Skip navigation.

exploreopera

| Help

Sign up | Help

Poesía Sin Azúcar

PEUGEOT 404 (4)


Precipitadamente me despojo de la ropa y me ajusto el vestido de mamá. Le pregunto -¿qué tal me queda? - él mira despacio mis piernas y dice – “jamás superarás a tu madre” – (lo comenta con desprecio, para herirme). Repentinamente cambia el tono de voz – “¡Ven aquí, siéntate sobre las piernas de papaíto!”. Es como si tuviera dos personalidades distintas luchando en su interior. No sé cuál de las dos deseo más. Por un lado me gusta sentir el temor de su furia y por otro, adoro su lado más frágil, más femenino. “¿Por qué está manchado de sangre el vestido?” – le pregunto- “de la última paliza que le di, se la merecía la muy puta”- me responde y añade “¿a que te gustaría haberla visto eh?”. Me siento sobre sus rodillas con las piernas a medio lado. “¡No! ¡Así no! ¡con una pierna a cada lado, frente a mí!” - Lo hago. Me sujeta ambas manos a la espalda y comienza a besarme el cuello. Forcejeo con él durante un par de minutos hasta que me rindo a su pestilente aliento. Se chupa el dedo índice y me lo introduce en la vagina. Me dice “¿te acuerdas? – igual que cuando eras niña” – “Sí papá, igual” – concluyo.

FIN FINITO

PEUGEOT 404 (3)


Lleva unos tejanos demasiado cedidos y sucios, saca del bolsillo las llaves y abre la puerta. Dentro huele a humedad. Es una estancia demasiado rústica, apenas una tosca mesa de cocina, una par de sillas, una cocina a gas, una chimenea de hierro y una cama cubierta por una colcha deshilachada. Él entra primero, yo me quedo en el umbral de la puerta, escuchando la lluvia golpear el pequeño porche de madera. Tira la bolsa de deporte sobre la cama y se dirige al lavabo para darse un lavado de cara y manos. Se quita el anillo, lo deja junto a la jabonera, se suelta el botón superior de la camisa, se vuelve y dice – entra de una vez- no te quedes ahí parada joder-. Entro en la estancia como un buey dirigiéndose al altar de los sacrificios, mirada baja, pasos cadenciosos, siento los latidos del corazón en la espalda. Abre la bolsa para sacar una camisa limpia y la deja abierta. La miro de reojo, me parece ver dentro el vestido de flores de mamá. Me siento en una esquina de la cama, él se sienta a mi lado, junto las rodillas, apretándolas fuertemente, cerrándome, como el pico del halcón al atrapar su presa. Me ordena –desnúdate y ponte este vestido. Me quedo horrorizada, es el vestido de mamá manchado de sangre. ¿Qué es lo que pretendes? – le pregunto con el hilo de voz que soy capaz de articular – Nada que tú no desees – me responde-

FIN FINITO

PEUGEOT 404 (2)

El Peugeot avanza por la carretera como un cuervo adentrándose en la niebla. El paisaje no cambia, aterido a su frialdad infinita parece estar muerto, no tiene colores destacables, todo él es parduzco y grisáceo. Con un gesto extremadamente lento levanta la mano de mis rodillas y saca de la guantera una pipa, la prende dando fuertes lametazos a la boquilla. Comienza a llover. El deslizar de las gomas del parabrisas sobre el cristal parece llevar el compás de la canción de Tito Puente que suena en el radio-cassette. Se hace de noche. Tras un viraje inesperado nos adentramos por un camino de tierra. Le pregunto ¿falta mucho?. No te preocupes cielo, sabes que eres mi niña y que jamás te haré daño -responde exhalando el humo dulzón de la pipa-. Por fin me atrevo a mirar sus ojos, son ámbar, tiene una mirada terrible, su desesperanza vital los hace intensamente atractivos. Soy su hija, el único fruto de un amor doloroso. Tiene las uñas demasiado cortas, sus pulgares son gruesos, el anillo que lleva en uno de ellos está labrado con signos cirílicos. Tengo en la cabeza muchas cosas que preguntarle, pero no me sale la voz. Frena bruscamente y para el coche frente a una cabaña de madera. Me dice- baja, -con voz firme, como a mi me gusta que hable. Saca del maletero una bolsa de deporte y nos encaminamos hacia la puerta. Vuelvo a ser la niña temblorosa frente a la puerta, la implacable puerta que separa el miedo del deseo.

