Monday, 21. September 2009, 10:18:05
Pasaste delante de mí empujando tu tristeza, y arrastrabas tus pasos perdidos cansados ya del delirio del abandono. Tu soledad te precedía, era un halo rosáceo que llenaba de bruma tu mirada. Te plantaste desesperanzado frente a tus dominios, vacíos de tu estirpe, vacíos de ti. Tus tesoros te aguardaban, tus ríos te llamaban, tus colinas te lloraban. Pero yo sabía que nunca más pasearías por sus húmedos paseos, ni buscarías el canto del mirlo, ni respirarías la hierba fresca. Te abandonaron, todos te abandonaron. Oh, pequeño príncipe, quisiera acunarte y cantarte las nanas ancestrales de tu familia. Oh, dulce príncipe, apenas puedes sostener entre tus pequeñas manos el lazo roto del amor. Sé que todo lo darías, todas tus riquezas, tu reino entero por tenerla de nuevo. Oh, mi niño, tus lágrimas me visitan y yo quiero ir en tu consuelo, pero no te alcanzo. Yo también desaparecí de tu mundo. En el feliz paseo, yo te miraba desde lejos y oía tu risa y giraba contigo. Tejí unas alas para llegar a ti, pero no te encontré, y también yo desaparecí. Ahora observo desde lejos cómo empujas tu tristeza y arrastras tus pasos. Oh, príncipe abandonado, yo lloraré contigo hasta que también tú desaparezcas.
Sunday, 19. April 2009, 16:39:11
Pilar Irala, animamusicae
Pensé que tiraba de ti, que mis pies se hundían en arenas movedizas obligados por tu peso. Cuánto más luchaba, más me hundía. Sentí que me ahogaba en un aire viejo. Necesitaba gritar y correr para deshacerme de una larga historia.
Pero al abrir los ojos he visto que no tiraba de ti sino que me cogías del brazo para ayudarme, que no me hundía por tu peso, sino que yo misma nadaba hacia el abismo. No me ahogaba un aire viejo, sino que me insuflabas tu aliento antiguo y sanador. Intentaba huir de una larga historia… pero era de mí misma de lo que huía.
Ya no huyo. Me has limpiado las alas, me has curado las heridas, me has velado, me has salvado de mí misma… de nuevo.
Wednesday, 21. January 2009, 17:44:01
Un ángel se abrazó a mí. Paseando de noche en esta ciudad en llamas me ofreció su mano. Y veló mi camino, veló mi sueño. Desperté rodeada de todas las flores de la mañana que me había regalado. Ángel, mi ángel. Y lloré la tarde que me abandonaste, y lloré sobre su mano. Jamás me preguntó por mi tristeza, nunca juzgó mi amor, tan sólo dibujó un silencio que destilaba en la noche de esquinas quebradas donde te escondías. Y lloré todas las madrugadas que fingí no amarte y él lo sabía. Y lloré por todos los atardeceres que fingías no amarme. Y él lo sabía. Ahora él me recuerda que Hoy es el resumen de un Ayer que escribimos a ciegas, enredados en el sabor cálido de una copa de vino. Y él lo sabía. Este presente eterno nos anticipa un Mañana lejano y delirante. Y él lo sabe. Y ahora yo lo sé, por eso me abraza otra vez y yo finjo que he olvidado fingir. 
(No, Ángel, gracias a ti...)
Thursday, 8. January 2009, 16:47:29
Vivió lo que vive un otoño. Durmió las frías noches en el arrumaco de la promesa del cambio de estación. Soñó lo que sueña un cuento, por eso todos los renglones torcidos estaban llenos de magia infantil. Sonrío a los árboles, a los pájaros, a las piedras del camino, porque el otoño empezaba y la melancolía del verano la empujaba a buscar cualquier compañero de viaje, el cual viviría lo que vive un otoño. Tejía su manta con el amanecer, oh, Penélope, y por la noche, mientras soñaba sus quimeras, la deshacía. Oh, Penélope. Y la labor se acabó en lo que se acaba un otoño. Y el otoño acabó, y el invierno llegó, y ella durmió las frías noches en el arrumaco de una promesa. Soñó lo que sueña un cuento y todos los renglones corregidos tenían la magia de una luz antigua. Sonrío a los árboles que conoció, a los pájaros que alimentó y a las piedras que atesoró, porque el invierno había llegado y había dejado atrás al compañero de viaje… porque el otoño había terminado. No había prenda que tejer, oh, Penélope, porque ya había acabado el otoño. Y la promesa era otra, el cuento era otro y la estación era otra, porque la promesa se había cumplido.
Tuesday, 23. December 2008, 10:23:47
Hago barcos de papel con todas las palabras que hoy me dices. Los coloco en una orilla de mi piel y los lanzo a navegar en una oscuridad en la que me pierdo. Dejas caer letra a letra un dolor destilado durante siglos… es una herida que yo quiero velar pero no logro ni siquiera tocar un reflejo de ti. Ábreme todas tus puertas y yo llenaré tu casa de todas las imágenes felices que hoy no tenemos.
Alquilo un trocito de felicidad cada vez que te rozo y tus dedos pasan por mi piel por un instante que se desvanece con cada madrugada, con cada nuevo día lleno de otras pieles, de otros roces… Todas las sonrisas que atesoré para hoy se agotan ahora, invertidas en todas las canciones que te escribí y no escuchaste.
Dibujo mapas con todas las palabras que ayer me dijiste. Me lanzo a una espera de ríos y océanos, y te observo divagar en la distancia. Ahora sé que todas tus frases las leíste en los actos románticos de cientos de obras de teatro que representaste. Y aquí, en estas cartografías que me has ayudado a escribir el amor duele, tú me dueles.
Construiste un mundo a tu medida, de idas y venidas, de frases a medio pronunciar, de esperas nocturnas, de silencios sordos en los desiertos de un pecho que te espera. Y yo, que creí cada una de tus miradas, confié en cada uno de tus besos, recojo mis barcos y mis mapas y quisiera esperar a que lances tus barcos en mi búsqueda. Y yo, que tanto te quiero, quisiera estar cerca para que me encuentren pronto… pero el amor duele, tú me dueles y este cielo se balancea demasiado cerca de la extenuación.
