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SOBRE VALLAS DE AGRADECIMIENTO



Algunos en el Radio Pasillo le dicen “autobombo” yo preferiría llamarlo simplemente termómetro político prematuro. Inundan nuestras calles antes de que las normas electorales permitan la publicidad directa y representan homenajes hacia quienes dejan cargos públicos. Se trata de las vallas, camisetas, spots de radio y televisión, agradeciendo a funcionarios por su gestión en tal o cual obra. Casualmente y en muchas oportunidades, se trata de ex funcionarios que van a aspirar luego a cargos públicos.

Muchas veces esta publicidad indirecta tiene el propósito de medir el pulso o la aceptación del electorado. La polémica – incluso- es materia prima para poder estimar si el prospecto puede ser elegible por la clientela. El mercadeo permite que el péndulo se mueva de un costado a otro, siempre poniendo a hablar al público sobre ese “producto” político cuya imagen y trayectoria se expone en mensajes mediáticos preelectorales.

Yo pienso que: La gente no es boba, el elector cada día tiene mayor formación, cultura e incluso prevención y sabe que, en la mayoría de casos, son los mismos equipos de campaña los primeros en liderar o ser consultados sobre toda esta publicidad prematura que le hace el quite a la norma del CNE de Colombia de hacer publicidad sobre un candidato antes de que se inicien los tiempos adecuados.

¿Es provechoso este tipo de publicidad para un candidato? ¿Usted qué piensa?

CANDIDATOS Y COMUNIDAD DIGITAL



Hay dos conceptos claves a la hora de gerenciar una comunidad digital para favorecer los intereses de un producto político: interacción y donación. Ambas de suma importancia para el logro de dos indicadores claves: sostenibilidad financiera y decisión de compra o de voto.

En 2008 Barack Obama logró indicadores que hacen saborear a muchas campañas: 300 millones de dólares entregados por un millón de donantes, 50.000 eventos a lo largo y ancho de los Estados Unidos, georeferenciación y trabajo selectivo con nichos de votantes indecisos y permanente interactividad con una propuesta publicitaria y de comunicación que hacía cálida y efectiva la llamada red de redes.

En 2010 el Partido Verde y su candidato Antanas Mockus logró una gerencia de comunidades con muy buenos indicadores. El perfil de adeptos por ese cambio que proponía el ex alcalde bogotano, era preciso para ser “atacado” con una estrategia altamente emotiva por medio de las redes sociales. La llamada Ola verde cabalgo en 10 social media a nivel internacional. Sin embargo falló en dos aspectos claves: No generó una estrategia de captación de nichos indecisos y pensó que la interacción y las emociones despertadas en los jóvenes por los medios sociales, eran suficiente para convencerlos de un ritual adulto como ir a votar.

Hasta el momento el panorama digital en el 2011 no ofrece candidatos con estrategias serias o efectivas de community y muchos piensan que sólo se trata de estar presente, descuidando la sinergia, la interacción y la lealtad por los públicos virtuales, los cuales solo “utilizan” antes de las elecciones.

Del watergate a cablegate



El 1974 el entonces presidente de los Estados Unidos Richard Nixon debió renunciar a su cargo, luego de comprobarse la responsabilidad de su gobierno en el caso de espionaje. Este episodio de la historia que reveló muchos de esos secretos que la diplomacia trata de mantener alejados de los medios de comunicación, es recordado como el watergate. 36 años después, un portal de Internet llamado wikileaks nos trae a colación esa delgada línea que se cruza entre el manejo público o privado de información de inteligencia.

En la red social twitter todas las personas que discutimos sobre Wikileaks utilizamos un hash tag que es la palabra #cablegate para encontrarnos en un diálogo digital sobre este tema. Las opiniones que pululan como trinos en este microblog, dan por cierta toda la información publicada en el portal.

Qué opino yo: Encuentro pobre e insuficiente el recurso de estos cables para emplearlos como fuente cierta de información. En medio de las complejas relaciones políticas que se tejen entre los actores de los wikileaks y el anonimato que propone este portal, considero válido preguntarse por la certeza de estos cables antes de afirmar que pueden ser verdades “de a puño”

RESCATE MILITAR A CINCO DÍAS DE ELECCIONES


La acción de las fuerzas especiales del Ejército Nacional en el sur del país, es un claro golpe de comunicación militar, con un matiz político que tiene fuerte impacto a sólo 5 días de la segunda vuelta electoral, cuando el país se debate entre la continuidad o no del actual gobierno.

Conocí sobre el rescate de los militares este fin de semana vía twitter del presidente Álvaro Uribe Vélez, minutos después de compartirlo emocionado con mi esposa, escuché la trasmisión simultánea por radio, televisión e Internet que se producía bajo el manejo de la oficina de prensa del Palacio de Nariño, en enlace vía satelital desde la capital del Chocó en medio de un consejo comunal.

