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Wednesday, 2. December 2009, 17:45:00
Esta boca es mía, Sahara Occidental
Nuestros sentidos, habituados a una violencia normalizada de manera nada inocente a través del prolongado bombardeo mediático, si acaso reaccionan cuando lo escandaloso de la noticia toca la frontera entre la realidad y la ficción. Cada tanto, la violencia que se ensaña con las mujeres llega a los titulares de los medios masivos, casi siempre más tarde que a tiempo: mujeres retenidas en campos de violación serbios, jóvenes trabajadoras masacradas en Ciudad Juárez, mujeres asesinadas por parejas o ex parejas románticas o sexuales. Con una frecuencia menos periódica, un rostro concreto se repite en las pantallas y un nombre busca conquistar un rincón de la memoria. Hoy ese rostro pertenece a la activista saharaui Aminetu Haidar, defensora pacífica de los derechos humanos y del derecho humanitario internacional, cuyo caso empezó a filtrarse a diversos medios a cuentagotas de tinta y ahora se extiende como una mancha de sangre irrefrenable.
La determinación de Aminetu, ex detenida desaparecida en las cárceles secretas marroquíes en más de una ocasión y durante años, es aquella que suele encontrarse en quienes han vivido y sufrido lo suficiente para conocer a fondo la fortaleza y la fragilidad del espíritu humano. La añeja y vil complicidad entre los gobiernos de España y Marruecos, connivencia que ha obligado a Aminetu a recurrir a la huelga de hambre a modo de protesta e impide que retorne a su hogar en el Sáhara bajo ocupación militar desde 1975, es la misma que marca históricamente los pactos perversos en detrimento de pueblos enteros. Toca pues el turno al pueblo saharaui, no solo hoy, sino cada día desde hace 34 años, y seguramente más durante una colonia española que modificó la identidad de una nación y explotó sus recursos hasta la consolidación de alianzas comerciales que siguen definiendo, al menos en parte, la continuidad inexcusable de un conflicto que debiera avergonzar a toda persona capaz de pronunciar la palabra dignidad.
De poco sirve hacer un recuento más de los atropellos fraguados desde las altas esferas del gobierno español en el caso de Aminetu para exigir su retorno a El Aaiún cuando su huelga de hambre cumple dos semanas y los funcionarios no solo hacen gala de oídos sordos, sino del recurso de apostar a la mentira repetida mil veces con la esperanza de convertirla en verdad. Más útil parece, a estas alturas, señalar que los hechos de los últimos días ponen al desnudo lo poco que quedaba encubierto de los verdaderos entresijos de un sistema político que se jacta de democrático y equivocadamente da por sentado, primero, que democracia es simplemente el antónimo de dictadura, y segundo, que las sociedades se conforman con elecciones periódicas y espacios donde vociferar su descontento aun cuando nada cambie en la realidad. ¿Este es el puerto al que llega la transición española, tan célebre y celebrada alrededor del globo, después de esos mismos 34 años? ¿O es que el proceso no ha terminado y una de sus estaciones de paso es la combinación del lavado de manos y la complicidad con la potencia ocupante en su ex colonia y provincia saharaui?
Un gobierno democrático se basa en la expresión popular en las urnas y asume el compromiso de representar los intereses de la mayoría sin dejar de escuchar a quienes conforman minorías; pero también sabe que la democracia es un proceso de construcción social e incluye la decisión de no pisotear los derechos de otros pueblos allende las fronteras, que también consiste en tener una mirada retrospectiva motivada por el aprendizaje y la enmienda de errores en la propia historia. La actitud del gobierno español en el Sáhara Occidental se suma a tantos otros aspectos de su política exterior que evidencian un penoso afán en seguir mirando al sur por encima del hombro, con desdén y sed neocolonizadora en África y en Latinoamérica por igual.
Ante ese desolador panorama, las personas de origen español que desde la solidaridad más humana trascienden lo aprendido en su niñez gracias a libros de texto plagados de omisiones dan un ejemplo y nos recuerdan que pueblo y gobierno no son lo mismo. En nuestros países, de este lado del Atlántico, la decepción radica en ver sociedades rebeldes con gobiernos serviles que tampoco saben o quieren abandonar su papel de colonizados mentales y económicos.
Tal es el escenario de la resistencia de Aminetu. Quienes han experimentado el horror de la tortura afirman que en su crueldad el único remanso es la mente, ese lugar que la persona sigue sintiendo propio, donde el represor no puede entrar, el páramo que salva de la locura. Por otra parte, en la negra noche de la prisión sin muros que es el exilio forzado o la vida en territorios bajo ocupación militar, el cuerpo puede convertirse en el último recurso para el reclamo de justicia. Una mujer se apropia de su cuerpo y lo convierte en vehículo de la transgresión y la denuncia. Ese gesto, real y simbólico, no solo significa adueñarse de su vida (no nos confundamos: en estas circunstancia su muerte latente seguirá siendo responsabilidad de los gobiernos español y marroquí, y de la indiferencia internacional), sino, y sobre todo, adueñarse de su cuerpo, un cuerpo antes desaparecido, violentado, golpeado y transformado a la fuerza en instrumento de terror en manos del ocupante torturador.
El mundo, todavía patriarcal, se empeña en ver a las mujeres como parte de la propiedad colectiva de los hombres que detentan la identidad de un pueblo. Por eso los invasores se ceban en la violación como acto que mancha el orgullo masculino de una nación. Incluso la izquierda no ha logrado sacudirse la idea de las mujeres como bien público (“proteger a nuestras mujeres”) o bien privado que se posee mediante el acto sexual (“te presento a mi mujer”). Aminetu sabe que, a pesar de todo, no es más que de sí misma, como lo somos todas, y desde esa conciencia ha sido compañera, amiga y luchadora. Superviviente incansable y dueña de sí, echa mano de aquello que al final está al alcance de todo ser humano para exigir el cumplimiento de un derecho: su mente, su cuerpo y su corazón irredento.
