Saturday, 7. February 2009, 16:50:44
Que Pasa
La vida en facebook
Cuatro jóvenes uruguayos cuentan cómo y por qué deciden exponer cada detalle de sus vidas en la red social del momento, que a sus cinco años de funcionamiento ha cautivado a más de 150 millones de personas en el mundo.

Son las nueve de la mañana del 22 de enero y Andrés (21) está en plena mudanza. A partir de ese día estará trabajando desde la Ciudad Vieja. A las 9.20, así lo deja documentado en su página de Facebook. "Andrew (como se llamaba en Facebook) en la oficina nueva". Su cambio de estatus lo comentaron dos de los 349 amigos que Andrés tenía, por lo menos hasta el cierre de esta edición.
Parece un número pequeño, pero entre esas dos personas se dio un intercambio que terminó con seis comentarios en su "muro". Y ése fue el primero de los cuatro cambios de estatus de Andrés. "Sólo el estatus lo debo cambiar 15 o 20 veces. Llamé a alguien y no me contestó, lo pongo en Facebook, me enojé con mi jefe y lo pongo en Facebook. Es como una catarsis", dice.
No es el único que hace catarsis a través de Facebook, la página web del momento. El lunes Karina (23) escribió en su estatus que "no tiene ganas de desarmar el bolso ni ordenar el cuarto". Tres personas lo comentan. Es también poco, considerando que Karina tiene 923 amigos. Pero lo que allí dejan escrito, dispara una conversación que deja más de 33 mensajes en su muro.
Pero cuando más personas le comentaron algo, fue cuando publicó que su celular se había roto. En el estatus "Karina está triste porque se le cayó el celular, no se escucha un pomo y anda medio en coma" comentaron al menos ocho personas dejándole más de 30 mensajes.
Karina y Andrés son sólo dos de los cientos de jóvenes uruguayos que se han sumado a la comunidad de Facebook, donde dejan plasmado su día, sus intereses, sus amigos... su vida.
SIEMPRE CONECTADOS. Facebook es una red social que, entre otras cosas, permite el intercambio de fotos, mensajes, videos, juegos y diversas aplicaciones que pueden pasar desde tests sobre las películas favoritas, hasta compartir un mate (claro está en su versión digital, o sea una foto de un mate). Nacido en 2004 como un emprendimiento universitario, hoy ha superado los 150 millones de usuarios de 170 territorios diferentes. La idea que está detrás del proyecto, encabezado por Mark Zuckerberg, es facilitar la comunicación entre las personas.
Facebook es mucho más que un chat, mucho más que un blog, incluso más que Youtube aunque en cierta forma es una combinación de todos ellos. En esta comunidad, cada persona tiene una página personal en donde muestra sus datos personales (desde fecha de nacimiento hasta su ideología política y creencia religiosa) y también las fotos y videos que el usuario haya decidido compartir.
Además de tener un chat, a través de notas o cambios de estatus (una nota es lo que sería una entrada en un blog, y el estatus responde a la pregunta "¿qué estás haciendo ahora?"), la página deja plasmada el transcurrir del día del usuario. "Como podés poner los estados, cada cinco minutos lo estoy cambiando. Hoy es mi `ventana` a todos mis amigos. Me comunico más con Facebook que por Messenger", opinó Andrés.
Así Facebook conjuga una comunicación en tiempo real, con la comunicación en tiempo diferido. "Históricamente había dos tipos de comunicación sobre internet: sincrónica y asincrónica. Facebook es la que permite las dos comunicaciones a las vez. Ése es uno de sus éxitos. Fue pionero en esa tecnología", explicó el sociólogo Álvaro Gascue.
La gracia está en interactuar. Y para eso lo fundamental es hacerse "amigo" de otras personas que también tengan páginas en Facebook. El paso se da de una forma muy sencilla: enviando una solicitud. Una vez que la otra persona aceptó la petición, uno puede ver sus fotos, videos y su perfil. Y también puede dejar mensajes en el "muro", una sección de la página donde todo se puede leer y todos pueden escribir.
Eso y la posibilidad de comentar en todo lo que sus amigos hagan (incluidos los estatus y las notas), es lo que ha hecho tan popular a Facebook. "Yo lo uso para subir fotos, tiene chat. Lo paso del trabajo a casa. Uso la laptop para la Facultad y ahí está abierto. Es horrible. Hay veces que lo tengo que cerrar", explicó Andrés.
