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Poesía Sin Azúcar

Posts tagged with "INFANCIA"

EL TOPO Y LA ZARZAMORA

,


no hay dominio en la zarzamora
crece silvestre
para ofrecer, así, sin más
sus dulces y perfectos frutos

de noche
la araña teje puentes
entre zarza y zarza
construyendo una imperceptible geometría
entre los añiles botones

el topo
entre el humus y las raices
acumula lombrices e insectos
en su pequeña despensa funeraria
deja sus ofrendas
en pos de la perpetuidad de la especie

airea la tierra
dejando un rastro
perfecto en su imperfección

su límite la zarzamora

es delicioso pasear al amanecer
sobre la hierba mojada de rocío
pisar los abultamientos del terreno
en un intento por devolver a la naturaleza
a su origen

pero como en todo
no hay acción sin destrucción
y así
al recoger sus frutos
se desgarra la tela de araña

ten cuidado niña azul
que los zarzales tienen espinas

FIN FINITO

RETENER LA ORINA

, ,

Foto: Miroslav Tichý
retener la orina
más de lo necesario

a la espera
siempre lenta
como el replegar del caracol
de ser espuma, dibujo,
de ser sorpresa

es un placer orinar con urgencia
sobre la tierra seca

como la mujer de Lot
volteada la cabeza
con la vista al acecho
para no ser observada
¿o sí?

cómo de íntimo es
agacharse
bajarse las bragas
y dejar escapar
a intervalos controlados
el cálido líquido
mientras que el fruncido abrazo
de la ropa arrebullada
nos conecta con la madre tierra
con la infancia

el miedo
a los insectos
no se olvida

cerrar los ojos
y oler
a pino
a albahaca
a romero

FIN FINITO

EL JUEGO

,


Aprendimos a ser mayores
jugábamos a ser madres en aquella casa donde
nuestro padre llegaba ebrio
a veces con sangre en la cara y la ceja partida
tambaleante como esos muñecos que tienen imán en su base

aprendimos a ser madres y esposas
a guardar a nuestros hijos de la violencia

jugábamos a ser niñitas de viaje por la estepa rusa
a esquivar las flechas de los indios
a frotar las manitas de las muñecas
o a ponerles en sus boquitas un biberón que nunca terminaba

hicimos un pacto de silencio hermana
nunca hablamos de la mujer como una herida sangrante
del animal salvaje que habitaba en nuestro padre
de la diva inconsolable que creía ser nuestra madre

no hablamos de la huída a casa de los vecinos
de la violencia al otro lado de la pared
de lo inconmesurable de los silencios

nos limitamos a escuchar el paso de los mayores
al otro lado de la pared
siempre al otro lado
la dos
tú y yo
sintiéndonos hermanas en la carne
en el alma
en el consuelo de dos niñas temerosas del mundo adulto
que ante nuestros ojos se desarrollaba así
tan misterioso, tan incomprensible, tan violento
tan real como los recuerdos

hicimos una pacto de silencio
hermana

FIN FINITO

ELIZABETH

, ,

Foto: Michal Chelbin
Elizabeth está con los ojos cerradas
piensa en un caballo

Ha encontrado su propia soledad

En una ocasión la vi sentada sobre las rodillas de un anciano que acariciaba sus piernas.

Ayer
Elizabeth estaba en los terrenos pantanosos
persiguiendo una mariposa negra

(había bajado la temperatura
y las mariposas mueren con el frío)

La mariposa aleteaba sobre el barro y quedó atrapada

Sus alas se hicieron polvo entre los dedos de Elizabeth

Después escarbó en el lodazal
buscando una flor, un abrazo,
una oración para aquella mariposa ahora nada

Siquiera escarbar para encontrar un hálito, un temblor,
un resquicio de lo que momentos antes aleteaba ante sus ojos.

Ayer Elizabeth aprendió que la muerte, a semejanza de la soledad,
son fiel compañía.

