JOSE HUMBERTO DAVILA...

REFLEXIONES CULTURALES.

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AL MAESTRO TEOSOFICO SANTIAGO ARGUELLO.


En el 140 aniversario del nacimiento de Santiago Argüello conviene recordar que protagonizó varios destinos: poeta del primer modernismo de hojarascas verbales y registros visionarios, fulgores y pedrerías; pensador vitalista y filósofo neoplatónico; autor de teatro exitoso por su realismo denunciante de hipocresías sociales y narrador de inspiración naturalista; político y patriota, fundador de logias teosóficas..., entre otros. Mas el que definió su talento, el que encarnó con mayor proyección, fue el de Maestro.

Esta tendencia idealista, predominante a lo largo de su carrera pública, estuvo caracterizada por un optimismo permanente y unos vastos conocimientos que le permitieron el logro de una síntesis cultural propia. Esta la fijaba en una prosa orquestal, desbordante e intuitiva, capaz de conmover, procedente de su formación primigenia. Pues el tono oratorio de este leonés del vecindario de la Recolección, nacido el 6 de noviembre de 1871, tiene su arraigo en los discursos cívicos y exaltaciones municipales de su León natal. Tono que perseguía un fin inmediato: educar. Y este fue el objetivo que animó casi toda su vida y obra.

Con respecto a la primera, anotemos que al graduarse de abogado no decidió ejercer su profesión sino entregarse a la docencia secundaria y universitaria; en este sentido, llegó a dirigir los institutos nacionales de Masaya y León. Con respecto a la segunda, sus más famosas obras fueron Mensaje de la juventud (1928), ampliada en su segunda edición del mismo año aparecida en México, reeditada en Guatemala siete años más tarde; y La juventud que yo busco (1940), la última —de título significativo— que produjo.

Mas el fin educativo que le animaba no podía prescindir de otras fuertes influencias que le marcaron las circunstancias históricas como la francesa y la gloriosa ejemplaridad de Rubén Darío. Por tanto, éste se haya presente en su Primeras ráfagas (1897), que recuerda las Primeras notas (1885) darianas, y en Siluetas literarias (1898) y Viaje al país de la decadencia (1904), ambos libros calcados en Los Raros (1896) de Darío, como también en la conferencia La revolución francesa (1933). Veamos, para ilustrar esta vital afinidad gala, el contenido de sus Siluetas literarias, librito en el que diserta sobre 20 autores franceses, todos del siglo XIX, comenzando por Honorato de Balzac. Temprana apropiación intelectual de su autor, de apenas 24 años, repercutió en Francia, según el comentario de un crítico publicado en L’Humanité Nouvelle.

Tampoco le era imposible a Santiago Argüello eludir la herencia del romanticismo liberal y de la tradición universitaria de León —jurídica y científica— reflejada en su expulsión del país en 1910 y en folletos como La traición (1934), en su tesis El delincuente según la escuela antropológica (1894), y en su ensayo de novela ¡Pobre la Chón! que Darío insertó en la revista Mundial (1912).

El ejercicio filosófico remontado a la colonia, la curiosidad enciclopédica y el afán universalista —otras tres herencias de la cultura forjada en León— las condensó Argüello en obras como El divino Platón (1934), La magia de Leonardo D’ Vinci (1935), el poema arielista “La América sajona ante la América española” (1922) y Letras apostólicas (1928). En este volumen traza las fisonomías espirituales de esos hombres constructores y enérgicos que fueron el ecuatoriano Juan Montalvo, el cubano José Martí y el uruguayo José Enrique Rodó; maestros por antonomasia. No pedagogos que, calcados en gafas y desde lo alto de una tarima, pontifican teorías y calcan erudiciones; sino faros de hombres, guías de juventudes y despertadores de conciencias, como él, tanto en su patria como fuera de ella.

Detallemos que sus 31 títulos impresos, entre ediciones y reediciones de libros y folletos, vieron luz en León y Managua, Tegucigalpa y Guatemala, San José de Costa Rica y Panamá, Nueva York y La Habana, Barcelona, Madrid y París. Ellos contienen su verso y prosa ampulosa que depuró en la madurez, aparte de sus conferencias orientadoras y beligerantes artículos políticos.

Por eso se le dio la categoría de hombre de América en Cuba, país donde realizaría una labor notable al fundar una Academia de Superación y disertar en las cárceles de La Habana, cuya Universidad le erigió un busto. Una categoría que tuvo el reconocimiento de instituciones como el Middlebury College de Vermont, EE.UU., la Asociación de Escritores y Artistas Americanos, el Círculo de Bellas Letras, el Instituto Nacional de México (en cuyo Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria pronunció una conferencia) y de la Escuela Central de Varones de Guatemala, capital en laque el Presidente Jorge Ubico ordenó la edición de sus Obras completas.

Tal categoría la justifica aún, en parte, la fusión orgánica que se daba entre su poesía y su pensamiento, similar a la de su coetáneo Roberto Brenes Mesén (1874-1947), costarricense que comentó su poemario Ojo y alma (1908), prologado por Vargas Vila; pero, en el caso de Argüello, esta fusión se vio enriquecida por el deseo de desentrañar la identidad del ser americano. Según ensayos orgánicos y una obra que dejó inédita: Alma continental, postulaba una identidad a lo que él consideraba “el único baluarte que pueden oponer los pueblos y los hombres para la custodia de sus libertades: el carácter”. Y este carácter, aplicado a una colectividad, equivalía a cultura. “Para mí —sostenía— la cultura no es posesiva: es expansiva. No es suma de adquisiciones, sino pináculo de superaciones. No es tener, sino ser”.

Por eso predicaba la expansión y la superación de los jóvenes. Que hiciesen patria a través de la cultura y de su incrustación en el deber, desterrando la propensión al formulismo y al estado convulsivo o revoltoso, prescindiendo del ansia por el medro, la figuración y el mando. Que tendiesen al Orden porque “la verdadera libertad no es aquella que, saliendo de la tiranía de uno, va a echarse en harapos de la más espantosa tiranía de todos. La verdadera libertad es precisamente Ia que ha aprendido a sujetarse y a comprender que no hay más despotismo que el desorden”.

Porque forjar caracteres constituía, para Argüello, el fin de la escuela educativa, no de la instructiva. Por eso debió influir en el cambio de concepción y nombre del Ministerio de Instrucción Pública por el de Educación Pública en 1940, cuando se le otorgó esa cartera que no ejerció sino unas semanas por su fallecimiento el 4 de julio del mismo año.