Monday, 15. December 2008, 11:04:16
sin fechas, Pilar Irala, irala&choos
Y si he de caminar hoy a cierta distancia no me importará. Te miro desde lejos y te susurro despacio para no inquietar tu luz… Veo cómo avanzan tus pasos y yo lanzo migas de pan tras ellos para no perderte. Mira a un lado, sí… aquí estoy mi amor. Delante de mí un espejo refleja un sol infantil, y yo, que viví ya varias vidas, sé que su reflejo nos ciega. No te equivoques, las centellas son ecos de un pasado muy lejano, son fuegos artificiales, son la vida primera en mis venas, son lo que fui.
Ritmos dibujados en un cielo improvisado, la noche inventada, los ecos de la mañana, el recuerdo y el camino, el infinito y la nada, todo agitado en los destellos de un cristal tintado con los colores de lo que no nos decimos, con los besos que no nos damos, con las caricias que no nos brindamos. Tengo toda una vida por llegar preparada en la maleta, para un día o para la eternidad,… sin fechas, sin horas, sin esperas con flores, sin agenda, sin reclamos, sin servidumbres, para cuando la distancia no exista, para cuando los trenes se crucen, para cuando te gires, para cuando te mire, para ahora o para mañana… para ti, para mí.

Friday, 12. December 2008, 08:31:48
Saudade… Las risas que conocí están lejos hoy, resuenan en ecos que se estrellan contra el techo. Y yo, que te echo tanto de menos, no acierto a dibujarte en esta pared gris y húmeda. Saudade... Nostalgia de los días felices. Los paseos bajo los cerezos, los campos floreados, la vida radiante… Tú. Agito mis brazos en el viento frío de esta ladera alejada y cierro los ojos soñando que coges mis manos antes de que los abra. Saudade… Nostalgia de los susurros bajo las sábanas, donde el mundo tenía el tamaño exacto de nuestros cuerpos. Tatué en mí los mapas que dibujé en ti. Y ahora, sin memoria, sin rutinas, no sé caminar las veredas que abrimos. Saudade… Esta ciudad me llora. Llora un nombre que no está, una historia olvidada, un retrato difuminado. Y yo, que lloro esta ciudad, lucho por convertirla en un barco de papel y navegar lejos. Saudade… Nostalgia de los párrafos naufragados, de la inspiración temprana, de las fotografías grabadas en la madera de unos bosques que plantamos ayer. Ayer. Saudade de ayer. El calendario me lanza sus días al corazón y yo intento moverme rápido para no herirme con sus fuegos artificiales. Eso somos. Saudade… Fuegos artificiales… Eso somos. Saudade… el intento fatuo de todos los ritmos dibujados a la vez en el espacio. Eso somos… Saudade… Somos nostalgia.
Wednesday, 10. December 2008, 11:12:02
Qué felicidad haberte reencontrado. Tu regreso, tan largamente esperado, dibuja las sonrisas que perdí hace siglos. Ahora recuerdo lo triste que fue la despedida. Los caminos se hicieron largos, las escaleras demasiado altas, tortuosas las noches. Todo era gris y oscuro. Pero ahora veo tu rostro de nuevo, tu sonrisa de verano, tus manos de terciopelo. Y soy feliz. Cerré todas las ventanas de mi casa, y el invierno se acomodó en cada uno de mis rincones. Todo era polvo y cenizas. Ahora que regresas la luz se torna blanca, los pasos felices, las calles brillantes, y cada parpadeo me trae los sabores de unos recuerdos que andaban perdidos en mi memoria.
Y si tienes miedo te confesaré que yo también lo tengo… hoy que regresas lo tengo. Y si cierras los ojos para no verme, te diré que tampoco yo quise verte, pero no puedo borrarte a pesar de mis esfuerzos, incluso en tu ausencia. Y si escondes tus manos para no acariciarme, te confesaré que no quise ni siquiera rozarte, pero que hoy, en tu regreso, bucearía hasta lo más profundo de tu cuerpo para acurrucarme en ti.
Tu nombre, que aprendí hace tiempo, me dolía en cada palabra. No me quedaba aliento para nombrarte, para llamarte, para escribir tus signos cada mañana. Y ahora, que atisbo lo que fuiste, mi pluma regresa inspirada por tu risa. La tinta de estos sueños son tus besos. Bésame y yo escribiré los cuentos más hermosos.
Tuesday, 2. December 2008, 15:07:53
Me senté en un hueco de la Luna, mirando de reojo tus ojos de pan y sal, escuchando el sonido de tus manos de tierra fértil al moverse, acariciando el aroma a océano de tu tacto. Me acunó el satélite mientras nos asomábamos al otro lado de un planeta azul y giré como un derviche en torno a tu halo. Tanto giré que perdí el rumbo firme, los sentimientos se me enredaron y la cabeza tintineo por momentos como las cortinas de conchas de la casa de verano. Y ahora intento en cada giro olvidarme del movimiento constante, del juego continuo y del tenaz avanzar de este asteroide distorsionado.
Saturday, 29. November 2008, 06:31:06
Esta tarde recibí tu carta. Sabía que llegaría pronto, me lo dijeron tus mensajeros. Yo había esperado sentada en el porche de este amanecer nocturno y supe que eras tú cuando me entregaron el sobre ajado y tembloroso como tu mirada. Lo acaricié mil veces y lo abandoné mil más. Lo acuné y lo lloré. Lo olvidé y lo recuperé. Sabía que llegaría… tus mensajeros me avisaron. Paseé hasta la curva en la que te despedí, esperando encontrarte una vez más. Y no estabas. Y allí, bajo un cielo aloque, abrí despacio el retazo que tenía de ti. Cientos de palabras saltaron felices mojando mi camisa de sonrisas, formando una nube con los destellos de la magia de una burbuja, y dibujando un arcoíris en el que botar los barquitos de papel que nos regalamos. Y fui feliz… feliz de que fuera cierto ese instante. Cuando creí que tus mensajeros habían traído todas tus palabras radiantes, otras comenzaron a asomarse por el pliego de una carta que no había leído todavía. Palabras que caían salpicando la tierra bajo mis pies, dibujando un charco profundo y frío que comenzó a crecer. El charco mudó en río, el río en lago, el lago en océano. Y yo, que sabía nadar a contracorriente, me aferré a los barcos que flotaban aún cerca de mí. Y allí, goteando todas tus palabras, hundiendo los brazos en tu abismo, pasé la noche acurrucada a un amanecer que no había llegado. Y no me importó. Remé hasta la esquina de una orilla que dibujé con los trazos de tus tiempos verbales y observé la pared que habías levantado allí donde tu océano acababa. Y no me asusté. Y contemplé el camino de tu huída. Y no te seguí… Porque conoces mi lugar, sabes de mis brazos, te llevas mis besos y todas las cajas con sorpresa. Y si has de regresar sé que encontraras el sendero, dejaré una luz encendida en mi faro y velaré tu viaje en la distancia hasta que la noche se apague o hasta que tus mensajeros no me traigan tus noticias nunca más.
