puntadas penitentes all-loaded
Monday, 10. August 2009, 07:51:38

Por esas casualidades, mi hijo León llegó a la tierra justo el 22 de Julio del 2007. Exacto, imposible viajar, lo supe desde el primer mes de embarazo. Tras mi alejamiento por el período de pre y postnatal y con la llegada de la tercera integrante de Ideamatriz, Valerita (en la foto superior, disfrutando maravillada el "paisaje", qué envidia bonita!), Angela continuó con el plan del viaje y ambas lo concretaron. Llegaron de regreso justo para el nacimiento de mi aniMalito. Para poder insertarme nuevamente en la dinámica de trabajo conceptual, pedí a mis colegas me relataran sus vivencias y apreciaciones particulares y que me compartieran el registro de imágenes que habían hecho. Aquellos testimonios distaban muchísimo del discurso televisivo al que siempre hemos tenido acceso.

Con este material fidedigno, proveniente del espectador recién iniciado, comencé a masticar la idea de cómo traducirlo, de la forma menos literal posible, a la pieza de vestir. Más allá de pretender estructurar una colección que recordara esta fiesta, la intención siempre fue encontrar una “manera de hacer” que reflejara el “estado tiránico”. Así, concebí las “puntadas penitentes” única manera viable de poder pagar mandas desde nuestra disciplina. ¿Cómo?, cosiendo a mano, a mano, ¡a mano!, con estas puntadas multicolores que recrean los recorridos de los bailes que, incesantemente, interpretan las cofradías: familias enteras que participan año a año en este singular rito. Armar, coser y terminar a mano, suponen una tarea de especial envergadura, posibilitan la idea de sacrificar tiempo y tecnología en virtud de conseguir un producto único de singular belleza exterior y cuyo interior refleja la carga del amor puesto en su desarrollo, sin importar yemas heridas a modo de micro cedazo para poder concretarlo.


Las puntadas penitentes quedaron en mí. Hoy significan muchas cosas más que sólo el “estado tiránico”. Me recuerdan el trabajo inagotable de artesanos de las más variadas culturas, me exigen pulcritud pero no exactitud y ahí aparece la exclusividad: la imposibilidad de la serialización. Me acompañan, me liberan, me relajan, cual terapia. He podido aplicarlas en proyectos de muy distintos requerimientos y resultados y, por cierto, con el paso del tiempo, ya no hay sacrificio alguno. La práctica hace al maestro, dicen.

Más imágenes y detalles en álbumes de fotos.
(Agradecimientos a Valerita Valeroza por la hermosas imágenes de la fiesta!)

