OBRAS LITERARIAS;
Al margen de los títulos citados en parágrafos anteriores, en la copiosa obra impresa de Santiago Argüello destacan otras obras como la selección antológica de sus versos, publicada bajo el epígrafe genérico de Poesías escogidas y poesías nuevas (1935). Además, el escritor de León fue autor de varios ensayos de extraordinario interés, como los titulados Mi mensaje a la juventud (San José de Costa Rica: Imprenta Trejos, 1929); El divino Platón (Guatemala: Tipografía Nacional, 1934); Modernismo y modernistas (1934); El libro de los apólogos y otras cosas espirituales (1934); y La magia de Leonardo da Vinci (Guatemala: Tipografía Nacional, 1935).
LIC.RENE DAVILA /291011

PINTURA NICARAGUENSE PRIMITIVISTA.

BOCETO DE JULIO VALLE CASTILLO.


Después de más de diez años de espera y de investigación histórica saldrá a luz, Óvalo sepia , la primera novela que revela una historia familiar que escandalizó en el siglo XIX, escrita por el poeta y narrador Julio Valle-Castillo, autor de Réquiem en Castilla de Oro .

Valle-Castillo reveló que la trama de suspenso y acción viene con historias escabrosas de su familia, entre ellas la de su tatarabuela Bernardete Mafuz, una monja francesa-española que vino con las asuncionistas.

Un día desapareció, estaba enamorada de un muchacho francés, salió embarazada siendo la priora del convento y fue un verdadero escándalo en León.

Se fue a vivir a Terrabona, en Matagalpa, y se cambió el nombre a Bernarda Masís. De este idilio nacieron Pablo Masís, el padre José Guadalupe Masís, sacerdote que también tuvo hijos y la bisabuela del poeta, Ercilia Masís de Castillo.

La historia no solo es sentimental, sino que tiene ingredientes de luchas militares y políticas. Sus tíos Francisco y Laureano Castillo Masís participaron en la revolución liberal de Zelaya, sufrieron persecución, y uno de ellos su “papa” Silverio se fue al exilio junto Zelaya en 1909.

” A mi familia no le gusta que toque este tema, es además escabroso. Esto sucedió quizás por los años de 1860, cuando la monja fue traída por monseñor Bernardo Piñol y Aycinena, obispo de León”, revela el poeta.

“Esta novela va a salir, me está costando mucho, pero la voy a terminar”, asegura.

Otros proyectos en preparación es el poemario Cuidados intensivos , así como la compilación de la prosa del poeta Luis Alberto Cabrales.

El alcohol y en la plaza Garibaldi

Valle-Castillo tiene su propia historia y es la del joven poeta que se enfiló con los viejos poetas de la Vanguardia. Se sintió, me confiesa, como un “niño viejo que nunca tuvo contradicciones o problemas”.

“Yo quería mucho a José Coronel Urtecho y Pablo Antonio, me entendía bien con Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas, Ernesto Cardenal, Juan Aburto y Mario Cajina Vega”.

Otro a quien considera su maestro es a Ernesto Mejía Sánchez, al que llama “mi papa”. Un hombre que le enseñó la disciplina en el texto y las ideas de cultivar su propia poesía con creatividad y personalidad.

Durante sus estudios en la Universidad de México conoció a los poetas Infrarrealistas, que tenían la consigna de “volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”.

Recuerda que estuvo en el taller de Juan Bañuelos, ahí conoció a Mario Santiago Papasquiario (José Alfredo Zendejas Pineda), Cuauhtémoc Méndez Estrada, Mara Larrosa, Carlos Olivas a Roberto Bolaños y Bruno Montané, cuando llegaron exiliados después del golpe de Chile de 1973.

“Con ellos íbamos a bailar, no creas que solo era leer, nos íbamos a bailar a los night club, y algunos burdeles mexicanos como el California Dancing Club, era alegrísimo, bailábamos danzones y nos picábamos con tequila en la plaza Garibaldi”.

Si bien se enfilaban en las corrientes de izquierda, era la pasión por el anarquismo que gobernaba sus acciones y vidas. Les gustaba Efraín Huertas, un viejo poeta subversivo con cáncer en la garganta.

En LA LITERARIA

Presentado como poeta por Jorge Eduardo Arellano (La Prensa Literaria, 13 de diciembre de 1970). Dos años después editó el poemario de Rafael Montiel, una antología de Joaquín Pasos (1974) y otra del modernismo (1978). Recibe el premio de poesía Rosario Castellanos (1975) en Chiapas.

En los años ochenta se proyecta su imagen, este periodo lo ve como la gran expectativa de la izquierda literaria hispanoamericana que pasó de la revolución a la disolución al desencanto y la derrota electoral. Entre los intelectuales que conoció en aquella época destacan Mario Vargas Llosa. Julio Cortázar que según Valle-Castillo murió enamorado de la revolución, Roberto Fernández Retamar, Eliseo Diego, Cintio Vitier, Rafael Alberti el poeta español de la cabellera cana, el poeta Mario Benedetti, Eduardo Galeano, narrador de la realidad nacional.

También entabló amistad con los muralistas, el canadiense Arnold Belkin y el ruso Vladimir Víktorovich Kibálchich Rusakov, ambos artistas dejaron magníficos murales en el Palacio Nacional de Cultura.

Con esa visión de “Nicaragua es mi mundo”, publicó la Antología de la poesía del siglo XX, que le llevó varios años de recopilación e investigación, la antología mayor de Salomón de la Selva en tres tomos de poesía, narrativa y ensayo, una recopilación de textos de Manolo Cuadra, ensayos de Joaquín Pasos y en coedición con José Argüello sobre Azarías H. Pallais.

Sus maestros de cabecera

Reconoce a cinco poetas como sus maestros que lo han influenciado, Ernesto Cardenal y José Coronel Urtecho, a través de ellos conoció textos de Ezra Pound, Carlos Williams y T.S Elliot, entre otros.

El tercer poeta que le marcó la textura de sus textos fue Ernesto Mejía Sánchez, de él expresa recibió el refinamiento de su poesía y juego de palabras, el poema en prosa, el prosema, la influencia francesa de la literatura europea.