Thursday, 27. November 2008, 16:58:06
Te regalé mis pasos como el poeta regala sus versos… con el alma, con la sabia de una sangre que ya no me queda, destilada en las esquinas abandonadas de este camino, con la ilusión de un niño frente al árbol de Navidad, con la mirada de un abuelo enternecido. Y tú, que llenaste de regalos mi camino, que ofrendaste tus aventuras celestes por mí, te escondes tras un bosque frío de palabras enmarañadas y me olvidas. Y yo, que no entiendo tu nueva lengua, que no he viajado a tus mundos, que no conozco tus raíces cierro la puerta que has dibujado. Ahora borraré todas las líneas que te escribí, todas las canciones que te canté, las miradas sonrientes que te regalé y mis pasos serán firmes, mis manos se aferrarán al estoque y cerraré los ojos para no verte más.
Tuesday, 25. November 2008, 09:23:00
Este océano tiene un horizonte tan claro como una gota de lluvia tormentosa posada sobre la estructura de un barco a la deriva. Así es el paisaje desde aquí: un frío cálido, un dulce amargo, un amor invisible. Un pirata, justo en medio de la escaramuza, me leyó los posos de unos sueños destilados en estas palabras. Él habló de suerte y yo hablé de batallas. Él miró a un horizonte oscuro, yo al sol detrás de él. Si esa suerte se queda conmigo no lo sabré ahora, he de navegar el camino. Si el puerto que veo es real no lo sabré hasta que no arribe a él. Así que tracé mis mapas… y coloqué en mi balanza, a un lado, mariposas, luciérnagas y pajaritas, al otro tormentas, mascarones bicéfalos y naufragios. Coloqué un carrusel en mis velas girando con el viento, llené la despensa de chubasqueros azules e hilo y aguja para el tejido de un corazón que navega a golpe de la magia de un océano que, quizás, no exista, de un barco que no arribe nunca en mi muelle y de un horizonte que quizás sólo vea yo. Pero hoy es un horizonte radiante, y tener un Hoy es ya la mejor suerte para este viaje.
Monday, 24. November 2008, 13:05:18
Mira, este muelle es para ti… Tú, que miras a oriente y occidente con tus dos timones como si alguno de los barcos que zozobran cerca te rozase y no tuvieras dónde agarrarte o, quizás, por si de repente quisieras dejarte arrastrar. Y yo, que observo tu océano desde un rompeolas cantábrico, dibujo tu mascarón bicéfalo que me sonríe y que me huye. Y aquí, donde los silencios son salados, las tormentas no me asustan y no me impresionan tu poniente ni tus anclas. Y si no levanto la mirada para buscarte es porque no sé dónde encontrarte. Y si hundo mis pies en tu arena es porque tú vienes a buscarme. Y si sueño con tu quilla es porque tus velas me trajeron mariposas y luciérnagas. Cuando navegas hacia Aquí la magia nos hunde bajo una manta oscura y feliz. Y entonces yo subo hasta lo más alto de la más alta vela para otear un horizonte invisible, para coger una nube blanca y arroparnos con ella, sin miedo a dar un giro al timón que enrede nuestra brillante siesta bajo el sol. Cuando navegas hacia Allá yo me agarro al mástil y bajo despacio para no inquietar tu luz. Cuando tu mascarón no mira hacia Aquí yo saco las pocas cartas náuticas que tengo de tu camino y contemplo de reojo tus velas que ondean rápidas, con viento frío, y miro tu brújula porque, quizás, al pasar por el Círculo Polar pierdas el camino hacia mí. Y entonces temo que despistes tu ruta de regreso, que no tengas trazos en tus mapas, que se mojen las luciérnagas y no revoloteen más entorno a mí. Y yo, que sigo aquí, dibujando tu mascarón bicéfalo, aprendiendo a leer tus mapas, no tengo miedo a las tormentas nocturnas, a las bestias marinas, a los viejos barcos hundidos… sólo a que tus velas no te dejen verme y yo no nunca lo sepa.
Sunday, 16. November 2008, 09:15:02
Cientos de barquitos navegan a mi lado, siguen mi camino mientras nado en este mar infinito. Siguen la estela de una brazada que se hunde en el azul…una, otra, otra… Miro atrás y observo a los rezagados… sus transparentes velas no alcanzan mi ritmo acuático. Lloro por ellos porque persiguieron mi huella hasta la extenuación y ahora me duelen sus mástiles rotos. Algunos otros llegan a la siguiente ola antes que yo y echan una diminuta ancla que se aferra al fondo arenoso con la fuerza de un coloso. Sé que seguirán ahí delante cuando yo llegue a su lado, y yo recogeré con amor sus velas y empujaré su casco para que descansen en mí. Y otros me miran desde aquí al lado, y desde su cubierta me animan en la travesía, me jalean y yo les sonrío para que entiendan que oigo bien sus alborotos y que, sin ellos, no sería capaz de avanzar un metro más, de superar otra ola, de esquivar las rocas. Pero, también hay otros barcos que, cansados de navegar contra el viento, desmontan sus velas, dejan que su quilla se quiebre, se estremecen sus cuadernas, rompen sus cartas náuticas y bajan su bandera. Y yo, que me doy cuenta de que buscarán un puerto que no está cerca para olvidar que no fueron capaces de navegar un metro más hacia delante, y que todos sus mapas son circulares, me resisto a dejar que su mascarón deje de mirarme, porque sé que la tristeza inundará sus bodegas, que el dolor se plantará enhiesto en su cuarto de derrota y en su puente la soledad dirigirá su timón. Y yo quiero que lancen su ancla a mi espalda, que sus velas descansen en mí, y que no teman hundirse, porque si una noche sin luna y con fuerte marejada desean descansar en el fondo de este mar azul yo les haré un entierro vikingo y lloraré por ellos mientras me alejo braceando hasta la siguiente ola.