En la noche del lunes, con un share de audiencia muy alta, el Presidente, la cúpula militar, varios ministros (incluso de hacienda y agricultura), periodistas, familiares y los rescatados, relataron la historia completa y entregaron nuevos detalles de lo ocurrido. Como ya lo había hecho con otros rescates memorables tipo Operación Jaque e incluso con la fallida operación en la cual murieron Gilberto Echeverri y Guillermo Gaviria Correa; es el Presidente Uribe un hábil comunicador que comanda su equipo de comunicación, prensa y estrategia de imagen, con el fin de generar por todos los medios posibles, lo que en términos de defensa denominamos como: Sensación mediática de seguridad.

En medio de las trasmisiones especiales de RCN Y CARACOL, se vio de manera reiterativa el comercial de televisión del candidato del Partido verde diciendo que él no era débil y del candidato del partido de la U tratando de capitalizar el logro militar. En las redes sociales, el debate continuaba con efervescencia, entre voces de respaldo a la política de seguridad democrática y otras en su contra. En lo que coincidían todos, era en el gran logro del Ejército y la alegría por la libertad de los cautivos que permanecieron en la selva más de 12 anos.

Un menú con drama humano, secuestrados, rescate en la selva, declaraciones, consejo comunal, historias paralelas, inversión publicitaria redoblada, cierre de campanas electorales, redes sociales y muchos más ingredientes de comunicación, matizados por las tensiones políticas propias de la recta final a la segunda vuelta presidencial, comimos este fin de semana muchos colombianos, esperemos no vomitar o tener diarrea política, sino hacer una suave digestión de todos estos hechos y con mesura, participar en la jornada electoral de este 20 de junio.

CAMPAÑA POLÍTICA POR LA PRESIDENCIA DE COLOMBIA CORRE POR LAS CAÑERÍAS




Asistimos a una campaña enfermiza, repleta de ataques y superficialidad que oculta verdaderas propuestas de movilización pública. Hasta en el lenguaje cotidiano se encuentra uno con esta basura que el mercadeo político suele valorar tanto.




Por: Miguel Jaramillo Luján
Los acaloramientos, peleas, ataques y demás síntomas enfermizos de la llamada política de cañería encubre la carencia de propuestas, y aunque muchos expertos en marketing político hablan de captar las emociones de los electores por estas vías tan viscerales, vale la pena señalar los peligros de una campaña donde el filling sea la careta.
Se consumen por todos los medios: televisión, radio, prensa, redes sociales, blogs, vallas, eventos, discursos, tertulias, entre los más evidentes. Hacen parte de esa comidilla de la época preelectoral que tanto gustan a las personas de a pie, quienes muchas veces, con poca información e incluso poco criterio se las devoran y las convierten en “argumentos” a la hora de referirse a un candidato, una campaña o a la misma contienda democrática.
No se puede pedir mucha hondura en las opiniones políticas de un país con más de un 50% de pobreza, 25% de miseria y un acceso muy reducido a la educación básica, secundaria y donde la educación superior sigue siendo un privilegio. Incluso muchas personas con alto grado de formación, se les escucha y se les leen argumentos realmente vergonzosos sobre el debate electoral, particularmente en esta recta final hacia el Solio de Bolívar.
El peligro de esta superficialidad en la que nos sumergen las posturas viscerales, es que se encubre el esfuerzo, el tiempo y el espacio que deberían dedicar los aspirantes a exponer sus propuestas de gobierno en temas tan delicados y urgentes para el país como el desempleo, el medio ambiente, el manejo de las relaciones exteriores o la política de seguridad nacional que traerá su gobierno.
Poco o nada aporta al debate público y al conocimiento de un candidato, hechos tangenciales sobre su pasado, la ropa que usa, las cosas en las que ha cambiado de opinión, los romances que ha tenido, su simpatía por una marca de ropa o por un equipo de fútbol. Incluso los rumores que pueda tener como verdades absolutas y sobre los cuales no hay cosa juzgada.


No es extraño escuchar, leer o ver frases en el ambiente cotidiano como: “No soy un falso positivo” “No me bajé los pantalones en público” “No soy amigo de Don Berna” “Ese candidato nunca se ríe” “¿un guerrillero o un paramilitar de presidente?” cuyo trasfondo o veracidad nunca lleva a un criterio fuerte para tomar decisiones en lapicero en mano frente al tarjetón del 30 de mayo.
Dirán los expertos del marketing político que los electores deciden en las úrnas en el último momento y con base en una relación altamente emocional, lo cual es muy cierto, pero lo que desmonta esta teoría es que vivimos en un país subdesarrollado, donde dicha opinión altamente marcada por el filling se opone a la profunda necesidad que tenemos de forjar verdadera cultura en los electores en relación con lo que debería ser el ideal el modelo mental: saber cuál es el problema, reflexionar sus causas y cómo atenderlo, participar en su iniciativa de solución y al final lograr