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Contaminación, Medio Ambiente

Posts tagged with "bares"

Pub condenado a indemnizar a un vecino con 21.456 €.

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Será la primera sentencia de esas características dictada en Granada... pero no en España (las ha habido mucho, pero mucho más "gordas").

Lo de que, en sus inicios, la Audiencia granadina no considerase su problema un delito por parte del pub porque "no afectaba a una colectividad" me parece impresentable. Es como si dijera que un asesinato no es tal si no son muchos los muertos. Un disparate jurídico. Supongo que la razón de consideración de la Audiencia viene dada por el hecho de que, hace cuatro años (2002), no existía la Ley del Ruido (noviembre 2003), la cual modificó el Código Penal en su artículo 325 y siguientes... no fue sino hasta el 2003 que el Código Penal vino a contemplar el ruido como delito de forma expresa. Y si consideramos que empezó nuestro héroe a pleitar hace diez años (1996), pues se comprende aún más todo lo sucedido...

Pero en fin, más vale tarde que nunca.

Un juez obliga a un pub ruidoso a indemnizar a un granadino por cuatro años de insomnio
Le reconoce la cantidad íntegra que solicitó por daño moral: 21.456 euros. La sentencia es la primera dictada en Granada de sus características.

José Ignacio Allúe vio hace tres años cómo la Audiencia Provincial de Granada echaba por tierra su empeño en que el dueño de un pub de Granada fuese condenado por los insoportables cuatro años de insomnio que le hizo pasar a causa del ruido que generaba su local. El citado tribunal, cuando aún no existían muchos precedentes penales en estos casos, consideró que no había delito por el siguiente motivo: «no afectaba a una colectividad». Pero este granadino no cejó en su empeño y continuó pleiteando.

Ahora, la titular del juzgado de Primera Instancia número 6 de Granada le ha dado la razón en una sentencia, pionera en la provincia, en la que obliga al dueño del establecimiento a indemnizarle con algo más de 21.400 euros por los perjuicios sufridos entre 1995 y 1999. Ha costado diez años de lucha en los tribunales. Pero ayer, al conocer el fallo, reconoció que «merece la pena la constancia». Y no por la cantidad, que es exactamente lo que solicitó, sino «el reconocimiento moral».

La sentencia, firmada por la jueza Angélica Aguado, no deja lugar a dudas en su fallo sobre la responsabilidad que el propietario del bar, el ya conocido 'pub Salsa', tuvo en la nula calidad de vida y problemas de salud que sufrió el demandante por el ruido del bar ubicado justo debajo de su casa.

Multas municipales

Apela así la sentencia a los expedientes y posteriores multas a instancia del Ayuntamiento de Granada contra el dueño del pub, que acreditan «el incumplimiento de las obligaciones del dueño, por no respetar las horas cierre, tener más aforo del permitido legalmente y tener un volumen de la música a unos decibelios que necesariamente provocaba niveles de ruido en la vivienda del demandante que hacía imposible a sus moradores vivir con normalidad». Con esto, añadido a los «cuatro años de constantes denuncias al Ayuntamiento, llamadas a la Policía Local, a la Policía Nacional, escritos ante la Fiscalía, la delegación del Gobierno, reuniones en la comunidad de vecinos, etc.», la jueza considera «evidente» la actuación «antijurídica» del demandado.

Sobre la cantidad económica solicitada, estima que es perfectamente indemnizable, ya que no «parece excesiva».

La sentencia incluye, además, otro aspecto tan novedoso como relevante. Y es que, parte de la indemnización se debe a que el demandante tuvo que «malvender» su piso por los problemas que generaba el pub. «Ahora vivo de alquiler en San Antón y me he cuidado mucho de que en los bajos haya de todo, menos bares», apuntaba ayer con cierta ironía Allúe.

Lo que rechaza la jueza es la indemnización solicitada por la esposa de José Ignacio Allúe por el síndrome ansioso depresivo sufrido por el ruido del bar. La no comparecencia de un perito médico en el juicio que acreditase que las fechas de la dolencia coincidía en el tiempo con los problemas de ruido en casa.

Una puerta abierta

La sentencia de Primera Instancia puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial aún. Por el momento, Allúe se considera «satisfecho» y no interpondrá recurso. Aunque los letrados de este granadino sostienen que, con toda probabilidad, el dueño del pub Salsa sí lo hará.

José Miguel Castillo-Calvín, abogado del caso, indicó ayer a IDEAL que la sentencia abre la puerta a muchas personas que sufren el ruido en sus casas. Aunque critica, de cualquier modo, que la Justicia en este caso ha vuelto a «mostrarse muy lenta» para dar respuesta al ciudadano.