Thursday, 13. November 2008, 13:35:10
Observo girar este carrusel... su baile empezó hace siglos y ahora sus pasos son lentos y cansados. Los niños de miradas cautivas han crecido y abandonaron hace tiempo sus caballitos de madera. Y mientras, sentada en este rincón del mundo entierro en una carta el perfume que he atesorado para ti. Capítulo a capítulo desangro la tinta de unas emociones que crecieron como aquellos niños. Y ahora recuerdo todos los juegos que jugué antes de ti, y las letras se esfuman, y no consigo ordenarlas, las palabras no me alcanzan para agarrarme el corazón. Intentos fatuos de borrar los aromas que se me escapan del alma. Y cruzo los puentes tambaleantes que dibujé, y camino los recodos vacilantes que tracé, y canto las canciones desafinadas que escribí… Pero los puentes no se caen en el papel, los caminos no se acaban en el grafito del lápiz, y todas las canciones son armónicas en la partitura sorda. Así que vivo de papel, lápiz y pentagramas para no mirar hacia delante y comprender que no estás en el puente, en el camino ni en la canción, y que tu carrusel es otro, tus puentes están en otras ciudades, tus caminos en otros mapas y tus canciones en otras voces.
Tuesday, 11. November 2008, 15:34:14
Camina con la rapidez del segundo… arrastrado por cada una de las líneas dibujadas en esta esfera infinita. Desgrana impasible su maleta de instantes…uno, otro, otro, otro,… y siempre es diferente, siempre es el siguiente. Tic, tac… y no vuelven… El camino es largo ahí delante… serpentea, se esquina, se esconde… Nada es recto, ni claro, ni hecho y Él va un momento delante de ti… Me regala un puñado de existencias por desaparecer, un ramo de sueños, un jardín de margaritas. Y soy feliz con sus sorpresas con lazo, con sus ofrendas dulces, con sus limosnas… Tic, tac, tic, tac… pero le oigo avanzar hacia el siguiente recodo, me tararea su canción desesperada, me cuenta sus viajes, me dibuja sus mapas… Y yo, que atesoro a todos sus hijos con amor, quisiera que me concediera un solo deseo… tic, tac, tic, tac…
…regálame tu equipaje de instantes…
Friday, 7. November 2008, 13:22:02
Oscuridad profunda y terrosa como la arena de un mar que tanto añoro… Pero… una luciérnaga se escapa, de repente, del cuello de tu camisa… sí, ahí la veo… Ilumina tu cara un momento… juega con los pliegues de esta inmensidad en la que caminamos… Es brillante y alegre, como el vino que compartimos, como las miradas furtivas, como los secretos que construimos y que, como un mecano, nos metemos en los bolsillos de cada mañana. Miro mis pies avanzar, y miro los tuyos… y tus luciérnagas… ahora hay muchas más, rodean tu cabeza y giran unas entorno a las otras y te acompañan en el camino… Y tú sonríes. Y me gusta verte reír así… Algo me acaricia la mejilla, deseé que fuera un beso tuyo… y era una mariposa… Mariposa en arrullo, mariposa azul como el cielo que observo en este viaje madrugador, azul como el océano que me vio nacer, azul como las caricias que tengo aquí guardadas para ti… Mariposa que me acompaña en el camino… Ahora hay más… más mariposas azules que juguetean con las nubes borrascosas de estas sombras… se enredan en mi pelo, me besan la cara, me cogen de la mano y sonrío con la sonrisa más cálida y sincera que he regalado jamás, y me abrazan y cierro los ojos justo antes de volver a mirar mis pasos avanzar… Te escucho reír y los abro… tus luciérnagas juegan con mis mariposas, destellos azules saltan de una esquina a otra, de tu cuello a mi pecho, de tus brazos a mis manos… de tu sonrisa a mis ojos… En sus vuelos caóticos forman dibujos… una pajarita, un barco, un avión,… proyectadas y multiplicadas en esta oscuridad profunda y terrosa como la arena que tanto añoro… pero que ahora tiene luciérnagas y mariposas, y pajaritas y barcos… y son brillantes y azules… Y sonríen…
Thursday, 6. November 2008, 08:03:42
Esta página está vacía… vacía de ti, vacía de mí, vacía de todos los que tocaron con la yema de sus dedos una estrella y no pidieron un deseo… Las palabras que no pronuncié llenan de renglones vacíos este pedazo de papel, el miedo que sentí camina ocioso por los párrafos que todavía no he escrito… Y aquí estoy, sentada en el mismo borde de estas líneas que desgranan, irremediablemente, las horas que no viví, las ciudades que abandoné, el amor que perdí, las manos que acaricié, los besos que regalé, la música que olvidé, la tierra que pisé, el árbol que planté… el libro que no escribí…
Miro atrás, me gusta mirar hacia atrás, la perspectiva es tan diferente, tu imagen me parece tan distorsionada, las esquinas se redondean, el cielo se tensa, el suelo se curva… Y mientras paseo estas líneas que no he escrito todavía me doy cuenta de que algunas palabras ya se me escaparon… las palabras que no pensé, las que no oí, las que yo no quise dejar marchar… esas son las señales que no vi, los signos que no leí…
Y ahora, todas las letras que no conozco y todas las palabras que me huyeron forman una gran montaña enmarañada, se colocan al lado de mi cama y crecen, como el árbol rojo, y gotean sobre mi pecho y me despiertan. Y yo me giro, no quiero verlas, pero ahí están, cayendo sobre mí… como el elefante encadenado llorando por su cadena, y me incorporo, las miro, las observo con cierta inquietud, y sé que esperan que las ordene, que las lea y que las escriba… Así que me siento cada noche a desenredarlas… Y yo, las oriento aquí o allá, y el alma me duele, y las manos me duelen, y me dueles tú, y me duelen ellas. Y la página vacía ya no está tan vacía, y al amanecer ya no me duelen tanto, ya no dueles tanto, y todo empieza de nuevo.