Nunca entenderé esa facilidad que tiene la humanidad para cíclicamente permitirse perder a las personas más valiosas y capaces de rescatarla de sus miserias, y además mirar hacia otro lado. Que no nos pase esta vez.
Thursday, 5. November 2009, 18:49:11
Esta boca es mía, Sahara Occidental
Reír en compañía es una de las maneras infalibles de estrechar lazos de amistad. Qué no daría quien mira esta imagen por haber escuchado el chascarrillo de Mohamed VI que motivó la elegante carcajada de Hillary Clinton.
¿Le habrá contado que este 6 de noviembre se conmemora el trigésimo cuarto aniversario del inicio de la Marcha Verde mientras Marruecos sigue impune y la ONU indiferente? Imposible. Cuesta suponer que los conocimientos de la Secretaria de Estado estén al punto cuando se trata de viejas tropelías de potencias menores.
Habrá que observar la imagen con atención a fin de hacer conjeturas. El pañuelo a juego en el bolsillo del rey y las insignias que adornan corbata y solapa, el índice de la mano derecha que parece señalar a su interlocutora. Las infaltables perlas y la inclinación ensayada para simpatizar con disimulo que denotan la buena cuna de Clinton. El receptor y los audífonos para interpretación simultánea que amenazan con resbalar y evidencian que él habla inglés, pero ella no entiende árabe.
Aventuro posibles móviles de la risa: el Nobel de la Paz entregado a Barack Obama, la flamante política exterior de un gobierno incapaz de abandonar la realpolitik, las pifias diplomáticas de Clinton, el oropel de la reciente visita del ACNUR a los campamentos de población saharaui refugiada en Argelia, las mentiras de Felipe González respecto al Sáhara Occidental, la complicidad desfachatada entre el sultanato alauí y la monarquía española o los largos tentáculos que vinculan al Estado español con el francés y el israelí.
Nada de esto despertaría la risa sino la indignación de un ser humano con una mínima conciencia ética. La agencia EFE pone la fotografía en contexto: en el marco de la cumbre internacional Foro por el Futuro, Marruecos presentó un proyecto para la construcción de cinco centrales solares gracias a un acuerdo estratégico consolidado con España y Alemania. La idea se pondrá en práctica en noviembre de 2010 y dos de las centrales estarán en el Sáhara Occidental bajo ocupación militar marroquí. Seguramente Mohamed VI le explicó a Hillary Clinton que una de ellas se instalará en El Aaiún, la Secretaria de Estado intentó fallidamente pronunciar el nombre de tan exótica ciudad y el rey empuñó el índice para ayudarla a vocalizar. Ella se ríe de su propia torpeza, él sonríe con caballerosidad.
Respiro aliviada: por suerte no son más que dos personas cómodamente instaladas en la opulencia del poder, reunidas en un acto oficial con el objetivo de celebrar proyectos y alianzas comunes. Menos mal.
Disponible en inglés y francés gracias a la traducción activista de Tlaxcala
Thursday, 29. October 2009, 03:07:03
Esta boca es mía
No existías más allá de mis sueños adolescentes
anidabas en mi boca y desconocía tu nombre.
¿Cómo invocarte?
Los caminos se encontraron cuando
ya había renunciado a la búsqueda,
pero bastó un paréntesis para leer tus gestos.
Revelación dolorosa e inoportuna:
si me miras huelo a sorpresa cubierta de polvo
y conmigo eres un obsequio olvidado en un cajón de mi infancia.
Mientras el sol vuelve a salir solo para nosotros
el destiempo se encarga de que al extender la mano
nunca me encuentre contigo, sino con mi deseo.
Friday, 18. September 2009, 20:39:34
Esta boca es mía, difusión
"Guayabazo" es un mexicanismo que significa autoelogio. Ya que no dispongo de contactos en el mundo editorial en inglés, usaré mi propio espacio para difundir la publicación de Evoking Genocide: Scholars and Activists Describe the Works that Shaped Their Lives (Evocaciones del genocidio: académicos y activistas describen las obras que moldearon sus vidas), editado gracias a la iniciativa y el tesón de mi querido amigo Adam Jones, brillante académico y entrañable activista. Adam es uno de esos raros seres que ha conseguido tener días de 48 horas o aprovechar al máximo cada minuto de aquellos que solo vienen con 24. Es fundador de Gendercide Watch y su quehacer profesional se concentra en temas de genocidio y relaciones de género.
El objetivo de Evoking Genocide es ofrecer al público una nutrida colección de reflexiones sobre obras literarias o artísticas que han tocado profundamente la sensibilidad de las personas al punto de ser decisivas para su inicio o definición en el mundo del activismo. Mi colaboración en el libro (y el motivo del título de esta entrada) es The Multiple Meanings of Lidice, una traducción al inglés de Margaret Schroeder de Los múltiples significados de Lídice.
El rigor académico y la fluidez literaria del volumen hacen suponer que encontrará cabida en las aulas universitarias y en las bibliotecas de quienes se interesan por las relaciones internacionales, los crímenes contra la humanidad, la política mundial y, sobre todo, la necesidad de ser cada día más y mejores humanos.
Sunday, 16. August 2009, 23:56:02
hitzen bidexka, Esta boca es mía
Hace un par de semanas el número de visitas a esta bitácora alcanzó la inaudita cifra de 10 000. Para celebrarlo, he decidio inaugurar una nueva sección que quedará marcada con la etiqueta hitzen bidexka, sendero de palabras en euskara.
