Airado el burlado Dios, insufló en la bestia ssubsistente, desatadas furias que posteriormente debió sofrenar Hércules, el Titán.

Es este es el drama que atenaza al Minos que todos llevamos dentro.

Anhelante de notoriedad, esboza en las cenagosas aguas de su mente, la imagen de una disparatada y egoísta quimera, que saborea, adoba y manipula mil veces desde mil perspectivas diversas, situándose siempre en el centro de ese sueño alucinante, como el redentor de los mundos, sin advertir lo artificioso de esa maquinara de ensoñación y espejismo.

Con esa torpe acción Minos ya ha desatado el ciego e ineluctable mecanismo de Causa y Efecto. Ha quebrantado la ley natural del debido equilibrio, que es fluctuante, vivo y no estático, y debe atenerse a las consecuencias.

Como todo insensato que emplea su fuerza en la exclusiva satisfacción de innobles deseos, es atraído hacia el mundo ilusorio de las sombras que el mismo crea. Es un ciego incapaz de aquilatarse con justeza, ni de distinguir la resultancia de sus desatinos. Es un necio que sacrifica su existencia a un fin falso, enfermizo y escuálido.

Queda prisionero, subyugado por la misma forma mental que ideó, ya no es más su dueño, sino el mesonero que, con su vida da vida a esa creación anómala, se torna en su prisionero, atribuyéndole cualidades tan artificiales como falsa es su creación.

Al adherirse a la humareda caótica que el mismo ha desatado, se quema y es reducido a escorias, condición que le fuerza a desencadenar tempestades, al menor atisbo de una voluntad que contradiga sus disparatados designios. Ha creado su personal infierno.

La presencia rectificadora de Hércules, simboliza el poder de la verdadera Fuerza, que actúa desde los niveles superiores del intelecto, y desde allí domina nuestras expresiones inferiores, que se doblegan ante lo puro y correcto.

El triunfo sobre el minotauro de Creta, implica el logro de un estado de conciencia que se simboliza por la unión de la propia luz con la flama que proviene del Oriente. Es la amalgama de la Mónada pitagórica o chispa divina con la Luz del Grande Arquitecto, cuyo efecto y producto se proyectará en la futura acción que emprenda el iniciado.

No obstante, si poseyendo tal estado de comprensión, se persiste en reiterar pensamientos, emociones y actos ya superados, toda acción ha de degenerar en el uso incorrecto de la fuerza otorgada.



7. - LAS YEGUAS DE DIÓMEDES.

Diómedes es el poseedor de un hato de yeguas indómitas y feroces, que resoplando con estruendo, arrojan fuego por las fauces. Representan las tenebrosas fuerzas del Caos cuando dominan la mente de los hombres débiles.

Son las incontroladas energías de elevada violencia, que se nutren de la abulia y del desaliento de aquellos que persisten en entregarse y ser dirigidos por las bajas pasiones, la lujuria, el orgullo o el desmedido anhelo de poder.

La estrategia de Hércules consiste en atacar y destruir la raíz misma del mal que da vida a la soberbia desenfrenada de los hombres, representada, en este caso, por Diómedes. El cadáver de Diómedes es devorado por sus propias bestias, pues en el sector de las energías desordenadas y contrapuestas, no existe la solidaridad entre sus componentes, y a falta de un enemigo común que las aglutine y les ofrezca una dirección, se destrozan unas con otras.

Dominar las yeguas de Diómedes significa liberase del deseo que consume. Es el desasirse de la pesada carga que se ha acumulado, atizada por obscuros devaneos y desvelos, que concluirá por aniquilar a su autor.



8. - EL CINTURÓN DE HIPÓLITA, REINA DE LAS AMAZONAS.

Hércules captura a Hipólita, reina de las amazonas, arrebatándole su cinturón, que obsequia a Admeta, sobrina del Titán.