Por su parte, Allúe se da por pagado con la razón que le han dado los tribunales, aunque dice haberle costado mucho olvidar los daños. «Costó volver a la vida normal, acostarse sin miedo a no poder dormir», recuerda. Después de todo, tiene unas palabras de agradecimiento al dueño del pub que le hizo la vida imposible: «Tanta lucha jurídica me ha valido para licenciarme en Derecho y tener un máster en Medio Ambiente».

Rocío Mendoza / Granada

Sancionan a 20 meones (Alcalá).

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Del tema que me ocupa, los agentes, según la noticia, "sólo" tuvieron que intervenir en 54 problemas de contaminación acústica, lo que, considerando que estamos hablando de un período de 6 meses, es, relativamente, "poco" (casi 10 actuaciones por mes). Respecto a los meones, pues qué decir, ya que inventaran un dispositivo que hiciera que al que sacase el pito en la vía pública... al suelo se le cayera. Seguro que entonces ya no habría más "pajaritos volando" tan alegremente.

Durante el primer semestre del año.
La Patrulla Medioambiental ha sancionado a 20 personas por orinar en la vía pública.
Las multas varían entre los 30 y los 150 euros, dependiendo del lugar y la edad del infractor.

El Patrulla Medioambiental, compuesta por once agentes de la Policía Local de Alcalá, han sancionado a 20 personas por orinar en la vía pública durante el primer semestre de este año. Las multas por este hecho varían entre los 30 y los 150 euros, dependiendo del lugar y la edad del infractor. El concejal de Medio Ambiente, Jesús Domínguez, realizó la semana pasada un balance sobre las actuaciones realizadas por este dispositivo. Son 11 los policías municipales dedicados exclusivamente a velar para que se cumplan las ordenanzas relacionadas con el medio ambiente, como protección del arbolado, el ruido, los residuos y el agua. El número total de actuaciones que ha llevado la Patrulla Medioambiental asciende a 1.050. De estas actuaciones se han tramitado 300 expedientes sancionadores, de los cuales la mayoría están relacionados con animales domésticos, con el vertido de residuos, y desperfectos en zonas verdes. Por otra parte, los incendios requirieron 91 actuaciones y los agentes tuvieron que intervenir en 54 problemas de contaminación acústica.Según explicó Domínguez, muchas de las actuaciones no han dado lugar a expediente sancionador, porque no se ha podido verificar quién es el infractor. El edil quiso resaltar la eficacia de tener más de una decena de agentes dedicados exclusivamente a estos menesteres de proteger el Medio Ambiente. El importe total de lo recaudado con las sanciones impuestas por las infracciones contra el medio ambiente, asciende a más de 72.000 euros, aunque según explicó Domínguez, el Ayuntamiento también tiene un gran gasto en limpieza de pintadas, u otros actos vandálicos.

Europa Press

Controlarán el ruido de la movida del Orzán las 24 h.

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Bien, vale... pondrán sonómetros para saber a qué grado de infierno se enfrentan los vecinos con las juergas de su juventud... y una vez demostrado dicho infierno, ¿qué? Espero que simultáneamente técnicos y cerebros sesudos y competentes estén preparando respuestas a esa simplísima pregunta... porque no por tener un mapa del ruido es que tenemos la solución sobre la mesa (o igual alguien piensa que sí, que de todo hay en la viña del Señor).

El Ayuntamiento instalará aparatos para medir los decibelios en la zona. Los vecinos presentan cinco denuncias al mes por el alboroto de los ‘pubs’.

Los vecinos de la zona del Orzán viven desde hace años amargados por el ruido que cada fin de semana les deja la movida en la calle. Pero a partir de enero tendrán un arma más para saber a cuántos decibelios se enfrentan.

El Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, instalará dos medidores para conocer los niveles de ruido: uno, en la plaza del Humor, epicentro de los botellones de la ciudad; y otro, en la zona de los pubs. Según explican los técnicos, serán aparatos en forma de caja con una pequeña antena para medir los decibelios las 24 horas del día. Y es que en una noche de auténtica marcha, los vecinos de este barrio llegan a soportar hasta 80 decibelios (lejos de los 60 recomendados por la Organización Mundial de la Salud).

Funcionarán...

... en enero:
Los medidores se instalarán a finales de este año para que estén a pleno rendimiento en el mes de enero. «Es un complemento más del mapa de ruidos, y los datos nos llegarán directamente a Medio Ambiente», afirma un técnico. Una vez obtenidos los datos, si se pasan los límites, el Consistorio tiene previsto poner en marcha planes de acción, como adelantar la hora de cierre de los locales de ocio.

Una medida...

... bien acogida:
Los vecinos del Orzán aplauden esta iniciativa, aunque reclaman un mayor control policial. «Cada mes presentamos entre cuatro y cinco denuncias por los ruidos de los pubs», dice la presidenta vecinal, Aure López.