Una cuarta influencia es la del poeta Carlos Martínez Rivas, conversar con él, le apasionaba y estimulaba, por lo que comenzó a recopilar sus poemas cuando una vez le confesó que se quería suicidar y esto le dio horror.

“Me dijo: un día voy a agarrar todos mis papeles los voy a quemar y me voy a suicidar”. Entonces empezó a guardar sus poemas. Carlos en lo íntimo era un hombre querible, pero proyectaba otra imagen.

Y su quinto maestro fue Mario Cajina Vega. “Mario gozaba con ser antipático y por subvertir el orden y decirle cosas a la gente por pura jodedera. Él tenía un sentido del humor bien negro, por ejemplo recuerdo su expresión al mal tiempo peor cara, pero a Ana Ilse Gómez y a mí nos trató bien”.

Ese espíritu alegre, poético y nica, también le viene de la familia de poetas Cuadra Vega, de Chepito, Manolo, Luciano, Abelardo, Ramiro y el mismo Mario Cajina Vega. De ellos escribió un artículo que tituló Mis Cuadra Vega.

PINTOR CLANDESTINO

“Yo tengo vocación de pintor, pero no me realicé porque no se puede servir a dos señoras, a la literatura y pintura, pero ahora no tengo derecho, la pintura me reclama”.

Realizó en la década de los setenta del pasado siglo un retrato a Alfonso Cortés, un dibujo a padre Ángel Martínez, y otro a el mismo, cuando cifraba los 15 años.

Y así batallando por ser reconocido como pintor exhibió en el 2004 su primera exposición en galería Códice, fueron 17 obras, Variaciones sobre el tema de la Verónica . Antes, afirma el artista jinotepino, Álvaro Gutiérrez, el poeta Valle Castillo había sido un “pintor clandestino”.

Su afición surgió cuando se iba a meter a los talleres de los pintores mexicanos como Carlos Mérida, RAMEN, Rafael Mejía Martínez, Juan Soriano, Diego Meza, llegaba solo a verlos sin ninguna pretensión. Vio pintar el poliforum de Siqueiros y conoció las aplicaciones de las texturas que usaban.

Esto le sirvió para pintar recientemente dos vía crucis, uno de ellos ubicado en la iglesia Inmaculada, en al barrio Altagracia, el otro en la catedral Metropolitana de Managua.

Como crítico ha publicado textos sobre arte, entre ellos al maestro Rodrigo Peñalba, Fernando Saravia, Róger Pérez de la Rocha, Pablo Beteta, Ilse Ortiz de Manzanares. Y su ensayo El inventario del paraíso publicado en la desaparecida revista Nicarahuác .

Destaca como un erudito en temas culturales, académico de la lengua, poeta, pintor y novelista. El próximo martes 30 de agosto el Festival Internacional de Poesía rinde homenaje a su labor cultural en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica
fuente: la prensa/ LIC:RENE DAVILA /19080011

LA ESPECIALISTA EN PINTURA AL OLEO ALBA BENAVENTE.


Alba Benavente González (Managua 1969). Es artista plástica con especialidad en pintura (técnica óleo sobre tela), egresada de la Escuela Nacional de Bellas Artes Rodrigo Peñalba (1997). Y licenciada en Ciencias de la Cultura de la Universidad Centroamericana (UCA) 2009, proviene de una familia de arquitectos y diseñadores gráficos y por unos años se dedicó a la docencia de las artes plásticas, impartiendo talleres para niños y ayudando a formar a la actual generación de jóvenes diseñadores gráficos nicaragüenses.

Con varias menciones y reconocimientos honoríficos en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, la artista ha participado y obtenido menciones en al menos tres exposiciones colectivas y trabajó como museógrafa y curadora en el Palacio Nacional de la Cultura.

Perteneciente a la nueva generación de pintores nacionales, Alba Benavente cultiva un estilo que es una mezcla idealista del realismo y el impresionismo, de marcado academicismo, en la presente exposición y muestra retrospectiva ( Ameno interior, Destellos de Alba y estudios e interpretaciones de Rivera. Expuesta en la Sala Asilia Guillén del Convento San Francisco-Granada, del 13 al 31 de agosto del 2011) podremos apreciar sus bodegones de frutas tropicales y paisajes, una serie de desnudos, algunos cuadros de evocación costumbrista vernácula y su homenaje a Diego Rivera con los estudios e interpretaciones de cuatro piezas centrales de la obra en caballete del gran pintor mexicano icono del muralismo y del realismo latinoamericano. Con una técnica cuidada y un dibujo preciso, la obra de Benavente está marcada por su magisterio academicista, un trazo fino, colores naturalistas y empastes con la espátula, luces y sombras y finas veladuras que exaltan a la escuela nacional tan golpeada por el realismo popular y el expresionismo abstracto, la artista demuestra ser una alumna dedicada de la escuela de Roschi y Peñalba padres de la escuela plástica nicaragüense y más recientemente de sus maestros de Bellas Artes donde estudió bajo la dirección del reconocido artista granadino don Pedro Vargas: Julio Martínez, Reynaldo Hernández, Federico Matus, Aurelio Flores, Ricardo Morales, el Wilfredo Álvarez, Chepito, Constantino.

Lic.Rene Davila /10080011

PROFESOR EDELBERTO TORRES EL OFICIO DE MAESTRO EN TODA SUS DIMENCIONES.