Hitzen bidexka reunirá microrrelatos que empezarán con una línea en negritas tomada de algún ensayo o novela que ocupe mis lecturas, o bien de una película. Se trata de partir de frases capaces de detonar, en el sentido explícito de «hacer estallar», una (otra) ficción. Hitzen bidexka es un camino hecho con palabras y un sendero para que las palabras transiten por él. Cada microrrelato irá acompañado de la referencia que hizo que las palabras salieran de mi cabeza como fuegos artificiales.
Tuesday, 14. July 2009, 23:30:49
Esta boca es mía, Sahara Occidental
Esta elocuente imagen viaja por el ciberespacio gracias al talento de Leon Kuhn. Llegó a mi buzón hace meses con el siguiente mensaje: ¿Y si solo cambió de máscara?
Es inevitable plantearse esta pregunta en serio ante las noticias que han plagado los titulares en estas semanas y las acciones más recientes del presidente Obama. Basta analizar la retórica estadounidense en El Cairo y con motivo del canalla golpe de Estado en Honduras para recordar las sabias palabras de mi madre postiza durante mis tiempos adolescentes en Estados Unidos: Sweetie, love is not a noun, it's a verb. Cursi, pero cierto: el amor no basta, amar es lo que cuenta. En lenguaje peninsular, por sus actos los conoceréis. Y es que en política, como en el amor y en todo quehacer humano, la consonancia entre lo que decimos y lo que hacemos es tan poco frecuente que lo mejor es tomar la verborrea con pinzas y mantener la mirada alerta.
Seguramente esta predisposición obedece a mi bagaje latinoamericano, pero no hago más que suspirar cuando leo los entusiastas mensajes de mis compañeros de activismo prosaharaui ante el supuesto cambio de postura estadounidense hacia la ocupación del Sahara Occidental. Obama dice apoyar al Polisario. Obama dice que confía en la labor de su compatriota Christopher Ross como enviado especial de la ONU para resolver el conflicto. Obama dice que presionará a Marruecos para negociar.
Me temo que al mundo le sobran discursos y le faltan acciones. Que empiece la verdadera función o se confirme el maquillaje del imperialismo, luego seguimos platicando.
Wednesday, 1. July 2009, 20:02:54
Esta boca es mía
Hace días que pienso en episodios innombrables de mi historia, esas emociones furtivas, instantes en los que me sentí toda vergüenza, torpe, ilusa… toda audaz, poderosa, otra. No siempre lo innombrable equivale a bochorno, autoengaño o sordidez; a veces, solo a veces, hay momentos plagados de lucidez y desenfado, descuido alegre, relato del absurdo con final feliz.
Son los muertos de mi clóset: cadáveres hediondos, sedientos de aire, de luz, de vitrina para momia en el fugaz museo de mi horror. También tengo medio muertos, que sí existen, porque salen de vez en cuando y se muestran con la transparencia propia de la falta de flujo sanguíneo. Son mis debilidades humanas, algunas con las que ahora convivo sin tantos tapujos.
Qué lata ésta de poner orden en casa, ¿alguien me presta un plumero?
Tuesday, 26. May 2009, 18:30:44
Esta boca es mía, Feminismo
Introducción*
El título del seminario que nos convoca, Mujer y lenguaje en el periodismo en español, evoca al menos tres grandes temas: la polémica aún vigente sobre el uso de un lenguaje incluyente en los medios, la representación simbólica de lo femenino en el ámbito público (aquello que «es o se convierte en noticia») y el papel de las mujeres en el periodismo hispano de hoy. A lo largo de esta ponencia pretendo puntualizar aspectos clave para el análisis de la situación general de las mujeres dentro de los medios de comunicación masiva y para la problematización del periodismo como una actividad capaz de contribuir al desarrollo de sociedades más democráticas y equitativas.
*Ponencia preparada para el seminario Mujer y lenguaje en el periodismo en español, organizado por la Fundación del Español Urgente en San Millán de la Cogolla, España, del 6 al 8 de mayo de 2009.
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Thursday, 14. May 2009, 23:08:17
viajar, Esta boca es mía, mis fotos
¿Dónde estuve estos días y noches?
A un palmo del suelo, flotando. Ya les contaré.
Monday, 30. March 2009, 20:56:00
Argentina, Feminismo, Esta boca es mía
Decía Jorge Ibargüengoitia, en clara referencia al sentido del humor mexicano, que no entendía de qué se reían las hienas "si solo cogen una vez al año y comen carroña". Y sí, en mi país la risa se da fácil, como si el pueblo sintiera que es lo único que no le han arrebatado, aunque el motivo de su hilaridad no tenga nada de cómico o divertido. Cualquier comediante de medio pelo, director de cine o teatro sabe cómo ganarse al público en un segundo: basta con soltar un pendejo o una chingada al vuelo para que las hienas se descosan en su miseria (y se miren a la salida del espectáculo con el rostro sonrosado para apuntar: "¡no mames, nos cagamos de risa, güey!"... y vuelvan a regocijarse entre risotadas).
Últimamente pienso mucho en este asunto del humor y de aquello que nos hace reír, no nada más a los mexicanos, sino a los seres humanos. Reconozco que cada día me causan menos gracia las palabrotas que pretenden aderezar un diálogo jocoso y que hace años me causan nula gracia los supuestos chistes inspirados en estereotipos, clichés y prejuicios. Abomino de los chistes misóginos, androfóbicos, racistas, homofóbicos... me he vuelto aburridísima, pobres de mis amigos. No falta quien pretenda valerse del manido concepto "corrección política" para describirme o, de plano, compadecerme (claro, es que hoy es políticamente incorrecto contar chistes de negros, de putas y de maricones). Ya cansa ese argumento de la (in)corrección política para echar por tierra cualquier debate que bien podría ser fructífero y motivarnos a reflexionar sobre el porqué de nuestros decires y haceres. Se me hace que no contar "chistes de negros" (o de árabes, judíos, mujeres y etcétera) porque "es políticamente incorrecto" es igual que ufanarse de "tolerante"... cuando todos sabemos que tolerar no es aceptar ni reconocer al otro que es diferente, que tolerar significa aguantar. A ver, ¿no sería mejor no contar chistes denigrantes porque nos hemos detenido un momento a pensar qué prejuicios están detrás de esas presuntas bromas y preferimos, de manera consciente, eliminar esos estereotipos no nada más de nuestra jerga cotidiana, sino de nuestra concepción del mundo, de los otros?
