Uno y todo fuera de los sueños....!
Tuesday, April 2, 2013 4:55:19 PM
Conociendo todas las respuestas, el arroyo de la mente se diluye en la arena del tiempo presente. El individuo adviene por vez primera transpersonal, inmóvil en el flujo de la consciencia total.
Uno y todo fuera de los sueños....!
La idea de una guía para la conducta humana surge de la necesidad de aceptar un consenso social capaz de perpetuar la inmortalidad ilusoria de ser y existir dentro de los limites de un drama preconcebido por el miedo y la necesidad, por interminables preguntas y subsiguientes respuestas delirantes ante la brasa del pábilo de la razón que mira y confronta un horizonte inexplicable de sucesos. Llegamos a esa mesa servida de angustia para definirnos, individualizándonos en un proyecto que pensamos nuestro pero que en realidad no lo es; peor aún ni siquiera existe, es tan solo una sombra imaginaria, un fantasma irracional desordenado y anónimo que aceptamos llevar sobre nuestros hombros.
Hambre, sexo, supervivencia, vida, muerte son síntomas que impulsan la necesidad de unificar criterios por el bien de una praxis conductual; mismas ideas que nos obligan a reajustar los criterios de la propia realidad (no como pudiese pensarse en aras del bien común) para que el mito de nuestra inmortalidad perdure ante el corrosivo e impenetrable silencio de la muerte. Se nace para la muerte inevitable pero el impulso es perpetuar la vida al precio de pirámides, murallas, bienes de consumo y sobre todo la vida de otros y sus ideas, sus pensamientos recónditos sus temores y sus sueños elaborados. Aceptamos sin más ser los sueños de otros, sueños dentro de otros sueños. Los expertos llaman “ego” a esa estructura, el ego más grande prevalece “el que tiene más saliva come más harina”
Definimos el mundo y a continuación lo describimos o lo aceptamos en las descripciones de otros, de alguna manera porque el miedo de existir es superior al ominoso miedo de extinguirse. En esa larga y accidentada jornada, eso que se llama humanidad emerge de las propias entrañas del silencio hacia un mundo pleno de coloridos matices donde la realidad de lo que somos se convierte en mito y la razón adquirida de las estructuras culturales, camina hacia el descubrimiento de un yo compartido con todos los seres sensientes. En esos términos redefinimos constantemente la conceptualización de lo cultural, lo ético, lo social y lo humano con la penosa carga de instituciones enquistadas ferozmente en el pasado histórico.
La supervivencia del “ego” se arropa en el mito para extender esa luz de su espuria existencia más allá de su natural extinción. La cultura intenta proveer al individuo de algún concepto de supervivencia que garantice la continuidad del ideal social. Necesitamos aceptar cualquier conceptualización en cualquier sentido en aras de la construcción de alguna red social en particular donde pueda refugiarse la frágil construcción de nuestra realidad imaginada. Objetivamente la expresión de la consciencia continuara aun sin nosotros, en otras especies que emergen del escenario natural del universo en un proceso que sobrepasa ampliamente la aceptación de lo humano. Entonces como ahora mismo la frágil identidad de todo lo que somos y pensamos ser habrá dejado de existir a favor de especies más promisorias y consecuentes con el entorno que les fue dado soñar.