Las amazonas, mujeres de raza guerrera, representan a la potencia femenina, a la matriz que debe ser interpenetrada por la energía del Grande Arquitecto del Universo, e inseminada por la energía masculina, para lograr la multiplicación de las formas físicas.

La fuerza femenina es, también, representada por la tierra que se prepara mediante ciclos para ser depurada, y ciclos para ser fecundada por la fuerza solar o masculina que ha de depositar en ella su simiente.

La energía femenina depende absolutamente de la energía masculina, porque ésta conforma una parte integrante y activa de su propia función.

La Naturaleza misma establece períodos de atracción en que lo masculino y lo femenino se aproximan, se aceptan y se amalgaman, dando lugar a la multiplicación de las formas físicas.

Necesariamente ambas energías son diferentes entre sí, la una desarrolla lo masculino, la otra lo femenino, no obstante ello, cada energía lleva oculto en sí el complemento contrario no desarrollado.

No obstante lo anterior, en este caso, las fuerzas femeninas errónea e inmaduramente se manifiestan en forma separada, autónoma, repeliendo todo contacto con lo masculino. Tal actitud desequilibra todo el proceso natural, toda vez que lo femenino es requerido por lo masculino para alcanzar un estado superior. Esa separación arbitraria es contraria a la evolución.

Con todo, dentro de ese aislamiento antinatural, las fuerzas femeninas desarrollan hasta cierto punto su aspecto netamente femenil, en cuanto a amplitud y potencia, vale decir alcanzan pequeños logros representados por su adiestramiento en el arte de la arquería y el arte de la equitación, pero, en definitiva, ambas fuerzas no pueden actuar separadamente.

El hecho que las amazonas ignoren voluntariamente el polo contrario y complementario de su naturaleza, las desequilibra y pierden parte de la potencia del combustible que las mueve, distorsionando la necesaria asimilación de la fuerza masculina que las completa.

La circunstancia que las amazonas se vistan con pieles de fiera, indica que la separación que caracteriza su actuar errado, tiene un cariz rebelde, plasmándose en deseos bestiales que las aniquilan, consumidas por su naturaleza inferior.

Hércules debió luchar contra las amazonas para suprimir la separación impuesta por ellas, y unificar en un todo al polo masculino y femenino, para elevar lo viril y lo femenil a un alto estado de armonización.

9. - LA LIMPIEZA DE LOS ESTABLOS DE AUGIAS.

Augias, rey de Elida, poseía más de 3.000 bueyes, que permanecían en establos inmundos, y no aseados por más de 30 años.

Se encomendó a Hércules que limpiara tal muladar, a cambio de la recompensa de 300 bueyes.

La montaña de estiércol encostrada en esas cuadras, representa lo innoble que se anida muy a sus anchas en nosotros, y que no se evidencia mientras no sea tocado en sus intereses por una fuerza contraria y elevada.

Hércules sabía que nada puede ser limpiado sin antes encausar hacia la inmundicia o fiemo la corriente capaz de depurarla. Es decir, para cambiar el contenido de lo obscurecido, que hasta el presente ha extraviado al discípulo buscador de verdad, impulsándolo por derroteros contrarios a sus propósitos, es preciso empaparlo con esa luz de Oriente, que queme, funda, y limpie su detritus, tal como lo haría el impetuoso caudal del río Alfea, que Hércules desvió para perforar las gruesas murallas de los establos de Augias y arrastrar la inmundicia.

El hombre común reproduce un estilo de vida reiterativo, que automáticamente copia de su entorno, fincando en este subproducto su eventual desarrollo. Resulta inevitable, entonces, que este hombre autómata descubra, cuando ya ha recorrido cierta etapa de su vida, que lo que ha aprendido ha sido la enseñanza desgajada de un programa artificial y maquinal, que infló sus cáscaras de vanidad y orgullo. Allí, en esa superficie vana, están aposentados y pastando los tres mil animales vivos de los establos de Augias.