Medirán Juan Flórez y A Grela

El Ayuntamiento quiere combatir con estos medidores los elevados niveles de ruido de la ciudad. Por eso, además de en el Orzán, se instalarán otros dos aparatos en la calle Juan Flórez y la avenida de Alfonso Molina, donde el tráfico eleva el nivel de ruidos hasta los 80 decibelios. Medio Ambiente también colocará un medidor en el polígono industrial de A Grela, otro de los focos más ruidosos por la concentración empresarial.

PATRICIA PÉREZ

Un inspector cerrará sin trámite previo los pubs ruidosos.

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Seguimos en Granada, la cual está que "arde" con su increíble nivel de contaminación acústica (ver "230 sanciones por 6.500 euros cada una" y "dureza con los locales que se pasen en 6 dB(A)"). Pero la noticia de ahora me ha sorprendido mucho porque no sé yo hasta qué punto es legal que, sin trámites previos, un inspector (que no juez) pueda cerrar un local. La medida me gusta, lógicamente, pero eso, que me extraña su viabilidad legal. Pero, en fin, si se hace es porque se podrá legalmente, en cuyo caso pido que se actúe igual en el resto del territorio español...

Medio Ambiente endurece las medidas contra los establecimientos con el sonido más alto y prevé multas que llegarán a los 60.000 euros.
M.J.ANGUITA
Un inspector de Medio Ambiente, acompañado de miembros de la patrulla Verde de la Policía Local, podrá clausurar en el momento los bares que excedan los niveles de ruidos permitidos. Estará en servicio sólo durante las noches de los viernes y los sábados, pero su trabajo permitirá a los vecinos que a partir del próximo 15 de octubre denuncien ante la Policía Local establecimientos ruidosos que su reclamación sea registrada, comprobada ipso facto y, si se confirma que excede los niveles de contaminación acústica por encima de seis decibelios, se le imponga al propietario del pub la sanción administrativa correspondiente en el acto, sin necesidad de tramitar un expediente administrativo.

La iniciativa responde a una campaña llevada a cabo por el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granada con la que pretende endurecer las medidas contra los bares que incumplen la ordenanza de ruidos. Sin embargo, la orden de clausura dependerá de los criterios del inspector. Así, según explicó el concejal de Medio Ambiente, Juan Antonio Mérida, los establecimientos se cerrarán cuando rebasen la emisión de sonido muy por encima de lo permitido. En este sentido, la normativa municipal establece una multa mínima de 6.000 euros para los recintos que superan en seis decibelios el ruido permitido para esa actividad. El cierre del pub se lleva a cabo cuando el nivel de contaminación acústica es muy superior a esa estimación y conlleva una sanción económica de hasta 60.000 euros, según especificó Mérida.

Y para evitar posibles casos de pillería el área de Medio Ambiente ya ha previsto dotar al inspector de los mecanismos necesarios para evitar que una vez que se realice el registro a los bares los propietarios puedan alzar el volumen de los aparatos de música. De ahí que avanzó que, además de facilitar el mapa del Plan Jericó, está previsto que el responsable del servicio realice posteriormente una segunda ronda al establecimiento para comprobar que se atiene al volumen de ruido adscrito al local.

No obstante, el concejal de Medio Ambiente advirtió de que en realidad muy pocos establecimientos incumplen hoy por hoy la ordenanza contra la contaminación acústica. "No sé la razón, pero se piensa que hay muchos más establecimientos de los que en realidad existen, que emiten ruido muy por encima de lo permitido", apuntó el concejal.

De hecho, ya en el primer mapa de ruidos presentado por el propio Mérida se recogía que el tráfico era el principal foco emisor de ruidos en la capital, que tienen en la calle Gran Vía de Colón la arteria más ruidosa.

Por lo pronto, el Ayuntamiento contará con dos inspectores, que harán la ronda uno la noche de los viernes y el otro, durante los sábados, y que supondrán un coste mensual superior a los 1.400 euros cada uno, según informó Juan Antonio Mérida. La medida, en cambio, ya se ha puesto en marcha en otras ocasiones, aunque de forma esporádica como experiencia piloto. Ahora, habrá que ver si los bares dan mucho trabajo a los dos nuevos inspectores medioambientales.


La misma noticia, pero desde otro punto de vista y con más información adicional es la siguiente:

El Ayuntamiento cerrará sobre la marcha cualquier local que supere el ruido permitido.
El Ayuntamiento de Granada endurecerá progresivamente la 'batalla' que mantiene contra la contaminación acústica existente en la ciudad y que padecen muchos de sus vecinos. La Concejalía de Medio Ambiente anunció nuevas y expeditivas medidas en esa dirección, con el objetivo de garantizar el descanso nocturno de cuantos granadinos viven en las inmediaciones de pubs, cafeterías, discotecas y otros locales de ocio que tienen abiertas sus puertas hasta altas horas de la madrugada.

