mujer y palabra... pisadas sin huarache

Salvo indicación contraria, los textos y las fotos son de mi autoría (etiquetas Esta boca es mía y Mis fotos). Son copyleft: pueden reproducirse por cualquier medio siempre que se cite a Atenea Acevedo como autora y la dirección electrónica del blog.

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en la piel del toro

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Ya está abierta la convocatoria para participar en el mayor acto de protesta contra las corridas de toros y por abolirlas en México, uno de los ocho países del mundo donde aún se lleva a cabo esta práctica sanguinaria y, al más puro estilo medieval, se le considera arte. La tortura no es arte ni cultura, y jamás debe ser motivo de entretenimiento. Ponte en la piel del toro, exige al gobierno que no destine parte de tus impuestos a esta babarie. ¡Nos vemos el 5 de febrero!

un paseo por las nubes

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en busca de la pulsión no perdida

En esta cultura la mayoría de las mujeres llega tarde a su cuerpo, a veces nunca, casi siempre con culpa o desconcierto. Supongo que muchos hombres aterrizan rápidamente tres cuartas debajo de su frente y pocos descubren el resto de su gozosa geografía, a veces nunca, casi siempre con asombro y nada de culpa.

Yo no sé si llegué temprano o tarde; a la distancia deduzco (me conformo, quizás) con pensar que sucedió como tenía que ser. El desenfreno adolescente en pos de abrigo, de manos y bocas convertidas en reafirmación, se transformó en un extraño desafío para equilibristas donde me empeñaba en complacer sin dejar de sentir al pulso que marcaran mi sangre, mi vientre, mi sudor, y no el de las películas y las historias tragadas sin masticar por tantos amantes mediocres. Jugar a la escuela y guiar otras manos y bocas a ese centímetro donde habita quien realmente soy, sin máscaras, sin afeites, sin miedos. El milagro se sucede una y otra vez, mas no siempre la piel va de la mano del corazón, y cuando no sufro hago sufrir.

Una noche el frío se detiene, por fin, en el umbral. En una habitación pequeña se cocina un todo de ternura y deseo, un algo imperfecto de tan transparente y dulce. Todos los libros se abren y las letras se derraman sobre nuestro agotamiento cómplice. Nos aferramos a aquellos meses plenos, sin sombras, arropados por el cielo encapotado. Afuera está helando, pero mi corazón canta porque eres mi espejo, juguete nuevo, refugio, humedad y sol. La promesa de los ciclos te arrastró de vuelta a casa, pero conservé la mitad que me correspondía de aquel paraíso.

Una aprende a tejer retazos y ocupar, para siempre, sus sensaciones irrenunciables. Hoy encuentro acogedora mi propia piel. Agradezco y comparto la nobleza de mi cuerpo, su disposición, su versatilidad y, a veces, su empecinamiento en hacer su voluntad. El sexo ya no es un diván ni un pretexto, sino un lenguaje más, una posibilidad entre muchas de vincularme con el mundo y honrar ese centímetro que habita, implacable, quien realmente soy.


cortes finos

El cuerpo, sabio, busca protegerte. Los hombros se encorvan para que el corazón no se escape detrás de las ruinas de la idea que te hiciste de ella. Quisieras hablarle, pero tu boca inerme solo emitiría un graznido. En la oscuridad ella busca un andrajo detrás de tus pupilas vidriosas que se niegan a obedecer al más dulce impulso y se detienen, necias, en el horizonte perdido. Desearías ahogarte entre sus pechos, fingir tu muerte ante su indiferencia, sembrarle el futuro de soledad y de culpa. Nada en ti responde. El tren se va y ella con él, inmune, hermosa y cruel.

te sé de memoria

Mi lengua, enroscada, se disfraza de caracol. Su paso indeciso traza huellas húmedas, delebles. Quiere andar tu piel antes de que se enfríe.

Frío de ausencia. Frío de aburrimiento. Frío de nostalgia.