El Profesor Edelberto Torres Espinosa es uno de los ciudadanos más eminentes y honestos que ha tenido Nicaragua.
El Profesor Torres, durante su fecunda existencia de noventa y seis años (1898-1994), fue un modelo de ciudadano y un ejemplo de las más altas virtudes cívicas. Paradigma de modestia y rectitud, su trayectoria como luchador infatigable por la democracia y la justicia social, es fuente perenne de inspiración para las presentes y las futuras generaciones.
Inclaudicable fue su lucha contra la dictadura somocista y su rechazo a toda forma de tiranía. La más leve violación de los derechos humanos del más humilde ciudadano le hacía temblar de justa indignación. Siempre existió en su vida la más perfecta congruencia entre sus palabras y sus hechos.
El Profesor Edelberto Torres es, además, uno de los educadores que más ha contribuido a la modernización de la educación nicaragüense. Fue un factor clave para la creación de las Escuelas Normales Centrales, la de Varones y la de Señoritas, cuyos planes y programas de estudio elaboró. Fundó el Escalafón del magisterio nacional, la sección de estadísticas educativas del Ministerio de Educación, un Kindergarten modelo y reorganizó la enseñanza comercial. Pero, su aporte más valioso fue la promoción de una nueva pedagogía, plasmada en los planes y programas de estudio para la educación primaria nicaragüense, que él personalmente redactó, y que merecieron grandes elogios a nivel nacional e internacional.
La base científica de los programas del Profesor Torres era el conocimiento de la psicología infantil y las normas que rigen el desarrollo del ser humano. La pedagogía que recomendaba era la pedagogía activa, que por entonces se concretaba en denominarla Nueva Escuela o Escuela Activa. Varias novedades encontramos en sus programas. En primer lugar, la concepción misma del Plan de Estudios como un proyecto pedagógico que se desenvuelve gradualmente, acompañando el desarrollo intelectual, psíquico y físico del niño. Todos los programas toman en cuenta la personalidad del niño y estimulan su orientación hacia la convivencia familiar y social, la importancia del trabajo, abandono del aprendizaje memorístico, participación activa en la clase y en la vida escolar, etc...
Entre las actividades escolares se recomendaban, entre otras, la organización de la Ciudad Escolar, mediante elecciones democráticas en que participaban todos los alumnos, para elegir un “gobierno escolar”; la creación de cooperativas escolares de ahorro, para estimular en los niños el hábito del ahorro y llevar a cabo algunos proyectos escolares o comunales con los fondos acumulados; los Comités de propaganda Antialcohólica, para combatir desde muy temprano el vicio del alcoholismo; los Comités protectores de animales y plantas; la Cruz Roja Infantil; el Mapa en relieve, etc... Don Edelberto fue así el verdadero precursor de la actual experiencia de los Gobiernos estudiantiles.
Pero don Edelberto no solo fue un reformador de la educación, sino también un eximio dariano, que nos dejó la mejor y más erudita biografía de nuestro máximo poeta: “La dramática vida de Rubén Darío”. El año 2009 se publicó, por la Editorial Amerrisque, y gracias al empeño de varios años de la hija del Profesor Torres, la Lic. Mirna Torres Rivas, la Octava y definitiva edición de esta obra memorable, corregida y ampliada. El Profesor Torres fue un pionero en la investigación de la dimensión social y política de la poesía dariana y en el análisis del pensamiento pedagógico de Rubén.
La otra gran vocación de don Edelberto fue su culto a la figura y la gesta del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino. A él se debe la biografía del héroe de Las Segovias intitulada “Sandino y sus pares”.
El Profesor Torres publicó también, entre otras obras, una biografía del escritor guatemalteco Enrique Gómez Carrillo y una semblanza de Andrés Bello.
En 1967, en ocasión del primer Centenario del nacimiento de Rubén Darío, la UNAN, por iniciativa de quien escribe, le otorgó el Doctorado Honoris Causa. El gobierno de Anastasio Somoza Debayle se negó a darle visa al Profesor Torres para que viniese a recibir tan alta distinción. Entonces el suscrito viajó a México en 1969 y le hizo entrega al Profesor Torres del diploma que lo acreditaba como Doctor Honoris Causa de la UNAN, en una sencilla ceremonia, en casa de otro eminente dariano, Ernesto Mejía Sánchez, quien años después también fue distinguido por la UNAN con el Doctorado Honoris Causa.
up doh yes LIC.RENE DAVILA. / 12060011

LAS MARAVILLOSAS MANOS PRIMITIVISTAS DE ASILIA GUILLEN.

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Doña Asilia Guillén (1887 - 1964) Doña Asilia era bordadora. Estimulada por POETA Enrique Fernandez Morales empezó a pintar a la edad de los 63 años.

En los 1950's, la pintura del primitivismo en Nicaragua logra reconocimiento en la obra de Asilia Guillén, nacida en Granada y pionera de la pintura naive. Asilia Guillén utilizó sus finos bordados como inspiración, trasladándolos a pinturas al óleo tras la sugerencia de Rodrigo Peñalba. Tras una vida de producción de bordados, Guillén, a los 63 años, cruza hacia la pintura y su trabajo se publica en muchas enciclopedias, revistas, periódicos, postales y en 1968 en Art History and Worldwide Survey de Otto Merin. Su trabajo logra reconocimiento internacional en numerosas exposiciones y bienales, en Sao Pablo en 1956, en Washington DC y Ciudad de México en 1957 además de otros centros en Europa.

Se inspiraba en temas de su ciudad natal Granada. Uno de los acontecimientos más dramáticos fue el incendio de Granada, provocado por los Norteamericanos quienes, bajo el mando de William Walker, dominaron Nicaragua desde Granada durante dos años. Cuando fueron expulsados quisieron destruir la ciudad totalmente. Con motivo de este incendio en 1957 Doña Asilia pintó una obra conmovedora: “El incendio de Granada provocado por las tropas americanas”.
Sus obras están expuestas en numerosos lugares en Nicara

Ya en 1962, Asilia Guillén, como precursora de esta tendencia exponía sus obras en la Unión Panamericana de Washington invitada por el Departamento de Estado, en la bienal de Sao Paulo y en la Dike University de Durhan, Carolina del Norte, en la célebre exposición Naive Painters of American

LIC:RENE DAVILA / 12060011

MEMORIAS DE JORGE EDUARDO ARELLANO.


Arellano, Jorge Eduardo (1946- ). Poeta, narrador y ensayista nicaragüense, nacido en Granada (Nicaragua) en 1946. Autor de una brillante producción literaria que comprende tanto la propia escritura creativa como la reflexión crítica y ensayística sobre los más variados aspectos de las Letras nicaragüenses contemporáneas, está considerado como uno de los intelectuales más influyentes de la segunda mitad del siglo XX en el panorama cultural de su nación.

En su condición de poeta, Jorge Eduardo Arellano se dio a conocer en la década de los años sesenta por su participación activa en el grupo poético denominado "Los bandoleros", fundado por el propio escritor de Granada y el también poeta nicaragüense Francisco de Asís Fernández. Posteriormente, su vocación de infatigable animador y promotor cultural le impulsó a editar la revista literaria La estrella perdida (1969), en la que vio la luz una parte considerable de sus composiciones líricas. Consagrado, a partir de entonces, como una de las voces cimeras de la moderna poesía nicaragüense, difundió también sus versos a través de los principales rotativos y revistas de la pequeña república centroamericana, en la que pronto ocupó un lugar de honor entre los escritores especializados en el tratamiento de los temas políticos. Junto a estas preocupaciones sociales, la creación poética de Jorge Eduardo Arellano muestra otra veta mucho más íntima y sosegada, configurada por gran número de poemas en los que ahonda en diversos aspectos relacionados con sus relaciones amistosas o familiares, así como en las inquietudes religiosas que agitan su vida espiritual. En España, el sello editorial valenciano del Instituto de Estudios Modernistas publicó una muestra antológica del quehacer poético de Jorge Edmundo Arellano, titulada Inventario contra la muerte (antología personal).

