Oviedo: Feria sin ruido, feria sin gente...
Sunday, 24. September 2006, 16:41:40
Concuerdo con la opinión general de los vecinos: la solución no está en que la feria haya de cerrar a las 22:00 horas, que es cuando empieza el horario nocturno según nuestras leyes, sino en trasladarla a un recinto alejado de la población, tal como se hace con todo tipo de industria clasificada como Molesta, Insalubre o Contaminante (polígonos industriales). Es un contrasentido cerrar una feria a dicha hora... ¡si aún no ha salido la gente a divertirse!. Bien por el Ayuntamiento, que vela por los derechos de los vecinos; una pena por los feriantes, que sólo quieren ganarse el pan con el sudor de su frente; y también pena por los que, queriendo divertirse en la feria, niños incluidos, no pueden hacerlo porque esta está cerrada tan tempranamente... definitivamente, la solución pasa por hacer lo que el ayuntamiento de Mazarrón: habilitar un espacio extrarradios de la población para todo este tipo de actividades lúdicas... (y molestas, y contaminantes, y...)
Sin ruido, pero con poca gente (Miguel L.Serrano)
Las barracas de La Corredoria respetan el silencio prometido, aunque registran una escasa afluencia.
Prometieron silencio y, por ahora, lo están cumpliendo. Al menos eso es lo que aseguran varios vecinos de La Corredoria consultados ayer por LA NUEVA ESPAÑA. Las barracas mateínas, instaladas este año en el citado barrio tras una larga polémica, están respetando hasta la fecha la hora límite de cierre, las diez de la noche. Y así no molestan. O molestan poco. Pero, por el contrario, la afluencia de personas es menor a la de otros años.
Atracciones vacías, algunas cerradas y poca gente fue la fotografía de ayer en el espacio donde actualmente se ubican. A media tarde, en un día previo al fin de semana, no llegaban a la centena los niños que disfrutaban de los viajes en los tradicionales «caballitos» mateínos. Y una gran mayoría eran residentes en La Corredoria. La situación de las mismas, alejadas del centro de la ciudad, es, según varios vecinos, la causa de la escasa visita de los ovetenses a las barracas. Una tradición mateína, antigua, que parece haber pasado a mejor vida.
Reyes Manuel Gómez vive a escasos metros de las barracas. Y confirma el silencio nocturno de las mismas. «Respetan el horario, suelo llegar a casa sobre las diez y media de la noche y lo veo todo apagado», dice, y añade: «Hay gente que se queja antes de que cierren pero el jaleo no es para tanto». O Sara Sánchez, que lleva toda la semana en el barrio y afirma que «lo respetan tajantemente, como muy tarde cierran a las 22.15 y de ahí no pasan».
De la misma opinión es Sonia del Río, que admite no escuchar ningún ruido. «Llevan toda la semana dejando de funcionar a la hora prevista y no hemos tenido ningún problema en ese sentido», resume. «Es peor en las fiestas de San Juan de La Corredoria, que se tiran hasta la madrugada con el ruido», apunta. «No tenemos queja porque están cumpliendo con lo que nos dijeron, yo vivo cerca y no oigo nada. Tal vez por la tarde, pero es muy leve», declara José Luis Suárez, residente en el barrio. Igual que Leonor Parrero, quien señala que «ni yo ni mis hijos, y eso que son pequeños, nos enteramos de nada». «Estamos los de siempre». «Esto está vacío habitualmente, estamos los de siempre, los que venimos en las fiestas de San Juan», recalca José Luis Suárez. Una opinión generalizada entre los residentes del barrio, que creen que la decisión de trasladar las barracas perjudica a «todos los implicados». «Ni los feriantes hacen negocio, ni la multitud acude en masa ni estamos de acuerdo los del barrio en acoger anualmente las atracciones», asegura Reyes Manuel Gómez. «Vengo aquí todos los días con los niños y nunca me encuentro a más gente que hoy (por ayer)», manifiesta Leonor Parrero.
Una sensación de vacío que tampoco pasa desapercibida entre los que no viven en el barrio: «Hay gente que le pilla a desmano y no se acercan. Está bien aquí porque no tienes problemas de aparcamiento. Es cierto que nadie las quiere cerca ni nadie las quiere lejos, pero antiguamente se veía a mas personas alrededor de las atracciones», cuenta Ana González, vecina de Ventanielles.
Con todo, los vecinos de La Corredoria mantienen su disconformidad con la ubicación de las barracas: «Deberían habilitar un recinto para estas ocasiones», dice Reyes Manuel Gómez.
Fuente Original