A partir del próximo 15 de octubre y en las noches de los viernes y sábados, un ingeniero técnico de Medio Ambiente acompañado por una patrulla de la Policía Local responderá a la llamada de cualquier vecino que esté afectado por ruido insoportable y se personará en el lugar de donde procede. Allí y tras efectuar mediciones del nivel sonoro con equipos homologados, el citado técnico tendrá potestad no sólo para sancionar al empresario o responsable del local, sino para proceder en ese mismo momento a su clausura.

El concejal de Medio Ambiente, Juan Antonio Mérida, precisó ayer que de acuerdo con la normativa vigente, si la contaminación acústica no sobrepasa el nivel permitido en seis decibelios, la intervención del técnico y de los agentes de Policía Local se limitará a obligar al responsable del establecimiento a que baje el volumen del equipo de música, a la vez que iniciará el correspondiente expediente sancionador. Éste conlleva una multa mínima de 6.000 euros.

Si el ruido supera la citada barrera, el técnico tendrá que valorar el grado de contaminación acústica existente y determinar en ese momento si cierra el local o da por terminada la actividad que provoca el ruido. 'De lo que se trata es de actuar de forma inmediata para eliminar el foco sonoro con lo que entendemos que se potenciará el equilibrio entre el ocio y el derecho al descanso, siempre en favor de este último', señaló Mérida.

La acción inspectora del Consistorio de Granada estará sujeta a las demandas vecinales, pero por la experiencia existente sin duda se concentrará en las zonas donde más locales de ocio existen: Pedro Antonio de Alarcón, Elvira, Plaza Nueva, Plaza de Toros y otras.

Línea de trabajo

El paso cualitativo contra el ruido que emprenderá el Ayuntamiento desde la fecha citada, se enmarca en una línea de trabajo asumida por el Consistorio, que comenzó con la elaboración del Mapa Sonoro de la capital granadina, que continuará con la nueva Ordenanza de Ruido que será presentada en el Pleno de octubre y que se completará con la Ley del Botellón que ha de aprobar el Parlamento de Andalucía y que complementará con la correspondiente ordenanza municipal.

'El esfuerzo que vamos a realizar en este último trimestre del año en la Concejalía de Medio Ambiente va a estar enfocado fundamentalmente en la limpieza viaria acompañada de la gestión de residuos y en la lucha contra la contaminación acústica', señaló Mérida.

Pese a que la ciudad se encuentra 'patas arriba' por las numerosas obras que se ejecutan simultáneamente, desde Medio Ambiente no se renuncia a tener la capital limpia y con el menor grado de contaminación por ruido posible. Mérida insinuó ayer que junto a la medida anterior pueden venir otras más.

No más vueltas

Medio Ambiente no quiere que se repitan las situaciones indeseables que se producen ahora. Como el hecho de que tras el paso de una patrulla por un local ruidoso y advertir a su dueño de que atenúe el nivel sonoro de sus instalaciones, éste rebaja momentáneamente el nivel musical de su negocio para poco después volver a las andadas. Ante tales hechos, y vista la experiencia, los agentes no sólo pasarán una vez por el local infractor. Al cabo de un tiempo prudencial, la misma patrulla de la Policía Local volverá a revisar la situación de nivel sonoro en que se encuentra y si reincide en los hechos denunciados, procederá a aplicar una sanción mayor.

Mérida también anunció otra medida aún más efectiva y que deriva de la aplicación del conocido como 'Sistema Jericó', mediante el cual el inspector podrá comprobar si el nivel de ruido es el aceptado y a qué hora abre y cierra el establecimiento. Este sistema consiste, básicamente, en un módem que transmite información a la Delegación de Medio Ambiente sobre los niveles de ruido de cada local. En base a un registro permanente, es sencillo comprobar por parte del Ayuntamiento si en algún momento de la actividad del local en cuestión su música o el ruido interior sobrepasan los niveles permitidos.

Y un tercer problema a resolver. Algunas de las llamadas que recibe la Policía Local sobre contaminación acústica no proceden del interior de un establecimiento sino de los clientes del mismo que se congregan en las puertas y molestan a los vecinos. Ante esta situación, desde Medio Ambiente se asegura estar atados de pies y manos hasta que no se promulgue la Ley del Botellón. Así, al menos, lo entiende Mérida, quien señaló que lo único que puede hacer la Policía Local es 'aconsejar a esas personas que se desplacen a otro punto, como se viene haciendo desde hace un tiempo y con resultados esperanzadores'.

Terra Actualidad - Vocento/VMT

Vigo: Se reducen las licencias para bares con música.

