Sunday, 8. October 2006, 03:45:19
Tengo dos hermanas: Ileana e Ivana (en orden de aparición, yo soy la mayor). De chicas, hemos tenido una infancia bastante feliz, en gran medida gracias a mis abuelos, y a la suerte de que nos tocara una vida de barrio en una cuadra llena de matrimonios jubilados, con nietos que vivían lejos

.
Es curioso que de chica pensara que mis hermanas y yo no éramos unidas, cuando en realidad, mirándolo en el tiempo, sólo hemos tenido diferencias típicas de la convivencia. Es aún más curioso que hoy en día, cuando casi todos esos pequeños problemas se han resuelto, las sienta más lejanas que nunca, aunque vivamos en la misma casa. Creo que a ellas les pasa lo mismo, ya que esta semana pasamos una tarde entra las tres juntas, en mi habitación, todas desatendiendo nuestras obligaciones, solo para estar juntas, pero aun así, cada una haciendo lo suyo.
Quizá ya nos conocemos tan poco que no sabemos que decirnos, o quizá una tarde no es suficiente para "bajarnos de la moto", y recordar en qué momento dejamos de hablarnos, y pasamos a enterarnos de la vida de las demás a través de nuestra madre y nuestra abuela.
Creo que una de las cosas que más odio de la vida moderna es la certeza de que vería más seguido a mi familia si no viviera con ellas, y que retomar con mis hermanas la intimidad y amistad que nacía naturalmente en la infancia significa un arduo trabajo diario de "desintoxicación" de la vida moderna por parte de las tres.
Pero bueno, al menos tengo una certeza: ahora las tres somos de alguna forma lo que mis padres y abuelos querían que fuéramos: mujeres independientes, capaces de hacerse camino en la vida, solidarias, honestas, y por sobre todas las cosas, personas de bien, con conciencia. Todas hemos dado pruebas de ello en diversos momentos, y hoy un logro de Ile me impulsó a escribir este post:
Mi hermana Ileana estudia medicina, tiene terror de rendir las últimas dos materias de la carrera, (creo que porque eso indicaría que ya es casi una adulta

) y trabaja (con horarios realmente marcianos) en una institución llamada "Unidad de Internación en Crisis". Este lugar recibe menores de edad con algún tipo de drogadicción y/o trastorno psicológico, y como muchas de estas entidades, le hace más daño que beneficio a los internados. Hoy, charlando con Ile, me contó que han reabilitado un chico, que otro se arrepintió de fugarse, y que varias chicas han vuelto a estudiar.
Quien conoce el entorno de los menores que crecen en villas de emergencia, sabe que esto es algo que pocas veces se alcanza, y mi hermana y sus compañeros lo han logrado, no por el apoyo del gobierno, si no por el diálogo abierto con los chicos que están a su cuidado, por el interés sincero que demuestran por los problemas de estos chicos, y por brindarles un consejo que ningún pariente o amigo les brindó: "puedes sentirte mejor, si te esfuerzas por ello".
Bueno, eso, que estoy orgullosa de mis hermanas, aunque despotrique la mitad del tiempo contra ellas (esos son los problemas de convivencia que todavía quedan por resolver).
Saludos
Naty