El resto de su producción creativa se completa con la recopilación de relatos publicada bajo el título de Historias nicaragüenses (1974); con la novela extensa titulada Timbucos y calandracas (1982); y con la serie de crónicas viajeras agrupadas en el libro Cuaderno de Andalucía (1977).

Arellano, Jorge Eduardo (1946- ). Como narrador, Jorge Eduardo Arellano sobresale principalmente por la impecable factura de sus cuentos, casi siempre concebidos como un intento de explicar, desde una perspectiva literaria cercana al realismo tradicional, las costumbres y las formas de vida de sus compatriotas.

Mención aparte merece la fecunda dedicación del escritor de Granada a la investigación de la literatura nicaragüense, plasmada en algunos volúmenes ensayísticos de incalculable valor para los estudiosos de las Letras hispanoamericanas del siglo XX. Entre estos ensayos, cabe recordar aquí los titulados Panorama de la literatura nicaragüense: de Colón a los fines de la colonia (Managua: Imprenta Nacional, 1966); Panorama de la literatura nicaragüense: época anterior a Darío, 1503-1881 (Managua: Ed. Alemana, 1967); Poesía de los pueblos primitivos de Nicaragua (Managua: Ed. Novedades, 1968); El movimiento de vanguardia de Nicaragua, 1927-1932; gérmenes, desarrollo y significado (Managua: Imprenta novedades, 1969); Panorama de la novela nicaragüense (Madrid: Separata de Cuadernos Hispanoamericanos, 1973); Contribuciones al estudio de Rubén Darío (1981); Diccionario de las letras nicaragüenses (Managua: Biblioteca nacional Rubén Darío [col. "Cuadernos de Bibliografía Nicaragüense", 3-4], 1982); e Inventario teatral de Nicaragua (1989). Pero, sin duda alguna, su obra magna en esta materia es -hasta el momento de redactar este artículo- la titulada Panorama de la literatura nicaragüense (Managua: Ed. Nueva Nicaragua [col. "Biblioteca Popular Sandinista"], 1996), un extenso y lúcido compendio de buena parte de la abundante información recogida en los títulos recién mencionados.


LIC:RENE DAVILA /10050011

LA QUIJOTESCA LABOR DARIANA DE JORGE EDUARDO ARELLANO.

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Desde mi ensayo “Rubén Darío y los jesuitas” (La Prensa Literaria, Managua, 6 de febrero, 1966), escrito a mis veinte años, me he entregado a una casi obsesiva y más o menos constante tarea de crítica, investigación y difusión de la obra de Rubén Darío, apoyado naturalmente por instituciones nacionales y del extranjero.

Obtuve el Premio Nacional “Rubén Darío” (1976), el de la OEA (1989) y de nuevo el primero (1996), respectivamente, con los libros Contribuciones al estudio de Rubén Darío (Managua, Ministerio de Cultura, 1980), Azul... de Rubén Darío /Nuevas perspectivas (Washington, 1993) y Los Raros: una lectura integral (Managua, INC, 1996).

En los años ochenta compilé y edité las selecciones rubendarianas: Textos políticos (Managua, Biblioteca Nacional, 1980), reeditado en República Dominicana por Francisco Valle cuatro años después; Tantos vigores dispersos /Ideas sociales y políticas (Managua, Consejo Nacional de Cultura, 1983), reeditado por Distribuidora Cultural; y Prosas políticas (Managua, Ministerio de Cultura, 1983) con introducción de Julio Valle-Castillo. En 1982 la revista cubana Casa de las Américas (núm. 133, julio-agosto) publicó mi ensayo “Rubén Darío antimperialista”, reproducido en otras revistas del Caribe. En 1984 tres artículos míos, con otros de José Jirón Terán, fueron recogidos en el folleto Rubén Darío primigenio (Managua, Ediciones Convivio); los míos se titulan: “El Ensayo: primigenia fuente hemerográfica de Rubén Darío”, “Al Libertador Bolívar: primer impreso de Rubén Darío” y “De caza (1880): primer poema nicaragüense y exteriorista de Darío”.

A éstos siguieron los volúmenes de autores varios y números monográficos: el consagrado al centenario de Azul... en BNBD: Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación, núm. 56, febrero-abril, 1988; Azul... y las literaturas hispánicas /Memoria del Simposio Internacional efectuado en Managua del 5 al 9 de octubre de 1988 (México, UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1990) en colaboración con Fidel Coloma y Margarita López; Ciclo dariano 1991 (Managua, INC, 1991); y “Ciclo dariano 1992”, BNBD, núm. 80, septiembre-octubre, 1993.

Siempre en los noventa promoví y presenté la edición, lanzada por el MED, de El mundo de los sueños [de RD, 1992] y compilé, en colaboración de Jirón Terán, anoté y prologué el volumen Los limos más hondos y secretos /Poemas ausentes en sus Poesías Completas (Managua, Fundación Internacional Rubén Darío, 1992). Además, colaboró en la revista Cuadernos Hispanoamericanos de Madrid (núm. 489, marzo, 1991) con “Los primeros lectores de Azul…” y núm. 531, septiembre, 1994, con “Azul… y la experiencia chilena de Darío”.

Igualmente, dediqué otros números monográficos a Rubén en el BNBD: 101 (octubre-diciembre, 1998), 104 (julio-septiembre, 1999), 114: “Rubén Darío y la leonesidad (enero-marzo, 2002); 124: “II Simposio Internacional Rubén Darío: Nuevos asedios y reencuentros” (enero-marzo, 2004); 128: “III Simposio Internacional Rubén Darío: Cantos de vida y esperanza: Relecturas en su centenario” (julio-septiembre, 2005); 130: “Rubén Darío: Antología centroamericana” (enero-marzo, 2006); 134: “Rubén Darío: Bibliografía selectiva, anotada y crítica: 1997-2006” (enero-marzo 2007), 136: “El Canto Errante: en su centenario. V Simposio Internacional Rubén Darío” (julio-septiembre, 2007); y 147-148: “Rubén Darío: actualidad y trascendencia” (abril-septiembre, 2010).