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Los permisos, no obstante, se siguen concediendo en zonas del centro saturadas y los vecinos exigen al Concello un control mucho más exhaustivo.

Tras innumerables protestas, es de suponer que los vecinos de la zona centro de Vigo se alegrarán al conocer que el número de concesiones de licencias para bares con música ha disminuido de manera considerable con respecto a 2005. Pero no es así, pues siguen teniendo el mismo problema: el ruido.

Más de 9.000 locales, entre bares, cafeterías y pubs pueblan la ciudad olívica. El año pasado, el Concello concedió 30 licencias para café-bar, de las cuales 8 eran con música. Este año la cifra ha bajado hasta 24, y sólo en dos de ellas la música amenizará las veladas de los clientes.

Aun así, el grueso de estas concesiones sigue estando en la zona centro. Por ello, la Asociación Viguesa Contra el Ruido presentó, a principios de 2006, una alegación al PXOM referente a la incompatibilidad del descanso nocturno con los bares con música.

El Gobierno municipal desestimó finalmente dicho recurso «incumpliendo» el compromiso adquirido con dicha asociación.

En el Casco Vello, ya no pueden más, tras 20 años de lucha y peticiones desatendidas. Y es que, no sólo hay que controlar las nuevas concesiones, sino realizar un control exhaustivo de las licencias antiguas para comprobar si se ajustan al uso para el cual fueron solicitadas.

Según la asociación vecinal del centro histórico de Vigo, este saltarse a la torera la ley ha pasado desde siempre. Lo que quieren dejar muy claro es que el Concello hace caso omiso a las denuncias de los vecinos: más de 5 en 2006.

Por su parte, la Policía Local asegura que sólo pueden actuar, y lo hacen, con mediciones sonométricas cuando existe una denuncia. El control de las licencias debe realizarlo el Departamento de Urbanismo.

El esperado mapa de ruidos

Según los primeros resultados del equipo que trabaja realizando las mediciones para el Valedor do Cidadán, Luis Espada, el principal productor del ruido que interrumpe las noches de los vigueses es la gente que acude a los bares de copas y se queda «de charla» en la calle. Sumado a esto, aunque sobre todo durante día, está la contaminación acústica que provoca el tráfico rodado. Dichas mediciones están ya entregadas a GOC, la empresa encargada de elaborar los espectros correspondientes.

MARÍA COLLARTE. 29.09.2006

230 sanciones por 6.500 euros cada una.

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Esta noticia está relacionada con el post anterior y no veo necesidad de añadir más de lo que en aquel he dicho. Sólo subrayar algunos datos de esta noticia ausentes en la anterior. Me parece increíble que Granada de una media de ¡67 dB! durante las ¡24 horas!. Esto es algo que se sale totalmente de mis parámetros de lo humanamente soportable. Me creo que sea la ciudad con más contaminación acústica de toda Andalucía (media España, como quien dice). Contrástese este dato con el hecho de que la Unión Europea "considera que el ruido con niveles de 35 dBA, o más, limita la capacidad de comunicación y produce problemas personales y cambios de conducta." Pues nada, he aquí una ciudad española que, por nada del mundo, deseo para vivir... ni siquiera para pasar unos días de vacaciones. Impresentable por insoportable.

Granada encabeza el ranking de ciudades andaluzas con mayor polución acústica
M. A./GRANADA
Pese a lo que pudiera parecer, la actividad de la Concejalía de Medio Ambiente y de la Policía Local es ardua en la materia que nos ocupa. Cada fin de semana, son numerosos los vecinos de la capital que desesperados del ruido que tienen que soportar hasta altas horas de la madrugada procedente de botellones al aire libre o de locales de ocio, acuden desesperados a los agentes policiales. Muchas veces no obtienen respuesta por la sencilla razón de que no son suficientes los policías de servicio para atender a todas las llamadas, más las que se producen por accidentes de tráfico, peleas callejeras o cualquier otro tipo de incidentes.

No es de extrañar, por tanto, que el aluvión de denuncias que se producen en relación al nivel insoportable de ruido existente derive en otro importante número de actuaciones policiales y éstas, finalmente, en sanciones. A tenor de los datos facilitados por Medio Ambiente a este periódico, entre el uno de enero del presente año y la fecha de ayer, se han tramitado 230 procesos sancionadores contra todo tipo de locales de ocio. Ninguno de ellos derivó en cierre del establecimiento, pero sí en sustanciosas multas cuya media alcanzó los 6.500 euros.

La citada situación puede sufrir un vuelco espectacular si, como anuncia, el Ayuntamiento esgrime mano dura contra los negocios que atenten contra el derecho al descanso de los granadinos. Ya no les servirá pagar una multa. Tendrán que hacer frente al fin de su actividad, aunque no sea de forma definitiva.

