
El municipio de El Sauzal perdió hace escasos días a uno de sus vecinos más queridos: Francisco Cruz Díaz, Iche. Siempre vinculado al fútbol de cantera y al CD Sauzal, Iche regalaba sonrisas, transmitía sus conocimientos y siempre estaba a disposición de aquel que lo necesitase. Sin ir más lejos, el alcalde de El Sauzal, Mariano Pérez, no dudó en considerarlo el pasado martes como "una de las personas emblemáticas del fútbol sauzalero, por su condición humana y valores transmitidos durante más de 40 años, principalmente a los niños en el deporte base".
Entrañable vecino y amigo de todo el mundo, Iche fue de aquellas personas distinguidas por su calidez, afabilidad y mirada transparente al lado de una sonrisa intermitente, con tímidas palabras que agradecían cualquier gesto de cercanía.
Sus inicios y vinculación al fútbol se remontan a la época de fundación del primer club oficial de la localidad en este deporte, el CD Sauzal, original del año 1971. A partir de esta fecha, su figura ha estado siempre unida al colectivo en cuerpo, alma, contribución, anécdotas y experiencias. En sus haberes queda el acompañamiento constante y fiel con los futbolistas más pequeños, a los que denominaba, con afecto, "mis niños", aportándoles constantemente su comprensión y el refuerzo incondicional de considerarles "los mejores".
De origen pescador, a Iche le gustó desde siempre caminar por las calles y recovecos del pueblo, desde que alumbraba el sol hasta la caída de la tarde. De forma frecuente, los vecinos se lo podían tropezar en la ruta diaria que realizaban habitualmente. Se le podía ver en un parque, charlando con niños; en una plaza de tantas conversando con otros mayores; en el Centro Sociocultural disfrutando de alguna actividad; paseando por alguna de las calles del municipio; en una esquina hablando con un vecino; o en una cafetería tomando un refrigerio. Iche siempre estaba. De alguna manera, era una persona inherente a la vida pública del municipio. Y lo seguirá siendo en el recuerdo de muchos sauzaleros y foráneos.
El mayor legado y huella que deja Iche en El Sauzal se traduce en la auténtica y eficaz gestión del afecto y de las relaciones humanas que tanto escasean en la actualidad. No fue una persona de influencia económica, de perspectiva mediática, ni de tareas directivas. Fue mucho más grande: un embajador del buen trato, especialista en mostrar la humildad y de verdaderos abrazos, antes o después de los partidos, que llegaban al corazón. Su recuerdo permanecerá vivo para siempre en la memoria de todos los sauzaleros.