Estas 3.000 bestias se nutren de su mesonero, el hombre robótico, de él extraen las energías suficientes para dar nacimiento a rotativas formas emocionales y mentales de pesada estructura, a sensaciones que, vividas por el hombre, entregan a estos parásitos el contenido obscurecido que les alimenta y les permite dirigir a este hombre dormido. Este durmiente, privado de la luz, se forma una falsa personalidad que detiene su proceso de elevación y veraz conexión con los planos superiores.

Una vez que el aprendiz ha atenuado la atenazante tenebrosidad de su ser inferior, está en condiciones de avanzar hacia su ser interno, y se hace apto para atraer la superior luminosidad de Oriente. Despertará sus fuerzas adormidas y hará circular en sus entrañas el oro líquido que disolverá cada mole que entorpece la natural eclosión y fluidez de su esencia escondida.

10. - LOS BUEYES DE GERIÓN.

Gerión, el poseedor de un formidable hato de bueyes rojos y salvajes, tiene tres cuerpos y pasa por ser el hombre más fornido del lugar.

Su rebaño de bestias es vigilado por un perro de dos cabezas y un dragón de siete bocas.

Sus tres cuerpos, representan nuestros tres campos de expresión: físico, emocional y mental que, en el caso de Gerión, evidencian una actividad simultáneamente descordinada y contrapuesta, e inconsciente de su accionar, por carecer de un poder superior y armonizador que los guíe.

En el aprendiz muchas son las experiencias a que deberá someterse, antes que sus tres cuerpos se unifiquen y tomen un ritmo que frene la impulsiva negatividad que los activa y altera.

Para lograr una serena y equilibrada maestría, es necesario someter a permanente juicio el artificioso actuar de nuestra materia, expresada a través de esos tres vehículos: El físico, el emocional y e el mental.

Es posible, dicen los maestros del pasado, obtener ese dominio pues cada uno de esos vehículos o cuerpos tendrían su símil o contraparte en la región Oriental, a guisa de arquetipos. En esa forma la naturaleza inferior se enlaza con la Naturaleza superior, la que penetra hasta el fondo de cada ser, para revivir su esencia escondida.

El camino de perfección es posible por la comunicación que existe entre Oriente y Occidente. Del Levante emerge la llama invisible que incrementa toda fuerza viviente, es un rayo de luz que interpenetra y traspasa a toda manifestación de vida. La amalgama de este Oriente y ese Occidente conforma el escondido procedimiento donde se entrelazan, fusionan y circulan permanentemente innumeras fuerzas destinadas a construir el Templo Universal.

En otro orden de consideraciones, el rebaño de feroces bueyes rojos, representa a la multitud de incoherentes acciones que distorsiona y tuerce el quehacer del hombre, enturbiando el agua de sus sentidos que, engañados, concluyen por enredarse en acciones vanas o vulgares.

La acción de estas desordenadas y turbulentas fuerzas al rojo vivo, enciende y consume a los individuos, infundiendo en ellos la reiteración ad infinitum de actividades negativas que consumen toda su energía psicofísica.

Recordemos que el ganado de Gerión está custodiado por un perro de dos cabezas y un dragón de siete bocas.

El perro de dos cabezas representa al mundo de la vida terrenal, entretejido de luz y tinieblas. Estructura dual que perturba la conexión permanente con un mundo superior, cuyo enlace permitiría entrever, en cada forma material, una consistencia real y no superficial y efímera.

Con todo, la continua reflexión sobre esa dualidad de Materia y Espíritu, ha de llevar al neófito, algún día, a fusionar en su mente y corazón estos dos conceptos, y quizá llegue a comprender la razón de porqué nos encontramos a eones de distancia de la esencia de la Luz, permaneciendo en este círculo de resplandores fatuos y tinieblas que envuelven nuestra materia y que hemos creado nosotros mismos.

El dragón de siete bocas, alude a los siete canales o vías que nutren la percepción de los hombres. A saber: la mente, la emoción, los ojos (1 par), los oídos (1 par) .