FIN FINITO

PEUGEOT 404



Suena Annie Lennox en el radio-cassette del viejo Peugeot 404. Tras el cristal delantero se extiende una llanura inconmensurable, los grajos suben y bajan de los tormos de tierra al poste eléctrico. Hace mucho frío ahí afuera. Ha conducido con la mano izquierda fuertemente amarrada al volante, mientras que su mano derecha se ha ido acercando a mis rodillas. No me atrevo a mirar su cara, de reojo observo sus botas embarradas. Huele a una mezcla entre colonia barata, tabaco y güisqui. No hablamos. Después de conducir durante más de dos horas me pregunta ¿me odias tanto como tu madre? a lo que no respondo, sigo callada, intentando evitar que note el ligero temblor de mis piernas. Desde niña he soñado con este momento. He querido su violencia. Siempre la ejercía contra su esposa. Era una violencia extremadamente contenida. El cinturón de cuero marrón tenía los agujeros cedidos, cuarteado en el extremo, se lo quitaba furioso, siempre después de haber bebido. Cerraban la puerta de su dormitorio. Yo tras la puerta me sentía culpable. Me orinaba, se me quedaba fría la orina bajando por las piernas hasta el suelo. Después venía el enfado de mi madre por no haber sido capaz de retenerla.
FIN FINITO

FUGACIDAD

, , , ...


los últimos rayos de luz solar penetran por las ventanas
acariciando suavemente las vetas del parquet

es una luz sosegada que da cuerpo al aire que respiro
e ilumina levemente el torso de Lula
que dormita sobre la alfombra granate

no sé en qué piensa la perra
pero su respiración me tranquiliza

estoy detenida aquí,
en el instante eterno del respirar del animal
frente a un muro que separa la vida de la muerte

es "el ahora" el grito del degollado
es su lengua saliendo de entre los labios
es la extrema sequedad de la boca que pide agua

Me sé carne que cubre los huesos
estómago que habla en las digestiones
riñones que filtran
corazón que bombea la sangre
cúmulo de elementos químicos descomponiéndose o renovándose

en este instante me sé eterna y efímera a la vez
como el último rayo de luz solar
que en este preciso momento se desvanece sobre las vetas del parquet
prolongando, de este modo, mi sensación de fugacidad

FIN FINITO



Aún penetran los rayos del sol por los huecos de las ventanas. Y eso me parece importante. Se posan, como antaño, sobre una esquina encalada; prolongan la curva dorada de una silla; se filtran hasta el fondo de los huecos animando las vetas del parquet, y hay esos crujidos familiares que son como la conversación sosegada de las cosas con el aire. Reconozco la antigua quietud de los objetos, palpo su silencio y esa manera de saberse detenido apenas en un matiz. Aún se filtran por las ventanas los rayos del sol, ahora como antaño, y eso me parece importante.

Chantal Maillard “Filosofía en los días críticos”

LA PREGUNTA Y EL MENSAJERO

, ,



Alguien me preguntó
- ¿desde dónde se escribe?

- todo lo tenemos a nuestro alrededor - le respondí -

- entonces es sencillo... se trata solamente de estar atentos a lo que sucede ¿no?

- sí más o menos así es – concluí -

____________________________


sí, atentos a los dirigentes que saludan desde la tribuna en horas interminables de desfile

atentos a los licenciados en Business and Technology que leen "La Sagrada Biblia"

atentos a las autoridades eclesiásticas que mandan al paredón a los no creyentes

desconfíad del que dice "me encuentro como en mi propia casa"

temed a los amantes de la patria, las fronteras y las banderas

temed al menesteroso que besa la mano del rico

y al rico que besa la mano del pobre


cuidado con “el hombre hecho a sí mismo”
cuidado con los sabios poseedores de verdades irrefutables

poneos a salvo de las mujeres vestidas de rojo y negro en los velatorios
y de los hombres con la chequera llena de tarjetas de crédito

sí, atentos a las viejas perras pero que muy cristianas
que te ponen la medallita en la mano para que te ayude la virgen en las horas bajas
sí, esas que se acercan despacito, nunca de frente y te hablan al oído bisbiseando

resistíos a los que se dicen grandes
a los que ponen medallas,
incluso a los que las llevan puestas