En todo caso, la vertiente que se presume humorística y no deja de sorprenderme es aquella que busca descalificar con todo descaro y desenfado un proceso político o social, aunque he de decir que el primer lugar se lo lleva, de lejos, un presunto chiste capaz de conjugar el sexismo con la igualmente presunta sapiencia intelectualoide que tan bien caracteriza a las clases medias latinoamericanas. Y para muestra, un botón tamaño nomeolvides:
Circula en buzones electrónicos de la Argentina la siguiente cápsula cómica-lingüística... (las cursivas son mías, no pude resistir la tentación)En español existen los participios activos como derivados verbales.
El participio activo del verbo atacar, es atacante,
el de sufrir, es sufriente,
el de cantar, es cantante,
el de existir, existente.
¿Cuál es el participio activo del verbo ser?
El participio activo del verbo ser, es 'ente'. El que es, el ente. Tiene entidad.
Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad para ejercer la acción que expresa un verbo, se agrega al final de su raíz la terminación 'ente'.
Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independiente del sexo que tenga.
Se dice capilla ardiente, no ardienta.
Se dice estudiante, no estudianta.
Se dice adolescente, no adolescenta.
Se dice paciente, no pacienta.
Pasa el mensaje a todas las inocentes personas que, correctamente [sic], la llaman 'Presidenta' porque todavía creen que tiene la capacidad para realizar la acción que denota el verbo.
Un buen ejemplo de lo mismo:
"La presidenta era una estudianta adolescenta, sufrienta y poco pacienta, que quería ser eleganta, para que la nombraran representanta y además llegar a ser integranta independienta de la asamblea constituyenta. Ahora es la presidenta existenta en la Argentina. Pero un día llegará en que la veremos sonrienta en una capilla ardienta por ahora inexistenta. ¡Qué mal suena, Presidenta, política dirigenta, que se ponga tan violenta con el pobre castellano, para quedarse contenta!"
NO SUENA TAN MALO [sic] SI LA LLAMAS "ESA YEGUA"Más allá de la simpatía o antipatía que pueda despertarme Cristina Fernández, pregunto al pueblo argentino: ¿Acaso en su bello país no se dice, desde siempre, sirvienta para referirse a la empleada doméstica? ¿En qué quedamos, el participio activo como derivado verbal de servir no es sirviente? ¿Por qué será que a nadie se le movió ni se le mueve un pelo ni le tiembla la boca para decir sirvienta? ¿Por qué será que a la mayoría, desde la Península Ibérica hasta la Patagonia, le revienta el hígado decir presidenta?
En fin, pasa el mensaje a todas las hienas hispanohablantes que conozcas.
Tuesday, 24. March 2009, 04:30:13
24 de marzo, Esta boca es mía, andanzas, mis fotos
para L.B., tejedora de toda clase de posibilidadesAlgunas vivencias tocan fibras tan profundas que toma tiempo digerirlas, ser capaz de contarlas, escribir sobre ellas. Hoy que ya es 24 de marzo en la Argentina, un país que encuentro particularmente encantador, habitado por un pueblo complejo como toda nación latinoamericana, terruño de algunos de mis más entrañables afectos, quiero reunir fuerzas para hablar de la memoria colectiva.
En agosto de 2007 estuve, por tercera vez, en Buenos Aires. Un ángel me adoptó y no descansó hasta lograr gestionar una visita guiada a la Escuela de Mecánica de la Armada, la abyecta ESMA, campo de concentración, centro de tortura y secuestro de recién nacidos, y última morada de miles de detenidos desaparecidos. En esa fecha el predio de la ESMA aún no estaba totalmente recuperado ni se había constituido del todo como espacio para la memoria, y no era nada fácil entrar en ella.
El aspecto logístico evocaba los tiempos de una orgullosa clandestinidad: mi contacto carecía de apellido y había que darle una clave para concertar la cita, primero, en unas oficinas cercanas a Plaza de Mayo. Ahí conversamos largo rato, ella necesitaba preguntar qué me motivaba a conocer la ESMA, cuánto sabía de la negra historia de la dictadura, por qué iba con nosotros un chico de apenas 15 años. Hablamos de la necesidad imperiosa de preservar la memoria, de que el perdón no se decreta, de que la infamia sigue abriendo grietas en las almas del pueblo y de los muñones que no dejan de supurar en los que viven con la conciencia de que tener un desaparecido o una desaparecida en el árbol genealógico equivale a desplazarse por el mundo igual que un ser mutilado.
Desde muy joven me impactó y atrajo poderosamente el tema de la experiencia carcelaria, el abismo insondable de la pérdida de identidad en los campos de concentración, las fauces entre las que se desdibuja todo sentido de lo humano. Había viajado bastante y sabía que nada podía haberme preparado para la ESMA: nada me preparó para Auschwitz, Lídice, Lecumberri, Terezín, Fuentevaqueros, Strasshof o el edificio de la Santa Inquisición en México... no hay lectura ni película ni testimonio comparable con la sensación de ahogo que he tenido en esos sitios, entre muros cargados de gritos y deseos de morir. Había leído Una sola muerte numerosa, Poder y desaparición, y Ese infierno. Había visto La noche de los lápices, La historia oficial, Garage Olimpo y Crónica de una fuga. Y, sin embargo, cruzar el primer patio de la ESMA y bajar por la escalerilla a la cámara de tortura significó, también, el dolor en la boca del estómago, la rabia subiendo por la espina dorsal, los ojos acuosos y el escalofrío entre las piernas. Imaginar los mecanismos de resistencia, la lucha por la dignidad y la renuencia a hundirse en la animalidad del represor en medio del frío, las humillaciones y las baldosas resbaladizas por los fluidos. Suponer lo que significa viajar en un viejo Falcon que se convierte en el parteaguas de miles y miles de miradas, de recuerdos, de sufrimientos.