Estos conductos receptores siempre ávidos de sensaciones placenteras, atraen hacia sí el efímero goce personal, y una vez satisfechos, vuelven a sufrir nuevos y artificiales anhelos.

Con pertinacia infatigable estas siete vías aspiran las influencias negativas externas, aumentando la fuerte presión interna que mantiene vivas en nosotros las excrecencias muertas.

El hombre ha creado dentro de sí un antro falso y mendaz, donde alientan todas las más inimaginables, peregrinas y extravagantes necesidades más bajas, que deben ser alimentadas con la vitalidad de sus cultores. Estas necesidades ilegítimas conforman al ganado de Gerión, que debe ser nutrido por las siete vías o dragón de siete bocas.

Hércules es la nueva energía que despeja la obscuridad y atrae la Luz.

Hércules representa a la Fuerza o Fuego Cósmico que está por sobre lo obscurecido, es el Mercurio de los Filósofos, aludido por los masones del medievo, que con su elevado poder energético, funde toda malignidad escondida, evidenciando, con su proceder, la potestad de lo superior sobre lo inferior, y permitiendo cambiar y superar los propios estados de conciencia.

Hércules es la flama que pone orden en el Caos.

El aprendiz ha de saber que sólo es posible realizar el trabajo espiritual cuando se ha logrado elevar el estado de la materia, para situarla en un nivel o grado de transparencia sutil, a fin de que su negrura pueda ser destilada, gota a gota.

Cuando la tierra o materia es recalentada por la potente combustión de la Luz de Oriente, ya el embrujo de lo ilusorio se desintegra, para dar paso a un nuevo nacimiento, y es aquí donde Hércules se transforma en la pujante energía transmutadora que metamorfosea la forma, produciendo en ella un cambio profundo desde su raíz.

Llegará un momento, en la vida del estudiante, en que el acrecentamiento de su conciencia superior, barrerá esa superficialidad artificial de lo inferior, para que él se transforme en una elevada conciencia receptora de Luz.



11. –EL JARDÍN DE LAS MANZANAS DE LAS HESPÉRIDES.

Hércules va en busca de las manzanas del jardín de las Hespérides, con ese propósito debe requerir de Atlas para que vaya a buscarlas, pues éste, aunque inmovilizado por el peso de la esfera celeste, está al tanto de la de la ubicación del referido jardín. Atlas accede, siempre que Hércules sostenga la esfera celeste mientras dura el cometido.

Hércules representa la materia evolucionante, separada de su origen primigenio, razón por la cual aún está sometido al proceso de ciclos de perfección, por ello, no obstante su grado de notable desarrollo, aún no es digno de entrar al Jardín de las Hespérides, centro de energía sidérea que todo lo sustenta, ello le obliga a encargar a Atlas la misión de sustraer las Manzanas de Oro. Así Atlas pasa, por un instante, los mundos al Titán y le hace sentir la pesantez del gran linaje de fuerzas que se cruzan y entrecruzan en el sector de Oriente, mientras él va en busca de una mínima parte de la esencia real.

Se permite que Hércules sostenga al orbe, más debe reintegrarlo a quien realmente debe sostenerlo, evidenciándose con ello que la gradación evolutiva está jerarquizada y reglada.

Con todo, ni Hércules, ni Atlas, tienen una potestad suficiente sobre la materia, como para destruirla o aumentarla, ni determinar hasta cuando aquella ha de permanecer en el círculo de la no muy evolucionada pluralidad de formas. Ello corresponde a una conciencia mucho más elevada que denominamos Grande Arquitecto del Universo.

Las manzanas de oro las Hespérides simbolizan una elevadísima etapa del Arte Real, instancia en la cual la materia humana, tras innumerables transmutaciones, se libera de la red oscurecida que la mantiene prisionera y, por primera vez, puede ascender por sobre su naturaleza transitoria, para situarse a la altura del sol naciente de Oriente, y experimentar la proyección de su calor que toca hasta la última partícula de su vida, despertándola de su persistente y pesado sueño.