Es que lo común para estos jóvenes es estar siempre conectados. Mientras tengan una computadora en frente, Facebook estará minimizado en algún lugar de la barra de inicio, a la espera de que un nuevo comentario dispare una notificación que llega directo al correo electrónico. Y ahí no sólo hay que leer el comentario, sino también contestarlo.
Otros incluso van un poco más lejos y ni siquiera esperan a tener que estar frente a una computadora. Mauricio (19), desde su celular, actualiza sus estados. "Lo hice para que me siguieran más de cerca. Voy a la playa y escribo desde ahí. Facebook es también mi página principal (de Internet Explorer), pero no es que sea adicto", aclaró.
Otros no opinan igual y reconocen que lo que les sucede con Facebook roza los límites de la adicción. "En un momento tenía como 100 o 200 mails por día avisándome que un amigo había comentado mi estatus. Me insume tiempo a veces que no debería", reconoció Andrés.
A Maxi (23) le pasó algo parecido. "Entré y me hice la cuenta. De a poco por un tema de las fotos, los juegos, los grupos, te iba atrapando. Y así estoy, adicto". En ese momento llegó a tener 1.500 amigos y con algunos nunca había cruzado palabra, ni siquiera de forma virtual. "Al principio es ver quién es más popular, y en realidad no sos más popular nada, es como una farsa. Yo cancelé esa cuenta y abrí otra solo con familia, amigos y ciberamigos. Ahora tengo como 400 amigos. Pero con todos una vez por lo menos hablé", dijo.
"Las listas de contacto son engañosas", opinó Gascue. "Porque igual que en la vida real, uno tiene una enorme cantidad de gente que conoce. De ahí al círculo de amistades se cierra bastante. Se puede pasar de 500 contactos a un núcleo fuerte de 16 personas o menos, con las que se dialoga en serio como amigo".
Así, tener al menos 100 amigos en Facebook es bastante normal. Además de un buscador de amigos (a través del cual uno por nombre o correo electrónico puede buscar a personas de todo el mundo), la página tiene también una aplicación denominada "personas que quizás conozca" donde aparecen los amigos de sus amigos. Así Facebook se alimenta de la teoría de los seis grados de separación, en la cual se sostiene que todas las personas del mundo están conectadas a través de una cadena que no tiene más de seis eslabones. Y conectando y conectando, cada vez son más los amigos.
Igual, lo más común es que entre la lista de contactos haya mucha gente a la que se conozca personalmente. "Hay una fuerte vinculación entre los grupos cara a cara y los grupos mediados por computadora. Si se ve la lista de contactos de una persona, la mayoría serán personas que conoce cara a cara", resaltó Gascue.
Eso es lo que Mauricio intenta lograr en su Facebook, donde sólo tiene personas que conoce. "Tengo 120 amigos. En comparación con otros, no son muchos. Pero no quiero tener 300 o 400 amigos y no conocer a nadie. Mi idea es compartir, hablar. Con tantos amigos no podés, es imposible".
Con una lista de contactos que se conocen personalmente, se torna muy difícil mentir. Por eso la gran mayoría de los perfiles de Facebook contienen los datos reales de sus usuarios. "No creo que alguien se tome el tiempo para poner en Facebook el perfil y las fotos de otro. He visto un par de psicóticas que hacen el perfil de otras y buscan a los novios, pero son los menos", comentó Mauricio.
Una de las condiciones para aceptar a alguien que no se conoce personalmente, es tener por lo menos un amigo en común. "Podés conocer gente. Pero también hay mucho amigo en común, eso está bueno. Porque vos de última siempre tenés un referente. A mi me han preguntado para aceptar amigos, y yo contesto que está todo bien, o les digo que está de levante".
Y allí está la otra condición para no aceptar a alguien en la lista de amigos: que esté en plan de conquista. "La condición es que no me molesten. Cuando veo que hay mucha gente en común agrego. Cuando veo que hay alguna cara rara o tiene mucha mujer, elimino al toque. Es un queme", dijo Karina.
