La Persona tiene CARA
Monday, October 27, 2008 3:06:22 AM
Asistí hace poco a un interesante congreso que se llevó a cabo en la ciudad de Arequipa. Más de 950 personas se reunieron para escucharse y generar una visión compartida en relación con el desarrollo de esta bella región ubicada en el sur del Perú.
Me llamo mucho la atención la forma como los ponentes y los panelistas se referían a los seres humanos. Algunos los llamaban individuos, otros ciudadanos, otros habitantes y un par de personas, los llamaron: personas. No quiero despersonalizar a quienes no utilizaron esta denominación en dicho escenario, sino resaltar que uno toma mucha más conciencia de sus actos, cuando comprende que desde las diversas acciones que emprende, está afectando la vida de personas concretas con sueños, anhelos, con un proyecto de vida único e irrepetible.
Algunos piensan que referirse a la persona humana es una redundancia, sin embargo al profundizar en esta expresión, el lector encontrará una riqueza que no tiene fin. En tiempos de profundas rupturas pero también de grandes anhelos, hemos acudido a una especie de escisión de lo humano. Ríos de tinta y horas de charla han tenido como temas: los derechos humanos, la humanidad o la antropología; pero asistimos impávidos a uno de los momentos donde más se deshumanizan las referencias que hacemos para hablar del entorno que ocupamos: Las personas.
Es imposible pensar en el desarrollo si no establecemos que dicho desarrollo debe llevarnos a lograr condiciones cada vez más dignas para los seres humanos. Y a veces cuando hablamos de variables como empleo, salud, educación; pareciera que son más importante las obras de infraestructura física, los presupuestos financieros o las frías estadísticas, que los directos beneficiados con estas variables: Las personas.
La fuerza de las palabras imprime siempre un sentido a lo que decimos, escribimos, pensamos y por ende a lo que terminamos haciendo. Y por ello considero oportuno precisar que el desarrollo debe llevarnos en cualquier tiempo y lugar a mejorar las condiciones de vida de las personas y la manera de abordarlo en el lenguaje, condiciona si hay una peligrosa inversión en el sentido del orden natural: Los bienes al servicio del hombre y no el hombre al servicio de los bienes.