El amanecer hace borrón en los renglones, en los párrafos, en las líneas, en las palabras, en las letras… todas las comas se mueven al compás rítmico de una canción, de un recuerdo, de un retazo de ti colgando del bolsillo de pecho, todos los puntos se paran en los finales. Y así, todas palabras que se me escaparon aparecen ordenadas y serenas, las recojo con un hilo transparente, como quien atrae una estrella y ahora sí, pide un deseo… como quien se hilvana el alma para no perderla con los pasos tambaleantes de la vida…
Miro la página, sonrío, sí… ahora todas las palabras que no te diré están aquí guardadas, ordenadas, serenas. Pero sé que el día llegará, los verbos saltarán del presente eterno hasta el destello de un momento de magia, todo se desordenará… pero esta noche volveré a ordenarlas.
Thursday, 30. October 2008, 16:34:15
Abro la puerta, el abrigo sobre los hombros, los pensamientos flotando, los recuerdos acariciando, la vida justo está aquí delante. Bajo las escaleras, feliz, el día es brillante, la música de hace un rato sigue conmigo, me acaricia… Veo la calle, dulce tarde de otoño de olor a chocolate y amigos… Pero…olvidé algo… sé que olvidé algo. Busco en mis bolsillos y regreso sobre mis pasos… Sí, ahora lo sé, olvide mi gorro. El gorro del lazo, el que me acompaña cada invierno, el que olvidé, abandoné y recuperé. El que no se separa de mí. Regreso escaleras abajo. La tarde sigue esponjosa, como las magdalenas de mamá, como el bizcocho de la abuela. Mis pasos recorren la ciudad solos, les dejo caminar sin órdenes. Un feliz paseo de banda sonora y regalos… Anochece, regreso despacio con los pensamientos enredados y las notas tarareadas una y otra vez… Una buena tarde de paseo…
Abro la puerta, el abrigo sobre los hombros, los pensamientos flotando, los recuerdos acariciando, la vida justo está aquí delante. Bajo las escaleras, feliz, el día es brillante, la música de hace un rato sigue conmigo, me acaricia… Veo la calle, dulce tarde de otoño de olor a chocolate y amigos… Pero…olvidé algo… sé que olvidé algo. Busco en mis bolsillos pero no regreso sobre mis pasos… Sí, ahora lo sé, olvide mi gorro. El gorro del lazo, el que me acompaña cada invierno, el que olvidé, abandoné y recuperé. El que no se separa de mí. Pero no vuelvo a por él. La tarde parece algo fría, como la taza de chocolate tibio, como los besos sin amor. Mis pasos recorren la ciudad solos, les dejo caminar sin órdenes, pero parecen divagar. El paseo se vuelve todo melancolía, recuerdo las canciones que me cantabas hace un instante, recuerdo tus palabras acariciándome y la tarde se vuelve triste. Anochece, regreso despacio con los pensamientos enredados y las notas tarareadas una y otra vez… No ha sido una buena tarde de paseo, ojalá hubiera regresado a por mi gorro, entonces la tarde de paseo habría sido feliz…
Thursday, 30. October 2008, 16:19:27
Todas las maletas preparadas, la ropa planchada, el perfume sobre la piel, los mapas dispuestos, la mirada lejana posada veinte pasos delante de mis pies. La sonrisa inquieta del viaje recostada suavemente en mis labios. Me palpita el corazón. Agarro fuerte el volante, piso el acelerador y el paisaje comienza a pasar a mi lado, y dejo atrás los edificios grises, la lluvia, los peatones tristes, las aceras sucias. La ciudad queda olvidada, tan lejos… tan lejos ya… La carretera gira sinuosa por un horizonte lejano y azul. Las nubes, blancas, dibujan caminos por los que me perderé. El sol alto forma dibujos a través de los cristales… Pero… cae una gota…otra…otra…la calzada comienza a ser resbaladiza, debo aminorar, hace frío y la noche llega bruscamente. Parpadeo…pero…despierto… Me quedé dormida en el banco de un parque lejano, olvidado, solitario, rodeado de edificios grises y aceras sucias. Pero al menos viajé, por un instante huí… Por un segundo viví…
Tuesday, 28. October 2008, 08:27:33
Se dice, se cuenta, se rumorea, que un Marinero enamorado de un Bosque pasaba los días colocando las hojas de sus árboles, limpiando la tierra a sus pies, quitando las malas hierbas que amenazaban con enfermar su alma. Era un soldado valiente y fiel, que oteaba el horizonte, siempre alerta procurando controlar cada una de las nubes que se acercaban en forma de tormenta arrasadora. Era serio, casi hosco, frío, cuidando siempre de no distraerse ni un solo momento. Nunca desvió su mirada, jamás hizo caso de los animales que pasaban a su lado y le miraban fijamente pidiendo ayuda o alimento. Ni el más frágil cervatillo consiguió de él nada durante sus vigilias.
También se dice que pasaba las noches abrazado al tronco de uno de los árboles más escondidos del bosque, al que era más difícil acceder. El Árbol Rojo. Este árbol solía pasar mucho tiempo solo durante el día porque el Marinero sabía que desde el lugar donde se encontraba no alcanzaba a ver el Mar, ni el horizonte, ni los peligros que podían amenazar a todo el Bosque. Pero por la noche el Marinero se abría paso hasta él, cruzaba lagos de fango, cantos de sirenas, piedras afiladas, e incluso su propio miedo por dejar de mirar por un instante el horizonte. Y lo encontraba al otro lado, esperándole, como cada noche. El Marinero se recostaba sobre su tronco, abrazaba sus cicatrices y el Árbol Rojo lloraba todas las horas de añoranza. Y el Marinero lloraba por el día que iba a llegar.