Los primeros

Granada es una ciudad ruidosa, no sólo por los botellones y la contaminación acústica que desprenden todo tipo de establecimientos públicos. El tráfico, la estridencia sonora de ambulancias, bomberos y otros vehículos especiales, la actividad constructora en las vías públicas y un largo etcétera han hecho que esta urbe soporte los niveles más altos de contaminación acústica de Andalucía. Tanto de día como de noche.

Y es que el ruido que padece Granada registra datos preocupantes, con una media de 67 decibelios (dBA) durante las 24 horas, que suben a 68,66 a lo largo del día y se estancan en 61,95 por la noche. Entre las localidades andaluzas de más de 50.000 habitantes esos niveles de ruido sólo son superados por La Línea, en Cádiz. En esta materia, Granada se sitúa por encima de cualquier otra ciudad andaluza.

Hay que tomar en consideración que a partir de los 55 dBA durante la noche se producen trastornos de sueño y produce efectos negativos sobre la salud de las personas. En la Unión Europea se considera que el ruido con niveles de 35 dBA, o más, limita la capacidad de comunicación y produce problemas personales y cambios de conducta. El ruido como problema preocupa al 41% de los andaluces. Una preocupación que es menor entre los jóvenes (38%), que suelen dar más importancia al problema de las basuras y la contaminación del aire, que entre los mayores de 60 años (52%) que precisan más descanso.

Granada: dureza con los locales que se pasen en 6 dB(A)...

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Granada, al igual que Murcia (y Moratalla, mi villa) tiene, en sus ordenanzas municipales, establecido el límite tolerable de inmisión en el interior de las viviendas en los siguientes valores: 30 db(A) en horario nocturno (de 22:00h a 07:00h) y 35 dB(A) en horario diurno. Para no liarnos, tomemos como referencia el nocturno (30 dBA). Habitualmente, la gravedad de las faltas por exceder dicho límite está establecida, en las leyes medioambientales nacionales y autonómicas, de la siguiente forma: de 30 a 34 dB(A)= falta leve; de 35 a 39 dB(A)= falta grave; de 40 en adelante, estamos en falta muy grave. Esto no es arbitrario, como pudiera parecer al profano, sino que tiene la siguiente lógica: sabiendo que 1 dB representa un 20% más de energía acústica que el anterior, esto significa que cada 5 dB la energía acústica se ha duplicado (100%). Así, 35 dB son el doble de energía acústica que 30... falta leve x 2 = falta grave. Y 40 es el doble de 35 (falta grave x 2 = falta muy grave). Sí, eso es, 40 dB es el doble de energía acústica que 35 dB y cuatro veces más energía acústica que 30 dB... En fin, sé que es un poco complicado, pero ya tendré ocasión de hablar sobre qué son los decibelios y qué es lo que expresan (pues a día de hoy, que yo sepa, aún no se ha inventado el aparato que mida, directamente, el sonido). Pues bien, lo que el ayuntamiento de Granada va a hacer no es nada que se ha inventado él: ¡es pura y llanamente cumplir con sus ordenanzas municipales y con las leyes medioambientales de rango superior a las mismas! Es que alucino: ¿por qué los ayuntamientos no cumplen las leyes, cuando son los primeros que han de cumplirlas y aplicarlas? Y luego resulta noticia cuando deciden actuar legalmente, es decir, conforme a leyes y normativas. Por favor, el día que los ciudadanos abran los ojos, ese día los ayuntamientos y sus funcionarios se trasladarán a oficinas carcelarias, porque no quedará, legalmente, títere con cabeza (dejación de sus funciones, prevaricaciones, desamparo, violación sistemática de las leyes, etc). Y si no, al tiempo...

Medio Ambiente cerrará los locales que excedan el grado de contaminación acústica.

El Ayuntamiento de Granada podrá clausurar los locales de ocio que superen en más de seis los decibelios permitidos, a los que podrá sancionar, además, con multas de hasta 60.000 euros, según avanzó hoy el concejal de Medio Ambiente, Juan Antonio Mérida.

Se trata de una de las medidas incluidas en un nuevo servicio municipal que se pondrá en marcha el próximo 15 de octubre, por el que todos aquellos ciudadanos que los viernes o sábados por la noche estén sufriendo contaminación acústica que entiendan que es excesiva, puedan denunciarlo llamando al 092, teléfono de la Policía Local.

Un ingeniero técnico de Medio Ambiente, acompañado de la Patrulla Verde de la Policía Local, se trasladará a la zona para comprobar el grado de contaminación acústica de ese foco sonoro.

De acuerdo con la normativa actual, si la contaminación acústica sobrepasa lo permitido en menos de seis decibelios, el Ayuntamiento procederá a reducir los niveles de ruido hasta los niveles que establece la ley, según el local y el tipo de licencia que tenga, e incoará el correspondiente expediente administrativo.