Y, sin embargo, la luz se abre paso en la penumbra, el verde crece entre las piedras, las voces se levantan y reclaman. Un grupo de personas entregadas, con una entereza indescriptible, trabaja día tras día en la conservación de los archivos, el rescate de los testimonios, la conquista del espacio para la memoria y los derechos humanos. Hacer de la ESMA no un museo del horror, pero sí una huella indeleble en la historia argentina, latinoamericana, humana. Denunciar la futilidad de la debida obediencia, la hipocresía del perdón colectivo, el engaño del olvido como sanación de las llagas. En todos los rincones del planeta resuena el viejo NUNCA MÁS; en algún rincón del planeta hoy, al igual que ayer y mañana, un ser humano sufre aquello que nos prometimos no permitir que volviera a pasar.
El peso y la pesadumbre de los edificios de la ESMA me obligaron a recordar, como otras veces, que lo único que distingue a mi especie, esa que se ufana en llamarse humana, es el lenguaje, la capacidad de construir herramientas cada vez más sofisticadas y la maldad. Pensar que en este cuerpo que habito, como en todo recipiente de carne, hueso y habla, cabe igual la posibilidad de atormentar al prójimo como la fuerza para rebelarse, aguantar y sobrevivir. En mí está, latente y contenido, lo más despreciable y lo más sublime de todos los que me precedieron y todos los que vendrán.
Tuesday, 17. March 2009, 20:32:35
Esta boca es mía, haiku
Desconcierto de
lasitud incumplida:
sueño húmedo.
Monday, 9. March 2009, 00:56:43
mujeres, 8 de marzo, cuerpo, Esta boca es mía
Las noticias sobre el retorno (o reafirmación) de la práctica de alimentación forzada en niñas rurales desde los 5 o 6 años en Mauritania en granjas de engorda a raíz del golpe y la imposición de la Junta Militar en agosto del año pasado despiertan, cuando menos, un sentido de alarma y urgencia internacional. Además, exigen una reflexión sobre el gran tema pendiente de los derechos de las mujeres en tanto seres humanos: la propiedad del cuerpo.
Los principales ejes de la liberación femenina se han organizado a partir de la distinción del espacio público y el espacio privado. La participación de las mujeres en los espacios públicos es quizás el aspecto más evidente de los logros del movimiento feminista, aunque tiende a desconocerse (y, muchas veces, deliberadamente se ignora) la compleja historia de largo aliento que ha derivado en el creciente número de trabajadoras remuneradas, la mayoría aún en empleos precarios y algunas en puestos de poder y toma de decisiones. En los libros de historia que manoseamos en el colegio, aquellos con páginas plagadas de imágenes de héroes que, a caballo y uniformados, traían y llevaban la guerra por el planeta, faltó Marie Gouze y su Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. En las aulas nadie habló de las sufragistas ni de la mano de obra femenina que no atentaba contra la familia o las buenas costumbres, siempre y cuando alimentara la maquinaria de la guerra en tiempos de crisis. Más allá de la iconografía nacionalista que dibuja a la patria como madre frondosa y valiente, y de los tres o cuatro rostros de siempre, la historia oficial deja a las mujeres en el anonimato o el olvido. La toma del espacio público por las mujeres pertenece a la historia marginal, esa de la que una sólo se entera si le interesa estudiar el feminismo. Pero ahí estamos, unas con conciencia de género y otras negadas a toda ideología, trabajando a cambio de un sueldo, desarrollando ideas, ocupando talleres, tribunas y oficinas. Y, sin embargo, el espacio público no es un tema acabado desde la reflexión feminista, democrática y equitativa. La pobreza, la explotación laboral, el acoso y el hostigamiento afectan, hasta hoy, mayoritariamente a las mujeres. El trabajo doméstico no remunerado sigue siendo sostén del capitalismo en tanto reproductor de mano de obra e infraestructura básica gratuita indispensable para el funcionamiento social.
Hay, sin duda, temas no resueltos en lo que respecta a la participación de las mujeres en la vida pública. No obstante, el quid de la cuestión femenina se encuentra en el espacio privado, concretamente en el cuerpo. Si bien se ha ganado un vasto terreno en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos gracias al motor de la lucha feminista, el cuerpo de las mujeres sigue en manos del Estado, del templo, de la iniciativa privada, de su pareja sentimental y de las costumbres. El caso de las niñas rurales de Mauritania, cebadas a golpes para conseguir marido y ser un digno símbolo de opulencia, no se diferencia demasiado de otros ritos y creencias acaso menos brutales, pero que persiguen o perpetúan principios análogos. Es inevitable pensar en esas niñas sin que la mente nos lleve a las anoréxicas y bulímicas que viven dentro y fuera de la gran pantalla, al igual que resulta inevitable pensar en los pies vendados de las chinas de antaño sin evocar los juanetes de las modelos e hijas de vecino occidentales que usan tacones desde la pubertad, o en la mutilación femenina sin reflexionar en la total ausencia del clítoris en nuestros libros de anatomía, las charlas con nuestras madres o, peor aún, con nuestros compañeros sexuales. En efecto, la barbarie que caracteriza la violación de los derechos humanos en otras culturas debe motivarnos a la indignación y la denuncia, pero también representa la oportunidad de pulir una mirada que no debe carecer de autocrítica.