Pero si por alguna razón, aceptaron a alguien con el que al final no tienen afinidad o que está sólo para cargarlos, la solución es muy fácil. Con un click en "borrar", el contacto desaparece. "Capaz que encontré a dos o tres personas que se equivocaron por la razón por las que las agregué. Y he borrado gente. Ahora borré 500 personas", recuerda Andrés. Y si se quiere incluso ser más drástico, Facebook permite escoger que su perfil aparezca o no a la hora de que alguien lance una búsqueda con su nombre.
MIS 15 MINUTOS. Sentirse popular, estar más en contacto con sus amistades o identificarse con otras personas son las razones por las que estos jóvenes son fanáticos de Facebook. Y en el fondo son las mismas motivaciones por las cuales las personas necesitan de amigos en el mundo real.
"En la vida real pasa lo mismo. El éxito está en que ya hay una base social cara a cara importante, de la cual Facebook es la extensión", explicó Gascue. Es que en el mundo de hoy la comunicación virtual y la real se complementan. "No comparto la opinión de que en realidad la gente se comunica on-line porque se comunica poco cara a cara. Es una comunicación complementaria. Una no sustituye a la otra".
Pero también se esconde la necesidad de tener 15 minutos de fama. Con una lista de amigos abultada, uno puede sentirse popular. Y más todavía si esos amigos comentan los cuentos, diseños o ideas que uno publica en Facebook. "Es una herramienta poderosa. Llegás a mucha gente. Y pasás a tener un poco más de transcendencia de la que podrías tener normalmente", explicó Karina.
Es por esto que partidos políticos, nacionales e internacionales, han adoptado a Facebook como una herramienta más en su estrategia de comunicación. Danilo Astori, Luis Alberto Lacalle, Pedro Bordaberry, son tan sólo algunos de los políticos que tienen sus páginas en Facebook. Por más que no necesariamente las administren ellos. Incluso el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se hizo conocido por apostar a Facebook como una forma más de comunicación. También boliches, bares y discotecas se han unido y comunican allí sus eventos.
Pero el efecto real que esta comunicación virtual pueda tener todavía es incierto. Karina, quien es militante del Partido Nacional, abrió un grupo en Facebook (cada grupo tiene también una página de perfil a la cual las personas pueden unirse o no) para convocar a un evento político. De las 400 personas que entonces se sumaron, sólo asistieron 150.
Fuera del ámbito político, Maxi también decidió usar Facebook para vender entradas para una fiesta. Consiguió que 2.000 amigos se mostraran interesados vía on-line. Pero al final de cuentas vendió mucho menos que eso. "La gente no confía, piensa que es para conseguir plata. Al no conocerte...".
Algo similar sucede con los grupos de ayuda que también se encuentran en Facebook. "Únete al día internacional contra el hambre", "Ayuda a un animal con una sola firma" o "Ayuda a los niños de África", son algunos de los grupos que se han formado a través de Facebook y que llegan a tener miles de adherentes. Pero más que de movilización, parecen tener mucho de filantropía. En algunas se recomiendan páginas web a las que acceder. "Hay juegos de geografía, otros de preguntas y respuestas. Cada vez que acertás una respuesta, el dueño de la página dona un pan a África, por ejemplo. No sé si es cierto o no, pero no me cuesta nada. Si no ayudé, fueron cinco minutos, y si ayudé, bárbaro", opinó Andrés.
En Uruguay también hubo algunas experiencias. Cuando en diciembre se perdió la joven Carina Machín Quintana, de 27 años, enseguida se creó un grupo de Facebook que ayudara en la búsqueda. Llegó a tener 21.879 miembros. Pero luego la Policía pidió que se dejara en suspenso, temiendo que prejudicara las investigaciones.
Y actualmente está en curso un grupo denominado "Cruzada por ancho de banda realmente ancho" que ya ha sumado más de 5.000 miembros. La idea es convocar a la gente a que firme una carta que luego será enviada las autoridades. Los resultados que puedan conseguir, están aún por verse.
Es que mucho más que participativo, Facebook tiene mucho de voyeur. Al poder acceder a las fotos, videos y hasta comentarios de otras personas, se alimenta la curiosidad innata del ser humano. "Tiene mucho de Gran Hermano, si la gente pone la cosas de verdad podés ver las fotos, ver cómo se sienten. Es como tener una camarita en la vida de la persona y ver un pedacito. Si querés incluso podés hacer mal a la gente. Yo he visto direcciones de casas", dijo Andrés.