Mi discurso de ingreso a la Academia Nicaragüense de la Lengua, “El proyecto cultural de Rubén Darío” —leído el 8 de septiembre de 1989— fue editado en folleto (1991), con introducción de Pablo Antonio Cuadra y discurso de contestación de Guillermo Rothschuh Tablada; y se reprodujo en la obra colectiva Rubén Darío en la Academia (1997) y en Mapocho / Revista de Humanidades y Ciencias Sociales, Santiago de Chile (núm. 44, 1998). También de 1998 data mi ensayo “Los Raros: contexto y coherencia interna”, incluido en la memoria Rubén Darío /Estudios en el centenario de Los Raros y Prosas profanas, editada por Alfonso García Morales en la Universidad de Sevilla.

Al año siguiente, otro ensayo mío, “Calibán y Martí en Los Raros”, fue publicado en los Anales de Literatura Hispanoamericana /Homenaje a Luis Sainz de Medrano (Madrid, núm. 28, tomo I, 1999). Luego compilé y edité con Günther Schmigalle las páginas cervantinas de Darío: Don Quijote no debe ni puede morir (Managua, Academia Nicaragüense de la Lengua, 2000). Y en 2002 el volumen colectivo Rubén Darío y su vigencia en el siglo XX (I Simposio Internacional RD, 2003).

Otra investigación, “El amigo de Darío”, constituye el capítulo cuarto de mi libro El sabio Debayle y su contribución a la ciencia médica de Centroamérica (Managua, Academia Nicaragüense de la Lengua, 2000, e idem, Hispamer, 2008).

Mi mayor obra de investigación en la materia corresponde a Cartas desconocidas de Rubén Darío (Managua, Academia Nicaragüense de la Lengua, 2000), selección y anotación exhaustiva de 250 piezas fechadas entre 1882 y 1916. Una segunda edición de estas cartas fue emprendida en 2002 por la Fundación Vida dentro de su Colección Cultural de Centroamérica y una tercera en 2006. En el 2004 apareció mi plaquette Rubén Darío: Nuevos poemas inéditos, bajo el sello del Fondo Editorial CIRA; y en el 2005 el ensayo “Rubén Darío y su papel central en los modernismos de lengua española”, incluido en el volumen de autores varios Modernismo y modernidad desde Nicaragua y España (Alcalá de Henares, Fernando Cerezal, ed.), más la segunda edición de Don Quijote no debe ni puede morir: páginas cervantinas de Rubén Darío (Pamplona, Universidad de Navarra /Editorial Iberoamericana).

De 2005 data también su edición crítica, con Pablo Kraudy, de Cantos de vida y esperanza (Managua, Instituto Nicaragüense de Cultura). Ese mismo año, con motivo del centenario de la magna obra de Darío, fui invitado por la Universidad Complutense a participar en el “Congreso Internacional Rubén Darío y España: diálogos transatlánticos”, impartiendo el 13 de abril de 2005 la conferencia de clausura en el Ateneo de Madrid; y por la Real Academia Española a leer en la Universidad de Salamanca, el 14 de septiembre del mismo año, mi ensayo “En conmemoración de Cantos de vida y esperanza”, publicado en el Boletín de la Asociación de Exbecarios y graduados iberoamericanos y de Filipinas en España (núm. 11, 2005).

La misma conmemoración me llevó —también invitado por sus coordinadores— a colaborar en los números monográficos de la revista Ínsula (Madrid, núm. 699, marzo, 2005) y en Crítica Hispánica (Duquesne University, vol. XXVII, núm. 2, del mismo año): “Homenaje a Rubén Darío”. Asimismo colaboró en la edición Cuentos completos (Managua, anamá Ediciones centroamericanas, 2005) con el prólogo, la incorporación de diez cuentos desconocidos y una amplia bibliografía; y en el libro-catálogo Rubén Darío: las huellas del Poeta (Madrid, Ollero y Ramos, Universidad Complutense de Madrid, 2008). Otro centenario, el de El Canto Errante, motivó mi estudio “El Águila, Darío y Roosevelt”, leído en el Museo y Archivo de León, el 6 de febrero de 2007 e inserto en otro número monográfico: el de la revista Nuevo Milenio (Valencia, España, núm.31, octubre, 2007). Las últimas ediciones de RD que ha preparado son tres: de nuevo en colaboración con Pablo Kraudy, la colección de 53 Escritos políticos (Managua, Banco Central de Nicaragua, 2010), anotados suficientemente; el Repertorio Dariano 2010 (Managua, Academia Nicaragüense de la Lengua), volumen colectivo; y Rubén Darío en Managua (2011), editado por la alcaldía de la capital nicaragüense a iniciativa de Clemente Guido Martínez.

Otros trabajos míos, aparecidos en publicaciones periódicas, merecen citarse: “El homenaje de los libros en su centenario” y “La Última Antología de Darío al inglés” (ambos en Nicaragua Indígena, núm. 43, 1967); “Darío, Mr. Huntington y Salomón de la Selva en Nueva York” (Cuadernos Universitarios, núm. 5, agosto, 1969); “Huellas futuristas en la poesía de Darío” (PrensLit, 7 de febrero, 1971; “Montalvo en la obra de Darío” (Revista histórico-crítica de la literatura centroamericana, San José, C.R., núm. 1, julio-diciembre, 1974; “Nicaragua en la poesía de Rubén Darío” (PrensLit, 14 de febrero, 1976); “Rubén Darío y la negritud” (PrensLit, 1980); “Fonseca Amador, Darío y Gorki” (Nuevo Amanecer Cultural, 9 de noviembre, 1980); “Rubén Darío: intelectual progresista” (Barricada, 31 de enero, 1983); “Carlos Fonseca, ¿investigador rubendariano?” (Ventana, 20 de enero de 1984).