Las mujeres, en todas las latitudes, crecemos con la convicción de que es indispensable modificar nuestro cuerpo para hacerlo apetecible, para agradar al otro, para complacer. Siempre hay algo que sobra (en mi cultura: vello, grasa, arrugas, celulitis...) y algo que falta (en mi cultura: pechos generosos y firmes, aromas delicados, maquillaje, ropa de moda...). Y el mensaje subyacente tampoco cambia según la geografía: nadie te va a querer tal como eres, nadie va a querer casarse contigo. En ese discurso, un discurso que por desgracia está adquiriendo matices de universalidad, el amor y el bienestar, bajo el tramposo disfraz de la vida en pareja, quedan condicionados por la imagen. Cada vez más hombres caen en un engaño similar, pero las mujeres tenemos siglos de experiencia en la materia y conocemos al dedillo la doble moral que hace de nuestra anatomía el mejor regalo y el peor castigo. El cuerpo y su imagen son el salvoconducto o la condena en diferentes etapas de la vida: ser delgada u obesa, pudorosa o coqueta, mesurada o promiscua, discreta o golfa. El cuerpo y su biología nos marcan a los ojos de la sociedad a través del tamiz de la sexualidad: nuestro estado de ánimo, temperamento y carácter, se supone, se explican por pura fisiología y nunca escapan a comentarios socarrones. Desde la joven marginada que llega a la maquila mexicana o al taller filipino y debe someterse mes a mes a una prueba de embarazo dentro de la empresa bajo amenaza de perder el trabajo si se niega o se encuentra en estado, hasta la ministra española o la presidenta argentina a quienes se mide primero y fundamentalmente por el atuendo o cuán bien o mal cumplen con su papel de esposa o madre, el criterio para calificar a toda mujer pasa, antes o después, por el cuerpo. En una doble perversión se nos hace creer que somos cuerpo y poco más, pero no se nos enseña a adueñarnos de ese cuerpo, a habitarlo y vivirlo en libertad. Libertad de elegir cuándo, cómo y con quién arroparlo, disfrutarlo, desnudarlo, cuidarlo, compartirlo y quererlo como vehículo para desplazarnos y comunicarnos con el mundo.
Tampoco la izquierda ha conseguido entender del todo que no somos propiedad colectiva. ¿Cuántas revoluciones reclaman para sí la recuperación y usufructo de sus tierras, sus recursos y sus mujeres? ¿Cuántos camaradas se refieren a sus compañeras como mi mujer? Las palabras no son inocentes: reflejan cosmovisiones, creencias, supuestos. El argumento aparentemente más sólido para afirmar que el feminismo está superado se basa en la participación pública femenina, pero el camino es largo y las ideas no dejan de cobrar vigencia. Cuánto echamos de menos la rabia del feminismo setentero: aquellas mujeres que malamente la mayoría sigue tildando de locas porque la única imagen que los medios rescatan es la quema de sostenes, sin reconocer que todo movimiento social necesita un impulso radical para poner sobre la mesa lo urgente y lo importante. Hoy son necesarias aquellas que tuvieron la visión de plantear la ajenidad del propio cuerpo como la raíz del control patriarcal y, en consecuencia, su conquista como vía hacia una genuina liberación. Este texto fue publicado originalmente en Rebelión y está disponible en francés, inglés, alemán, italiano y portugués gracias a la traducción activista de Tlaxcala.
Saturday, 15. November 2008, 08:51:40
Esta boca es mía
Esta madrugada no mido la frontera en kilómetros, sino en imposibilidades.
Wednesday, 12. November 2008, 22:29:54
Esta boca es mía, Feminismo, mis fotos
12 de noviembre, un aniversario más de Juana de Asbaje y Ramírez. Según ciertas crónicas, el día de hoy marcaría 360 años del anticipado arribo de una mujer de palabra excepcional. En la década de 1990 apareció la imagen tradicional de Sor Juana, portando el hábito y acariciando un libro enorme, en el billete mexicano de mil pesos. Después de varias devaluaciones y tras la eliminación de tres ceros en la moneda nacional, los ojos inquisitivos de Sor Juana nos observan desde el billete de 200 pesos. En esa época también se emitió el billete de 100 pesos con la figura del poeta Nezahualcoyotl y en letra pequeñita el siguiente fragmento de su obra:
Amo el canto del cenzontle
pájaro de cuatrocientas voces
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores
pero amo más a mi hermano el hombre
Siempre me pregunté por qué la imagen de Sor Juana no se acompañaba de parte de su más famoso poema... ¿olvido involuntario de los funcionarios del Banco de México? Hasta hace unos meses. Y es que, por fin, en la edición más reciente de los billetes de 200 pesos se puede leer el inicio de la aún vigente Sátira filosófica:
Feliz cumpleaños, pluma perpetua.
Saturday, 8. November 2008, 23:42:44
mujeres, Esta boca es mía, Feminismo
Tengo la costumbre de aplazar la lectura de artículos de opinión cuyos títulos encuentro provocadores. Así, un mes después de su publicación, me siento a leer La maternidad llega al poder, de Judith Astelarra. En el subtítulo se lee Los casos de Chacón y Palin prueban que una mujer puede tener un trabajo tan exigente como la política y ejercer de madre al mismo tiempo. Lo reivindican las mujeres y lo van aceptando los hombres. La virtud de estas dos frases consiste en que resumen el contenido de un texto excesivamente largo, lo que permite ahorrarse una lectura innecesaria. Y es que una se pregunta, ¿no está Judith Astelarra descubriendo la pólvora? ¿Qué tiene de novedoso el que una mujer se dedique a un trabajo exigente y ejerza su maternidad? ¿Cuántos millones de mujeres alrededor del planeta tienen uno, dos o tres empleos y hacen de madres y empleadas domésticas y médicas y psicólogas y maestras y amantes y...? ¿Será que el tema se torna relevante cuando las mujeres en cuestión tienen el escaparate de los medios masivos y dominantes?