FIN FINITO


LA LEY DE LA OFERTA Y LA DEMANDA

,

Foto: Peter Beard
Mi tío Vicente me daba una moneda
cada vez que me dejaba sobar las tetas

incipientes aún bajo el vestido
supieron de blancas manos sacrílegas

manos que partían la hostia cuidadosamente
manos que retiraban del pecho las migajas
como quien retira los rastros del mantel después de una copiosa comida

y mis pechos creciendo lentamente bajo el vestido
abriéndose como un capullo de rosa
a sus roces de pederasta

en aquellos años pensé que era normal lo que sucedía
que todo tiene su precio
que hasta una mísera caricia se paga

la ley de la oferta y la demanda

FIN FINITO

EL PENDIENTE

, ,

Foto: Flor Garduño
Es difícil expresar lo íntimo, lo emparentado con el dolor, con el sexo, con la infancia, casi imposible verbalizarlo, sin correr el riesgo de sufrir un desmoronamiento interior.

Solamente aprendemos lo que nuestro cuerpo enseña.

Desde que estamos dentro del útero materno hasta que nos sabemos morir, somos fieles servidores de sus necesidades.

Aprendemos a satisfacerlo desde la más tierna infancia, con pequeños juegos lejos de la vista de los mayores, observamos el sexo de los animales, los bonitos hocicos de los cerdos, el pequeño y rosado orificio de los conejos, la pareja de perros enganchados en mitad de la calle, la enorme verga del caballo cubriendo a la yegua, la rutilante mano del exhibicionista, los jadeos tras la puerta o el ojo en la cerradura como puerta a lo desconocido.

En un jardín
una niña es observada
mientras se pinza el clítoris
con un pendiente,

lo llevará un rato prendido
de su pequeño botón

Se pasa la mano sobre la braguita

bajo sus dedos
el fino tejido de algodón
esconde un tesoro

momentáneo

FIN FINITO

EL COLUMPIO


En el alfeizar de la ventana un gato duerme
o parece dormir

mientras que en el columpio
la niña balancea sus 8 años

su hermano le da vuelo
tanto vuelo le da que parece querer tirarla
mientras lo hace piensa
cáete cerda gorda
cáete cerda gorda y sangra de las rodillas

la niña ríe
cree que con sus pies alcanzará el sol granate
del atardecer

FIN FINITO

RESCATADO

,


De niña acompañaba a mi padre de bar en bar
él tomaba sus tragos mientras yo esperaba en la puerta
se los tomaba rápido y seguro
como un contable cuadrando el debe y el haber.

Al salir del bar me daba la mano
(conforme pasaba la tarde la tenía más caliente)
caminaba por las calles con los ojos cerrados
una presión me indicaba que había un escalón que esquivar
su aliento no olía a vino,
era un olor peculiar que no he olvidado.

Al llegar a casa acudía a la cama de mi madre
donde ella había llorado,
siempre la misma pregunta
¿cuántos han sido?
yo,
intentando salvar a mi padre de la hoguera
y a mi madre de más lágrimas, mentía,
le decía
han sido tres o cuatro.

FIN FINITO

SI TE ATREVIERAS A MIRAR UNA BRIZNA

,


Si te atrevieras a mirar una brizna
si con ojos de niño
fueras capaz de ver lo que la hierba esconde
verías la humedad del rocío
el rastro de los pequeños insectos sin un camino claro
los finísimos hilos apenas transparentes de la tela de araña
el ir y venir del escarabajo negro
ojo de joya egipcia
si una vez acercada la vista respirases tan hondamente
que se te pegara el corazón a la espalda
notarías un olor a origen, a nacimiento,
a tierra preñada de vida

si luego lo contaras a tus amigos
no lo creerían

tú has crecido algo más que una brizna de hierba

si con corazón de niño
pudieras creer que todo tiene vida
ya no podrías andar sobre la tierra
pudiera ser que tus pies pisaran la pálida oruga
el tímido caracol o la trabajadora hormiga,
pudiera ser que la hierba que pisas
ya no levantara la vista

FIN FINITO

ODIÉ SU MANERA DE DAR DE COMER A LOS CANARIOS

, ,


Odié su manera de dar de comer a los canarios
muy temprano emitía unos silbidos que se escuchaban por todo el patio
no sé porqué quería tanto a esos pájaros
yo, en cambio, amaba a los perros
un día regresé a casa con un perro abandonado
ella le preparó arroz con despojos de pollo
se comió todo el plato sin dejar de mover el rabo
cuando terminó se relamió el hocico y me miró con ojos de perro apaleado
aquella noche durmió a los pies de mi cama
creo que esperó hasta que quedé dormida
hacía un ruido semejante al de la nieve derritiéndose sobre los troncos
a la mañana siguiente lo llevó a la perrera.

FIN FINITO
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