LA PREGUNTA Y EL MENSAJERO
Tuesday, 18. March 2008, 12:43:32

Alguien me preguntó
- ¿desde dónde se escribe?
- todo lo tenemos a nuestro alrededor - le respondí -
- entonces es sencillo... se trata solamente de estar atentos a lo que sucede ¿no?
- sí más o menos así es – concluí -
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sí, atentos a los dirigentes que saludan desde la tribuna en horas interminables de desfile
atentos a los licenciados en Business and Technology que leen "La Sagrada Biblia"
atentos a las autoridades eclesiásticas que mandan al paredón a los no creyentes
desconfíad del que dice "me encuentro como en mi propia casa"
temed a los amantes de la patria, las fronteras y las banderas
temed al menesteroso que besa la mano del rico
y al rico que besa la mano del pobre
cuidado con “el hombre hecho a sí mismo”
cuidado con los sabios poseedores de verdades irrefutables
poneos a salvo de las mujeres vestidas de rojo y negro en los velatorios
y de los hombres con la chequera llena de tarjetas de crédito
sí, atentos a las viejas perras pero que muy cristianas
que te ponen la medallita en la mano para que te ayude la virgen en las horas bajas
sí, esas que se acercan despacito, nunca de frente y te hablan al oído bisbiseando
resistíos a los que se dicen grandes
a los que ponen medallas,
incluso a los que las llevan puestas
desconfiad del que siempre habla bien del muerto ________________________
Los superiores siempre quieren algo de ti. No hay nada mejor que ser obediente. Siempre dispuesto a colmar los deseos de los demás. Sacrificarse sin que haya premio. Obedecer por miedo al castigo. No aspirar a nada sublime, simplemente desayunar un café bien caliente y acudir al trabajo. Regocijarse de la asfixia del pez. Resignarse a conversaciones anodinas. No aspirar a subir cumbres ni a escalar puestos. No tener que demostrar lo bonito que es vivir. Día tras día cometer los mismos errores. Mirar de frente al francotirador apostado en la ventana. Compadecerse, no sin cierta alegría, de que el vecino tiene un cáncer terminal. Responder justamente lo contrario de lo que se piensa. Matar al mensajero por miedo a leer lo que nos trae. FIN FINITO