Debo estar adentrándome en aquello que se llama vieja guardia (y el calendario empieza a confirmarlo), pero me parece que el tema no es si una mujer puede tener un trabajo exigente y ser madre a la vez. Me parece que el asunto radica en qué es lo que quiere cada una de las mujeres y cuán legítima es su decisión a los ojos de la sociedad, es decir, cuánto respeto merece una como persona antes que como madre o trabajadora remunerada o mano de obra gratuita. Cuánto respeto merece una mujer que elige no ser madre o no tener pareja o tener una pareja mujer. A la larga, y esto se le escapa a Astelarra, el hecho de que una mujer como Palin sea querida en cierto sector social y eso genere un plus político (que ahora sabemos, por suerte, no bastó para llevarla a la vicepresidencia) no obedece a una postura progresista, sino a que representan a quienes perpetran y perpetúan el papel tradicional y conservador de las mujeres en una sociedad machista. A las mujeres se nos sigue perdonando la autonomía y la individualidad siempre y cuando no rompamos con una serie de cánones domésticos, entre ellos el ser madre y/o esposa "ejemplar". El quid del feminismo hoy consiste en la verdadera libertad de elegir de una mujer y en el sostén que encuentre en su entorno inmediato para ser consecuente con su elección.
En los medios priman reportajes en los que a las mujeres públicas les preguntan, con sorpresa y falsa admiración "¿Cómo consigue conciliar el trabajo con su vida privada?", una pregunta que en realidad quiere decir "¿Cómo consigue seguir cumpliendo con el papelito que se espera de usted como madresposamujer y al mismo tiempo satisfacer sus ambiciones como ser humano?". Por si nadie lo ha notado, a ningún hombre público se le ha preguntado semejante cosa... porque se da por sentado que ellos gozan de la infraestructura indispensable para salir bien desayunados, planchados y queridos todos los días a conquistar el mundo (o su mundito). Y a nuestra heroína que hace malabares para tener contento a dios y al diablo, ¿quién le hace el desayuno? ¿Quién le ofrece una taza de té al volver a casa? ¿Dónde está el reposo de la guerrera?
Thursday, 6. November 2008, 20:58:10
mujeres, Aborto, Esta boca es mía, Acceso a un aborto seguro y legal
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El nombre de Luz María Ramírez Villalpando, directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense (Imug), llega otra vez a los titulares por motivos igualmente indignantes que hace dos años, cuando despidió al grupo de promoción y difusión de los derechos de la mujer de la entidad a su cargo so pretexto de incrementar la productividad y formar "un equipo de mis confianzas" (sic y resic). Varias instituciones lamentaron aquella decisión y afirmaron que el objetivo era eliminar una genuina perspectiva de género en la labor del Imug y abrazar una perspectiva "de familia", es decir, acorde con la cerrazón católica y panista que recorre tristemente a México. No es de sorprender, pues Ramírez Villalpando, ex directora del Instituto de la Mujer de León, nació y vive en el ajo del panismo: militante del Yunque, es cuñada del secretario de gobierno José Gerardo Mosqueda Martínez y está casada con Roberto Mosqueda Martínez. Ya desde 2002 dejó claro su conservadurismo cuando organizó talleres de educación sexual para jóvenes de secundaria basados en la abstinencia. Sin embargo, pocas perlas tienen la talla y la belleza de la siguiente respuesta al increpársele por el cuestionario que aplicaba a sus subordinadas y que incluía preguntas como "¿A qué edad empezó a tener relaciones sexuales?" y "¿Usa anticonceptivos?": "Preguntar a las empleadas su religión, preferencia sexual y el criterio para sostener relaciones sexuales, son cuestiones normales en cualquier relación laboral".
La semana pasada decía que el abismo es insondable y esta semana lo confirmo: si esta información sobre Ramírez Villalpando ya les puso los pelos de punta, no se pierdan la noticia de hoy. Esta mujer, que está convencida de que la mejor forma en que las mujeres pueden generar ingresos y colaborar a la economía familiar (no ser independientes y autónomas, dios nos libre de semejante caos) es vender zapatos y cosméticos por catálogo, declara que la postura del Imug ante el aborto es un no rotundo, liso y llano. No al aborto en ninguna circunstancia, ni en caso de violación, ni malformación, ni riesgo de muerte para la madre. Quien desee regocijarse con la ignorancia rampante y la nula conciencia de género de Ramírez Villalpando puede pinchar aquí. Quien necesite más información puede dirigirse a un artículo que publicó en Mujer nueva, una publicación virtual que se presenta como "humanizadora de la sociedad" y "nuevo feminismo" (¡Socorro!), donde acuña términos tan originales (y absurdos) como "honestidad cerebral".
Basta de señalar a las mujeres como si se embarazaran solas, basta de tratarlas como si fueran menores de edad, basta de decirles qué hacer con su cuerpo. Basta de vilipendiar la palabra feminismo o robársela para convertirla en lodo. Despierten, guanajuatenses, saquen a la enemiga de su casa.
Saturday, 1. November 2008, 03:27:08
mujeres, Esta boca es mía, Feminismo, mis fotos
Hace poco volví a Guanajuato y la encontré casi idéntica a la imagen del recuerdo: enigmática, laberíntica, soleada y culterana. Si no fuera por la cantidad infernal de autos, me darían ganas de vivir ahí. Con ánimo de escapar de la pesadilla de un centro empedrado por desgracia aún abierto al tránsito (el siglo XXI debería de marcar la exclusión de los monstruos móviles de toda zona que se quiera de paz) fui a conocer la mina de La Valenciana. Se dice que mucha de la gloria de Guanajuato se debe a la veta descubierta en esa mina en el siglo XVI; actualmente funciona como cooperativa minera y hay visitas guiadas.