“La cátedra dariana de Sánchez-Castañer en Madrid” (PrensLit, 10 de febrero, 1985); “Borradores inéditos de Darío” (PrenLit, 12 de enero, 1986); “Neruda y el sortilegio cristalino de Darío” (Ventana, 19 de septiembre, 1987); “El Rubén Darío apócrifo de las cantinas” (La Semana Cómica, 1° de febrero, 1988); “Las obras completas de Rubén Darío” (Ventana, 12 de marzo, 1988); “Azul… y la formación nicaragüense de Darío” (Ventana, 31 de julio, 1988); “Diez poemas desconocidos de Darío” (Ventana, 11 de febrero, 1989); “El primer texto de Darío en Chile” (PrensLit, 26 de febrero, 1990); “Darío, moderno cantor de la paz mundial” (La Prensa, 18 de enero, 1991); “¡Darío siempre!” (La Prensa, 18 de enero, 1992); “Un poema y una postal de Darío” (PrensLit, 23 de enero, 1993); “Darío, orgullo nacional” (La Tribuna, 6 de febrero, 1994). “La pluma azul [cuento de RD] y su hallazgo (Boletín de la Dirección General de Bibliotecas, Hemerotecas y Archivos, núm. 4, enero, 1995) y “La crítica chilena sobre Rubén Darío” (PrensLit, 26 de julio, 1997).

A partir de 2002, cabe registrar más de cincuenta trabajos aparecidos en La Prensa, La Prensa Literaria, El Nuevo Diario, Nuevo Amanecer Cultural y la revista Lengua. El último, el prólogo al segundo tomo de las Crónicas desconocidas de Darío —compiladas por Günther Schmigalle— se reprodujo en Nuevo Amanecer Cultural el 15 de marzo, 2011. Empero, para alivio de los lectores, no haré cuenta detallada de ellos. Agradezco a todas las instituciones (públicas y privadas) que hicieron posible esta labor; pero falta mucho, muchísimo, por hacer. El estudio de Rubén Darío, el nicaragüense universal, es inagotable.

LIC:RENE DAVILA./ 10050011

ARGUMENTO DE LA NOVELA MARIANELA.


ARGUMENTO
Planteamiento

Marianela es una joven huérfana que vive con una familia en un pueblo llamado Aldeacorba de Suso, que la acogió cuando se suicidó su madre. Marianela no tiene ningún estudio, ya que la familia pensaba que no servía para nada. El oficio de Marianela consiste en ser lazarillo de un ciego llamado Pablo, del que esta enamorada.
Nudo
Marianela es correspondida en ese amor, hasta el día en el que el doctor Golfín le devuelve la vista a Pablo. Marianela, por vergüenza a ser vista por Pablo, se escapa ya que ella se ve y se siente muy fea. Mientras, Florentina cuida de su primo, Pablo. Él está viendo cada día a Florentina y se está enamorando de su belleza exterior.
Desenlace
Marianela intenta suicidarse, pero el doctor Golfín se lo impide y la lleva a casa de Pablo. Pablo le pide matrimonio a Florentina en presencia de Marianela, Pablo no la reconoce, y le da pena de ella, pensando que es una vagabunda. Marianela muere de pena al darse cuenta de los sentimientos del ciego hacia ella.

PERSONAJES
-MARIANELA: era una joven de unos dieciséis años que aparentaba once con su pequeño cuerpo de estatura baja y delgadísimo talle. Iba descalza solía llevar un vestido corto y sucio. El cabello suelto y corto. Rizado con elegancia. Un rostro delgado, pecoso, salpicado de manchitas parduscas. Pequeña la frente, picudilla y no falta de gracia la nariz, negros y vividores ojos, pero reflejaban gran tristeza. Tenía una boca desabrida, fea. Tenía un carácter formal y reflexivo.

Marianela es un personaje plano, ya que durante toda la obra actúa de la misma forma.

-PABLO: era un joven de unos veinte años, de estatura alta, poseía un cuerpo sólido, airoso y derecho, con la cabeza inmóvil, los ojos clavados y fijos en sus órbitas. Su cara parecía de marfil, toda su cara era perfecta, tez suave pero varonil. Su rostro tenia la frialdad del mármol, convertido por el genio y el cincel en estatua y por la fuerza vital de la persona. Ojos grandes, hermosos y rasgados. Era una persona inteligente. Era rico y su padre todas las noches le leía, había recibido estudios y tenía fe en Dios.

Pablo es un personaje redondo, ya que a lo largo del libro va cambiando de opinión sobre Marianela. Al principio debido a su ceguera, decía estar enamorado de ella. Al recobrar la vista, la trato como a un mendigo y se enamoró de la belleza exterior de su prima.

-FLORENTINA: era una joven de unos veinte años. Tenía una cara ovalada, sus ojos de admirables proporciones, eran la misma serenidad unida a la gracia y a la armonía, su mirada era cálida. Sus cejas eran de delicada hechura del más fino pincel y trazaban un arco sutil. En su frente no se veía presencia de enfado ni de tristeza. Sus labios un poco grueso dejaban ver al sonreír, los más preciosos dientes que han mordido manzana en el paraíso. Tenia una tez de color tostado, o más bien moreno encendiendo. Era muy inteligente y rica, había recibido una gran preparación en estudios. Una persona bondadosa y dispuesta a ayudar siempre al que menos favorecido por Dios.

Florentina es un personaje plano, ya que durante todo el libro tiene las misma actitudes hacía los demás.

-DOCTOR GOLFIN: era un adulto de mediana edad, complexión recia, buena talla, ancho de espaldas y resuelto de ademanes. Firme de andadura, basto de facciones, de mirar osado y vivo. Ligero a pesar de su regular obesidad y excelente persona por donde quiera que se le mire. Hombre de facciones bastas, moreno, de fisonomía tan inteligente como sensual, labios gruesos, pelo negro y erizado, mirar centelleante, naturaleza incansable, constitución fuerte. Su cara grande y redonda, el fuego de sus ojos, sus gruesas mano habían sido motivo para que dijeran de él:<< Es un león negro>>. Así era, tenía gran semejanza con un león. Una persona muy vanidosa, pues constituía en sacar a relucir dos títulos: su pasión por la cirugía y la humildad de su origen. Rápido de pensamiento y lento de palabra.

Es un personaje plano, porque durante todo el libro es igual de justo con todas las personas, sobre todo con Marianela ya que se veía reflejado en ella.
ESPACIO y TIEMPO

La obra se desarrolla en un pueblo llamado Aldeacorba de Suso, un pueblo donde casi todos los habitantes son analfabetos y trabajan en las minas. Es un pueblo que para llegar a él, hay que atravesar varios túneles a oscuras. Está rodeado de naturaleza, por donde Pablo y Marianela daban largos paseos. Se solían sentar en bancos rodeados de árboles.

