
Si en el día de hoy, en realidad, si en plena etapa de elecciones, apareciera un candidato completamente nacionalista, con ideas de superioridad y nuevas y radicales ideas sociales, atractivas para todo aquel que no le gusta la palabra mediocre, ¿Ustedes votarían por ese sujeto?
Quizás, de buenas a primeras me dirían que no, porque es como si se tratara de Hitler. Pero ¿sabían ustedes que a él lo eligieron presidente?, es decir, fue escogido por una sociedad democráticamente. ¿Nunca se han cuestionado como fue que paso eso?
Durante esa época, en Alemania, comenzaron a “fabricar” una serie de situaciones en las que se producían revueltas, protestas, sedes de partidos incendiadas y había mucho temor en la gente porque daba la impresión de que se estaba perdiendo el control. Todo hacía parecer que el gobierno de turno era incompetente hasta que apareció un candidato notable, “hermoso”, el que por supuesto, se llevo la gran mayoría de los votos. Es el candidato que les comentaba recién.
Avancemos de siglo y comparemos esa situación con nuestro actual chile.
Para que Piñera, sujeto de derecha lo escogiera una mayoría que supuestamente es más de izquierda, no fue solo por una excelente campaña electoral. Sin duda que la concertación le facilito mucho el camino haciendo un gobierno echado en los huevos y hasta destacado en la corrupción. Para que hablar de todos los desaciertos de la Michelle (Transantiago, morfina a los pingüinos, etc.).
Ahora me suena hasta lógico que Piñera resultara electo.
Ahora, con respecto al bajo nivel de aprobación de Piñera, su indiferencia total al movimiento estudiantil, deja notar una falta de liderazgo enorme. Se podría decir que hasta tiene mala suerte el pobre hombre.
Pero jamás debemos olvidar que es un hombre de negocios. En los negocios está siempre presente el riesgo, que es la oportunidad de muchos para sacar provecho a todas las situaciones. Perder un poco, para ganar mucho parece válido, ¿no?
El tema de los mineros podría ser considerado todo un acierto para el gobierno actual, sin duda que deja muy bien parado el nombre de Chile y sus mineros. Pero he detectado el mismo patrón que he comentado recién.
Ahora resulta que en la derecha van a postular a “Laurence Golborne” como candidato presidencial, el cual es hermoso y viene con nuevas y radicales ideas, con la esperanza de superar con creces al gobierno actual por el solo hecho de ser un tipo intachable, un tipo que representa el pecho lleno de orgullo del chileno, el mismo tipo que se rió en la cara de los que pedían aumentarle los impuestos a los más ricos.
No creo que sea comparable con Hitler, jamás, pero ojo, es el mismo aire de superioridad nacionalista y de hermoso atractivo para el chileno común y corriente que votara feliz por alguien que viene a darnos un futuro “mejor”.