Pero para este grupo de jóvenes, la privacidad sigue siendo importante. Por eso la mayoría tiene sus perfiles cerrados y no publica sus números de celulares ni las direcciones de sus casas. Algunos, incluso, sólo suben fotos de amigos que también tengan Facebook.
Es que en ciertos casos, como el de Karina, ya han tenido malas experiencias. "Aparece sólo a qué liceo fui y qué estudié, pero no aparece a qué boliches voy. Yo tenía un Fotolog antes y un tipo se me apareció en un boliche porque sabía que yo iba a ir. Era una bobada, pero son cosas que impresionan".
Pero el hecho de que los datos que sí ponen (sus intereses) puedan ser utilizados por empresas para enviarles publicidad, por ejemplo, es algo que no les quita el sueño. Después de todo, ésta es una generación que ha nacido rodeada de publicidad. "No me molesta la publicidad que aparece dentro de la página. Se dicen tantas cosas... Pero igual uno es conciente que todo lo que sube ahí los derechos los tiene Facebook", opinó Maxi.
¿SOMOS AMIGOS? Maxi, Karina, Mauricio y Andrés fueron parte de la minoría que decidió dar el salto de Facebook a la vida real. Luego de intercambiar estatus, fotos y comentarios, decidieron reunirse en el cumpleaños de otra amiga, que también habían conocido por Facebook. El encuentro no resultó extraño. "Los conocés de comentar estatus todos los días, hablás todos los días, pero verlos en persona es diferente", explicó Mauricio. Ahora son amigos en Facebook y en persona. Aunque en el mundo real, todo lleva más tiempo. "Por ahora en el mundo real no son amigos, amigos. Pero quizás más adelante".
Sin embargo todos mantienen algunas amistades que conocieron por Facebook y con las que, por ahora, no tienen planes de conocer cara a cara. "Yo conozco a gente, que no la conozco, de Sudáfrica. Y por lo menos te reís un rato. Tengo ganas de ir al mundial y me dijeron que me podía quedar con ellos o que me buscaban un lugar", explicó Andrés.
También hay otros que, como tienen familia o amigos en el exterior, aprovechan las posibilidades que ofrece Facebook para estar más cerca. "Me parece más directo. Es distinto contarle a alguien hice tal cosa o fui a tal lado, que la persona lo pueda ver y pueda comentar lo que estás viendo", dijo Maxi.
Habiéndolos conocido cara a cara o no, lo que sí es cierto es que todas estas amistades tienen un efecto en la vida real. "En realidad lo que ocurre en el campo de la comunicación mediada por computadoras, tiene efectos sociales reales. No es un juego. La gente no juega en internet, sino que tienen efectos reales en su estado de ánimo, sus ideas, sus actividades", explicó Gascue.
La gran pregunta, para el sociólogo, es qué efecto tendrá en el futuro la expansión de sitios como Facebook en la construcción de las comunidades. "Hay que ver si no estamos asistiendo al nacimiento de comunidades globales, de las cuales éstas serían las versiones más primitivas de las que serían posibles en un sistema más avanzado tecnológicamente. Comunidades sin necesidad de una vinculación cara a cara o una localización geográfica común".
Pero hasta que la incógnita se resuelva lo importante está en seguir conectado. "Hoy ya casi no hay conexión real entre las personas. La gente se manda mensajes, casi que no te llamás, todo es por internet. Es triste pero hay que adaptarse", concluyó Karina.
Yo también como requesón
Un elemento que fascina en Facebook es la posibilidad de crear grupos. La única condición para participar es "sentirse identificado". Por ello hay grupos tan diversos como "Yo me pegué el dedo chiquito contra el borde de algo" (102 miembros) o "Yo también tengo un vaso de Requesón" (más de 1.000 miembros), hasta grupos de ex alumnos de colegios o liceos. En parte, es algo que también sucede en la vida real. "Necesito identificarme y soy capaz de que si alguien dice que tiene Requesón en la heladera, decir yo también", explicó el sociólogo Álvaro Gascue.