Esta historia pertenece al realismo, ya que se le empieza a dar más importancia a la realidad, y al interior de las personas, aunque normalmente se dejan llevar por las apariencias y por el aspecto físico.

CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO

Nuestra mejor tradición novelesca (El Lazarillo de Tormes, Novela picaresca, Cervantes), el costumbrismo romántico, así como la influencia de las novelísticas francesas y rusas del momento, dieron lugar a la novela realista española, caracteriza por:

Una observación minuciosa en la que se tiene en cuenta el detalle.

•Un afán por conseguir la mayor objetividad, a pesar de que algunos autores introducen matices moralizadores y otros, preocupaciones sociales, políticas, económicas y clericales.

•Un gran interés por lo cotidiano y lo contemporáneo.

•El estudio del hombre concreto, aunque muchas veces como reflejo de una clase o de una profesión; de ahí la variedad y complejidad de los personajes.

•Un mayor interés por el contenido que por la forma. El novelista, narrador omnisciente, pone especial empeño en reproducir, lo más fielmente posible, el habla propia de ciertos ambientes y adecuada a la índole de los personajes.
OPINIÓN PERSONAL

El libro me ha resultado ameno, ya que el autor va describiendo todo al más mínimo detalle y solo queda ir leyendo e imaginar la acción. El planteamiento y el nudo son interesante, y en desenlace no me esperaba ese rechazo tan grande de Pablo hacia Marianela y que por ello ella muera. Al leer este libro me he ido haciendo una idea sobre la época del realismo y como en ella se trataba a la gente por su trabajo, por su saber, por su dinero o por su belleza, creo que eso tampoco a cambiado demasiado desde entonces hasta ahora.

Galdós es un gran escritor y realiza muy buenas descripciones, tiene gran criterio porque esta obra realiza una pequeña reflexión y critica sobre la sociedad de entonces, lo analfabetos que eran y que solo pensaban en poner a todos a trabajar sin ninguna preparación, solo para poder comer.
LIC:RENE DAVILA / 25040011

LA UTILIZACION DE MULETILLAS.


Las recién pasadas vacaciones de Semana Santa, además de compartir en familia, fueron para rencontrarme con algunos amigos que tenía ratos de no ver. Lo que parecía emocionarme, luego de años de no visitarnos, se volvió un poco desagradable para mis oídos, al escuchar a uno de ellos repetir en cada plática la palabra ¿verdad? ¿verdad?

Al consultar a Inés Izquierdo Miller, coordinadora de proyectos especiales y columnista de LA PRENSA, sobre este pequeño detalle, ella explica que son muletillas que se dan tanto en la lengua oral como escrita.

“En la lengua oral, a diferencia de la escrita, no tenemos oportunidad de hacerlo mejor que cuando se escribe. Cuando se está escribiendo pensamos y tachamos, pero en el lenguaje oral no se puede porque la línea de la conversación es horizontal y sin retroceso”, dice.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la muletilla es “voz o frase que se repite mucho por hábito”.

Al igual que Izquierdo Miller, el lingüista, catedrático y docente Amadeo Albuquerque, coincide que las muletillas se dan por escasez o pobreza de vocabulario.

“Cuando uno no haya la palabra precisa se recurre a la muletilla, como ¿Me entendés?, ¿Me explico? ¿Verdad?, ese verdad está cundiendo todas las áreas. Lo escuchamos desde gente del nivel popular hasta comisionados, ministros, en las esferas más altas”, refiere Albuquerque.

Adiós a las muletillas
Ambos lingüistas nos brindan algunos consejos que nos ayudarán a evitar su uso muy frecuente

Uso y empleo de sinónimos

Consultar el Diccionario de Sinónimos y Antónimos

Leer libros de literatura, ensayos y reportajes bien redactados.

El “Va pues”, explica Izquierdo que se puede sustituir por “Ya que, porque, de tal manera, igualmente, no obstante, etc”.

Evitar el uso de archisílabos como obviamente porque alargan las palabras. “Porque decir problemática, si se puede decir problema, obviamente si se puede decir es obvio”.

Para este especialista de la lengua, las muletillas “son palabras de relleno porque vienen a solucionar un vacío que queda entre el hablante y el oyente, cuando no se encuentra la expresión que uno necesita, entonces se recurre a las muletillas”, explica.

Izquierdo deja claro que el abuso de las muletillas es un problema desde siempre. “Este fenómeno se da en cualquier país, no es privativo de Nicaragua, no es que los nicas hablen peor, pero tiene que ver mucho con el nivel cultural de la persona”, dice.

ABUSO DE LAS MULETILLAS

Izquierdo Miller apunta que muchas veces las personas recurren a las muletillas cuando tienen poco conocimiento del tema que se está abordando.

“También cuando la persona está nerviosa o insegura es evidente que en alguno que otro momento va a tener que utilizar una muletilla porque, como sabemos se llaman así, porque de la misma forma que una persona que carece de pierna o es inválido y usa una muleta para poder caminar, las muletillas lingüísticas sirven para caminar, avanzar la lengua, claro que de una manera incorrecta”, refiere.

MULETILLA POR EXCELENCIA

Si bien es cierto que en nuestro vocabulario utilizamos muchas muletillas, como: “O sea”, “esté”, “eh”, “es decir”, “entonces”, “que”, “¡Va pues!” “¿Me explico?”, “de que”... hay una en especial que según Izquierdo por excelencia nos caracteriza: “¿Verdad?”, que tipifica el lenguaje de los nicaragüenses.

Para Izquierdo, “según como la persona habla, escribe. Si en el cerebro no tenemos conocimientos de ideas, conceptos, definiciones, sinónimos, no vamos a poder escribir de forma fluida. Con la buena lectura vamos sembrando en la cabeza construcciones sintácticas correctas, adecuadas y eso va a permitir que también las reproduzcamos”, dice.

La especialista recalca que hay otras muletillas que también se emplean y pueden evitarse, como obviamente. “Todas esas terminadas en mente hay que evitarlas porque son archisílabos y alargan las palabras. El alargamiento inútil de una palabra no contribuye a nada”, apunta.

“¿Me entendieron?”, “¿Me hago entender?” “¿Me copian?”, son las muletillas magisteriales, mal utilizadas por los docentes. Según pedagogos, la forma correcta es: ¿Me hago entender?
lic:rene davila/ 25040011

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