Cuando te siento mi corazón se altera; el sexo se enaltece y se dilata, mi cara se vuelve color escarlata, la sangre se excita, como en primavera
Me enredo en tus brazos como prisionera, pero esa cadena no resulta ingrata. tu lengua en mi vientre la pasión desata, pierdo la razón como si la hubiera.
La sangre es un rio rojo que acelera, que en llegando a tu garganta te trastorna, gime,me llama parece que canta.
La luna esta noche es la mensajera, brilla y su brillo tus ojos entorna, veo que sonríes, sentirte me encanta...[/I][/FONT][/COLOR][/SIZE]
Desde que aspiré el aroma del deseo, besé golosa el hueco de tu cuello, me fijé en tus ojos claros y bellos y decidí por tu cuerpo darme un paseo.
Es de tan frágil algo peligroso deseo que a veces llega repentino, es como fiera, libre, sin destino, salvaje, cambiante... caprichoso.
En eterno vagar por tu cuerpo me hundo, quisiera tenerte entero aquí en mi boca, entiendo que a veces me llames loca, confieso que he hecho de tu cuerpo mi mundo.
Convirtiendo tu piel en un pergamino con la lengua comienzo la escritura, el sabor de tu piel es la dulzura, a a que uno mi vida y mi destino.
Me siento del vestido desprovista, mis partes intimas mostrando, mi flor, mirando tu sexo llena de rubor, cual púber caprichosa y egoísta.
Te beso en los labios que saben a miel,, rio coqueta y nada candorosa, acerco tu boca caliente a mi rosa, y ya piden sexo mi cuerpo y mi piel. [/ALIGN]
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Me encanta ese color de tu mirada,
por que al mirarte haces que toque el cielo,
será por eso que de noche me desvelo,
y mirándote me encuentra la alborada.
Quisiera besarte como besa un Hada,
como abraza la espuma a la gran ola
como atrapan tus labios mi aureola,
tus ganas tu pasión... me siento amada.
Voy siguiendo tus veredas con tesón,
esa ruta que me tiene hechizada,
que hace que por ti pierda hasta la razón.
Cuando a ti, me abrazo bajo el edredón
y siento entre mis piernas una punzada.
y... creo que ya me estorba hasta el camisón.
Como un diamante de luz plateada, hamaca en el cielo se vuelve la Luna, nos guiña un ojo, la Diosa Fortuna, guapa y altanera se sabe adorada.
Tu amor eres aquel viejo marinero, que llegó a las estrellas navegando, la espuma del mar vas amontonando, para que duerma junto aquel lucero.
En mi cuerpo encuentras tu reinado lo mismo sueles ser suave que violento, amándonos en el convencimiento, de que aquí no hay banderas ni pecado.
La Luna domina las constelaciones, llena de luz los mejores momentos, que vivimos como acontecimientos, pegada a tu cuerpo noto sus vibraciones.
Tu cuerpo humedal, de arena movediza, donde mi cuerpo juega y se divierte, mi destino se enfrenta con la suerte, aunque el sexo todo lo vanaliza.
El calor de tu pecho es mi nido, y vuelo hacia él como una golondrina, dejas en mi piel tu huella divina, brillando en mi vientre lo que hemos vivido
Ven y calienta la mañana con tu calor, que me he pintado los labios con carmín, cuando noto tu sexo pegándose a mí ... se me llenan las mejillas de rubor. [/I][/I][/SIZE][/FONT][/COLOR]
Guardas tu ardiente calor para mi piel, mientras te beso tu sudor respiro, desciendes mi cuerpo mientras yo te miro, y veo pasión en tus ojos de miel.
Proyectas mas luz que este exiguo candil, cuando tu ropa cae por el suelo... la luna guiña un ojo desde el cielo, por que sabe que ocurre en nuestro cubil
Eres un maestro y me pones a mil, haces que pierda el control de las horas, y hasta el corazón me deja de latir,
cual zumo de olivo te fundes en mí... unido a mi cuerpo mi sed devoras, cuando creces dentro y siento tu latir.
Me gusta beberte como si fueras agua y en cada gota amainar mi deseo, enredarnos como el fuego en la fragua, y juntos caer en brazos de morfeo.
Conseguir de ti, esa fuente de vida, comerme tu entrega, darme por completo, jugando en tu cuerpo una eterna partida, sabes que lo nuestro siempre ha sido un reto.
Mi alma lujuriosa se hunde en la maldad, tu cuerpo lascivo duerme mi conciencia, tú, a diario me ofreces la felicidad,
Negar mi deseo sería ruindad, por todos pecados te pido clemencia, no he sido culpable... estoy sin voluntad.