La miro, como si fuera de otra, atravesar a tumbos la cordillera, el pliegue habitado por tu aroma más primitivo, ese olor que remite a un llanto viejo. Una última caminata desde el interior del codo hasta las raíces trenzadas en la axila. Algo quedará en el aliento de recién nacida que seré mañana.


tintes naturales

viernes lluvioso

Los ruidos se apagaron y llegó, por fin, la caricia de tus ojos. Tenía tanto por sentir que solo atiné a suplicar que besaras mis rodillas raspadas. Levántame, cúrame, súbeme a tus sueños.

where men aren't

Se refugió en mí y adopté la forma que necesitaba,
pero ambas sabíamos que no éramos nosotras mismas.
Aunque hubiese amanecido a su lado nada cambiaría
esta sensación de habernos traicionado.

en el kilómetro 29

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Y me transformé en topo. Encogida de brazos y piernas, dediqué las lunas a contemplar aquel ombligo, cicatriz y prueba irrefutable de mi ser mamífera, de haber salido de un vientre cálido y nutricio que de pronto se revelaba como irrepetible madriguera inofensiva. Afiancé las garras inseguras a otro nido, albergue desnudo, deseoso de acoger ilusiones chamuscadas y gestar capullos de luciérnagas.

Hiberné cuanto pude, pero la voz de la vida exigía el alborozo de mis párpados. Cedí no sin desgana, paladeé el reflejo de la luz y advertí una renovada libertad de movimiento. Falsas habían sido las paredes escarpadas de la guarida, invisibles como toda encrucijada que no es tal. Recobré las manos y el aliento, me rendí a la lenta recuperación del placer. Aún mitad roedora, me deslicé discreta al interior de una librería, reconocí la textura de las páginas, suspiré ante la posibilidad del retorno a la palabra. La mirada, todavía deslumbrada, devoró ocho o nueve fragmentos, hasta dar con la historia capaz de conjurar el regreso a mi ser humana.

Despierta y alerta, trazo principios, ando un sendero de verdes y azules, hago un alto cuando amenaza la sed de emprender la carrera hacia ninguna parte. Agradezco estas nuevas ventanas, en ellas descansan las plumas de mis alas. Tendidas al sol, esperan remontar el vuelo un poco más sabias. Mi corazón es un barco de sueños.


hasta pronto

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Dejo la bitácora en suspenso.

(Aquí se escucha el coro de una cancioncita: Ella dijo 'Que te vaya bien'/y yo dije 'Buena suerte y hasta luego'/y nunca más la volveré a ver/o tal vez sea en algún tiempo)

Mientras tanto, les dejo una foto de mis recientes vacaciones.



prefijos

En el amor es impaciente, impulsiva, indecente —sin paciencia ni pulso ni decencia—. Por eso aún no desentraña el mecanismo de los frenos que la congelaron ante la promesa cumplida de una lejana adolescencia. Demasiado bueno para ser verdad. Pero. Él se quedó firme en la orilla del contacto sutil y constante, la comunicación que propicia una rara intimidad. Ella se cocinó a fuego lento. Hoy, hace años, estaba en su punto, lista para arrojarse al abismo. Hoy, aniversario de un algo amorfo que nació muerto, todavía tibio aunque inerte. Hoy, otra vez tarde, la definen renovadas ausencias: imposible, inviable, imprudente.

me voy unos días... a tomar sol

aprender la lección

No es cierto que el deseo necesite de miradas constantes o palabras ardientes para hacerse un jardín entre las piernas; no siempre el cariño requiere de frecuentes roces o largas cartas para dar calorcillo al rincón más olvidado de un mundo interior. A veces, solo hay que reconocerse y asirse a un instante irrepetible.

cafeinómana

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tentaciones

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estética perversa

Su cabello es la medida
de una mutua traición:
no ha vuelto a cortarlo
desde la primera tarde
en que lo besó.

te atrapé

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efectos secundarios

De un tiempo a esta parte basta un gesto tuyo para desperezar a la cuadrilla de duendes que habita el sur de mi vientre. Saben aprovechar los minutos contados y a toda velocidad levantan una fábrica de fantasías con aroma de chaparrón urbano. Hace unos días los atrapé intentando mudarla, con falsa inocencia, demasiados centímetros al norte. Pretextan disponer de poco espacio allá abajo...

pedir ayuda es también de hombres

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cartonero

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