Este informe determinará si el Ayuntamiento debe sancionar al local en cuestión, precisó Mérida, quien apuntó que la multa mínima será de 6.000 euros.

Si por el contrario, el ruido superara los seis decibelios sobre el nivel máximo permitido, el Ayuntamiento, valorando el grado de contaminación acústica que produce el local, podrá ordenar la clausura inmediata del establecimiento o de la actividad que produce ese ruido, especialmente "si éste está muy por encima de los seis decibelios".

El objetivo de este servicio es "potenciar el equilibrio que debe existir entre el ocio y el derecho al descanso de los vecinos", explicó el concejal, y su coste será de 1.480 euros al mes, que cubrirán fundamentalmente el salario del técnico de medio ambiente responsable de inspeccionar los locales denunciados.

La nueva medida se suma a otras iniciativas desarrolladas por el Ayuntamiento para combatir la contaminación acústica, como la elaboración del Mapa Sonoro de la ciudad o la puesta en marcha del denominado Sistema Jericó.

Este último consiste en la colocación de un módem medidor de los decibelios que registran los principales locales de música de la ciudad, que son remitidos a la Delegación de Medio Ambiente, donde se comprueba si no superan los niveles de contaminación acústica establecidos.

Redacción GD

Los vecinos ibicencos, desesperados ante el ruido.

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Ibiza dejó, hace mucho, de ser el paraíso que era antes del boom urbanístico y de la movida turística extranjera (una tranquila isla de pescadores). Vino dinero de la mano del sexo (movimiento hippie) y de las drogas... y murió la paz, la tranquilidad, el sosiego. Del paraíso de entonces al infierno actual...

¿Cómo se permite la ocupación de la vía pública por particulares que sólo piensan en el negocio, en las ganancias por encima de la salud de quien sea (vecinos)? ¿Por qué se permite el exceso de dB por parte de dichos negocios, siendo que está penado muy fuertemente este abuso (delito)? ¿En qué cabeza cabe que se les permita poner altavoces ¡en la calle!? ¿Por qué se les permite incumplir sus horarios de cierre, cerrando cuando les viene en gana y por qué se permiten actuaciones decibélicamente monstruosas patrocinadas por dichos establecimientos ¡en la calle!? ¿Estamos locos o qué? Si yo estuviera en esas, ciertamente que denunciaba al Ayuntamiento en el Juzgado, bien lo sabe Dios. En fin, ojalá que sepan encauzar judicialmente el tema para acabar con la situación extrema que viven... y que les conste que la solución es judicial, porque de los políticos locales, visto lo visto después del transcurso de décadas, no se puede esperar otra cosa que el que respondan de sus responsabilidades ante la Justicia...

Seis asociaciones de Vila proponen que se controlen y limiten las licencias

Diferentes asociaciones de vecinos de Eivissa han propuesto al Ayuntamiento que la opinión de los residentes en un distrito de la ciudad sea vinculante en la concesión de licencias de música y ocupación de la vía pública para locales de ocio, además de limitar dichas autorizaciones a un año en lugar de ser permanentes. Además, proponen la creación de una comisión vecinal que se reúna periódicamente con las autoridades y la inclusión de representantes de los residentes en la Junta de Seguridad del municipio.

Los dirigentes de las entidades vecinales de la Plaça del Parc, ses Figueretes, Platja d´en Bossa, La Marina-Poble Nou, Dalt Vila y sa Penya han remitido un escrito al alcalde de Eivissa, Xico Tarrés, para solicitar que se reúna con ellos con el objetivo de poner fin «al continuo deterioro medioambiental» que sufren sus barrios por la contaminación acústica «ocasionada fundamentalmente por numerosos negocios que hacen un uso abusivo de las licencias municipales».

Los vecinos denuncian el «menosprecio de nuestros derechos a la intimidad y al descanso» que atribuyen al exceso de volumen de la música de bares y locales de ocio, con altavoces en el exterior de los recintos, incumplimiento de horarios y actuaciones en la calle.

EIVISSA | S. P.

Los de Cambados (Galicia) retornan a la normalidad...

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Vuelve la normalidad de fin de semana a Cambados: ruido, ruido y más ruido. Pubs a toda pastilla, jóvenes que no hablan, gritan y gritan y gritan (¿cómo hacerse entender, si no, entre los dB desbocados en que están inmersos?): la pescadilla que se muerde la cola. Los vecinos se desesperan, llaman a la Policia Local, estos miden, amonestan... ¿pero sancionan?... Ha vuelto la normalidad a Cambados: la malavida habitual, el sinvivir de todos los fines de semana...