desconfiad del que siempre habla bien del muerto
________________________

Los superiores siempre quieren algo de ti. No hay nada mejor que ser obediente. Siempre dispuesto a colmar los deseos de los demás. Sacrificarse sin que haya premio. Obedecer por miedo al castigo. No aspirar a nada sublime, simplemente desayunar un café bien caliente y acudir al trabajo. Regocijarse de la asfixia del pez. Resignarse a conversaciones anodinas. No aspirar a subir cumbres ni a escalar puestos. No tener que demostrar lo bonito que es vivir. Día tras día cometer los mismos errores. Mirar de frente al francotirador apostado en la ventana. Compadecerse, no sin cierta alegría, de que el vecino tiene un cáncer terminal. Responder justamente lo contrario de lo que se piensa. Matar al mensajero por miedo a leer lo que nos trae. FIN FINITO

EL DAVID DE MIGUEL ANGEL

, , ,

Los genitales
del David de Miguel Angel
hacen reír
nerviosamente
a las turistas niponas
sentada en un banco
las miro a ellas
le miro a él
me quedo
con la suavidad del mármol
aún opinando
que sus manos
son demasiado grandes
y que
sus genitales
cuelgan
fríos y muertos
sobre unas
piernas
que giraron
sobre el polvo
hasta vencer
a Goliat.

FIN FINITO

Es difícil estar en la vida y comprenderla, entender porqué los instantes que nos marcan lo hacen a posteriori, sabernos dientes de león que el viento transporta a su merced y asumirlo e incluso aceptarlo es complicado.

Es difícil llegar al centro de uno mismo, a la herida abierta que todos llevamos. El tiempo anterior y posterior al ser no existe y una manera de aprehender lo que en cierta medida se nos escapa es por medio del acto poético/artístico con el que abarcamos una realidad que nos desborda.

La realidad como misterio, abismo, pregunta o sorpresa. FIN FINITO

GOTAS

, ,

Hay días en los que
la adolescencia se disuelve
entre soportales y lluvia

días en los que las gotas resbalan
por el canalón
como pequeñas piedras preciosas
deslizándose a la bolsita de fieltro

gotas que mueren en perfectos círculos
cerca,
muy cerca de los pasos de los que se aman

la lluvia del recuerdo siempre es cuadrada
ra-len-ti-za-da
fo-to-gra-ma a fo-to-gra-ma
nos pen-sa-mos

evaporándonos en etéreo humo
tras el rayo de sol

FIN FINITO

THE ROSARY

, ,

Me duele ver su pálida mano sosteniendo el rosario.

Todos los días me dice lo mismo:

- acuérdate de abrirme la cama y de dejar el gelocatil con el agua a mano

todos los días vierto una cantidad pequeña de agua en el vaso
saco el gelocatil de su envoltorio y lo coloco al lado del vaso de agua
todos los días aparto el rosario de la mesita de noche para dejar el comprimido

al acercarme a su lecho para darle las buenas noches me dice:

- alcánzame el rosario

se lo pongo en su mano
como quien deposita un pequeño huevo en el nido
sus manos se quedan quietas sobre las sábanas
atrapando entre sus dedos las cuentas del rosario
cierra los ojos y comienza con su letanía

no le pregunto si teme morir
pero lo veo en su mirada
lo percibo en el temblor de sus dedos al pasar las cuentas

otras veces observo su cuerpo
intentando recordar cómo era estar ahí dentro
cómo era el latido de su corazón
cómo el calor de sus entrañas

FIN FINITO

EL TOPO Y LA ZARZAMORA

,


no hay dominio en la zarzamora
crece silvestre
para ofrecer, así, sin más
sus dulces y perfectos frutos

de noche
la araña teje puentes
entre zarza y zarza
construyendo una imperceptible geometría
entre los añiles botones

el topo
entre el humus y las raices
acumula lombrices e insectos
en su pequeña despensa funeraria
deja sus ofrendas
en pos de la perpetuidad de la especie

airea la tierra
dejando un rastro
perfecto en su imperfección

su límite la zarzamora

es delicioso pasear al amanecer
sobre la hierba mojada de rocío
pisar los abultamientos del terreno
en un intento por devolver a la naturaleza
a su origen

pero como en todo
no hay acción sin destrucción
y así
al recoger sus frutos
se desgarra la tela de araña

ten cuidado niña azul
que los zarzales tienen espinas

FIN FINITO
July 2008
SMTWTFS
June 2008August 2008
12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031