Así, el hombre se transforma en un ser de alta luminosidad, apto para atraer la belleza indescriptible que emana desde el Grande Arquitecto del Universo, de donde fluye la energía que alienta a cada ínfima partícula del orbe, cuya raíz es también similar a la que el hombre lleva latente en su interior, y que espera eternamente su fraguación, para ser activada.

12. – EL PERRO CANCERBERO.

Hércules desciende a los infiernos para robar a Cancerbero, perro de tres cabezas, guardián del Averno.

Se le concedió el permiso para descender a los reinos de Plutón, bajo la condición que se presentara sin armas de ninguna especie.

El ir desarmado responde al hecho que las armas externas no son aptas para dominar a la bestia infernal, que astutamente se oculta entrelazándose con los tejidos más ínfimos de la humana estructura, desde donde emite el pulsar que encenaga a cada célula y ahoga cada brote de bien, desde su misma raíz.

Cancerbero se esconde tras los sentidos físicos a los cuales dirige y domina con su maléfica disposición que envuelve, a mente y corazón, en vulgar automatización y prejuiciosos obscurantismos.

El profano que sucumbe al disimulado dominio de esa fiera, es lentamente envilecido, perdiendo todo noble principio rector de sus acciones, hundiéndole en el reiterado error y transformándole en presa fácil del decaimiento y frustración.

Aquellos insensatos que se doblegan ante el guardián de los infiernos, viven en impenetrable obscuridad y tan sólo se aproximan una vez, un instante en su vida a la lucidez, cuando arrecian en contra de ellos las experiencias que sacuden mente, corazón y físico, formidables embates que por un instante les hace desasirse de la atracción de las fuerzas que les consumen, para experimentar el profundo dolor de saber que nada real han hecho en su existencia (tal como a Peer Gynt, de Ibsen), comprobando su dependencia y entrega a lo ilusorio, cuya profunda raigambre nunca cercenaron.

El individuo es, esencialmente, un creador de sí mismo y de su medioambiente. Si carece de la debida conexión con lo superior que lo informe e ilumine, se ve forzado a idear y modelar sus propios calabozos, cuya atmósfera negativamente enrarecida le impulsan a un torpe afán que le implanta una falsa suficiencia, que le extenúa y destruye, aislándole de ese influjo superior y vitalizante que proviene del Oriente.

Los árabes denominan Modhallam a la tenebrosa obscuridad que aprisiona a la materia. Ese mar obscuro, tenebroso y atenazante, equivale a las ideas distorsionadas con que el profano dirige sus emociones y pensamientos.

Es preciso, que en la superación de este smog personal, el hombre aprenda a dividirse en observador y en actor. De modo que cuando cada neófito se separe de sí, para pensar lo que piensa, analizar lo que su mente está concluyendo, y separarse de lo que realiza, podrá descubrir en que profundidad actúa el Caos que alienta en sí mismo, y tiñe todo su quehacer cotidiano.

Cada cual cree que su propia fuerza emocional, mental y física constituye un todo unitario y perfectamente afinado, sintiendo que su personalidad o máscara, es la única artífice de sí misma.

Es menester que se rompa esa costra, ese magma de ignorancia, para llegar a pensar a través de prisma y filtro de la Naturaleza, para que, a través de la contemplación del domo constelado de una serena noche, se perciba, quizás, que hay una fuente o raíz sin raíz referida por el Zohar, que le contiene a él y a todo cuanto aliente desde el principio de los mundos, fuente perenne de nutrición, y ha de soñar, tal vez, que sintiéndose al nivel de esa energía, la atrajese con cada respiración para iluminar cada corpúsculo de su cuerpo y expulsar toda la negrura de su obscuro mar. Eso es más que el orar y meditar largas horas, porque para el iniciado lo más importante es estar trabajando en todo instante aquí y ahora.

©Apiano León de Valiente