Como es de suponer, la colonia se enriqueció a manos llenas con el oro y la plata que los indígenas extraían de La Valenciana. Durante muchos años, los indígenas picaron piedra como esclavos y sacaron el mineral a mecapal; la paga era una muerte segura por silicosis. Después se introdujo dinamita para facilitar la extracción de mineral y algún explotador piadoso tuvo a bien bajar mulas para sacar las toneladas de oro y plata (se necesitaban hasta 16 mulas para sacar un solo cargamento). Desde sus inicios, la mina empleó mujeres indígenas para separar y clasificar el mineral triturado. Según una creencia que todavía persiste en los talleres de explotación laboral, las manos ("manitas", puntualiza el guía) de las mujeres siempre son más finas, delicadas y capaces que las de los hombres para este tipo de labores. (Lo que nadie ha atinado a explicarnos es cómo pueden ser tan delicadas y al mismo tiempo tan macizas y eficientes cuando se trata de fregar pisos de rodillas, por ejemplo). Las galarzas, como las llamaban, trabajaban 16 o 17 horas, tantas como los hombres, a la intemperie, entre montones de tierra y mineral. Cuando otro explotador, civilizado gracias a la abolición de la esclavitud en el país, decidió ponerle precio al trabajo de los indígenas, los mineros empezaron a recibir ocho monedas a cambio de su vida. Las galarzas nomás recibían dos. ¿Por qué? Quién sabe. Seguramente por las mismas razones por las que hoy las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Porque no deberían de trabajar sino estar en su casa. Porque ellas no tienen por qué ser el sostén de su hogar. Porque quién las manda a andarse exponiendo. Por transgresoras. Porque trabajan más y mejor, pero no lo saben. Porque no saben o no quieren aprender a reclamar o exigir. Así, cada galarza, cuyo nombre ni siquiera aparece en el carcomido y vetusto, perdón, vanguardista y democrático, Diccionario de la Real Academia Española, recibía la cuarta parte del dinero que se entregaba a cada hombre en la mina. Pero el abismo siempre es insondable: en cuanto se desarrolló la tecnología para separar el mineral todas fueron despedidas por innecesarias.
Por si alguien lo dudaba, queda claro que en la esclavitud y la explotación también hay escalas. A nosotras suele tocarnos el último escalafón.
Tuesday, 21. October 2008, 00:13:22
Esta boca es mía
En mi próxima vida
quiero ser una estampilla postal
hacer las delicias de una lengua húmeda
tras un suave golpeteo quedarme quietecita
en la esquina nívea de un barquito de papel
inmolarme al tatuaje franqueador del origen y fecha de partida
pasar por un número infinito de manos
hasta llegar al puerto de tus ansias
Monday, 15. September 2008, 21:58:30
Esta boca es mía, Feminismo
Vivimos tiempos aciagos. No solo muchas mujeres que no saben ni tienen interés en la teoría y en la lucha feministas, sino incluso algunas feministas han caído en la trampa de suponer que el hecho de que una persona sea mujer es más que suficiente para convertirla en candidata deseable para la presidencia de los Estados Unidos. Ha corrido y seguirá corriendo tinta al respecto, baste decir que esa postura, además de miope, contrarresta uno de los reclamos más pertinentes y añejos del feminismo: las mujeres somos mucho más que un cuerpo. En esa premisa se fundamenta la lucha por la despenalización del aborto, los derechos reproductivos y sexuales, las definiciones de acoso y delito sexual, la licencia laboral de maternidad Y de paternidad, la equidad en el acceso a las oportunidades educativas. Las mujeres no solo somos cuerpos (representados hasta el delirio en carteles para talleres mecánicos, esculturas y pinturas, pretexto para las bellas artes y la pornografía por igual). Afirmar que la preocupantemente gran posibilidad de que Sarah Palin quede al mando de la Casa Blanca es un avance del feminismo es igual a señalar que mujeres como Margaret Thatcher (responsable del desempleo y la pauperización de los obreros británicos con el valiente eslogan "No hay alternativa"... al neoliberalismo), Lynndie England (soldada torturadora de prisioneros de guerra iraquíes), Madeleine Albright (ex Secretaria de Estado que ante la cifra de medio millón de niños iraquíes muertos por la falta de medicamentos debido a las sanciones después de la Guerra del Golfo respondió "creo que es un precio que vale la pena") y, para no ir más lejos, Elba Esther Gordillo (presidenta rapaz y cáncer del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en México), es igual, decía, a señalarlas como modelos ejemplares a seguir para el feminismo. Equivale a seguir los absurdos supuestos biologicistas según los cuales las mujeres y los hombres actuamos de determinada forma por lo que tenemos entre las piernas. Un regreso a semejante esencialismo, amén de las funestas consecuencias para la humanidad entera, es el más grande paso hacia atrás en más de 30 años.
Y ya que hablamos de pasos hacia atrás claramente definidos en la idea de que la verdadera liberación de las mujeres consiste en parecer muñecas de aparador o ser pit bulls con lápiz labial, no nos perdamos la novedad en atuendos para bebas: ¡zapatitos suaves de tacón, empacados en un adorable bolsito! Adelante, hagamos de las bebas bocadillos todavía más apetecibles para pederastas de toda calaña, enseñémosles lo antes posible que su principal función en este orden social es "agradar" y "complacer", inculquémosles las estrategias para "satisfacer" a su hombre, que se sientan modelos de pasarela antes de aprender a dar su primer paso y ni se les ocurra pensar que son algo más que su cuerpo (que en realidad no es suyo) y una posible fantasía (que difícilmente será también la suya). Ojalá se dedicara la mitad de los recursos empleados en estas tonterías diseñadas, para colmo, por mujeres, a infundir más confianza en niñas y jóvenes para que se plantaran frente al mundo con paso firme.
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