Friday, 24. October 2008, 06:27:03
Se dice, se cuenta, se rumorea, que un marinero enamorado del Mar atisbó durante una noche estrellada un bello bosque algunas millas delante de él, de su tambaleo, de su oleaje y de su barco. Allí, frente a él, se levantaba la hojarasca de unas copas mecidas por el viento, que bailaban al son robado de la noche, y que abrazaban la tierra fértil agarrando sus raíces con fuerza para no caerse. El marinero, que siempre creyó que su vida sería vagar por aquel mar, sintió de repente la necesidad desconocida e irremediable de acercarse al bosque, de entrar en él, de asirse a sus troncos llenos de cicatrices y acurrucarse en sus ramas. Pensó, imaginando esto, que era lo que debía hacer a pesar de la noche, de la Luna vigilante, del mar rugiente por el abandono, y del capitán. Pidió al capitán del barco que le acercara a la orilla. El capitán se negó. El marinero se lo pidió de nuevo, y el capitán se lo denegó cien veces. Mientras tanto el barco seguía caminando, el Mar lo llevaba lejos del bosque, y la imagen de las enramadas se fue difuminando hasta que desapareció totalmente. Algún tiempo más tarde, el marinero, pidiendo a los dioses en los que no creía que le alejaran de la tristeza que arrastraba, atisbó de nuevo el bosque en la lejanía. De nuevo, pidió al Capitán que le dejara bajar, pidió al barco que le acercara a la orilla y pidió al Mar que lo dejara marchar. Cuando entendió que nunca le dejarían abandonar su puesto de marinero hizo un hatillo con todo el valor que encontró en las esquinas polvorientas de su corazón y saltó. El Mar intentó hundirle, el capitán matarle y el barco arrastrarle, pero llegó hasta el bosque, levantó la mirada, olió el aroma fresco del amanecer rojizo, escuchó el sonido del viento entre las copas y sonrió porque supo entonces que era allí donde quería estar.Se dice, se cuenta, se rumorea, que un marinero enamorado del Mar atisbó durante una noche estrellada un bello bosque algunas millas delante de él, de su tambaleo, de su oleaje y de su barco. Allí, frente a él, se levantaba la hojarasca de unas copas mecidas por el viento, que bailaban al son robado de la noche, y que abrazaban la tierra fértil agarrando sus raíces con fuerza para no caerse. El marinero, que siempre creyó que su vida sería vagar por aquel mar, sintió de repente la necesidad desconocida e irremediable de acercarse al bosque, de entrar en él, de asirse a sus troncos llenos de cicatrices y acurrucarse en sus ramas. Pensó, imaginando esto, que era lo que debía hacer a pesar de la noche, de la Luna vigilante, del mar rugiente por el abandono, y del capitán. Pidió al capitán del barco que le acercara a la orilla. El capitán se negó. El marinero se lo pidió de nuevo, y el capitán se lo denegó cien veces. Mientras tanto el barco seguía caminando, el Mar lo llevaba lejos del bosque, y la imagen de las enramadas se fue difuminando hasta que desapareció totalmente. Algún tiempo más tarde, el marinero, pidiendo a los dioses en los que no creía que le alejaran de la tristeza que arrastraba, atisbó de nuevo el bosque en la lejanía. De nuevo, pidió al Capitán que le dejara bajar, pidió al barco que le acercara a la orilla y pidió al Mar que lo dejara marchar. Cuando entendió que nunca le dejarían abandonar su puesto de marinero hizo un hatillo con todo el valor que encontró en las esquinas polvorientas de su corazón y saltó. El Mar intentó hundirle, el capitán matarle y el barco arrastrarle, pero llegó hasta el bosque, levantó la mirada, olió el aroma fresco del amanecer rojizo, escuchó el sonido del viento entre las copas y sonrió porque supo entonces que era allí donde quería estar.
Thursday, 23. October 2008, 05:40:29
Una palabra... a veces puede ser una de entre varias... pero es difícil encajarla en su momento exacto. Es un puzzle. La palabra exacta, el momento adecuado, la lengua preparada, el oído dispuesto. Se debe tener bien presente que esa palabra dejará de ser sonido para ser vida y, dejará de ser momento para ser recuerdo. Y el recuerdo lee de un modo muy diferente al momento, y el momento lee de una manera muy diferente a la vida. Y uno siempre está, en la vida, en el momento y en el recuerdo. Y debes hacerle un hueco a esa palabra porque entra arrollándolo todo, haciéndose sitio entre las estanterías, tirando libros al suelo, lanzando por la ventana las sillas, rompiendo lo que necesite para posarse en un rincón de tu memoria. Esa palabra pudo no ser cierta para la vida, pero sincera para el momento. Y no ocurriría nada. Se acomodaría en una esquina del Recuerdo, habitación primera, sala 31, cajón 1, y sería feliz sólo por haber llegado allí y todo lo demás: el resto de palabras, las horas perdidas, las sonrisas caminantes arroparían su espera. Pero si esa palabra no fue sincera en el momento tampoco lo será en el Recuerdo y hará un enorme agujero para entrar en él, pateará el pasillo, abrirá todas las habitaciones, curioseará entre otros recuerdos, arrancará el papel de bellos colores de las salas en las que entre, y llegará a la que le corresponde, manchándolo todo, tirando abajo los cajones y haciéndose un hueco oscuro y gris. Ese recuerdo posee hilos de araña de los que arrastra todo lo que ha pisado. Y puedes tardar mucho en despegarlo, limpiarlo y ordenarlo todo. Así que, la palabra puede que no encuentre su momento, el momento quizás sea torpe en la vida, pero si es sincera sea como sea, será perfecto.
Wednesday, 22. October 2008, 08:46:11
Ven… entra en este lado del camino. Hay un recodo algo más allá. Un día encontré allí una montaña de momentos, lógicamente desordenados, espontáneamente armados… Y yo los quise guardar todos en mi caja de galletas. Pero no pude. Eran demasiados. Saltaban como un pequeño animal inquieto hasta el suelo y volvían a desordenarse, a desperdigarse, a derramarse. Conseguí esconder algunos en mis bolsillos y los guardé cuidadosamente, y a veces los saboreo en las noches de largos viajes. Sí, míralos, aquí están. Brillan en un sólo lugar del mundo: este recodo del camino. Y no he encontrado otro planeta en el que vivir todos estos momentos que salvé…
Wednesday, 22. October 2008, 08:36:17
Toc, toc… sonrío.
Toc, toc… oteo la oscuridad.
Toc, toc… ya te oigo.