Superados los meses de verano y las vacaciones estivales, la normalidad regresa a Cambados. Y dentro de la normalidad, la movida nocturna que todos los fines de semana animan la localidad y no siempre es del agrado de los vecinos, sobre todo de los que tienen que madrugar al día siguiente. Por eso en la policía local se repitieron en los últimos días las denuncias por las molestias que ocasionan los ruidos de los jóvenes y de los pubs. En la noche del viernes se produjeron varias llamadas a los agentes, y en la del sábado las protestas se centraron en una vivienda de la calle del Carmen, donde un grupo de jóvenes celebraba una fiesta. Los muchachos fueron requeridos por la policía local sobre las dos de la mañana para que dejaran de hacer ruido.

la voz | vilagarcía

‘Graffiti’, meadas y ruido, mucho ruido.

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En su artículo, F.González pone en evidencia una serie de cosas que, al lector atento, necesariamente le harán reflexionar. A mí, en principio, esas cosas me indignan y me cargan de rabia... indignación que racionalizo con la reflexión, lo que amortigua su carga emocional (rabia), pero indignación al fin y al cabo.

La reflexión más importante que hago en torno a estos hechos es la siguiente: si, antaño, una vía era pacífica y habitable, "elegante", y a resultas de la actividad de un pub (calificados entre las Actividades molestas e insalubres), que, como imán, hace que en sus proximidades se congreguen los jóvenes con pocos recursos económicos para practicar el "botellón", la borrachera callejera de la juventud pobre (que no mísera)... ¿no es de sentido común, desde cualquier punto de vista, el retirar la licencia de apertura y funcionamiento a dicho local? Muerto el perro, se acabó la rabia.

Otra cuestión impresentable es la falta del menor civismo por parte de aquellos gilipollas (no tienen otro nombre) que se toman las calles, con especial incidencia en los portales de las casas vecinales, por un retrete público... ya que en España somos tan dados a aparcar en los reservados para minusválidos, ¿por qué no poner urinarios públicos para perros, como en Avignon, por ejemplo?; siguiendo la línea lógica de lo dicho, serían usados por estos perros a "dos patas"... (yo no lo dudo).

La degradación de lugar es tan extrema (sí, he empleado la palabra correcta) que muchos vecinos han optado por abandonar sus casas los fines de semana e irse, sea a la playa (los que pueden afrontar el gasto económico que implica), sea a casas tranquilas de familiares (los que tienen familia y pueden acogerlos)... al resto no les queda otra que tragar mierda, nunca mejor dicho...

¿Cómo será la situación que hasta la asociación de comerciantes de la zona se queja, pues se sienten perjudicados en sus intereses?

En fin... ¡ver para creer!

Antaño era una vía comercial elegante, pero hoy apesta por los orines y atrae a algunos marchosos que son una pesadilla ruidosa para los residentes.

Poco queda de aquella agradable de punta a punta y estéticamente acogedora calle Castaños, que los veteranos recordarán, cuando incluso había unos grandes almacenes con ese nombre precisamente, Galerías Castaños.

Cerca del cruce con la calle Gerona, la cosa tiene un pase, pero a la altura del número 15 el ambiente que se forma de madrugada en un pub se ha convertido en un mal sueño para los vecinos y los comerciantes más próximos al lugar. Para colmo, en la bocacalle de enfrente ahora se hace botellón cada fin de semana.

Por eso, el hedor a orines por la falta de civismo de algunos clientes de este discobar o de simples transeúntes que copian el gesto de mear en la calle ha terminado de sacar de sus casillas a más de uno.

Pilar, por ejemplo, colecciona escritos de protesta en el Registro Municipal. «Algunos han optado incluso por irse los fines de semana a la playa» y, en algunos casos, hasta se compraron el apartamento allí, lejos, para huir de esta calle.

Mala insonorización

A raíz de sus quejas y las de otros vecinos, la Policía Local ha efectuado mediciones del ruido, pero para sorpresa y pesar de los afectados, les han dicho que todo estaba en orden.

Claro, que hay otras huellas de los excesos que saltan a la vista, como las pintadas de dudoso gusto en algunas fachadas y, sobre todo, los charcos perennes en la acera con la peste, que tampoco abandona el lugar.

Desde la Asociación de Comerciantes de la Rambla y Adyacentes (ACRA), su presidente, Francisco Navarro, corrobora que hay malestar también entre los que tienen tienda en las inmediaciones de esta zona, porque esta atmósfera insalubre no contribuye mucho a atraer allí a la clientela durante el día.

Con todo, para quienes tienen su hogar a esta altura de esta calle peatonal, la molestia más grave sigue siendo lo que ahora se denomina contaminación acústica. Y es que incluso con una insonorización adecuada, resulta imposible evitar que hagan ruido los clientes de un pub que salen fuera, de madrugada, a tomarse la copa, un hábito tan de aquí.

F.González, 26.09.2006