Toc, toc… ahora mi corazón…
Toc, toc… no, no era la ausencia… No, no era el frío de una noche de invierno… No, no eran las esquinas frías de esta deriva… Era, simplemente, la palabra adecuada…
Tuesday, 21. October 2008, 07:28:12
No te oí llegar… Avanzaste en el silencio de un atardecer de aromas anaranjados. Cada tarde me sentaba tranquila a mirar el horizonte que arranca tras mi casa y alimentaba las hojas de este diario con los sueños de largas noches de insomnio. Y siempre dibujaba tu perfil azulado y tu voz me acariciaba despacio. Cerrando los ojos podía sentir tus manos mientras teñían el cielo de un futuro inventado. Me gustaba tanto imaginar aquellos caminos que nunca caminamos, saborear los besos que no nos habíamos dado, acurrucarme en el hueco de tus brazos desconocidos…
No te oí llegar… Abriste el portalón de un jardín ya cerrado, y todas las flores que brillaban en los amaneceres enrojecidos por las lágrimas giraron sus pétalos hacia ti. Y te sonreí como en mis sueños, y caminé hacia ti como en mis recuerdos imaginados, y te abracé como la noche inventada, y te miré como un explorador su descubrimiento, y te lloré como el río lejano, y te añoré como la juventud perdida… y me desperté en el mismo atardecer anaranjado, con la tinta de todas las palabras que te había escrito manchando mis manos, con todas las flores mirando enhiestas al horizonte que me envolvía, con el portalón cerrado y con la fría levedad del sueño desaparecido…
Monday, 20. October 2008, 08:58:31
¿Regresas ahora?... Pero yo acabé mis maletas, arrastré mis pies hasta la estación y me acurruqué en la esquina de esta brillante vida de cuento. Entregué mis pedazos para inventarme de nuevo. Limpia de ti. Olvidada enramada nocturna. Te envié mil postales, mil cartas, mil mensajeros… El silencio que me devolviste fue suficiente para acabar el capítulo que escribíamos hace demasiados años.
Veo una bruma acercarse… camina delante de ti y te anuncia. Y no voy a mentirte de nuevo, lo cierto es que te seguía esperando, como siempre, como cada luna. Se me escapa el alma que gotea hasta esta tierra firme y ahora no sé recogerla. Debería hilvanar el fondo de mi corazón, y forrarlo con el aliento que envuelve este amanecer.
Pero… dime lo que quiero escuchar, dime que no me olvidaste nunca, que mis llamadas fueron respondidas, que tus palabras se perdieron en la inmensidad de una cotidianidad fatua y gris. Finge que me mientes, pero miénteme bien. Que jamás descubra que no fue verdad que no me amaste lo suficiente. Yo también lo haré y seremos como esos dos extraños que se leen cuentos en las noches solitarias, y se engañan concediéndose deseos, calmando su insomnio deseado con paseos imaginarios, fingiendo que fingían que se mentían…
Tuesday, 26. August 2008, 08:09:08
Paseo lenta…perezosa…arrastro el verano como el infante acarrea su coche de juguete de vuelta a casa. No es tristeza, es el peso de unos días que se escapan y me saludan desde la esquina de esta calle bañada por el Cierzo. Escúchame bien, tarareo esta canción para abrir las puertas que cerramos antes de este calor azul. Todas las puertas de esta casa susurran inviernos, escriben otoños… Echaré de menos el paseo por esta arena suave y salada. Cuántos sueños soñados en las noches de cálidos atardeceres pedalean rápidos en dirección contraria a mí. Tatuaré tus siglas a fuego en mis pasos. Adiós Nonino…
Tuesday, 8. July 2008, 12:01:25
La vida, la buena vida, se llena de pequeños...diminutos, instantes...
Saturday, 5. July 2008, 12:42:42
Me miras inquieto desde el otro lado de esta habitación… aula vacía de pupitres abandonados… Lo sé, pero yo te amo. Sé lo que vas a preguntarme y yo te cantaré una nana como respuesta… No tengo más noticias, ni ramos de flores, ni cajas con sorpresa… Sólo yo… Pero no mienten mis manos, que tejen esta cálida mañana con las horas atravesadas por la música. Balanceo constante, río tu risa… Me llegan caricias desde ese otro lado, lo sé, me amas… Cambiemos de sala, no recojamos maleta ni aperos, abandonemos esta ciudad que nos duele… a mí me duele… pero te amo…
Por favor enrámate a mí en silencio, sólo quiero tu silencio comprensivo, risueño, de lazos rojos y manos tiernas. A cambio yo te velaré de noche y de día. Y no me preguntes por estas lágrimas, las he traído para ti… para tu sed de mí… Bébeme el alma que me duele… También traje este mechón para ti… lo corté para que atesoraras mi tacto.
¿Ves? He regresado, siempre regreso a tu lado. Tomé trenes y aviones, pero no perdí el camino… Regresé con mis trocitos entre los brazos, tú sabes cómo organizar el puzle que soy… Créame de nuevo que yo no tengo fuerzas…
Saturday, 5. July 2008, 12:23:49
feliz de que fuera cierto, irala, pilarirala
Lo cierto es que añoraré este juego. Ya lo añoro. Ya te añoro. Y se me escapan los minutos entre los dedos… y los lloro… Siento que tu barco zarpa… mira ahí va, llegaste de viaje y de viaje continuas… así es tu vida, un vendaval. Y sí, quiero que tú me añores. Quiero que me busques y que desees mi orilla. Y no sé cómo decírtelo, no sé cómo pedírtelo.
Acabó… y si yo te digo quédate… ¿qué harás?, ¿me devolverás las golondrinas que dibujaste para mí?, ¿dibujarás un nuevo lienzo para mí? No… sé que no… pero quiero pensar que también te duele… te echaré de menos… Échame de menos… y dímelo…
Empezó… fue un viaje de sonidos coloreados, un paseo de fotografías al sol, una noche de luces azules… Y al comenzar ya supe de su final… me lo avisaron… me lo juré…
Estás trazado en estas paredes en las que te veo sonreír… Yo te sonrío a ti pero no sabes leer mi risa… Esta es mi risa para ti, tejida durante años… uno, dos, tres, cuatro… Atesoré cada pizca de corazón adolescente para ti. Pero el tiempo pasó y yo te escondí en algún lugar en el que no encontrarte. Los años enredados en la ausencia y la lejanía giran y giran en esta ruleta de la suerte, disco del sol, días contados… Cruzaste tus pasos con los míos… no, perdón… yo crucé mis pasos con los tuyos y fui feliz, feliz de que fuera cierto…
Friday, 27. June 2008, 07:09:40
Sobrevuelan sin remedio estos aromas a sal que gotean titilantes en esta tarde de paseos. Las sombras son alargadas ya y los días se acortan a cada paso. Mientras susurro un nombre, una mariposa se lleva otro. Y si escribo un deseo… otro diferente se me concede… Y vuelvo a caminar las esquinas escarpadas de esta tarde azulada, y vuelvo a desear un nombre lejano, y regreso a escribir lo que no llega, y me siento a esperar otros remedios. Las golondrinas no vuelan en este amanecer y yo las añoro. Ya no me traen aromas marinos. El invierno se acerca enredado en abrazos y chocolate caliente. Pero mientras pienso en ello, estas líneas se me escurren entre los dedos…sin remedio…
Sunday, 15. June 2008, 10:17:03
…Y sí, inicio un viaje. Debo aprender muchas cosas antes de mi regreso, antes de ti… He pensado que quizás muera en el camino, como una tormenta sobre el mar, como el río sobre el cauce seco. Pero no temo los peligros, ni los truenos, ni los animales desconocidos. Pero te temo a ti. Temo tus palabras que me duelen, tus manos que me huyen, tus ojos que me escapan, tu olvido a la vuelta de la esquina… de esta esquina que giro hoy sin remedio y sin convicción. He preparado las calles, limpias y colocadas para una travesía a solas. Los barrios en los que me perdí ya tienen una puerta abierta, y voy a cerrarla detrás de mí…
Sunday, 15. June 2008, 10:06:11
Llueve… Otra vez… Como cada amanecer en el que me asomo a esta ventana ajada. El verano no llega… Las golondrinas no cantan sobre mi balcón… Todo es lo mismo, pero todo ha cambiado tanto… De la habitación de al lado se escapa una canción vencida por el cansancio, la escucho paciente porque no hay nada más en el mundo que esa canción. No quiero que lo haya. Las notas avanzan por el suelo, arrastrando sus llamas ocultas, y llegan a mí, suben por mis piernas y se enlazan en mi cintura… Las siento como un abrazo ausente, vaporoso, sordo, pintado de negro y desteñido después. Y yo, desnuda de futuro en este sofá con vistas, sonrío para que los tejados no me pregunten en qué pienso. Estoy perdida. Espero cada amanecer asomada a esta ventana ajada a las golondrinas. Pero este año no traen mapas…
Wednesday, 11. June 2008, 06:14:26
Me senté aquí, en una esquina de este camino de sinuosa rectitud. Me paré a descansar de una vida de descanso y miro pasar las bicicletas de este verano que no llega. Chasqueo los dedos, pero no sucede nada. Llega un aroma desde un rastro que camina delante de las curvas. Invisible. Cierro los ojos, vuelvo a chasquear los dedos. Pasa otra bicicleta y deseo subirme a ella. Pero no quiero dejar este lado del camino. No sé cuánto tiempo llevo aquí… El aroma, otra vez… de nuevo… Otra bicicleta… Me mira con ojos tiernos, con ojos de pan, con ojos de mañana soleada y tarde de paseo. Mi cuerpo enredado se levanta y otea el horizonte. No soy valiente. Me envuelve tu aroma, lo reconozco porque me mira a los ojos y me enreda los pensamientos… Por favor, coge mi mano, chasqueemos los dedos juntos… Volveremos a tiempo de recuperar nuestros caminos… Sólo caminemos juntos hasta la siguiente curva. Pero no soy valiente. Tu rastro pasa frente a mí, me saluda con educación levantando su sombrero de fieltro con gesto huidizo y yo no te digo nada. Yo te miro gritando en silencio que me acompañes un ratito. Pero no me oyes y giras tu mirada hacia otra bicicleta que pasa a tu lado… Te alejas elegante. Yo me siento de nuevo en esta esquina del camino y miro tus pasos en la arena, te hago un gesto pero no soy valiente y lo escondo en un bolsillo por si regresas con otro verano…
Saturday, 7. June 2008, 17:31:21
La vida discurre igual que siempre…como siempre…desde siempre… Creo que nada ha cambiado en ella, pero empecé a verla diferente. Quizás fui yo, quizás me di cuenta de mi temporalidad, de mis decisiones, de las que tomé y de las que abandoné. No voy a abandonaros, nunca he abandonado a quien me necesita, y mucho menos si me lo pide. Es más, he viajado para ayudar a otras caras tristes y tampoco he abandonado su causa, a pesar de no viajar en su busca desde hace algún tiempo, aunque os aseguro que me afano en las que tengo más cerca. Pero los vientos son terribles ahora, ando despistada, cabeza cedida hacia el suelo, manos escondidas en los bolsillos. Ando buscando… no me importa pedir, pero está claro que no pido bien. Esquivo las pocas caras amadas a las que asirme, y sin embargo busco algo amado en las nuevas. Ando despistada, lo sé. La pérdida se ha hecho presente en mi vida, qué terrible presencia de una ausencia. Y sí, lloro, aún lloro, y admito que estoy asustada. Pero no os abandonaré, no lo he hecho. Sé que os inquieta mi silencio, me lo habéis dicho. También a mí me inquieta. Pero volverán, lo sé. Volverán las palabras. Sé que volverán porque las veo flotando en un océano muy dentro de mí, no llego a ellas, pero las sacaré. Las agarraré fuerte y tiraré de ellas, aunque me duelan las manos, aunque me rompa el alma. Sólo necesito un empujón. Busco una mirada, una sonrisa, un beso que lo consiga…espero que esté cerca…
Friday, 16. May 2008, 18:35:23
Volverán las palabras...volverán. No sé cuándo, cómo ni dónde...quizás aquí, probablemente... pero también en otras formas y lugares de los que os hablaré. Pero será dentro de algún tiempo, ahora no es el momento...no es su momento y tampoco el mío.
Lo que más siento y temo es que me olvidéis... No me olvidéis, por favor. Prometo volver y, espero, que sea muy muy prontito.
Gracias a todos!
Hasta dentro de un ratito...